Verano azul

Receta de una foto: cometas en Trafalgar

O cómo sintetizar la esencia del verano en una instantánea que transmite la luz y la libertad de esta estación del año.

Tiempo de verano, cuando la vida es fácil. La estación del año en la que hacer miles de fotos se convierte en ritual obligatorio, para retener y compartir este periodo de luz y libertad. Algo parecido le ocurre a esta cometa; solo se elevará si consigue atrapar la brisa cálida de estos días especiales.

Cometas en Trafalgar

Foto: Gonzalo Azumendi

Verano azul

Hinchada sobre el mar, parece una nasa, esas trampas embudo que los pescadores disponen en el agua, esperando a que se llenen de peces. Ojalá fuese posible apresar para siempre el verano con un aparejo así, aunque por ahora, lo único seguro será hacerlo con fotografías. Como esta imagen tomada en Los Caños de Meca, bajo el faro de Trafalgar que, igual que el fotógrafo vigila estas costas, con un solo ojo, semejando un colosal cíclope que al llegar la noche parpadea, creando con su luz intermitente el más básico time-lapse. Pero, bajo la intensa luz del día, el azul del cielo y del mar contrastan con esta vibrante cometa. Y así, aparece como una caracola marina que, de colores arco iris, bien podría imaginarse como la de Tritón, el dios sireno, hijo de Anfititre y Poseidón, reconocible por su cola de pez y su inseparable caracola, una corneta capaz de provocar maremotos y derrumbar gigantes. En los tratados de mitología marina, no existen evidencias de que la hiciese sonar hace más de dos siglos en esa misma línea del horizonte, o quizás fue ensordecida por el estrepito de otras trompetas y clarines, entre aullidos, pólvora y cañones tronando, cuando el comandante Nelson derrotó a la flota franco-española aquel fatídico 21 de octubre de 1805. Contemplando esta foto apacible resulta difícil imaginar la fiereza de la histórica batalla de Trafalgar.

En aquellas contiendas navales, la pericia consistía en manejar el viento para situarse a su favor. Con una cometa se trata de lo mismo, y el primer recuerdo es esa liturgia iniciática y familiar, donde el niño y el adulto son cómplices con idéntica intensidad, buscando capturar el aire que les convierta en pájaros. precursor y más elemental de los drones que, despojado de cámara y obligaciones, representa la felicidad del verano; si se consigue volar, el júbilo es absoluto, si por el contrario no se eleva o cae en picado al mar, la frustración dibujará un nubarrón en el alegre cielo estival.

Al fotógrafo le ocurre lo mismo. Intuye la imagen, esta o cualquier otra, traza su estrategia y si la consigue su empeño habrá merecido la pena. Por eso, siempre dispuesto a intentarlo, ve en la cometa una fascinante oportunidad, sus colores y movimiento le hipnotizan y su ánimo vuelve a la niñez, siendo capaz de ver el interior del océano reflejado en ese mismo cielo: reconocida la caracola, identifica una medusa a su izquierda y la manta raya a la derecha, con la estrella de mar debajo. Entonces se acerca; comprende que el truco es sujetar la cometa para que no se desplome y hace lo mismo con su cámara, empuñándola a la espera de que los vientos le sean propicios. Y cuando los designios de Eolo al fin le premian… ¡dispara su cañón!... su Canon.

INGREDIENTES

  1. El color puede seducir igual que una trampa, que en muchos casos arruinará la imagen. En otras ocasiones, como esta, será fundamental.
  2. Normalmente el movimiento exige velocidades altas para congelar la imagen, pero es interesante probar con velocidades más bajas buscando evidenciarlo.
  3. Datos EXIF: Zoom 24-70 en 24mm, 1/100, F20, ISO 200

ELABORACIÓN

Si en las fotografías aparecen personas, es más fácil reflejar emociones e identificarse para quien las observa. Pero, ¿qué ocurre si el motivo son objetos, con los que siempre resulta complejo empatizar? Resolverlo será una aventura, mezcla de experiencia e intuición. Construir esta imagen se convierte en una búsqueda cercana al diseño, utilizando todos los recursos que nos brinda, descontextualizando los elementos para causar sorpresa, explotando la fuerza del color como en el expresionismo, buscando toda la potencia gráfica para que transmita sensaciones de brisa. de alegría. En definitiva, el deseo de estar allí para zambullirse de cabeza en el volátil y efímero verano azul, que pasa como un soplo.

RETOQUE Y EMPLATADO

Procesar esta imagen parece que no debiera ofrecer ningún problema, pero hay muchos colores y muy intensos. Los primarios: azul, rojo y amarillo; los secundarios: naranjas, verdes y morados, además de los complementarios, todos ellos sobre un fondo celeste. La dificultad está en retocar todos los colores sin que interfieran.

  • Tras ajustar las altas luces y los negros, la imagen ganará definición.
  • Seleccionar por zonas y con la herramienta Corrección de Color limpiar los distintos colores por separado.
  • Es importante no saturar los tonos para que no queden fuera de gama y parezcan reventados. La herramienta Tono y Saturación es un buen aliado para corregir esto y lograr un círculo cromático lleno de alegría y dinamismo.