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Por qué el equinoccio de primavera es el mejor momento para visitar el 'Moisés' de Miguel Angel

Un reciente estudio demuestra que el genial artista creó unos "efectos especiales" que solo se pueden contemplar en esta fecha.

Si se visita la Basílica San Pietro in Vincoli de Roma durante el equinoccio de primavera, se puede observar un fenómeno excepcional en la tumba de Julio II: cómo los rayos del sol atraviesan las ventanas de la fachada e iluminan la obra con un juego de luces que, minuto a minuto, irradia teatralmente algunos elementos fundamentales del grupo escultórico y refuerza su significado espiritual. O, lo que es lo mismo, cómo Miguel Ángel hizo de su programa iconográfico un sorprendente fenómeno visual que "supera los efectos especiales modernos".

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Foto: Ministero della cultura

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Una nueva interpretación gracias a la luz

Así lo evidencian los recientes estudios elaborados por el Ministerio de cultura Italiano que profundizan en el diseño arquitectónico y escultórico de la tumba de Julio II, monumento sepulcral creado por Miguel Ángel Buonarroti a inicios del siglo XVI, en cuyo centro se encuentra la famosa estatua de Moisés. Cinco siglos más tarde, un equipo de restauración de la Superintendencia Especial de Roma, dirigida por Daniela Porro, ha descubierto que este juego de luces tiene como objetivo dar una interpretación escenográfica y espiritual al monumento funerario del papa Julio II.

En palabras de Antonio Forcellino, arquitecto, historiador del arte y restaurador, "en 1542 Miguel Ángel decide cambiar una vez más el programa iconográfico de la tumba. El cambio es radical y, sobre todo, es el modo que tiene Miguel Ángel de intervenir en el debate sangriento que existía en ese momento entre luteranos y contrareformistas".

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Foto: Ministero della cultura

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El debate sobre la salvación

Tal y como explica Forcellino en una entrevista realizada por el Ministerio de cultura italiano, en su última versión Miguel Ángel desarrolló las esculturas de la Fe, Moisés y la Caridad en el centro, aludiendo claramente al debate sobre la salvación. Teniendo en cuenta que la oposición luterana decía que somos salvados solo por la fe y que los contrareformistas creían que eran necesarias las obras o el homenaje en las ceremonias, Miguel Ángel adopta "una tercera posición, que hoy llamaríamos de mediación", aclara Forcellino. Mediante la composición, muestra que el valor de la caridad no es salvar, sino iluminar la verdad y la profundidad de la fe. Compartía la idea que la intelectual Vittoria Colonna defendía: una fe que no fuera para cumplir en las ceremonias y en los ritos religiosos, sino que se interiorizara para vivir la pasión de Cristo. 

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Foto: Ministero della cultura

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El juego de luces de Pascua

"Lo que sucede durante la Pascua, que es una fiesta solar, es que en este monumento llega una luz que parece querer subrayar esta interpretación de la caridad con esta función de iluminar de verdad y profundidad de la fe. Cuando cae al atardecer, que en la tradición católica se vincula a la muerte de Cristo, los últimos rayos de sol que se filtran iluminan justo a la figura que representa la Caridad. Esa escultura se transforma en una lámpara para todo el monumento. La Caridad se transforma en luz gracias al genio del Miguel Ángel", explica Forcellino.

 

El ministerio ha difundido esta película que muestra, a través de un timelapse, el movimiento de la luz natural sobre el grupo escultórico.

Tumba

Foto: Ministero della cultura

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La luz y la fe

Según la posición adoptada por el genio renacentista, "se podría decir que la plena comprensión de este monumento sucede en estas tardes de Pascua, en las que gracias a la inclinación del sol, como se puede ver en la imagen y en el vídeo, la Caridad, o las buenas obras, se transforman en luz", concluye Forcellino.

Tal y como explica el restaurador en la entrevista, la estatua emite la luz que textualmente se encuentra descrita en un pasaje del libro en el que trabajaban los amigos de Miguel Ángel: "Porque las buenas obras son el fruto y el testimonio de la fe viva, y proceden de ella como la luz de la llama del fuego. Como la luz no puede separarse de la llama que arde por sí misma, las buenas obras no pueden separarse de la fe que se justifica por sí misma".

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Foto: Ministero della cultura

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Las nuevas interpretaciones

Quienes acudan a Roma durante el equinoccio de primavera tienen una cita al atardecer con la obra de Miguel Ángel, que en un inicio iba a ubicarse en la Basílica de San Pedro del Vaticano y a estar formado por 40 estatuas. Al final, se realizó con las siete esculturas actuales y, aunque finalmente nunca llegara a ser la tumba del papa, se convirtió en una de las grandes obras maestras del artista por el realismo y la expresividad de Moisés.

Para Dario Franceschini, Ministro de Cultura, son "imágenes espectaculares que muestran la riqueza del patrimonio cultural italiano, que después de siglos sigue sorprendiendo con nuevas e interesantes lecturas. El estudio de la relación entre el arte y la luz se enriquece y ofrece nuevas e interesantes lecturas sobre las obras de Miguel Ángel".

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