Ícaro con cámara

Receta de una foto: Cádiz desde (muy) arriba

La fotografía aérea añade un extra de aventura del que carecen los drones.

La fotografía aérea sorprende con paisajes nunca imaginados, siendo esencial para comprender la tierra. Para disfrutarlos al máximo, un viaje en avioneta proporciona una experiencia personal y única, con la emoción de descubrir el mundo desde un espacio reservado a las águilas. Imprescindible no olvidar la cámara, para asomarse a este mundo al revés.

 

 
receta de una foto

Foto: Gonzalo Azumendi

receta de una foto

Ingredientes

  • Es fundamental mucho orden y pocos artefactos. La acción es rápida y el espacio pequeño por lo que es importante tener todo listo: la batería cargada, tarjeta con capacidad y un zoom del tipo 24-70 mm. (o el equivalente 18-55mm.) Si el ala del avión se interpone, un teleobjetivo será la solución. Desde un globo la visión es total, pero hay que extremar la precaución para evitar que algo caiga.
  • Para elegir la hora, a pleno día los colores serán más explosivos y brillantes, mientras que el sol rasante de la mañana o tarde creará sombras y relieves; pero en esta foto mandan las mareas. En bajamar afloran todas las formas y figuras, que con la pleamar desaparecen bajo el agua.
  • Una avioneta, ultraligero o helicóptero está expuesto al viento y su propio motor. La vibración es enorme. Es importante disparar siempre con velocidades cercanas 1/1000 para evitar imágenes trepidadas.
  • Y siempre que sea posible disparar con la ventanilla abierta.

Elaboración

Recorrer parajes naturales es una hermosa experiencia; pero fotográficamente puede resultar complicado. Como en este caso, en las marismas de Chiclana de la Frontera en Cádiz, entre canales de agua y tierra es difícil realizar una gran imagen a pie de sendero… igual que en un laberinto, su frustrante exploración se convierte en fascinante descubrimiento al contemplar su estructura en vista cenital. Observados desde el aire, los paisajes se transforman creando escenas asombrosas, desde la inmensa Gran Barrera de Coral en Australia, a un vuelo en globo sobre los volcanes en la más cercana Garrotxa.

La promesa de una magnífica foto, es el mejor empuje de coraje

Esta práctica se ha popularizado con los drones; pero dependiendo de las ganas de aventura, existen recursos turísticos que a la vez proporcionan una vivencia singular: vuelos panorámicos en aviones, helicópteros, globos, e incluso en parapente biplaza para sentir el vértigo de lo desconocido… No hay disculpa, se impone soñar para tocar el sol con los dedos, igual que Ícaro… ¿Fundirá su calor la cera de las alas?

En el aire todo temor se disipa con la intensidad del descubrimiento, y la imagen es tan bella y evidente, que resulta imposible parar de disparar, convirtiéndose el vuelo en una suerte de trance fotográfico.

Con el gran angular, el paisaje se revela amplio y cada cual podrá descubrir en la indefinición de las formas, algo de sí mismo, como en un test de interpretación psicológica: entre cianes, verdes y esmeraldas, los amantes del exotismo y las antigüedades adivinan mapas remotos; en la misma escena, una neuróloga quizás vea reflejada la estructura del córtex cerebral; el apasionado de la geología puede que imagine continentes a la deriva, en un imparable movimiento de placas tectónicas, vagando desde el inicio de los tiempos en la formación de Pangea. Y por qué no, la mancha verde vegetal de la parte superior podría ser interpretada por el optimista como una alegoría de esperanza en la naturaleza, ante el avance del lodo y la sal.

Un teleobjetivo será un gran aliado para fotos más abstractas; aunque exige una mayor concentración en la rápida tarea de seleccionar detalles, buscando colores, texturas y simetrías que se transforman en peces abisales, o un pájaro de pico imposible, cambiando sus diseños según la avioneta los deja atrás.

Edición y emplatado

La presencia de cierta bruma en la atmósfera, es un factor que puede afectar en las fotos aéreas. Aunque algunos programas de edición de imágenes incluyen potentes filtros para eliminarla, el comando “borrar neblina” será suficiente aumentando el contraste y actuando sobre los grises.

Más habitual es la herramienta “claridad”, que también refuerza el contraste marcando más los contornos de los paisajes. Siempre se aplicará sutilmente, sin abusar.

Solo queda limpiar los tonos verdes para resaltar y acentuar el detalle, y la imagen está lista... ¡Volando!

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