Por amor al arte

Noruega inaugura su esperado Museo Nacional, una obra de arte más en Oslo

El idealismo y el entusiasmo de Noruega por liderar el camino hacia un planeta más artístico y también más sostenible ha comenzado por su capital.

Pocos destinos han conseguido su posicionamiento como ente, no solo turístico, con mayor celeridad y precisión: Oslo es hoy una de las ciudades con una mejor carta de de presentación artística y cultural. No es una afirmación al uso, las cifras así lo confirman. En una ciudad de poco más de medio millón de habitantes hay más de 50 museos. La capital noruega está repleta de algunos de los ejemplos más importantes en torno al arte y la arquitectura en los que la naturaleza es también una parte integral de la vida cotidiana.

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Museo Nacional de Noruega: Foto: Iwan Baan

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Naturaleza, divino tesoro

Ubicada entre prístinos bosques y un espléndido fiordo, Oslo ha sido reconocida desde hace años por sus flamantes instituciones culturales y su dedicación a la sostenibilidad ambiental (fue la Capital Verde Europea en 2019). Pero en los quince años que han transcurrido desde la construcción del emblemático teatro de la ópera, lo que supuso un antes y un después en el desarrollo urbanístico de la ciudad, la capital con visión de futuro de Noruega ha trabajado para hacer de la arquitectura, el arte y la cultura en general una convincente tarjeta de presentación. A esto se suma de manera inevitable el idealismo y el entusiasmo de Noruega por liderar el camino hacia un planeta más verde va mucho más allá que un buen puñado de restaurantes con una carta repleta de alimentos ecológicos.

Objetivos realistas, reformas sostenibles y conciencia medioambiental en un país sabedor de la imposibilidad de seguir viviendo del petróleo. Tal vez sea esta la principal causa de su cambio de mentalidad, de su viraje hacia un futuro basado en la sostenibilidad y el sentimiento de comunidad. De momento en el presente parece que la cosa funciona en Noruega y así lo demuestran los numerosos proyectos que catapultan el país directamente al pódium de honor de una de las sociedades más innovadoras del planeta.

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Museo Nacional de Noruega: Foto: Iwan Baan

Bienvenido, Museo Nacional

“El Museo Nacional alberga, conserva, exhibe y promueve el conocimiento público sobre las colecciones de arte, arquitectura y diseño más grandes de Noruega en un espacio moderno de clásicas cualidades”, tal y como ha quedado definido por su directora, Karin Hindsbo, en la rueda de prensa de presentación.

Y verdaderamente, el Museo Nacional es un museo a escala épica, como así lo demuestran sus cifras: con un coste de más de 500m de euros, en 13.000 metros cuadrados de espacio de exhibición donde hay expuestas más de 5.000 obras, lo que lo convierte en un museo más grande que el Rijksmuseum de Ámsterdam o el Guggenheim de Bilbao. Un espacio donde la gente ya puede ver, desde el 11 de junio y tras numerosos retrasos, “toda la historia del patrimonio cultural noruego y la herencia cultural regional en una perspectiva global bajo un mismo techo”, también en palabras de Hindsbo.

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Museo Nacional de Noruega: Foto: Iwan Baan

Qué ver aquí

La oferta del Museo Nacional de Arte, Arquitectura y Diseño, este su nombre completo pero absolutamente nadie lo llama así, es realmente amplia, incluso apabullante si no se cuenta con demasiado tiempo de visita. Dentro de este enorme cuadrado diseñado por el arquitecto alemán Klaus Schuwerk hay dos plantas, en planta baja las exhibiciones van desde el tapiz medieval de Baldishol y la porcelana imperial china hasta la moda, se puede ver expuesto incluso un vestido de Kim Kardashian y algunos ejemplos de diseño contemporáneo.

El segundo piso está dominado por las artes visuales en una consecución de salas que parece infinita, y de cuyas paredes cuelgan desde pinturas de paisajes holandeses y flamencos hasta naturalezas muertas del siglo XVII y las obras maestras de paisajes del siglo XIX de Johan Christian Dahl. La Sala Munch del museo tiene algunas de las obras más famosas del pintor noruego, incluida, claro, una de sus cuatro versiones de El grito.

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Oslo estrena su nuevo y ansiado Museo Munch

“Hacer el arte accesible a todos y cada uno de los visitantes y reflejar la sociedad y la era en la que vivimos” son, en palabras de Karin Hindsbo, dos de los objetivos clave del nuevo Museo Nacional de Oslo, convertido hoy ya en un lugar para nuevas ideas, inspiración y experiencias culturales significativas y cuya entrada cuesta 18 euros.

El estudio alemán Klaus Schuwerk Architects ha sido el encargado de su diseño

Una obra de arte, por dentro y por fuera

Más allá del contenido, también el continente del museo, su estructura, ha sido objeto, cómo no, de debate en la a veces compleja sociedad noruega. El edificio del Museo Nacional se ubica en el antiguo lugar de una estación de tren, y fue diseñado para integrarse en su vecindario, por eso no se trata de un edificio alto (como podría ser el Museo Munch) sino bajo, y que exige poco mantenimiento, lo que lo posiciona inmediatamente en un edificio sostenible, algo fundamental en la nueva arquitectura del país.

Para conseguirlo, el estudio alemán Klaus Schuwerk Architects ha utilizado materiales limpios y robustos como roble, bronce o mármol con el objetivo de que envejezcan con dignidad, y toda la fachada está cubierta con pizarra noruega, lo que le aporta un característico toque negruzco tan controvertido como sofisticado.

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Museo Nacional de Noruega: Foto: Iwan Baan