Revolución verde

Por qué Tallin es la Capital Verde Europea de 2023

Con un importante pasado mercantil, Tallin se ha convertido en un faro tecnológico y de desarrollo urbano sostenible, ahora premiado por la Comisión Europea.

Las ciudades de los 15 minutos ya son una realidad. Desde que la alcaldesa de París, Anne Hidalgo, popularizó el término en 2015 en la COP21, cada vez son más las urbes que trabajan para construir un modelo en el que se puede llegar a todos los servicios esenciales en un cuarto de hora caminando o pedaleando. Esta es, precisamente, una de las principales estrategias de Tallin para reducir sus emisiones de cara al 2035 junto a otros motivos que han llevado la urbe báltica a ser Capital Verde Europea en 2023.  

Tallin

Foto: iStock

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Por SU APUESTA TECNOLÓGICA

Su ubicación en el centro del Golfo de Finlandia del Mar Báltico convirtió Tallin en un enclave portuario importante ya en el siglo X. Hoy, aunque su puerto sigue siendo uno de los mayores de la región del Báltico, el comercio ha pasado el relieve a las nuevas tecnologías como primera fuente de ingresos de la ciudad. No en vano, Estonia está considerada como la Silicon Valley del Mar Báltico.

Ya en 1996, el gobierno apostó por la tecnología de la información mejorando el acceso de la población a la tecnología, incluso llegando a estar en la cabeza de Europa en Internet y telefonía móvil.

Por suS INDICADORES AMBIENTALES

Gracias a esto, ha conseguido adoptar la ambiciosa estrategia de desarrollo Tallin 2035, con la que se abordan los doce indicadores analizados por el jurado de Capital Verde Europea 2023: calidad del aire, ruido, gestión de residuos, gestión del agua, naturaleza y biodiversidad, uso sostenible del suelo, crecimiento verde y ecoinnovación, mitigación al cambio climático, adaptación al cambio climático, movilidad sostenible, rendimiento energético y gobernanza.

Por su red de transporte gratuito

A efectos prácticos, por ejemplo, fue la primera capital del continente en ofrecer transporte público gratuito a sus ciudadanos. Este gran avance en movilidad sostenible llegó por primera vez en 2013 a la red de tren, metro y tranvía, y en 2018 se amplió a los autobuses interurbanos y regionales. Además, el país ofrece carga de coches eléctricos completamente gratuita. 

Tallin
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Por las energías renovables

La biomasa y la energía eólica son las principales energías renovables de Estonia, seguidas de la solar y la hidroeléctrica. Para incentivar su consumo, el gobierno otorga préstamos con bajos intereses a particulares y empresas que desean instalar fuentes de energía renovable como paneles solares.

El sistema de calefacción de la ciudad de Tallin utiliza energía térmica a través de subestaciones térmicas que suelen estar ubicadas en el sótano del edificio. Estas reciben energía térmica y la distribuyen en el edificio en función de las temperaturas y regímenes establecidos en la subestación de calor. 

Por su gestión de residuos

Tallin es la tercera ciudad de la Unión con mayor tasa de recogida selectiva con una sistema de puerta a puerta de vidrio, plásticos y metales, que se suma a los contenedores comunitarios de papel y cartón, resto y orgánica. Gracias a estos dos sistemas, la ciudad ha pasado de una recogida selectiva del 24% al 53% de los residuos en los últimos años.

Por sus espacios verdes

Además de poseer un impresionante centro histórico medieval perfecto para descubrir a pie, cuenta actualmente con una red de áreas verdes, parques y jardines públicos que ocupan casi un 30% de la ciudad. Muchos de ellos, ubicados alrededor del centro histórico, ayudan a constituir un auténtico corredor verde que, a su vez, mejora la calidad de vida de sus habitantes. De hecho, los bosques y pantanos están presentes en tres cuartas partes de Estonia, a los que se suman 2.222 islas, más de 3.800 km de costa y lagos que contribuyen a la biodiversidad.

Tallinn Old Town Kaupo Kalda
Foto: Visit Estonia

Esta orografía, junto a las estrategias y medidas para hacer de Tallin una urbe más verde, la han alzado como Capital Verde Europea 2023. Según informó el jurado de la Comisión Europea en una nota de prensa, "Tallin ha mostrado un enfoque sistémico en su transición hacia la sostenibilidad con objetivos estratégicos interconectados para 2035, vinculados a los Objetivos de Desarrollo Sostenible de la ONU. Además, la ciudad es la única de las finalistas que ha firmado el Acuerdo de Ciudad Verde".

El premio otorga 710.000 euros, que Tallin invertirá para impulsar su sólida hoja de ruta con la que reducir el 40% de sus emisiones para 2030 y lograr el cero neto antes de 2050. 

La ciudad -donde ya en 2006 se habló por primera vez sobre la capitalidad verde europea por iniciativa de su antiguo alcalde Jüri Ratas- toma el testigo de Grenoble, y en 2024 lo pasará a Valencia, una ciudad a la que le sobran motivos para alzarse con este título.