Ruta por la naturaleza báltica

The Forest Trail: una ruta que unirá los bosques y parques nacionales de Lituania, Estonia y Letonia

El recorrido natural conectará los tres países del este báltico a través de 2.140 kilómetros de naturaleza.

Un total de 102 días es el mínimo de tiempo que llevará poder recorrer a pie The Forest Trail, una ruta senderista entre bosques y parques nacionales de Lituana, Estonia y Letonia. Caminos, senderos forestales, valles, zonas rurales, playas arenosas y otras rocosas serán las que guíen a aquellos que se animen a descubrir la belleza de cada rincón de la naturaleza báltica. El recorrido estará dividido en tramos de 20 kilómetros en los cuales se ofrecerán diversas opciones de acomodamiento y transporte y está previsto que esté señalizado y listo para el verano de 2021.

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1. Lazdijai, el inicio de la ruta

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Lazdijai, el inicio de la ruta

Nada más cruzar la frontera de Polonia se encuentra la ciudad lituana de Lazdijai, el inicio de la ruta que unirá los tres países bálticos y que tiene la mayoría de su recorrido en este país. El primer tramo llevará al senderista al Parque Nacional Dzūkija, y a través de este se dirigirá hacia otra de las joyas naturales de Lituania: el Parque Regional de Nemunas Loop, donde se puede caminar junto al río más largo del país -el Niemen- y admirar una de sus características más especiales: sus curvas hacen que fluya hacia todos los puntos cardinales.

2. Lituania, cultura natural e histórica

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Lituania, cultura natural e histórica

La siguiente parada está en la ciudad de Kaunas, la antigua capital de la Primera República de Lituania y la Capital Europea de la Cultura en 2022. Tras admirar su legado arquitectónico único y disfrutar de su ambiente universitario, el senderista podrá retomar su camino hacia el Parque Nacional de Žemaitija, cercano al Báltico, dentro del cual se encuentra la localidad de Plateliai, situada en la orilla del lago más grande del parque. En la ruta, el visitante puede observar la Base de Misiles de Plokštinė y disfrutar de la gran cantidad de lagos del parque realizando actividades acuáticas.

3. Letonia, ríos imposibles y aguas terapéuticas

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Letonia, ríos imposibles y aguas terapéuticas

Dejando atrás Lituania, la ruta se adentra en Letonia, camino de Kuldïga, la ciudad con la cascada más ancha de Europa y la única localidad báltica que conserva un conjunto histórico de los siglos XVII y XVIII. Tras un descanso comienza una nueva inmersión en la naturaleza nórdica: el Parque Natural del valle del río Abava, designado como territorio cultural especialmente protegido por su riqueza monumental histórica y cultural. Antes de entrar a Riga, la ruta transita por el Parque Nacional Kemeri, prácticamente cubierto de bosques, ciénagas y algunos lagos y lagunas que, se cree, son el vestigio de un antiguo mar. Otro de sus atractivos es su aguas minerales terapéuticas, que dieron lugar a la construcción de balnearios y casas de pacientes.

4. Riga, la capital rodeada de parques nacionales

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Riga, la capital rodeada de parques nacionales

La capital de Letonia es una parada obligatoria dentro de la ruta. Riga, donde se concentra más de un tercio de la población del país. El centro histórico de la ciudad, declarado Patrimonio de la Humanidad por la UNESCO, y su historia merecen que el visitante reserve un día de la ruta para poder admirarlo. Una vez maravillado por la ciudad báltica, el senderista se dirigirá a su último destino dentro del país: el Parque Nacional de Gauja, el más grande de Letonia, que se extiende hasta la frontera con Estonia. El principal atractivo del lugar son los acantilados de arenisca, que alcanzan hasta los 90 metros en algunos puntos.

5. Estonia, una ruta de pantanos, lagos y bosques

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Estonia, una ruta de pantanos, lagos y bosques

Tras dejar atrás el tramo más corto del recorrido la ruta se adentra en el último país: Estonia. El primer punto a visitar el Suur Munamägi, el pico más alto de los países bálticos, aunque sólo se eleva 318 metros sobre el nivel del mar. Bordeando el Lago Peipus, el quinto más grande de toda Europa, el senderista llegará al Parque Nacional Alutaguse, que se caracteriza por tener el 54% de su superficie bajo pantanos. Antes de llegar al último punto de la ruta no se puede olvidar un imprescindible del norte de Estonia: el Parque Nacional de Lahemaa, un paraje atravesado por nada más y nada menos que siete ríos.

6. El fin de la ruta senderista báltica, la ciudad medieval de Tallin

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El fin de la ruta senderista báltica, la ciudad medieval de Tallin

Después de avistar animales salvajes como el lince y el oso y visitar las mansiones señoriales y los asentamientos antiguos, el largo camino llega a su fin en la capital de Estonia: Tallin. Después de aproximadamente 102 días, toca descansar en una ciudad medieval considerada como una de las más bonitas de Europa y que también esconde bellezas naturales, como sus lagos y jardines. En ella el senderista podrá acabar los 2.140 kilómetros de ’The Forest Trail’ admirando la belleza monumental del norte báltico y planear nuevas rutas naturales por el hermoso norte de Europa.

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