Trucos fotográficos

Receta de una foto: la belleza de un animal casi mitológico

En Finlandia aún es posible experimentar en directo la intensa convivencia entre los animales y los humanos.

"Platero es pequeño, peludo, suave; tan blando por fuera, que se diría todo de algodón, que no lleva huesos. Sólo los espejos de azabache de sus ojos son duros cual dos escarabajos de cristal negro. Lo llamo dulcemente: ¿Platero?, y viene a mí con un trotecillo alegre, que parece que se ríe, en no sé qué cascabeleo ideal..." (Juan Ramón Jiménez)

Hace más de un siglo que Juan Ramón Jiménez comenzaba con estas líneas “Platero y yo “, obra lírica que conmueve por su ternura, con un burrito como protagonista.  Hoy día, cada vez quedan menos “Plateros” y pocas posibilidades de hacer una foto de un animal y su humano, que evoque esa vivencia tan intensa y rural que el autor transmite.

reno de azumendi

Foto: Gonzalo Azumendi

reno de azumendi

Pero resulta que fotografiando en los viajes, a veces es posible volver a esas esencias, a las historias y fantasías que habitan nuestra memoria y que a la vez son universales… Y es buscando retratar esas emociones en Finlandia, cuando aparece Into, un genuino lapón, con su reno ante la cámara. Ambos viven en Ivalo, al norte de Rovaniemi, donde está la casa de Papá Noel.

Quizás sea por eso que el animal tiene cara de llamarse Rodolfo. Son una pareja perfecta que comparten pieles y colores, un ejemplo de simbiosis y adaptación, como siempre ha sido en las heladas tierras del norte boreal. Y si “Platero se diría todo de algodón”, Rodolfo parece estar hecho de la nieve de estas latitudes. Fotografiarle es descubrir a un ser especial, cercano al mítico unicornio, pero con un bosque de cuernos poblando su cabeza que parece una constelación enmarcando la luna.

Debe ser difícil vivir con semejante herramienta encima de la cabeza… Pensando sobre ello, el fotógrafo se imagina convertido en cíborg, con la cámara incrustada en su mollera, y aunque la idea no resulta muy apetecible, seguro que no se perdería ninguna foto.

Y así, cien años después de Platero, el fotógrafo explora al reno en busca de la mejor perspectiva, mientras va construyendo su propio cuento, titulado “Rodolfo y yo “. En realidad, fotografiar supone una gran ventaja para componer un relato. Es conocido que muchas culturas creen que una fotografía roba el alma… Into tiene aspecto de chamán, y aunque para él también es una consideración exagerada, surge la pregunta de si la cámara puede entrar en el interior y ver lo que no se ve, e incluso imaginar los anhelos de este animal, en este loco siglo XXI. Por ejemplo, que el gran sueño que tiene Rodolfo, podría ser el de opositar para entrar en el selecto club de renos del trineo de Santa Claus; al fin y al cabo, vive cerca y conoce casos en la manada que lo han logrado y ahora viajan por el mundo impulsando el trineo volador cargado de regalos. Por eso, para Rodolfo es importante salir bien en las fotos y muestra sus morritos en poses ya entrenadas en los selfis de su cuenta de Instagram… No en vano espera ser reno “Influencer” y quién sabe si consiguiendo muchos seguidores, Papá Noel se fije en él…

Se podría seguir ideando otras muchas interpretaciones, pues las fotografías tienen esa capacidad de hacer soñar conectándonos con imágenes e historias que llevamos dentro, en esa alma que no se puede robar. Pero ha llegado el momento de despedir al sami Into y al reno Rodolfo. Para ello, nada mejor que unas líneas plenas de orgullo y complicidad, retratando esas personas y animales que en este mundo conviven y trabajan juntos. Son palabras de Juan Ramón Jiménez dedicadas a Platero, puras imágenes sin usar la cámara:

“Es tierno y mimoso igual que un niño, que una niña... pero fuerte y seco como de piedra. Cuando paso sobre él los domingos, los hombres del campo, vestidos de limpio y despaciosos, se quedan mirándolo: Tiene acero ... Tiene acero. Acero y plata de luna, al mismo tiempo”.

Ingredientes

Tan importante como proteger el equipo, es abrigarse bien uno mismo. Un anorak con cremallera frontal, permitirá resguardar la cámara rápidamente del frío y la ventisca, según se usa. Los colores intensos en objetos o personas rompen la monotonía del blanco, potenciando los paisajes nevados, habitualmente monocromáticos.

Elaboración

El gran angular permite explorar la escena sin apenas separación, como parte de un triángulo donde reno, lapón y fotógrafo son vértices integrados.

En una perspectiva normal, el reno y su cornamenta no destacan contra la nieve y el fondo. Es el momento de hincar de rodillas en el manto blanco y ensayar un contrapicado para definir ambas figuras recortándolas contra el cielo.

La Imagen fue tomada con diapositiva Velvia, de 32 ISO real, a 1/250 de segundo y 8F, siendo posteriormente digitalizada.

Emplatado y edición

Es importante eliminar las dominantes de color de la nieve para que aparezca absolutamente blanca. Para ello, una herramienta que ayude a desaturar los tonos selectivamente será de gran utilidad. También el azul del cielo ganará en intensidad, tras limpiarlo de amarillos con corrección de color. Solo falta añadir un poco de saturación, para que la combinación de la nieve blanca, los rojos vibrantes del traje lapón y la potencia del azul del cielo reflejen la energía de este soleado e invernal día en Finlandia.

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