Sagnier, Casa Sagnier

Una noche en la casa del arquitecto modernista más prolífico de Barcelona

El hotel Casa Sagnier recupera gran parte de su esencia y reabre como icono de una época dorada... con los lujos actuales.

Lluís Domènech i Montaner, Antoni Gaudí o el prolífico Enric Sagnier son algunos de los nombres más representativos del modernismo catalán de finales del XIX, un momento en el que la arquitectura catalana se convirtió en símbolo de poderío y status social. Todavía lo es.

Merece la pena echar un vistazo al pasado para comprender mejor el presente, sobre todo aquel que concierne a Barcelona y su arquitectura. Hace 140 años la ciudad condal estaba en plena efervescencia; la Exposición Universal de 1888 había resultado ser todo un éxito y los círculos sociales más pudientes comenzaban a desvelar sus inquietudes artísticas. Sobran los motivos para afirmar que el arte en particular y las ganas de comerse el mundo en general de la capital catalana vivían un momento notable en el que la arquitectura se convirtió en aquellos años en un signo de estatus social de la próspera burguesía. A diferencia de sus coetáneos, Sagnier, además, no solo construía para ellos, sino que también era uno de ellos.

¿Y cuál era uno de los caprichos más fragantes su clase alta para demostrar el buen momento que atravesaba la ciudad en general y su poderío en particular? Poseer una casa modernista, un hecho que marcó la personalidad arquitectónica de Barcelona. Afortunadamente, y más de 100 años más tarde, se puede dar buena cuenta de ello. 

 

Casa Sagnier

Rafael Vargas

Salón Casa Sagnier

El arquitecto con mayor número de obra

Modernista, sí, pero muy ecléctico. La huella del arquitecto Enric Sagnier i Villavecchia es tan libre como alargada, y así lo demuestran sus más de 380 obras que aún siguen en pie de cuantas se construyeron, que fueron más, muchas más. El templo del Tibidabo, el Palau de Justicia o las casas Pascual i Pons son algunos de sus edificios más emblemáticos que, junto a arquitectos de la talla de Gaudí, Puig i Cadafalch y Domènech i Montaner, han dado fondo y forma al modernismo catalán.

Y de entre toda esa obra, su casa. La que fuera la vivienda familiar y estudio del afamado arquitecto Enric Sagnier i Villavecchia, ubicada en el número 104 de la céntrica Rambla de Cataluña, es hoy un hotel que rinde tributo a su vida y al extenso legado que dejó en la ciudad de Barcelona. Y es posible dormir en ella gracias a Casa Sagnier, el penúltimo sueño hotelero de la familia Pérez-Sala en Barcelona. El hotel ocupa el edificio que el arquitecto construyó como vivienda familiar, que también incluia su estudio de arquitectura en Barcelona, llamado originalmente, “Casa Dolors Vidal de Sagnier”, en honor a su esposa, fue construido en 1892.

En el hotel se ha creado un espacio atemporal con detalles que reflejan el estilo modernista. Foto: Rafael Vargas

Sin tener que rendir cuentas a externos, ni deberse a ningún tipo de encargo, fue aquí donde Sagnier dio rienda suelta a su creatividad en el diseño de su propia casa, con una algarabía de elementos de estilo gótico con diferentes esculturas ornamentales que resulta extraña pero que funciona. Aquí destacan los medallones del remate, atribuibles a Francesc Pastor, y la imagen de la Inmaculada Concepción en la esquina con el pasaje del mismo nombre, obra de Josep Llimona. Es posible que el modernismo nunca haya sido tan libre, Sagnier, tampoco.

Por eso es posible observar una tribuna con grandes ventanales dominando los dos pisos superiores, algo no muy usual en la época, ya que habitualmente la tribuna se situaba en la planta principal, tanto para destacar el edificio como para actuar como una “pantalla” hacia la vida de la calle. En el año 1906 se le añadió la tribuna de la planta principal y, tras muchos años de uso como conjunto de viviendas, el edificio se convirtió en el hotel Murmuri en el año 2008, gestionado por el Grupo Majestic. Una pandemia y algunas desavenencias después, 2022 le devuelve a este edificio su carácter original.

Sagnier fue pionero en dotar de sentido a los áticos, que hoy ocupan las terrazas de las habitaciones. Foto: Rafael Vargas

El poder de detener el tiempo

La reforma llevada a cabo en Casa Sagnier respeta, y menos mal, la edificación original, centrándose en la idea de no reproducir de forma fiel la casa de Sagnier, sino de crear un espacio atemporal con detalles que reflejan el estilo modernista. Por eso se ha trabajado de forma similar a la de aquella época, en la que profesionales de distintas disciplinas aportaban oficio y creatividad a los proyectos. Y algo que puede resultar un tanto caótico en teoría, en la práctica ha funcionado a la perfección, de ahí que aquí se puedan ver los murales de Laura Torroba, el interiorismo de Federico Turull de TurullSørensen, también el del estudio Elefante, capitaneado por Eva Balart y Juan Carballido, o el asesoramiento de las interioristas Núria Pérez-Sala y Estrella Salietti. Juntos han logrado dotar del sentimiento y el estilo hogareño necesario a este edificio repleto de ilustraciones, objetos, mapas y materiales que evocan el taller de un arquitecto. Además, la familia Sagnier ha cedido su archivo de fotos familiares de la época.

Neutras, cálidas, relajadas, así son las 51 habitaciones del hotel. Foto: Rafael Vargas

El hotel Casa Sagnier cuenta con 51 habitaciones, de las cuales 6 son suites, distribuidas en un edificio de 7 plantas que se orienta hacia la Rambla de Catalunya y que conecta a través de grandes ventanales con el Passatge de la Concepció.

Las habitaciones se han reformado en tonos blancos y negros, ya no tienen moqueta, y ahora en sus suelos se pisan madera y alfombras. Cálidas, relajadas y con materiales nobles y naturales, aquí se respira calma y sofisticación y no se oye ni un ruido, a pesar de estar en el mismo centro de Barcelona. Los baños, los mismos que ya estaban en el hotel Murmuri salvo en contadas excepciones, cuentan con amenities recargables de Natura Bissé.

Y se hizo la luz en el restaurante Cafè de l’Arquitecte. Foto: Rafael Vargas

Modernista sí, pero libre

La personal interpretación del Modernismo de la época hizo que en la obra de Sagnier primara la practicidad, en Casa Sagnier, también. Por eso aquí nada más acceder a la puerta de entrada, el espacio se abre hacia ambos lados, dejando la recepción en el centro. Y todo fluye. A la izquierda se encuentra la zona bar del restaurante Cafè de l’Arquitecte, con una amplia barra y y unos enormes ventanales que apuntan hacia el pasaje. A la derecha queda la zona salón del restaurante, una acogedora sala de estar con chimenea, biblioteca y mesas que ofrece un clima hogareño, más cercano al de una casa que al de un hotel. De eso se trata, ¿no?