Tête de la course

El Tour de Francia a dos ruedas... pero sin dar una pedalada

Porque el recorrido montañoso de esta edición también se puede saborear en moto o en coche.

Julio es época de Tour, de disfrutar de las gestas que tienen a la ronda francesa como escenario. Esta 106 edición de Tour de Francia cuenta con la montaña como gran protagonista. Los números no engañan: son 15 puertos de cuarta categoría, 22 de tercera, 11 de segunda, 14 de primera y 5 ‘fuera de categoría’ con la cima del Henri Desgrange y sus 2.770 metros como cota máxima. Es sin duda una de las edición con más montaña, con 30 puertos por encima de los 2.000 metros, puntos como Lel Tourmalet, Tignes y Val Thorens, carreteras para disfrutar en coche y en moto fuera de los días de la ronda francesa. Porque recorrer estos rincones de los Pirineos y de los Alpes se presenta como una fórmula magistral para unas vacaciones. De hecho existen eventos organizados tanto en el mundo de las cuatro ruedas como en las dos ruedas, como Rodibook o el Pyrénés Road Trip por los Pirineos Franceses, que discurren por estas carreteras y bellos parajes.

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iStock-494508067. 12º Etapa: Toulouse – Bagnères de Bigorre, 202 kms

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12º Etapa: Toulouse – Bagnères de Bigorre, 202 kms

El Tour de Francia llega a los Pirineos con una jornada que pasa por el Col de Peyresourde y Hourquette d’Ancizan con casi 10 kms al 7,5% para llegar a Bagnèges de Bigorre. Un recorrido que cruza dos de los valles más míticos de esta competición y que, cuando se recorre en moto o en coche cuentan con dos alicientes. El primero, las espectaculares curvas de herradura del Peyresourde y el segundo, el firme rugoso de Hourquette d’Ancizan que lo convierte en un desafío a evitar en los meses invernales. Eso sí, en verano es un reto espectacular por una carretera que comienza abriéndose paso entre los bosques para acabar en una cima yerma con vistas espectaculares.

iStock-1052929590. 14º Etapa: Tarbes – Col du Tourmalet, 117 kms

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14º Etapa: Tarbes – Col du Tourmalet, 117 kms

Los Pirineos y el paso por las estaciones de esquí es una tónica en las panorámicas de esta etapa con el Col de Soulor como anticipo del Col du Tourmalet, tan duro para los ciclistas como divertido en coche o en moto por su sinuosa carretera donde no faltará ver en el cielo algún parapente. El buen estado del firme en esta mítica cima la hace perfecta para descubrir en verano, aunque en invierno una parte de ella se transforma en una estación de esquí homónima. Además, cuenta con alguna que otra curiosidad en la cuneta como es el caso de la escultura de El Gigante del Tourmalet, una estatua desnuda y épica levantada en honor del primer ciclista que coronó esta cima: Octave Lapize.

Prat d'Albis. 15º Etapa: Limoux – Foix/Prat D’Albis, 185 kms

Foto: Cordon Press

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15º Etapa: Limoux – Foix/Prat D’Albis, 185 kms

La salida de Limoux es cómoda, agradable sobre ruedas para empezar a subir en una etapa con varios puertos de montaña durante el recorrido como el Col de Montségur, Port des Lers, Mur de Peguère y un empinado tramo final de 11,8 kms al 6,8% en Prat d’Albis. Esta última es la ascensión más épica de todas, ya que se trata de una cima recóndita, casi por colonizar que, tal y como se ve en la imagen, ase utiliza principalmente para el pastoreo así que... ¡cuidado con las vacas!

iStock-489202448. 18º Etapa: Embrun – Valloire, 207 kms

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18º Etapa: Embrun – Valloire, 207 kms

Cambio de escenario dejando atrás los Pirineos para adentrarse en los Alpes y ganar altura con puertos más allá de los 2.000 metros como Col de Vars, Izoard y el Galibier, que en esta ocasión se asciende por la vertiente del Télégraphe y 24 kilómetros de una entretenida subida hasta alcanzar los 2.646 metros. Los dos últimos puertos son dos auténticos colosos que, pese a su proximidad, tienen un carácter muy diferente. El Izoard es un mito desde que el ciclista Gino Bartali evitó, en palabras del por entonces presidente italiano Alcide De Gasperi, una "guerra civil" en el país transalpino al recuperarle 21 minutos a Bobet en una etapa que sería el pistoletazo de salida de una rivalidad legendaria. Es por ello que en la mitad del paisaje casi lunar de Casse Désserte hay un monumento que recuerda a ambos escaladores y que es una parada imprescindible de esta ascensión. Por su parte, el Galibier es tan extenso que supone entrar en un universo paralelo que, a más de 2000 metros de altitud, se parece más a un planeta inexplorado que a un frondoso paraje alpino.

iStock-983416380. 19º  Etapa: Saint-Jean de Maurienne – Tignes, 123 kms

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19º Etapa: Saint-Jean de Maurienne – Tignes, 123 kms

El paso por las estaciones de esquí sigue por los Alpes. En este caso los retos se llama Montée d’Aussols, Col du L’Iseran (12,9 kms al 7,5%) y Montée de Tignes (7,4 kms al 7%) que da nombre a esta estación de esquí donde se puede esquiar todo el año en su glaciar. De entre todas estas cotas, la más pintoresca es el Col du L’Iseran, sobre todo por el misticismo que hay a su alrededor. Un halo que no surge solo de las gestas ciclistas, también de la preciosa iglesia de piedra que hay en la cima y que ejerce de monumento en el que inmortalizar la hazaña.

20º Etapa: Albertville – Val Thorens, 131 kms

Foto: Cordon Press

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20º Etapa: Albertville – Val Thorens, 131 kms

Con inicio en la olímpica Albertville, sede de los JJ.OO de Invierno de 1992, la última etapa de montaña seduce con altos como Cormet de Rosselend, Côte de Longefoy
y el largo final de 33,5 kilómetros al 5% para llegar a Val Thorens, a 2.300 metros. En este caso, el aliciente no es el cómo se asciende hasta este final, sino lo que espera ahí. Y es que Val Thorens tiene una curiosa conexión con el motor en forma de carrera. Aquí, en lo más alto de los Alpes, se organiza una de las pruebas del circuito Andros de carreras sobre nieve, una cita en la que compiten tanto profesionales como mitos del motor de todas las categorías posibles.

Tourma

El Tour de Francia a dos ruedas... pero sin dar una pedalada

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