En busca de la Utopía

Museo Sa Bassa Blanca, el (hasta ahora) secreto cultural de Mallorca

La fundación Yannick y Ben Jakober, en Alcúdia, establece un precioso diálogo entre arte, naturaleza, conocimiento e historia.

Buscaban la Utopía, y los artistas Yannick Vu y Ben Jakober la encontraron en la costa norte de Mallorca, donde Hassan Fathy convirtió una antigua finca en una obra maestra del modernismo vernáculo: una mansión blanca con muros almendrados, cúpulas y atalayas, el único edificio que el arquitecto egipcio erigió en Europa Occidental. Yannick y Jakober se asentaron en la finca en la década de 1970 después de llegar a las Islas Baleares junto a un grupo de artistas, actores y músicos desde Notting Hill, Greenwich Village y Hollywood "en busca de la Utopía".

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Hassan Fathy (1)

La mayor colección de pintura de niños

Vivieron allí durante años, hasta que en 1993 convirtieron su hogar, Sa Bassa Blanca, en la Fundación Yannick y Ben Jakober. Para ello, acondicionaron un antiguo aljibe subterráneo en una sala para albergar una colección de retratos de niños de la realeza y la aristocracia pintados entre los siglos XVI y XIX, entre los que se encuentra Margarita de Austria y Carlos II de España.

La primera adquisición de la colección Nins (niños) fue Retrato de una niña con cerezas, del artista mallorquín Joan Mestre i Bosch (1826-1893), que Yannick persiguió durante años. La había visto en los años 60 en Palma y, después de casarse con Ben, la consiguieron comprar. Así comenzó la que hoy es la mayor colección de cuadros de infantes del mundo que, dividida por países (España, Francia, Italia, Flandes y los Países Bajos, Alemania y Centro Europa e Inglaterra) permite conocer cómo iban vestidos los pequeños en esa época. Las representaciones de niños con rasgos de personas adultas y las escasas diferencias entre los atuendos entre niños y niñas, así como los pequeños detalles que los diferencian, definen una colección que alcanza las 160 piezas.

Nins
Fofo: Fundació Yannick y Ben Jakober

"Fue una bella historia y para mí, lo importante también es el destino de las mujeres y de los niños. Porque antes no se encontraban libros sobre los niños y empecé a investigar cómo era la posición de la mujer y del niño en la historia", explica Yannick a Viajes National Geographic en el comedor de su antigua casa. La pareja también admite que este coleccionismo "obsesivo" formó parte del proceso de duelo por la muerte de su hija en 1992, cuando tenía 18 años.

El diálogo espacio-tiempo

Similar al Aljibe, la sala Sokrates -construida bajo tierra para evitar el impacto paisajístico-, es un perfecto diálogo entre el pasado y el presente. Iluminada por la fórmula de Einstein en neón azul, "representa la idea de la sala, el espacio y el tiempo", explica Jakober. Es un espacio en el que conviven obras de épocas y lugares muy distantes, pero que de una forma u otra generan un diálogo entre ellas y plantean un discurso.

En el fondo, una espectacular cortina de cristal de Swarovski compuesta por 20.000 piezas contrasta con el fósil completo de un rinoceronte lanudo siberiano dechado del período interglaciar Riss-Wuirm del Pleistoceno Superior y desaparecido durante la última retracción glaciar hace 10.000 años. El resto de la sala, cuenta con máscaras de África, Tíbet y Nepal, así como piezas precolombinas que dialogan con obras de Domenico Gnoli -el primer esposo de Yannik Vu-, Dolores Vita o Miquel Barceló. Es un viaje que permite comprender el arte y su vínculo con el espacio y el tiempo.

Sokrates
Foto: Fundació Yannick y Ben Jakober

El largo paseo con Jakober alrededor de la fundación muestra sus ganas de contar de dónde vienen todas las piezas de su colección y cómo esta ha ido evolucionando parece que no acaben nunca. En el exterior, el parque zoológico de esculturas acoge obras de Yannick y de Jakober elaboradas a partir de bloques de granito de diferentes colores, ideado para que las familias que visitan el museo pueden perderse durante horas. Entre todas ellas, emerge la obra Las estelas del sol, una representación de menhires, y el árbol de Yoko Ono Wish Tree for Hope, en el que se puede atar un deseo en las ramas del árbol.

En el museo también están presentes los amigos de la pareja, Michael Douglas y Catherine Zeta-Jones, en una imagen en un espejo de la sala Sokrates que permite hacerse una foto con ellos. Este es solo un ejemplo de interacción y diálogo del arte, que está presentes en toda la exposición.

Ben Jakober y Yannick Vu
Foto: Fundació Yannick y Ben Jakober

Antes de dirigirse hacia la casa, hay que detenerse a contemplar el jardín, al que Yannick Vu ha entregado tanto esfuerzo. Plantas aromáticas, lirios, rosas y otras especies vegetales ofrecen un paisaje variable que a partir de mayo deslumbra con sus colores y olores. Del huerto, se obtienen productos para elaborar los platos del café La Paloma, inaugurado hace un año en la entrada de la fundación.

Sa Bassa Blanca de Hassan Fathy

La joya de la fundación es, sin duda, Sa Bassa Blanca, que desde la primavera de 2006 cuenta con varias salas expositivas ubicadas en la construcción principal de Hassan Fathy con obras obtenidas de artistas afines a ambos fundadores o por donación y herencia. Son tres plantas de exposiciones donde destaca una sala con fotografías de artistas de los siglos XX y XXI realizadas por el crítico de arte alemán Werner Krüger y otra con obras de Domenico Gnoli, entre la que se encuentra la serie de los Monstruos que fueron expuestos en la Bienal de Venecia de 2013. Veinte años antes, el dúo artístico compuesto por Yannick y Ben participó en la Bienal de 1993 con la obra Il Caballo Di Leonardo en la laguna de Venecia.

HAssan Fathy
Foto: Fundació Yannick y Ben Jakober

Para llegar al segundo piso, hay que subir una escalera cuya pared está repleta de dibujos de otros artistas que los fundadores han ido acumulando a lo largo de los años. Varios cuadros de Yannick preceden la sala dedicada a su padre Vu Cao Dam, uno de los pintores y escultores vietnamitas más importantes de la historia.

Una terraza permite contemplar el patio interior desde las alturas con el mar de fondo. Al lado, su antiguo dormitorio cuenta con cúpula elaborada con artesonado policromado proviniente de una antigua capilla de Tarazona. Las celosías y azulejos, presentes en toda la casa hispano-morisca, establecen un precioso diálogo con obras de arte aborigen, africano y occidental.

HAssan Fathy
Foto: Fundació Yannick y Ben Jakober