Navegación al extremo

De polo norte a polo sur a bordo de un crucero de expedición híbrido

El próximo 8 de agosto partirá de Vancouver en dirección al Círculo Polar Ártico y con destino la Antártida el MS Roald Admunsen de la naviera Hurtigruten.

Los cruceros de expedición no solo son una mezcla perfecta de aventura y confort. Ofrecen, también, la posibilidad de realizar travesías solo reservadas para aquellos buques con fines logísticos y científicos, pero no solo recreativos. Una modalidad en la que sobresale la empresa noruega Hurtigruten, una naviera que nació como servicio postal y de transporte de pasajeros por la abrupta costa de este país y que ha ido evolucionando poco a poco hasta convertirse en una empresa destinada al ocio. Eso sí, sin renunciar a su esencia de barco de exploración, de modo de transporte para atracar donde no llega nadie cuyo compromiso con el entorno no es un eslogan de turismo sostenible, es una forma de hacer que perduren los paisajes que recorre. 

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Foto: Yuri Matisse Choufour. Hurtigruten

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Vancouver-Polo Norte-Antártida

El recorrido que propone esta naviera solo se realizará una vez en 2022, partiendo de Vancouver el 8 de agosto. Esta ciudad canadiense es el punto de partida perfecto para trazar un itinerario que bordea la costa de Alaska, atraviesa el Paso Interior y llega a rincones como Sitka o Wrangell, ciudades a las que solo se puede acceder navegando o en avión y que están rodeadas de una vegetación exuberante. No en vano, estas islas están rodeadas y protegidas por el Bosque Nacional Tongass, el mayor de todo EE.UU. y que es el bosque pluvial templado más grande del mundo.

Desde aquí sigue la línea de costa de Alaska hasta llegar a las islas Aleutianas y atravesar el estrecho de Bering, con Rusia al oeste y EE.UU. al este. De hecho, esta travesía bordea con la línea de cambio de día, de ahí que se pueda viajar al mañana sin recurrir a ninguna máquina del tiempo. Desde aquí se adentra en el Círculo Polar Ártico, dejando a babor hitos geográficos como Point Barrow, el punto más septentrional de Estados Unidos. Ya en el mar de Beaufort, las ballenas de Groenlandia y las ballenas grises se convierten en el mejor compañero del viaje, además de los paisajes descarnados del litoral extremo de coordenadas como Devono Fort Rossen, la isla deshabitada más grande del planeta.

El barco a su llegada Gold Harbour, en las Islas Georgias del Sur y Sandwich del Sur. 

Foto: Yuri Matisse Choufour. Hurtigruten

El contacto con la humanidad se recuepra en Ilulissat y en Sisimut, los principales asentamientos de Groenlandia, que se visitan antes de seguir bordeando la costa Este de Canadá y EE.UU. Tras parar en Boston y en Miami, el MS Roald Amundsen encara el Mar Caribe, cruza el canal de Panamá y baja hasta llegar a la Patagonia Chilena. Y desde aquí, tres días completos, los 87,88 y 89 de la expedición, descubriendo la Antártida, una continente que luce en todo su esplendor al finalizar la primavera austral y que Hurtigruten puede recorrer al adherirse a las estrictas reglas de preservación que exige este santuario natural en riesgo. Los últimos tres días de viaje, programados para el 6, 7 y 8 de noviembre, están destinados a regresar a Ushuaia y, desde ahí, volar a Buenos Aires.

MS Roald Amundsen: el futuro ya está aquí

La clave de esta expedición está, sobre todo, en este barco, un hito naviero por ser de los primeros buques híbridos de estas dimensiones. Su capacidad, hasta de 530 pasajeros (500 en la Antártida) se propulsa con una tecnolgía que reduce el consumo de combustible y demuestra que esta solución técnica permite conjugar ocio y preservación de la naturaleza.

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Foto: Oscar Farrera. Hurtigruten

Todo ello con un programa de entretenimiento a bordo destinado a que el pasajero conozca mejor los paisajes que observa y visita, con conferencias impartidas por el equipo científico del barco, cursos de fotografía, excursiones guiadas, e incluso, con actividades de ayuda a la investigación gracias al programa de ciencia ciudadana. ara el día siguiente

Además de este itinerario, Hurtigruten oferta otra opción para viajar de Polo a Polo, en un crucero de un mes menos de duración y que conecta Isla Victoria, en el norte de Canadá, con la Antártida a bordo de otro barco, el MS Fram, que en este caso es de propulsión clásica.