como un neoyorkino

Nueva York: esto es lo que no recomiendo hacer (ni visitar) nunca

La ciudad de los rascacielos es un modelo en arquitectura, cultura y gastronomía. Esta es una guía con lo que no debes hacer en tu próxima visita.

Puse mis pies en Nueva York, por primera vez y con 23 años, como casi todo el mundo: haciendo el turista. A sólo unas semanas de licenciarme en Comunicación y con una obsesión un tanto enfermiza por el cine, la ciudad se abrió ante mí como un plató de Hollywood. El claxon de los coches, los volantazos de los taxis amarillos, el humo blanco emanando del asfalto de las calles, los aparatos de aire acondicionado haciendo equilibrios en las ventanas… todo le daba un aire familiar a una ciudad que no había visitado jamás. El flechazo fue inmediato y, a mi regreso, en el avión, sentí, en el estómago, ese nudo que se forma cuando dejas atrás algo que amas con toda intensidad. 

 

Tardé casi una década en volver y confirmé lo que ya sabía: un semana no era tiempo suficiente para cargarme de la energía que transmite Nueva York. Así que después de otro viaje corto, en mi cuarta visita llegué para quedarme. Y ya van 15 años. Durante este tiempo en el que he vivido en cinco apartamentos de Brooklyn y Manhattan, he aprendido a disfrutar de lo mejor de Nueva York y a convivir con todo lo que detesto. También he visto la transformación de una ciudad que conocí en el post 11-S y que ha sobrevivido dos crisis económicas, al huracán Sandy y la pandemia del Covid. Como neoyorquino adoptivo he aprendido algunas de las normas inquebrantables de Nueva York. Estás son las ocho más importantes. 

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Nueva York
Foto: Shutterstock

No interrumpas el paso de los neoyorquinos

Quizá esa sea la mayor ofensa que puedas cometer contra un neoyorquino y una de las razones por las cuales, a veces, se ganan la fama de bordes o maleducados. Pero, en serio, no te metas en medio. La ciudad fluye a un ritmo de crucero que no puede interrumpirse por ningún motivo. Especialmente en el centro de oficinas, sea Midtown o el Lower Manhattan. ¿Te has perdido y tienes que consultar Google Maps? Da un paso al lado y deja que la procesión siga su curso. ¿Quieres hacer una foto de algo que te ha llamado la atención? Apártate. Así de simple. 

No te alimentes sólo de hamburguesas y pizza

Con eso no quiero decir que no los pruebes.Las hamburguesas de Shake Shack o Burger Joint y la pizza de Lombardi’s o John’s son clásicos indispensables. Pero el menú de Nueva York va mucho más allá. Adéntrate en Chinatown para degustar los auténticos bufets de dim sum o en Koreatown para probar su barbacoa coreana o el excelente bibimbap. Comer fast food no necesariamente quiere decir comer mal. Cadenas de comida rápida de ensaladas como Sweetgreen o Chop’t o, incluso, vegetarianas como Le Botaniste o Beyond Sushi son opciones altamente saludables. Nueva York es una capital cosmopolita y eso se nota en su interminable oferta gastronómica. 

Nueva York
Foto: Adobe Stock

Descarta subir a todos los observatorios 

Sin duda, hay que ver la ciudad desde las alturas pero no quieras subir a todos los miradores porque la experiencia, con un precio de salida de unos 40 euros, te va a salir muy cara. Actualmente, existen cinco observatorios en la ciudad. Lo más recomendable es visitar dos, uno antiguo y otro moderno. De los clásicos, el Top of the Rock o el Empire State Building nunca defraudan. De los nuevos, tanto The Summit como el Edge, prometen emociones fuertes. Si te parece poco, puedes completar la experiencia tomando una copa en alguno de los muchos rooftops con excelentes vistas, como el Skylark o el Monarch.

 

No te limites a Manhattan

No está de más recordarlo. Nueva York es mucho más que Manhattan donde, vale, sí, se encuentran los grandes clásicos. Pero tienes otros cuatro distritos que merecen ser explorados con la misma intensidad. Quizá Brooklyn gana en popularidad por los barrios de moda, Dumbo y Williamsburg.Queens está ganando protagonismo con un centro en pleno desarrollo y el contraste cultural de Jackson Heights. Hay que romper los prejuicios para acercarse a El Bronx e ir más allá del ferry gratis de Staten Island. Salir de la isla té dará una perspectiva más precisa de Nueva York que sólo conocemos los que vivimos aquí. 

 

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Times Square, Nueva York
Foto de Robert Bye en Unsplash

Evita la hora punta en Times Square

Puedes amarlo u odiarlo pero, tarde o temprano, te encontrarás en el epicentro de la ciudad donde confluyen turistas y locales a partes iguales. Times Square, en plena intersección de la Séptima Avenida con Broadway, puede ser un suplicio si no tienes en cuenta los flujos habituales. Al trataste de una zona, esencialmente, de hoteles y oficinas, a primera hora del día suele haber mucho bullicio. Pero cuando se convierte en una auténtica pesadilla es antes de las 17h, cuando termina la jornada laboral. La salida del trabajo coincide que la llegada de los espectadores de Broadway de las funciones de las 19h. Y ya no hay escapatoria hasta la caída del talón, a partir de las 22h. Esta es la franja que debes evitar.  

 

No te obsesiones con la meteorología

Nueva York es una ciudad de gran contraste y también lo es con el tiempo. Nieve y temperaturas de sensación que llegan a los 20 grados bajo cero, en invierno. Un sol húmedo insoportable, ronzando los 40 grados, en verano. Y luego lluvias torrenciales e intensos vientos el resto del año. Pero nada asusta a los neoyorquinos que no cambiarán los planes, haga el tiempo que haga. Comprueba tu aplicación meteorológica favorita, si lo necesitas, pero que sal a conquistar las calles neoyorquinas cualquiera que sea la situación. 

 

 

Nueva York
Foto: iStock

No seas tacaño con la propina

Más que un detalle generoso, la propina en Nueva York, es una obligación para los comensales. Ese es el sueldo de los camareros que, a la vez, darán parte de sus ganancias al resto de trabajadores del restaurante como los cocineros y limpia mesas. Así que plantéatelo más como un impuesto que hay que añadir a la cuenta. Actualmente, el servicio espera un mínimo del 15% del total de la consumición siendo más recomendable dejar el 20%. Esta es una norma sagrada del sector de la restauración que no debes romper. 

 

No le tengas miedo al metro

El transporte público es esencial para los neoyorquinos y el metro es la arteria que conecta toda la ciudad. Utilízalo hasta las últimas consecuencias. Por supuesto que te encontrarás sorpresas como cambios en las líneas los fines de semana y averías imprevisibles. Pero es la única forma de salvarse de los constantes atascos de tráfico del centro de la ciudad. Cuánto antes llegues a tu destino, más tiempo dispondrás de disfrutar de todo lo que ofrece Nueva York.