Euroveló 8

La ruta ciclista que conecta Cádiz con Atenas

Más de 7.500 kilómetros alrededor de la costa mediterránea, 11 países y 23 lugares reconocidos por la UNESCO.

Todo comenzó en 1995, cuando la Federación Europea de Ciclistas (ECF) trazó varias líneas a lo largo del continente y las ramificaciones se extendían hasta los extremos de cada país aprovechando hasta el último gramo de tierra. Dos décadas más tarde se presentó en sociedad la Euroveló, una red de 15 rutas ciclistas de larga distancia capaces de unir Cádiz con Atenas o Bruselas con Moscú.

Observar uno de estos mapas es redescubrir Europa sin fronteras, como si a cada pedalada se cosiera un país con el otro. Una manera asequible y respetuosa con el medio ambiente de recorrer el viejo continente. De hecho, no existe otra forma más sostenible de hacerlo.

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La sostenibilidad por bandera

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La sostenibilidad por bandera

La bicicleta es un símbolo de libertad, de descubrimiento y ahora también lo es de sostenibilidad. Lo cierto es que una bicicleta emite 8 gramos de CO2 por kilómetro recorrido frente a los 25 que consume el autobús eléctrico, el siguiente medio de transporte más ecológico. Es por ello que entre los objetivos de la Euroveló, se encuentren el fomentar los viajes sostenibles en el cuidado económico, ambiental y social.

Un carril bici muy exigente

Foto: Euroveló

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Un carril bici muy exigente

Gran parte de los trayectos transcurren por el típico carril bici que cada vez más inundan las grandes ciudades, sin embargo, no cualquier sendero vale a la hora de recibir la denominación de la Euroveló. En este contexto, cada tramo debe cumplir varios requisitos para conseguir formar parte de esta travesía ciclista como por ejemplo: no tener pendientes superiores al 6%, disponer de una anchura suficiente para permitir el paso –como mínimo- de dos bicicletas, estar pavimentada al menos en el 80% de su longitud y estar abierta durante todo el año.

El Mediterráneo a golpe de pedal

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El Mediterráneo a golpe de pedal

La Euroveló 8 es la ruta más larga de todas las que existen y recorre más de 7.500 kilómetros a lo largo de la costa mediterránea. El trayecto completo transcurre a través de 11 países (España, Francia, Italia, Eslovenia, Croacia, Bosnia y Herzegovina, Montenegro, Albania, Grecia, Turquía y Chipre) y hasta 23 lugares reconocidos por la UNESCO.

Cádiz

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Tacita de plata, pistoletazo de salida

Posiblemente no haya mejor lugar para comenzar una ruta por toda Europa que por la ciudad más antigua de Occidente. Cádiz es el punto de partida perfecto para las grandes expediciones y es que Colón escogió su puerto para emprender el segundo viaje hacia el Nuevo Mundo. Las ruedas echan a rodar aún con el olor de los espetos clavados en la arena de la Caleta.

Viaje a las entrañas del mediterráneo

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Viaje a las entrañas del mediterráneo

Los pueblos costeros se van sucediendo a medida que las piernas flojean y el Mediterráneo acompaña al ciclista dejando paisajes de postal, excepto en Italia. A pesar de poseer uno de los litorales más espectaculares con vistas al Mare Nostrum, el sendero deja de lado el azul del mar para ofrecer una panorámica interior, hecha de ciudades desconocidas para el gran público, más acostumbrado a los emblemas del país alpino como Roma, Florencia, Nápoles o Milán. El trayecto comienza en Turín y concluye en la ciudad de los canales, Venecia. Es desde aquí donde el mar vuelve a reclamar el protagonismo robado y ya no lo deja hasta el final de la ruta.

La cuna de la civilización

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La cuna de la civilización

La escritora estadounidense dejo expreso que «La tolerancia es el gran don de la mente; y requiere el mismo esfuerzo que demanda el mantener el equilibrio sobre una bicicleta», una cita que bien lo habría podido firmar alguno de los grandes filósofos de la Antigua Grecia. Es en su capital, en Atenas, a orillas del Olimpo donde termina la Euroveló 8, al menos el recorrido 100% terrenal, pues existe la posibilidad de ampliarlo por Turquía y Chipre, aunque para llegar a ellos hay que viajar en barco. 

Chipre y Turquía, la última frontera

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Chipre y Turquía, la última frontera

Una vez llegados a Atenas hay dos posibilidades, dar media vuelta y deshacer lo recorrido u optar por dinamitar los gemelos y gastar hasta el último gramo de energía para completar las dos últimas etapas. En caso de decidir lo segundo hay que viajar hasta Lesbos para conectar con el puerto de Dikili, en Turquía. Desde allí se inicia la ruta por el antiguo imperio bizantino hasta recabar en Éfeso, una ciudad imponente, repleta de historia y de recuerdos de tiempos inmemoriales como el Templo de Artemisa, una de las siete maravillas de la Antigüedad, el anfiteatro romano o las ruinas de la gran biblioteca de Celso.

Bicicleta mujer

La ruta ciclista que conecta Cádiz con Atenas

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