Hoteles con historia

El renacer, en forma de hotel, del Palacio de Indianos de Galizano

A media hora de Santander, frente al mar Cantábrico, se encuentra este complejo que es mucho más que un hotel gastronómico.

Hay que retroceder más de un siglo y medio para dar comienzo a esta historia. Todo arranca a finales del siglo XIX y comienzos del XX, momento en que los españoles conocidos como indianos, principalmente del norte del país, decidieron emigrar a América en busca de una vida mejor. Una vez enriquecidos en el nuevo continente, volvían a sus pueblos natales donde construían mansiones de estilos variados, muy vinculados a los de la burguesía europea del momento, con los que se pavoneaban de que aquella aventura más allá del Atlántico había salido bien. 

Toda la cornisa cantábrica está salpicada de estas fantasías arquitectónicas. Una de ellas, el Palacio de Indianos de Galizano (Cantabria) ha sido restaurada y adaptada para ser un establecimiento magnético para los amantes de la naturaleza y la sostenibilidad, pero también para los viajeros que buscan un alojamiento seductor y una exquisita gastronomía. Tras tres años de obras, este complejo se inauguró en 2018 de la mano de los hermanos Marañón Viadero, Marcos y Javier, quienes un año más tarde elevaron el hotel al siguiente nivel con la apertura del restaurante La Torre by Marañón.

 

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Fachada Hotel Gastronómico Torre de Galizano

Hotel Gastronómico Torre de Galizano

Comedor Torre de Galizano

Torre de Galizano comenzó a concebirse como un hotel gastronómico y sostenible en 2015. Marcos, director del complejo, quería ser pionero en la región. Javier, chef responsable del restaurante gastronómico ‘La Torre by Marañón’ y discípulo de Martín Berasategui, quería un espacio donde dar rienda suelta a su experiencia en los fogones con productos de proximidad. El sitio idóneo para ambos lo encontraron en la localidad de Galizano, una localidad ubicada en el municipio de Ribamontán al Mar que tradicionalmente se había dedicado a la ganadería y a la agricultura.

Un hotel en un antiguo Palacio de Indianos

"Mi hermano y yo teníamos junto con mis padres un hotel rural. Mi padre pensó que como iba bien, era buena idea crear otro hotel para crecer. Un día vio que se vendía este antiguo Palacio de Indianos de 1872 -año de su construcción por una familia Cántabra que emigró a las Américas-. Tenía valor arquitectónico y estaba en buena ubicación", explica a Viajes National Geographic el director Marcos Marañón.

El 70 por ciento de la electricidad del establecimiento lo genera la geotermia.

La fachada del palacio ha sido una de las principales modificaciones del hotel, ya que solo han mantenido la estructura de la torre central. Otro de los puntos que cabe resaltar es el anexo de las dos edificaciones contiguas completamente restauradas con fachada en piedra de sillería y materiales nobles. Esta nueva vida del edificio ha supuesto toda una apuesta innovadora como la que demuestra su firme compromiso con la sostenibilidad. Lo manifiesta con el empleo de materiales reciclados, las energías renovables o la disminución del impacto medioambiental durante la construcción.

El secreto está en la geotermia

El hotel apostó por la energía renovable geotérmica, siendo pioneros en infraestructuras de este calibre en el norte de España. Gracias a esta energía limpia se cubre parte de las necesidades del sistema de climatización y permite ahorrar en energía eléctrica, ya que "el 70 por ciento de la electricidad del establecimiento lo genera la geotermia", cuenta Nuria Fernández, la jefa de recepción. A través de catas introducidas 200 metros bajo tierra, toman el calor del subsuelo y lo transforman en energía. Además, las aguas residuales y las aguas pluviales se utilizan para riego y tareas de limpieza. Todo un órdago que le llevó a ser finalista del premio a Mejor Restaurante Sostenible en la edición de Madrid Fusión de 2021.

El secreto está en la geotérmia
Hotel Gastronómico Torre de Galizano

Huerta y ganadería propias

El restaurante cuenta con productos de cercanía que mayoritariamente provienen de su huerta y ganadería propias. "El ochenta por ciento del huerto abastece al restaurante. El veinte por ciento restante pertenece a agricultores de la zona de kilómetro cero o distribuidores especializados que tienen cosas que son difíciles de conseguir para la gastronomía", cuenta Marcos Marañón. Gracias al huerto-invernadero del hotel y a los animales que la familia saca cuidadosamente adelante en una finca próxima, en la Torre se pueden degustar productos de proximidad y local.

Arroz cremoso con guiso de rabo de vaca
Hotel Gastronómico Torre de Galizano

La filosofía de los hermanos Marañón para mantener vivas sus raíces está enfocada a pescados del Cantábrico y carnes a la brasa de carbón de encina. Una carta tradicional que goza de una gran variedad de productos propios con el menú degustación de 48 euros y el gastronómico de 68 euros. El comensal podrá disfrutar de exquisitos platos como el arroz cremoso con guiso de rabo de vaca criada en la finca, el pichón en dos cocciones con habitas y coliflor, el divertido plato de capuchino de morcilla y espuma de patata o el milhojas de foie y mango con zanahoria cítrica y brioche, un homenaje al reconocido chef Martín Berasategui, quién considera su principal referencia.

Jacuzzi hotel Torre Galizano
Hotel Torre de Galizano

Lujo en medio de la naturaleza

Así, el hotel gastronómico Torre de Galizano, con categoría de cuatro estrellas, supone un lugar idóneo para disfrutar de productos próximos de calidad y desconectar junto a la naturaleza y el mar. A menos de dos kilómetros se encuentran las playas de Langre, Galizano, Loredo y Somo. También está cerca de varios lugares de interés como el Parque Nacional de Cabárceno, Santoña y Santillana del Mar. Desde prácticamente todos los recovecos del hotel se puede divisar el manto verde que lo rodea, también desde las habitaciones. Cuenta con 21 dormitorios, 14 en la primera planta y 7 en la segunda, todos ellos con jacuzzi doble circular. La decoración de estilo modernista consigue envolverte en un espacio de lujo y confort en un edificio lleno de historia.

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