Cuestionario en modo avión

Rafa Sánchez: "Kioto es tan hermoso que te dan ganas de recortarlo todo"

Después de 36 años como líder de La Unión, este ‘gato total’ prepara nuevos temas en solitario y su regreso a los escenarios.

 

Aunque estudió arquitectura, Rafa Sánchez (Madrid, 1961) es conocido por haber compuesto e interpretado algunos de los temas más populares de la música en español. Con La Unión, el grupo que formó junto a dos amigos allá por 1982, ha actuado por medio mundo; el otro medio lo ha visitado por placer. Después de vender millones de discos y de agotar las páginas de varios pasaportes, afronta uno de los viajes más apasionantes de su vida: su nueva carrera en solitario.

Rafa Sánchez Portada

Foto: Emanuel Dal Molin

Rafa Sánchez

Naciste en Madrid y siempre has vivido en ella; vamos, que eres ‘gato gato’. ¿Cómo recuerdas tu infancia en la capital?

Mis primeros once años los pasé en Lavapies, en la calle Doctor Fourquet. Vivía en casa con mis padres y mis abuelos y recuerdo un olor increíble a café porque en la esquina con Argumosa había una fábrica donde lo tostaban. Era un barrio muy llano; muy humilde. Soy gato total, nacido en la Clínica Nuestra Señora de Loreto y bautizado en la iglesia de San Lorenzo. Tenía una tía abuela a la que llamaban ‘la sultana de Ribera de Curtidores’, otra tía era ‘Miss Lavapies’ y mi tío Juanón, que era homeless, vestía al Cristo de Medinaceli.

¿Y siempre has vivido en Madrid?

Si. Mis padres se compraron una casa en la periferia y allí pasé todo mí adolescencia. Luego cuando estábamos terminando la primera gira que hice con La Unión -con unos 22 años- me compré una casa en el centro. Quería volver al meollo: Gran Vía. Vivir allí es increíble. Es como la canción que cantaba Frank Sinatra del Downton: cuando estás triste te tiras a la calle y se te quita todo. Hay gente las 24 horas pero además es un barrio muy barrio. He visto a Fuencarral pasar de ser una calle sólo de zapaterías a una calle de la moda más indie. También viví la transformación de Chueca, que pasó de ser un barrio abandonado a tener mucho movimiento. Y a los treinta y tantos, cuando ya no tenía tantas ganas de discotequeo y ligoteo, me fui a las afueras, a 40 kilómetros de Madrid y allí estoy encantado.

Volviendo a tu infancia, cuando se acababa el curso y llegaban las vacaciones ¿Eras de verano en el pueblo o de los afortunados que pisaban la playa?

Mi padre era de Cuenca pero el verano lo pasábamos siempre en la playa. Mis primeros recuerdos de mar son en Cullera, luego Marbella... Cuando ya cumplí 15 años me iba con un primo mío mayor que tenía 18 y carné de conducir a Torre del Mar, también en Málaga.

¿El mar es un factor importante para ti a la hora de elegir un destino?

No. No soy muy de veraneo; además que como casi siempre he estado de gira en verano... Pero es que lo de cambiarme a una casa peor, con menos ropa, para pasar allí unas semanas no lo entiendo.
Soy más turista que veraneante. Voy al mar pero no a la playa. Me voy con mi snorkel y me paso a lo mejor tres horas metido en el mar porque encuentro sanísimo ese contacto con el yodo y la sal... Y me pone la piel bonita, las uñas me brillan, el pelo se me ondula... Voy por la mañana, vuelvo a casa y luego regreso por la tarde. Cuando más me gusta el mar es a partir de las seis de la tarde, cuando ya empieza a irse todo el mundo y te quedas viendo la puesta de sol.

¿Cuál es el sitio más espectacular en el que has hecho snorkel?

En el Mar Rojo. Estuve en Sarm el Seij. No había playa, era como un corte y me tiré y no daba crédito: era una acuario lleno de peces de colores preciosos. También me hice el Padi en Cancún; estuve en Isla Mujeres y me encantó con peces de todos lo colores, estrellas de mar, caballitos de mar...

¿Qué verano recuerdas con más cariño?

El de 1982, cuando terminé segundo de arquitectura. Me compré un interrail para poder viajar por Europa y vi en directo todo lo que había estudiado en clase de Arte. Ha sido el mejor verano de mi vida aunque el viaje empezó muy mal. Era 10 de julio, paramos en la costa azul y me quemé entero. Me salieron unas ampollas... Recuerdo estar en la estación de Marsella para coger el tren por la noche y no podía rozarme con nada. Pero en cuanto llegué a Italia cambió todo. Fuimos directamente a Roma y me encantó. Los romanos me volvieron un poco loco porque conducen como si estuvieran en una película de policías y ladrones pero tenía una guía muy buena que se llamaba ‘Europa por quince dólares al día” que te recomendaba pensiones y sitios donde comer pizza o pasta muy baratos pero de calidad y la verdad es me salió genial. Estuve hospedado por ejemplo en la piazza Essedra, justo enfrente de las termas de Diocleciano y en Florencia, enfrente de Il Duomo. Fue el año que se casó Lady Di con el príncipe Carlos y estuvimos a punto de ir a Londres esos días pero nos lo desaconsejaron porque había mucha gente.

Londres

"Londres es tan inspirador que no elegía el título del disco hasta ir a grabar”

Photo by Jonathan Chng on Unsplash

Si sólo pudieras elegir un destino en dirección Norte, ¿Adónde nos vamos?

Pues a Londres. Me gusta mucho porque es una ciudad muy activa y muy inspiradora. De hecho, empecé yendo a grabar discos y siempre les decía a mis compañeros: “Vamos a esperar a ponerle el título a cuando estemos mezclando en Londres”. Los ingleses me gustan menos; en todos los años que he estado allí grabando no tengo ni un solo amigo inglés porque son muy cerrados pero sí reconozco ese punto de civilización que tienen; en Londres he aprendido a pedir las cosas por favor y a dar las gracias.

Imagínate paseando por Londres ahora mismo. ¿Dónde estás?

En Kensington, que es la zona que más me gusta, yendo a Portobello y a Holland Park. Me gusta mucho el tipo de ciudad tan humana a nivel escala, los edificios de cuatro plantas, la uniformidad, sus parques.... Recomiendo a todo el mundo moverse por Londres en bicicleta. Aunque de miedo porque van por el lado contrario, disfrutas mucho más la ciudad porque es como estar inmerso en ella. Y acortar por los parques es total. Al principio cuando iba me pasaba el día comprando discos en el Virgin Megastore y en HMV pero eso ya se ha acabado. Aunque si te sabes meter por allí por Oxford Street y el Soho por la noche hay sitios muy canallas y muy divertidos.

Cambiamos de punto cardinal y sacamos un billete al Este ¿Cuál es el destino?

Egipto. Siempre había querido ir de niño y me descolocó totalmente la grandiosidad de la antigüedad. No das crédito a cómo gente con muy poca tecnología podía llegar a ese grado de perfección. Ese hecho del arte por el arte, de gastar todo ese esfuerzo solo para construir algo bello. Que de repente llegue Keops y se monte ahí eso me parece que es lo grande de la humanidad: intentar buscar la belleza.

Cambio de rumbo. Vámonos al Sur a...

A Marrakech. Es un destino recurrente al que he ido cinco o seis veces. La última vez descubrí sitios que no imaginaba, como un restaurante en el que a cierta hora empiezan a salir bailarinas del vientre, que se suben a las mesas, gente guapa, moderna, con ‘testarrosas' en la puerta. Esa vez me alojé en un Riad y me gustó mucho la experiencia pero también he estado en La Mamounia, que me alucinó con sus jardines de naranjos. Recuerdo que de pequeño me leí ‘Las mil y una noches’ y me recordó mucho esas sensaciones: el olor a azahar, el sonido del agua... En casa tengo varias alfombras que compré allí a muy buen precio pero, eso sí, después de regatear durante doce horas.

Riad Marrakech

"La última vez que estuve en Marrakech me alojé en un Riad y me gustó mucho la experiencia pero también he estado en La Mamounia, que me alucinó con sus jardines de naranjos. Recuerdo que de pequeño me leí ‘Las mil y una noches’ y me recordó mucho esas sensaciones: el olor a azahar, el sonido del agua..."

Photo by Oussama sabri on Unsplash

¿Y con un billete hacia el Oeste...?

Es curioso: por trabajo viajo hacia el Oeste. He girado por muchas capitales como Chicago, Miami, Nueva York, Los Ángeles, El Paso, San Diego, México, Venezuela, Colombia, Agentina Ecuador, Uruguay , Paraguay... Y por placer he tirado hacia el Este: China, Egipto, India, Sri Lanka, Japón, Camboya, Vietnam... Pero si tuviera que elegir otra ciudad en la que vivir sería Ciudad de México. Me encanta. Me parece muy divertida y me gusta mucho la gente de allí. Además al español nos quieren mucho.

El mexicano es surrealista. Tengo un amigo que dice que si Buñuel hubiera nacido en México sería costumbrista porque son muy locos, muy fiesteros, adoran la música, cuidan mucho a sus artistas... y me gusta mucho la comida, el tequila, el mezcal.... Y geográficamente es espectacular; hay unas diferencias muy grandes según las zonas pero siempre es increíble.

Tengo un amigo que dice que si Buñuel hubiera nacido en México sería costumbrista porque son muy locos, muy fiesteros, adoran la música, cuidan mucho a sus artistas...

Con tantas giras, ¿Cuál ha sido el mayor período de tiempo que has pasado sin regresar a casa?

Tres meses que estuvimos por Argentina, Venezuela, Mexico... Primero trabajando y luego de fiesta en Nueva York.

Serás un experto en hacer maletas...

Pues sí es verdad que las hago muy bien: meto lo justo y me cabe casi todo. Además tengo en mi casa una mesa especial para hacer maletas: tiene la altura apropiada para que no te dejes los riñones, la puedas tener abierta y puedas extender todo lo que vas a meter. Para mí es fundamental. Todo el que viaje mucho debería tener una mesa así, a una altura de unos noventa centímetros para poder hacerla cómodamente y verlo todo. Eso sí, no me gusta hacer maletas antes; siempre la hago el mismo día que viajo.

Una tus canciones más populares habla de un Lobo-Hombre en París. ¿Qué es la capital francesa para ti?

Pues la ciudad mas bonita del mundo. La última vez estuve hospedado en Saint Michel con todo a mano: el Louvre, el Sena, las tiendas... París es una obra de arte y pasear por ella, un lujo: los edificios, las tiendas, los cafés... Y luego el pan, el queso, el foie, el chocolate... Es como una experiencia muy sensitiva.

París

"París es una obra de arte y pasear por ella, un lujo: los edificios, las tiendas, los cafés... Y luego el pan, el queso, el foie, el chocolate... Es como una experiencia muy sensitiva."

Photo by JOHN TOWNER on Unsplash

Veo que le das mucha importancia a la gastronomía cuando viajas. ¿Que es lo que más te ha gustado que hayas probado en un viaje?

La comida vietnamita me parece muy divertida. Hay veces que parece que estás comiendo un postre porque hay dulce con agridulce con picante... esos sabores tan fuertes me gustan mucho. También el pan bao relleno. Y luego me hizo mucha gracia verlos comer y cocinar en la calle. Y las tiendas de postres, que tienen unos colores que alucinas. Cualquier cosa vietnamita me gusta.

Hay algún destino recurrente en tu vida?

Barcelona. He ido, he vuelto, la he quemado... Barcelona para mí fue un descubrimiento. Cuando viajé con el interrail paré un día pero no fui a donde tenía que haber ido y cuando volví con La Union descubrí una ciudad con una nocturnidad espectacular. A diferencia de Madrid -donde los locales de ocio eran muy cutres, como cuevas y sin ningún atisbo de decoración- de repente fue llegar a Barcelona y aparecer en el Otto Zutz, o el Nick Havanna... Me quedé muerto con la oferta nocturna que había en Barcelona, que además era una ciudad muy promiscua y muy divertida. Me lo he pasado muy bien allí, tengo muy buenos amigos y voy mucho. Me encanta Barcelona.

Otro de tus temas más populares está dedicado a un mundo imaginario. ¿Qué es Sildavia?

Es uno de los mundos inventados que aparecen en el cómic de Tintín El cetro de Ottokar, en el que se habla de dos potencias enemigas: Sildavia y Borduria, La canción no tiene mucho que ver con ello pero nos gustaba el nombre. Quisimos hacer un video y me hubiera gustado recrear El jardín de las delicias, de El Bosco porque se trata de un sitio onírico donde realmente lo material no cuenta sino las experiencias y las ensoñaciones. Eso es Sildavia.

¿Te gustaría que existiera para poder ir?

Yo ya voy de vez en cuando a Syldavina pero no me preguntes detalles.

Ahora estás componiendo temas nuevos, que es como hacer un viaje interior para luego hacernos viajar a los demás al escucharlos ¿Adónde nos vas a llevar esta vez?

Has dicho una gran verdad: una canción no es nada si no hay alguien que la escuche. Mis nuevos temas son un viaje a sentimientos muy personales; un viaje al corazón. Se trata de analizar las sensaciones que son importantes en tu vida: el amor, el desamor, tu círculo de amigos... Hay un poco de todo pero son bastante autobiográficas. También hablo de esta situación que estamos viviendo en el tema ‘Cielo Azul’, que lo compuse durante el confinamiento. Creo que ha sido un mal momento pero de todo se puede sacar una lectura positiva, aunque desde el 3 de enero no he vuelto a hacer un bolo. Yo he podido soportarlo porque tenía un pequeño colchón pero hay mucha gente que trabaja en el mundo de la música de forma estacional y a la que hay que echar una mano porque lo está pasando muy mal.

¿Tienes segunda residencia?

Tengo una casa en Menorca. Por el ajetreo de mi profesión busqué una isla tranquila y Menorca es la más tranquila de las Islas Baleares. Durante una temporada incluso fui menorquín; me empadroné allí. Está en el término de San Luis, en el campo, con poca tierra pero con unas cuadras que allí las llaman boyeras. Allí tuve mi momento pero ahora la tengo alquilada. Menorca es una isla muy tranquila, hay poca oferta de salir y casi todo lo haces en casas de amigos. Cuando ese núcleo de amigos se fue desmoronando empecé a ir menos. Al final sólo iba para pasarme el día en el polígono de Mahón reparando cosas o esperando a un fontanero, un electricista... Acabó siendo un poco marrón. De hecho, no volvería a tener segunda vivienda porque acabas atándote y prefiero viajar y alojarme en hoteles si es posible.

Como arquitecto, ¿cual es la obra arquitectónica que más te ha impresionado?

Pues quizá el Burj Khalifa, en Dubai. He seguido además su construcción en documentales porque me parece una proeza. Pero también te digo que he visto casitas pequeñitas que son una obra de arte. Yo mismo me he hecho mi casa. Soy fan de un arquitecto japonés que se llama Tadao Ando, que trabaja fundamentalmente con hormigón, cristal y madera, y ese ha sido mi capricho.

Tadao Ando

"Soy fan del arquitecto japonés Tadao Ando, que trabaja fundamentalmente con hormigón, cristal y madera"

Foto: iStock

Cuando hablas de tus viajes casi todos son a ciudades. No parece que seas muy de naturaleza, ¿no?

No, los bichos no me molan y me comen los mosquitos. Tengo un sudor que les debe de atraer a la legua e incluso soy un poco alérgico a ellos. No, no soy de selva para nada. Soy urbano. Me gustan las ciudades.

Siendo tan amante de los viajes a capitales mundiales, ¿que es Nueva York para ti?

Creo que de la misma manera que los árabes tienen que ir a La Meca una vez en su vida, todo occidental debería ir una vez en la vida a Nueva York. Los neoyorquinos son muy divertidos, son abiertos y se dejan sorprender. Yo he ido mucho pero si estoy más de siete días empiezo a cansarme. Cuando íbamos de juerga a Nueva York siempre nos alojábamos en el Mayflower, que es un hotel con mucho sabor de músico.

Si te llevo un fin de semana a Nueva York, ¿Cuál es el plan?

Intentaría hospedarme en un hotel como el Four Seasons, me gustaba mucho un restaurante que se llama el China Grill, por donde estaba Warner, aunque hay otro sitio que se llama The Palm en el que sólo sirven langosta con mucha mantequilla y solomillo que está muy bien. Luego por la tarde-noche me bajaría a Tribeca o al Soho, donde hay restaurantes muy chulos y discotecas muy totales.

Tú mismo te defines como ‘sibarita’. ¿Qué es lo más exclusivo que te has permitido en un viaje?

Soy sibarita pero no ostentoso. Aunque sí hay un hotel al que he vuelto varias veces por puro sibaritismo: el Tívoli Palacio de Seteais en Sintra (Portugal) y es que las habitaciones, los jardines son... Tiene una pista de tenis rodeada de camelios que parece que si no sales a jugar con pantalón largo y niki clásico no te van a dejar. Estoy muy impresionado además con los portugueses porque lo están haciendo muy bien. Creo que el haber sido una superpotencia histórica y el contacto que han tenido con Inglaterra les ha hecho ser unos tipos muy finos, muy elegantes... Pero bueno, sibaritismo tampoco significa querer lo más caro sino lo más especial para ti.

Tivoli

"Hay un hotel al que he vuelto varias veces por puro sibaritismo: el Tívoli Palacio de Seteais en Sintra (Portugal) y es que las habitaciones, los jardines son..."

Ya puestos a hablar de lujos, ¿Cual es el recuerdo más preciado que te has traído de un viaje?

Pues una camisa de estas plisadas de Yamamoto (Yohji Yamamoto, estilista y diseñador japonés) que me compré en Tokio. Me la pongo sólo de vez en cuando porque es muy imponible. Es azul eléctrico y me la he puesto para cenas en las que no te vas a quitar la chaqueta. Al principio me traía todo tipo de tonterías exóticas pero ya no.

¿Cuál es el destino más alejado a tu vida diaria en el que has estado?

Sri Lanka. Es una isla con unos contrastes muy raros. De repente montaña y de repente playa. Es fascinante y preciosa. Y aunque hay mucho cristianismo e islamismo, son casi todos hinduistas y eso los hace mucho más amables; ese tipo de religión sin infierno creo que hace a la gente mucho mejor.

¿Y el que más te ha cambiado tu mentalidad.?

Japón. Kioto es un museo al aire libre con esos jardines de praderas de musgo.... Y eso que fui en invierno pero incluso entonces era maravilloso. Es la belleza. Tan sutil, tan poético todo. Me quedé muerto. Te dan ganas de recortarlo todo.

Kioto

"Kioto es la belleza. Tan sutil, tan poético todo. Me quedé muerto."

Foto: iStock

¿Sigue habiendo a estas alturas algún destino al que te gustaría ir y aún no hayas ido?

La luna. Entra dentro de los próximos destinos, ¿no? Aunque creo que no me llegaría para pagar el billete.

¿Irías aún a riesgo de no poder regresar?

Sí, sí. Sólo por la experiencia merecería la pena.

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