Sin excusas

Seis falsos mitos sobre viajar de forma sostenible

Ni es caro, ni es difícil ni hay excusa que valga para no cambiar la forma de viajar.

Existe la falsa creencia de que viajar de forma sostenible es siempre más caro y más difícil. Sin embargo, estos falsos mitos no son sino reminiscencias del pasado. Si bien es cierto que antes viajar de forma ecológica estaba sólo al alcance de unos pocos, ahora cualquier viajero puede permitirse, y debería brindarse, unas vacaciones sostenibles. Disfrutar de un viaje sin tener que dejar un impacto negativo en el destino, no sólo es posible, sino también fácil y económico.

 

 

Tupper

Yep

La realidad ya se ha encargado de echar por tierra esas falsas creencias que hasta hace poco habían rodeado al turismo sostenible:

  1. Los alojamientos ecológicos son demasiado caros

    ¡Buena noticia! No sólo los hoteles de lujo pueden ser ecológicos. Hay una gran cantidad de hostales, tanto en España como en el resto del mundo, que usan energía limpia y verde, que reciclan y que no usan plásticos de un solo uso. Y muchos de ellos por apenas unos euros la noche. Ya no es cuestión de dinero, sino de saber identificarlos.




  2. Es difícil poder beber agua sin embotellar

    Las estaciones de refill de agua no sólo son una iniciativa verde capaz de reducir el consumo desmedido de plásticos de un solo uso. Son además una forma más de ahorrar dinero mientras se viaja. Sí. Basta con invertir apenas unos euros en una botella reutilizable, y recargarla gratis, o bien a un precio irrisorio, en las muchas estaciones de recarga que se encuentran en la mayoría de destinos, principalmente en alojamientos y restaurantes, pero también en la calle. De hecho, ya hay apps para encontrar estas fuentes.




  3. Resulta muy complicado encontrar servicios ecológicos

    A la hora de planificar las vacaciones, no tiene por qué resultar difícil encontrar servicios y empresas verdes. La demanda ha crecido tanto que también la oferta es cada vez mayor. Así que no hará falta volverse loco en busca de sitios sostenibles. Son fáciles de encontrar, y no es necesario recurrir siquiera a empresas especializadas. Basta una búsqueda en internet, o recomendaciones de otros viajeros, eso sí, hay que saber cómo identificar a esas empresas turísticas ecológicas.
  4. Comer en la calle sin consumir plástico es imposible

    Los amantes de la comida callejera no tienen tampoco por qué renunciar a hacerlo de forma sostenible. Sólo es necesario llevar táper y cubiertos propios para evitar el consumo de plásticos desechables. Y lo mismo con las bebidas, hay vasos reutilizables plegables, que no ocupan espacio en la maleta, como tampoco ocupa una pajita de acero inoxidable.




  5. Cuesta encontrar mercados o tiendas de productos 100% locales.

    Apoyar la economía local es uno de las principales premisas del turismo sostenible. En vez de comprar productos elaborados en china, el viajero puede apoyar la economía local comprando producciones locales. Encontrar mercados, tiendas o puestos de este tipo no es difícil. Y aunque los precios son algo más elevados, la calidad siempre es mejor, y suelen ser productos únicos.




  6. Viajar sostenible es siempre más caro.

    El presupuesto total de un viaje sostenible dependerá de cuánto el viajero quiera gastar. Esto está relacionado con qué tipo de alojamientos buscará (hostales, hoteles sencillos, hoteles de lujo…), cuántas actividades quiere hacer y de qué tipo, etc. El viaje no va a ser más caro por elegir servicios ecológicos. Son muchos los viajeros que viajan sostenible y que admiten gastar lo mismo e incluso menos.










En definitiva, el bolsillo no se va a resentir por viajar de forma sostenible, al igual que el viajero no tendrá quebraderos de cabeza para planificar un viaje de este tipo. El único impedimento será la voluntad de cada uno, o mejor dicho, la falta de ella. El objetivo merece la pena. Se trata de cuidar nuestro entorno, de hacer que esos tesoros naturales de los que disfrutar, y esas comunidades únicas que conocer, pervivan por mucho más tiempo. Y por supuesto que otros viajeros tengan también la oportunidad de disfrutarlos.

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