#DaVidaAPuppy

Puppy, la mascota florida del Guggenheim de Bilbao, necesita veterinarios

El museo ha lanzado su primera campaña de micromecenazgo para salvar la icónica obra de Jeff Koons y que siga floreciendo más años.

Los conservadores del Stedelijk Museum de Amsterdam se ven obligados a cambiar viejos hilos de nailon que con el tiempo amarillean y se quiebran por otros nuevos en la obra Construcción Lineal N.º2, una pieza de 1949 en la que el artista Naum Gabo fusionó artes plásticas y arquitectura. Es un caso famoso que muestra cómo el arte contemporáneo, y no sólo el más antiguo, necesita también trabajos de conservación. 

 

Esta es la situación a la que se enfrentan ahora los responsables de conservación del Museo Guggenheim de Bilbao con Puppy. Resulta que como a cualquier otro individuo de su especie, la mascota del museo también se hace mayor y con la edad le han aparecido los primeros achaques. No hay duda de que el simpático cachorro recibirá todo el cariño durante la primera campaña de micromecenazgo que lanza el Guggenheim de Bilbao. Lo merece: tal como explica Aitziber Velasco, técnico de conservación y restauración, a Viajes National Geographic, “Puppy no solo es una obra muy representativa de la colección del museo, sino que también es un emblema para la ciudad, con un significado muy especial para nuestros ciudadanos”.

 

 
 
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iStock-458342075. ¿Cómo salvar a Puppy?

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Mucho corazón para salvar a Puppy

Los curiosos que se acerquen estos días a saludar a Puppy podrán observar que en el suelo se ha colocado un gran código QR para realizar fácilmente una donación mediante móvil. El objetivo que se ha marcado el Museo Guggenheim Bilbao con este micromecenazgo es alcanzar el importe de 100.000 euros mediante diferentes mecenas privados. También se puede realizar la donación desde la web de la campaña #DaVidaAPuppy, en la que se marca en cada momento el porcentaje de dinero logrado.

A fecha de redacción de este artículo, se había logrado recaudar 15.126 euros (un 15 % del total). Los responsables de conservación se muestran confiados en alcanzar el objetivo final: “Entendemos que el público en general pueda estar quizás más acostumbrado al arte tradicional -cuenta Aitziber Velasco- pero creemos y confiamos en que el arte contemporáneo alcanza cada vez a un público más amplio, y se presenta de manera comprensible, llegando finalmente a los corazones de la gente”. La campaña estará activa hasta otoño y entonces los trabajos de restauración se realizarán durante los meses de septiembre, octubre y noviembre de 2021.

 
 

iStock-1094639036. ¿Pero qué le ocurre a Puppy?

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¿Pero qué le ocurre a Puppy?

Una pequeña escotilla a los pies de la escultura obliga a agacharse para pasar al interior secreto de Puppy, constituido por un armazón de chapas de acero inoxidable soldadas entre sí, recorridas por un extenso sistema de tuberías de riego que se abren y cierran mediante diferentes llaves. Si se pone atención, se escuchará un goteo constante, casi como si fuera una cueva subterránea. Ese es el achaque de salud más importante que padece el simpático perro floral, algo así como un reuma que pone en peligro su vida a medio plazo y que puede marchitar “la belleza y optimismo” con las que, tal como explica el Director General del Museo en el vídeo de presentación de la campaña, da la bienvenida a todos los visitantes. 

 

Así pues, la actuación principal consiste en sanear y sustituir el sistema de riego y otros componentes de su estructura interna. Además, según ha explicado Aitziber Velasco a Viajes National Geographic, se van a llevar a cabo algunas acciones puntuales en el exterior de la estructura que incluyen la ampliación de la puerta de acceso (actualmente mide 1 metro de alto); una mejora en la barandilla perimetral para hacer un tramo abatible o desmontable; y la instalación de unos focos empotrados en el pavimento, con tecnología LED, que dotarán a la escultura de una iluminación mucho más respetuosas con la obra.

shutterstock 206864371. En casa desde hace 24 años

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En casa desde hace 24 años, ¿Y hasta cuántos más?

La escultura floral de la raza West Highland white terrier que concibió Jeff Koons para dar la bienvenida -con “confianza y seguridad”, según sus propias palabras- en el exterior a los visitantes lleva en el mismo lugar desde la inauguración hace 24 años del Museo Guggenheim Bilbao. Su imponente tamaño y su colorido atrapan la simpatía de quienes lo ven al igual que podría hacer cualquiera de sus congéneres, siempre dispuestos a juguetear. Eso sí, es difícil determinar hasta cuándo podrá seguir haciéndolo Poppy tras los trabajos de restauración planteados ya que, tal como recuerda Aitziber Velasco a Viajes National Geographic “las intervenciones que implican cambios en la tecnología de un objeto, son difíciles de cuantificar en el sentido de asegurar durante cuánto tiempo serán efectivas, porque la ciencia avanza rapidísimo y la tecnología sufre los efectos de la obsolescencia. En todo caso -prosigue la técnico de conservación y restauración- modernizar e informatizar el riego no solamente será algo muy duradero en el tiempo, sino que será un avance en sostenibilidad, ya que nos ayudará a controlar consumos, detectar y ubicar fallos, con lo que supondrá un ahorro en costes y una mejora del rendimiento”.

 
shutterstock 417737350. Un cachorro XXL y muy floral

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Un cachorro XXL y muy floral

Con Puppy, Jeff Koons quiso unir pasado y presente, tecnología y estética clásica, por lo que usó modelos de informática para diseñar una obra que a su modo hace referencia a los jardines clásicos que se pueden ver en muchos palacios europeos. Al mismo tiempo, no es un bancal de flores tradicional, sino que se trata de un cachorro de raza popular y juguetona, una iconografía propia del arte pop. Sí, se trata de un cachorro -de ahí su nombre ‘Poppy’-, pero al mismo tiempo es gigantesco. Mide 12 metros de altura y en su interior guarda el secreto de 10 kilómetros de tuberías, las mismas que ahora se tienen que cambiar. Este juego de escalas lo convierte en un ser excepcional, sorprendente y muy floral.  Efectivamente, en lugar de veterinario, Poppy se contenta con un servicio de arreglo floral y jardinería que le dan periódicamente desde un andamio: el sistema de riego y las diferentes capas de mallazo metálico y tela geotextil que fijan el sustrato nutren las 38.000 plantas que incluyen petunias, caléndulas o begonias, un manto de flores que cambia cada año dos veces, en primavera y en otoño. O eso esperan los conservadores que siga ocurriendo por unos cuantos años más: #DaVidaAPuppy.

 

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