Sol, arena y paz

Los oasis de Sitges

Sí, es posible viajar en verano a esta localidad costera y encontrar la paz en lugares como estos.

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Foto: Festival Terramar

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El parque centenario

Durante este 2019, los Jardines de Terramar conmemoran los 100 años de su fundación. Un acontecimiento que, en el fondo, son dos noticias en una. La primera, su mera existencia, ya que muchos veraneantes y viajeros desconocen que en el extremo suroeste de Sitges se encuentra este sorprendente vergel. La segunda, la celebración de este fantástico aniversario a base de visitas guiadas con el que se busca poner en valor la biodiversidad de este enclave y la calma que ofrece para todos aquellos que buscan hacer un picnic, rodearse de clorofila o aprender un poco más sobre estos espacios verdes de estilo novecentistas. Y para todos aquellos que buscan más el jaleo bien organizado, el festival Terramar es una excusa musical para bailar bajo las copas de los árboles. 

Foto: MiM Sitges

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El spa vegano

En los últimos años, Sitges se ha transformado en un destino diverso y sofisticado. El mejor termómetro de esta realidad es la proliferación de hoteles boutique y de autor que son mucho más que el típico ‘alojamiento y desayuno’. Entre todos ellos brilla el MiM, un establecimiento que destaca por sacar el máximo provecho no solo de su ubicación cerca de la playa, sino también de sus instalaciones. El mejor ejemplo de ello es el MiM Spa, un espacio que es mucho más que un circuito termal con un aliciente eco: se limpia y filtra mediante el siempre natural sistema de hidrólisis en el que solo se usa agua y sal.

 

Y es que su verdadera magia se despliega en las cabinas donde la filosofía slow y ecológica que rige al resto del hotel se multiplica. ¿Cómo? A base de una carta de masajes y tratamientos muy completa, tecnológicamente puntera y con un ingrediente secreto: los rituales, cremas y cosméticos de la firma barcelonesa Sçens. Una apuesta que no solo obedece a la pasión por la proximidad y, en cierto modo, por la exclusividad, sino porque comparte con esta compañía la filosofía de sacar el máximo de lo que ofrece la tierra de forma natural y sin necesidad ni de estropear el medio ambiente ni de añadir químicos artificiales a sus fórmulas. 

Foto: Turismo de Sitges

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El templo de la malvasía

Sitges es de esas localidades que tienen entidad gastronómica propia, y no solo por la genuina salsa xató con la que acompañan ensaladas y verduras. También porque es en sus laderas y crece al sol la malvasía, una uva que se usa en vinos frescos, algo dulces y complejos con los que agradar a todo tipo de paladares. Para reivindicar este privilegio vitivinícola así como sus peculiaridades agrícolas y de vinificación se ha inaugurado este año el Centro de Interpretación de la Malvasía. En este espacio no solo se propone un viaje a la tradición, también busca ser un oasis cultural en el corazón de la ciudad donde celebrar conciertos y otras actividades divulgativas.

Foto: iStock

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El parque natural más caminable

El Garraf es mucho más que un macizo que antaño separaba, a base de curvas, Sitges de Barcelona y sus alrededores. Es un reducto natural perfecto para iniciarse al senderismo y no solo por las recompensas hedonistas que luego esperan a pie de playa. Es, sobre todo, un espacio versátil para caminatas de todo tipo, desde los que buscan dar con las mejores vistas de su agreste costa (con el GR 5 hasta que vira en dirección a Olesa de Bonesvalls o el GR 92 siguiendo el Camí de les Costes) a los que caminan en busca de hallazgos como el castillo antiguo de Olivella (SL-C 100) o las masas del Garraf (PR 37).

Foto: MiM Sitges

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La terraza desde donde gobernarlo (y saborearlo) todo

Disfrutar de la tranquilidad Sitges no supone renunciar a la playa y al mar. Eso sí, lo mejor es hacerlo desde una ubicación privilegiada en la que mezclar vistas con exclusividad. Para ello hay que volver al hotel MiM, aunque con el objetivo de coger su ascensor y subir hasta su Sky Bar. Allí lo que espera es mucho más que una terraza con una piscina tan refrescante como instagramera. Es una cocina mediterránea a la vez que sofisticada, con unos platos y bocados frescos que maridan a la perfección con las tardes de bronceado y que no renuncian a la calidad. Especialmente notable es su solomillo, sorprendentemente ligero y sabroso así como su Xató.

La terraza desde donde gobernarlo (y saborearlo) todo

Los oasis de Sitges

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