Preguntas y respuestas sobre el «pasaporte de vacunación» que plantea crear la Unión Europea

La iniciativa se debate entre los que ven en el documento la solución para impulsar de nuevo la economía y el turismo en la Unión Europea y los que ven en él una herramienta de discriminación entre ciudadanos.

El turismo ha sido uno de los sectores más afectados por la pandemia. Desde entonces, cada país ha intentado gestionarlo de manera individual, algunos permitiendo el flujo de viajeros según el estado de alerta nacional de cada destino y otros realizando confinamientos previos a la entrada oficial en el territorio. A estas propuestas, se le suma ahora una nueva estrategia: el lanzamiento de un pasaporte de vacunación, y es que aunque algunos países como Seychelles habían adoptado está condición, esta es la primera propuesta en firme hacia la creación de un documento común que impulse los viajes y el turismo internacional.

 

Así lo anunciaron los principales líderes europeos tras la cumbre celebrada el pasado 25 de febrero de 2021. La noticia, sin embargo, no ha estado exenta de polémica y es que tanto instituciones como personalidades se han posicionado en contra debido a la cantidad de incógnitas - legales y éticas- que este documento plantea. Pero, ¿qué es lo que realmente se conoce acerca de el nuevo pasaporte de vacunación?

Vacunación Covid

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Viajera

¿Qué es el pasaporte de vacunación?

Aunque cabe mencionar que se trata de una propuesta en fase inicial, y por tanto, sujeta a grandes cambios, el pasaporte de vacunación se presenta como un documento digital dirigido a las personas que ya han recibido la vacuna de COVID-19 y de ese modo certifiquen su inmunidad.

¿Qué información se incluirá dentro de este documento?

A pesar de haberse popularizado bajo el nombre de «pasaporte de vacunación», el certificado incluirá otros datos relacionados con el estado de salud del viajero en relación a la COVID-19 más allá del hecho de haber recibido la vacuna, como por ejemplo, el historial de los test realizados recientemente (ya sea mediante PCRs o pruebas de antígenos) o la posibilidad de que esa persona sea inmune como consecuencia, o bien de la vacuna, o bien de los anticuerpos generados por el propio coronavirus.

¿Para qué servirá el pasaporte?

En palabras de la ministra española de Industria, Comercio y Turismo, Reyes Maroto, el pasaporte se plantea como una herramienta para “garantizar una movilidad segura cuando sea posible”. Según sus homólogos europeos, este documento se crea exclusivamente como medida para que los ciudadanos de la Unión Europea puedan moverse libremente a pesar de la pandemia. Sin embargo, no se han avanzado más detalles, dejando así algunas cuestiones importantes en el tintero como la posible inclusión de Reino Unido.

Comisión Europea
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¿Todos los países están de acuerdo?

Tras la reunión del Consejo Europeo, Angela Merkel anunció que los 27 países de la Unión Europea estaban de acuerdo en seguir trabajando por la creación del pasaporte de vacunación. No obstante, el acuerdo no significa que no hayan surgido varias discrepancias al respecto. Alemania y Francia son los principales objetores y es que tal y como anunció el presidente galo, Emmanuel Macron, existe un riesgo real de convertir el pasaporte de vacunas en un método discriminatorio entre los ciudadanos que puedan viajar y los que no, y advirtió que “este documento no puede proporcionar derechos específicos a las personas vacunadas”.

¿Quiénes son los principales interesados?

Aunque está medida ha sido consensuada de forma común y por ende, todas las partes están interesadas en que el pasaporte de vacunación sea una realidad, son los países del sur de Europa (Grecia, España, Italia, Chipre y Malta) los que están liderando las negociaciones y no es extraño, ya que son las economías que más dependen del turismo.

¿Se trata de una medida eficaz?

Si bien es una pregunta que por el momento no tiene respuesta, sí que existen entidades que cuestionan su validez. Uno de ellos es el Centro Europeo para la Prevención y Control de Enfermedades. El ECDC no se muestra partidario hasta el momento por las “insuficientes evidencias sobre la eficacia de las vacunas en la reducción de la transmisión del virus”.

No obstante, han matizado su posición al declarar que los certificados pueden ser útiles si se emplean exclusivamente con “fines médicos”, ya que de esta manera, podría llevarse un control sobre las personas que han sido inmunizadas, que vacunas han sido empleadas o cuándo se han vacunado, entre otros aspectos.

¿Cuándo comenzarán a emitirse?

La fecha en que comiencen a emitirse es una incógnita que por el momento no se ha debatido en el núcleo de la comisión, aunque como informó la propia Angela Merkel, Bruselas cuenta tan solo con tres meses por delante para presentar las bases técnicas sobre las cuáles se fundamentará el pasaporte de vacunación. En este periodo se tendrán que decidir cuestiones como los estándares comunes y la interoperabilidad entre los diferentes estados, tareas que en palabras de la presidenta de la Comisión Europea, Ursula von der Leyen, serán muy difíciles de establecer en el tiempo acordado.

¿Qué dudas legales y éticas plantea?

Más allá de las dificultades técnicas y legislativas que supone articular una iniciativa como esta entre 27 países, el debate -tanto legal como ético- se ha centrado en el campo de la discriminación, y es que según los juristas europeos, el lanzamiento del pasaporte de vacunación podría dividir a la sociedad entre ciudadanos de primera y segunda clase. La OMS ha sido otro de los actores que más reticentes se ha mostrado, en parte, debido al reparto desigual de las vacunas.

En relación a este punto, Merkel ya destacó que por principios de equidad, debe de haberse ofrecido la posibilidad de vacunarse a todos los ciudadanos antes de hacer efectivo el pasaporte. De hecho, planteó la opción de entender el certificado como una opción complementaria a las medidas que ya se están tomando y no como exclusivo.