Non 'Stairway to Heaven'

Nueve teleféricos europeos que quitan el hipo

Los teleféricos para disfrutar de los paisajes más espectaculares desde lo más alto.

Contemplar a vista de pájaro pueblos, bosques y montañas, pero sin despegar los pies de suelo firme, ni pasar frío ni despeinarse. Los telecabinas hacen posible el sueño de sobrevolar enclaves de extraordinario valor natural y de paso acercarse a puntos desde los que realizar caminatas o descensos de esquí inolvidables. En lo más alto nos esperan observatorios astronómicos, cuevas de hielo, restaurantes, museos y, sobre todo, vistas, las mejores y más altas.

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Marmolada

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Marmolada: uno de los últimos glaciares de Europa

En solo 12 minutos, el funivia de la Marmolada sube desde Malga Ciapela (1450 m) a la estación de Punta Rocca (3265 m), justo enfrente de la Punta Penia (3342 m), el pico más alto de las Dolomitas.  Este corto viaje no solo sirve para conseguir vistas asombrosas de esta cadena montañosa del norte de Italia, sino que permite acercarse a uno de los últimos glaciares de Europa. Además, el telecabina tiene una parada en el Museo de la Gran Guerra, que explica las batallas entre italianos y austriacos por controlar la Marmolada. En invierno, los esquiadores expertos no podrán resistirse a lanzarse por las laderas de la Marmolada hasta la base del telecabina.

 
Fjellheisen Tromsø

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Noruega: auroras boreales colgados de un cable

El Loen Skylift, inaugurado en 2017, sube desde la orilla del fiordo Norway hasta la cumbre del monte Hoven (1011 m) en solo 5 minutos. Con un restaurante en lo más alto y miradores que se asoman a un paisaje de montañas, glaciares y fiordos, este teleférico invita a vivir múltiples experiencias, desde la pura contemplación hasta la práctica de senderismo, escalada por vías ferratas o, en invierno, vertiginosos descensos con esquís o snowboard. El Telecabina de Tromsø, ciudad noruega situada por encima del Círculo Polar Ártico, tiene un aliciente extra: la posibilidad de contemplar auroras boreales, un fenómeno que tiñe de halos de colores el cielo nocturno y que suele observarse a partir de septiembre, especialmente durante los meses de invierno. Las dos góndolas del Fjellshein o Tromsø Cablecar tienen nombre propio: Oso Polar y Foca.

 
Teide

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Teide: teleférico volcánico

Ríos de lava, cráteres y rocas de formas curiosas compone el singular paisaje que rodea el volcán Teide, protagonista absoluto del parque nacional que lleva su nombre en la isla canaria de Tenerife. Un teleférico sube en apenas 8 minutos hasta los 3555 m y permite acercarse a la cumbre –su ascensión está restringida a un número limitado de personas al día y requiere de un permiso oficial– o asomarse a miradores que, en los días claros, descubren el perfil de las islas cercanas como la Gomera, el Hierro, La Palma y Gran Canaria.

 
Tegelbergbahn

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Tegelbergbahn: y es castillo de Disney

Luis II de Babiera en 1869 soñó con un castillo de aires medievales en lo alto de un peñasco pero nunca imaginó que un día aquella mansión sería el castillo de la bella durmiente de Disney, ni tampoco que un telecabina volaría cerca de él. El Tegelbergbahn se ha convertido en la mayor atracción de la ciudad de Tegelberg, uno de los destinos alpinos más populares de Alemania, que ofrece multitud de rutas de senderismo y escalada en verano y de esquí en invierno.

 
 Fuente Dé

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Fuente Dé: por encima solo las nubes

El mayor ave de los Picos de Europa no tiene alas sino que está suspendido de un cable. El teleférico de Fuente Dé salva un desnivel de 753 m y desembarca a 1.823 m, en el corazón del parque nacional. Desde la Estación Superior se pueden realizar excursiones a algunos de los picos más emblemáticos del macizo.

 
 Titlis Rotair

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Titlis Rotair: un tío vivo de vértigo

Un telecabina de forma cilíndrica que va girando sobre su eje mientras sobrevuela las cumbres del macizo del Titlis hasta alcanzar los 3320 m. Esta singular infraestructura se halla a poca distancia de la localidad de Engelberg (a 45 minutos en tren de Lucerna), en la estación de montaña de Titlis. El movimiento giratorio de la cabina permite contemplar, literalmente, un panorama de 360 grados.

 
Skyway Monte Bianco

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Skyway Monte Bianco: los Alpes de tú a tú

El teleférico de Monte Bianco, abierto en mayo de 2015, es una de las mayores atracciones del Valle de Aosta. Sube hasta el pico Helbronner, a 3466 m, desde donde es posible conectar con la Aiguille du Midi, en territorio francés, sobrevolando el glaciar en otro telecabina de vértigo. La estación superior, denominada El nido del Águila, se asoma a una vista sobrecogedora, con los grandes picos de los Alpes a la altura de los ojos: desde el Mont Blanc o Monte Bianco, hasta el macizo del Cervino o Matterhorn, otra cumbre fronteriza, en este caso entre Italia y Suiza.

 
Midi de Bigorre

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Midi de Bigorre: vistas astonómicas

Con un observatorio astronómico de 1880 en la cumbre, el Midi de Bigorre es una de las cimas más emblemáticas de los Pirineos franceses. El teleférico Pic du Midi parte de la estación de esquí y pueblo de La Mongie, cerca del collado del Tourmalet, un puerto mítico para los ciclistas. La ascensión se realiza en dos etapas, dura 15 minutos, y alcanza los 2877 metros. La vista de las cumbres pirenaicas es extraordinaria, pero la verdadera sensación de volar se consigue al caminar por la pasarela metálica, un salto al vacío.

iStock-1003307462. CHAMONIX: HACIA EL TECHO DE EUROPA

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CHAMONIX: HACIA EL TECHO DE EUROPA

Quizá no sea el ascensor más rápido pero sí el que sube hasta casi tocar el techo de Europa, el Mont Blanc. Durante el trayecto de 20 minutos hay tiempo para contemplar las montañas que emergen al otro lado del Valle de Chamonix, y según la hora del día, confirmar el porqué del nombre de Aiguilles Rouges. En el telecabina de l'Aiguille du Midi se mezclan todo tipo de pasajeros, desde familias hasta escaladores y montañeros equipados con esquís dispuestos a descender por el larguísimo descenso de la Vallée Blanche. Una vez a 3777 m, existen diversas opciones: subir en el ascensor hasta los 3842 m y contemplar de frente el Mont Blanc, o sobrevolar en otro telecabina el Glaciar del Gigante hasta la Punta Helbronner en Italia.

 

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