La felicidad, a la vuelta de la esquina

Redescubrir lugares conocidos mejora la salud mental

Un estudio científico revela que el acto de explorar aumenta los niveles de felicidad.

La historia de la humanidad bien podría resumirse como la búsqueda de la felicidad. Tal como reza el dicho, la felicidad no se compra. Sin embargo, un estudio científico ha descubierto que al menos sí es posible trabajarla, y, lo mejor, que no hace falta cruzar medio planeta para encontrarla, sino que muchas veces, está a la vuelta de la esquina.

Mujer ciudad

Foto: iStock

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¿Dónde se encuentra la felicidad?

Aunque los viajes a playas recónditas y lugares lejanos volverán, el turismo local se ha posicionado este año como la mejor opción a la hora de viajar. ¿Pero, proximidad es igual a aburrido? Todo lo contrario. Según un estudio publicado en la revista Nature Neuroscience, un grupo de investigadores ha llegado a la conclusión de que el acto mismo de explorar por la propia ciudad tiene efectos positivos en la salud mental y aumenta los niveles de felicidad. A esto, la coautora Catherine Hartley lo denomina diversidad experiencial; es decir, redescubrir lugares conocidos.

También han detectado que se trata de una relación recíproca. Las personas que tenían experiencias nuevas diariamente eran más propensas a repetir la actividad al día siguiente en busca de novedades, mientras que las sedentarias no sentían ningún deseo por salir y explorar. En el estudio participaron más de 120 personas procedentes de Nueva York y Miami durante varios meses. Utilizando monitores GPS, los investigadores rastrearon los movimientos diarios de cada persona, relacionándolos con los estados de ánimo de cada uno mediante un mensaje de texto que les enviaban. Descubrieron que aquellas personas con una diversidad experiencial más grande tendían a sentirse más felices.

El mundo con ojos de niños

En ese sentido, y según Marta Sánchez Bret, gerente del Clúster Salut Mental Catalunya, la motivación por explorar el medio está muy relacionada con la curiosidad. Ésta, unida a la capacidad de ser perseverante, potencia la actividad cerebral entre el hipocampo y el estriado ventral, dos regiones cerebrales asociadas al procesamiento de las nuevas experiencias. “Como recompensa aumentamos el nivel de bienestar, esa misma sensación que muestran los niños ante el descubrimiento de las novedades y a la satisfacción del aprendizaje”, explica a Viajes National Geographic. Gracias a esto, el cuerpo genera una mayor resiliencia al estrés y es capaz de combatir mejor situaciones como, por ejemplo, las causadas durante el confinamiento por la COVID-19. Para potenciar la resiliencia al estrés, Marta Sánchez Bret propone planes sencillos como visitar parques cercanos, exposiciones, cambiar las rutas habituales por la ciudad o asistir a eventos culturales.

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