Prison Break

Por qué todo el mundo quiere entrar en La Modelo de Barcelona

Más allá del morbo del turismo carcelario, esta prisión forma parte de la historia del país.

Resulta que el asesino era Perkins. Lo canta con su estilo vacilón Albert Pla adaptando los versos de uno de los poetas más underground de la Barcelona de los 80, Pepe Sales (1954, 1994): “Yo abriría con mi mente un boquete en las paredes. Por donde se escaparía una manada de bisontes”, dice la letra de la canción. Se refiere a las paredes de la Modelo (aunque podría ser cualquier otro muro y cualquier otra prisión) por donde pasó el propio Pepe Sales dos veces durante su corta vida, la primera por trapicheos con el hachís; la segunda, por la heroína. Pero hoy ya no hay que abrir boquetes con la mente. No desde 2017, que es cuando se cerró la cárcel a vísperas de cumplir 113 años en funcionamiento: una cárcel cerrada es siempre una metáfora.

Cuando se visita la antigua cárcel La Modelo de Barcelona se accede al recinto por el mismo lugar que lo hacían los presos antiguamente al ingresar en prisión, sólo que el portón metálico hoy lo acciona un empleado de seguridad que se sienta en su garita y no un funcionario de prisiones. Si el portón no está cerrado, hay una de esas balizas de barrera extensible tipo aeropuertos. Algo sencillo. Nada impide la libertad de entrada… Y, lo que es más importante, la salida. 

 
 

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Un mes después de que salieran los últimos presos, la Modelo de Barcelona abrió las puertas a los ciudadanos que agotaron las entradas para ver la exposición 'La Modelo nos habla. 113 años y 113 historias'. La muestra se pudo visitar desde julio a noviembre de 2017, pero hoy aquella exposición ha quedado fijada en el tiempo gracias a un recorrido virtual de Google Street View. Basta soltar a Pegman en las coordenadas adecuadas para meterse de lleno en la cárcel y poder ver la sala que recogía la historia de esos 13 reclusos famosos, entre los que estaban Salvador Puig Antich, Juan José Moreno (El Vaquilla) o el pintor y poeta Helios Gómez, que pintó en 1950 la Capilla Gitana en una de las celdas (hoy tapada por capas de pinturas y cal).

La Model de Barcelona
Foto: Shutterstock

Mucho más que una cárcel

Hubo que esperar al verano de 2019, cuando se empezó por primera vez con las puertas abiertas, y octubre del mismo año, con las visitas guiadas, para poder colarse en la que fue la cárcel más famosa de Cataluña. Desde entonces, miles de visitantes han acudido a recorrer un espacio que trascendió lo meramente arquitectónico para convertirse en memoria histórica.

Una biografía de La Modelo es un resumen de la historia nacional desde el siglo XX al XXI. De fugas sonadas, motines, protestas, picaresca, lucha sindical y de ejecuciones. El anarquista Salvador Puig Antich fue el último ejecutado a garrote vil, el 2 de marzo de 1974, en la sala que se convertiría poco después en la paquetería de la prisión: hoy hay rosas secas en un rincón como tributo improvisado de visitantes y militantes.

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Foto: José Alejandro Adamuz

Inaugurada el 9 de junio de 1904 para remediar la precariedad en cuanto a cárceles de la ciudad, los arquitectos Salvador Viñals y Josep Domènech y Estapà se inspiraron para diseñarla en el método del panóptico de Jeremy Bentham (1748-1832), quien desarrolló el concepto de la «dictadura de la mirada» para controlar el espacio tanto público como privado. “El ojo que todo lo ve” se materializó en un punto de observación en la rotonda central desde el que se controlaban todas las galerías. En cuanto al estilo arquitectónico, “sólo indicamos que al trazar los alineamientos que constituyen la fachada hemos tenido en cuenta la seriedad que debe afectar a un edificio de esa clase y por tanto, que la línea recta debía dominar en toda ella”, señalaban los autores de la Memoria según recoge en su fantástico libro, La Modelo de Barcelona, historias de la prisión, Rosario Fontova.

Desde un inicio, la Modelo fue un vivero de anarquistas. En 1909 acogió el juicio por la Semana Trágica de Barcelona. Tras la Guerra Civil se llenó de presos políticos y en sus celdas llegaron a acumularse más de trece mil personas en unas condiciones lamentables. Tras numerosas ejecuciones y el indulto de 1961, las cárceles de Franco fueron vaciándose de políticos y en las celdas fueron quedando los presos comunes.

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Foto: José Alejandro Adamuz

A partir de los sesenta la Modelo fue viendo llegar a antifranquista tanto como a los homosexuales condenados por la Ley de Peligrosidad y Rehabilitación Social, antes de Vagos y Maleantes. Y ya en la década de los 80 llega la heroína y el quinqui, delincuentes que se popularizaron como Juan José Moreno Cuenca, el “Vaquilla”, quien llegó a protagonizar uno de los motines más mediáticos de la época en abril de 1984. Según los datos recogidos por Rosario Fontova, en esa época en La Modelo de Barcelona era más fácil conseguir un chute de heroína que una jeringuilla hipodérmica, con lo que es fácil imaginar que comenzó una verdadera plaga de SIDA.

Una nueva vida

Atrás quedan los años de presos republicanos, de anarquistas utópicos o sanguinarios, de antifranquistas de todo pelaje, de quinquis y delincuentes que hicieron de algunas rumbas de los Chichos o los Chunguitos auténticos himnos de vida. La transformación definitiva de la Modelo empieza a tomar forma como un futuro polo de equipamientos y espacio verde en el Eixample barcelonés. El Ayuntamiento ha presentado ya el proyecto de ordenación previsto para la antigua prisión, así como la actualización del planeamiento que permitirá transformar la topografía del barrio: habrá un espacio Memorial, un instituto escuela, una guardería, una residencia asistida, un pabellón polideportivo, un espacio para jóvenes y espacios de economía social y solidaria.

Los primeros equipamientos se finalizarán en 2026, casi diez años después del cierre de la prisión. Mientras tanto, la Modelo ha decidido ser presente. Grupos culturales y de vecinos hacen uso del espacio disponible en presentaciones de libros y en proyecciones de cine. No deja de ser una revancha del destino que los Esquerdats, la Colla Castellera de l’Esquerra de l’Eixample, ensaye bajo la cúpula de la sala del panóptico o que durante la visita a la Modelo se rompa el silencio con los gritos de los niños que juegan en el recreo de las escuelas Xirinacs y Entença -de momento, en barracones verticales- que tienen prometido mejores equipaciones y espacio en el antiguo edificio de la calle Nicaragua de la prisión, habilitado para los talleres de los reclusos.

Al salir de la Modelo, se puede ver en la calle de Roselló tres ventanas abiertas en el muro de la cárcel. Si uno se asoma, verá un graffiti en el que se lee “Más allá de los muros, la calle”, una frase que Josep Domènech i Avellanet escribió cuando estaba encarcelado durante la dictadura franquista. La intervención artística del colectivo Boa Mistura conecta el pasado, el presente y el futuro. Por esas ventanas saltaron los últimos bisontes de la Modelo.

Información útil

¿Cómo visitar La Model de Barcelona?

  1. Puertas abiertas / visitas libres

    Los viernes (de 16:00 a 18:00 h), sábados (de 10:00 a 14:00 h y de 16:00 a 18:00 h) y domingos (de 10:00 a 14:00 h).

    No hace falta reservar entradas con antelación

  2. Visitas guiadas

    Viernes: 17 h (catalán) y 17:30 h (castellano).

    Sábados: 11 h (catalán), 11:30 h (castellano), 17 h (catalán) y 17:30 h (castellano).

    Domingos: 10:30 h (catalán) y 12:00 h (castellano).

    Con reserva previa en la web