Galicia en cerámica

Todos los secretos de la factoría de cerámica artesanal de Sargadelos

La pequeña población mariñense de Cervo, en Lugo, esconde un tesoro artístico cuyas obras, aunque de factura moderna, remiten a motivos folclóricos que profundizan en parte de la cultura gallega.

La visita a esta fábrica de cerámicas es una auténtica inmersión en la historia y la cultura gallegas. En su interior es posible presenciar de primera mano el proceso de producción de las piezas, hacer un viaje a los orígenes de la factoría en el museo y terminar con una degustación de gastronomía tradicional en la nueva taberna

1 / 11
1.-Paseo-Namorados

Foto: Turismo A Mariña lucense

1 / 11

Los orígenes

Aunque él nunca lo sabría, a principios del siglo XIX Antonio Raimundo Ibáñez sembró la semilla de lo que iba a convertirse una de las caras más visibles de la recuperación artística y cultural que experimentaría Galicia tras la dictadura franquista. Más de un siglo después de que este hombre hecho a sí mismo pusiera en funcionamiento el primer alto horno de España en un rincón de A Mariña lucense, el pintor, escultor e intelectual Isaac Díaz Pardo recogería parte de su legado para iniciar lo que hoy en día es, para muchos, uno de los símbolos materiales de Galicia y de A Mariña: las piezas artesanales de la Fábrica de Sargadelos. El bucólico entorno natural que acogería el proyecto de Raimundo Ibáñez, Marqués de Sargadelos, no fue otro que los alrededores de Cervo, con su característico bosque de ribera

2.-Paseo-Namorados-Presa

Foto: Turismo A Mariña lucense

2 / 11

Todo empezó con una presa

Procedente de una familia humilde, Raimundo Ibáñez puso su ingenio al servicio de su ambición y consiguió enriquecerse lo suficiente para lanzarse a la aventura de iniciar una empresa en su tierra natal. El motivo por el que Ibáñez decidió situar su negocio en Cervo, una pequeña localidad mariñense, fue gracias a los recursos naturales que le ofrecía el territorio de A Mariña, pues la región es una fuente natural de materias primeras como el caolín. Del trabajo con este tipo de arcilla salieron las primeras lozas convertidas en platos, tazas y demás elementos de vajilla. Inaugurada a principios del siglo XIX, la presa que se construyó, y donde desemboca el paseo de los Enamorados de Cervo, era una de sus principales fuentes de energía de la fábrica primigenia.

3.-Hornos-antiguo-Sargadelos

Foto: Turismo A Mariña lucense

3 / 11

Vestigios industriales

Esta parte fundamental de la historia se cuenta en el Museo Histórico de Sargadelos, situado junto a las antiguas instalaciones de la fábrica original. Todavía se pueden contemplar las instalaciones de la industria vieja en estado de semiruina entre las que se distinguen perfectamente los huecos ocupados por los hornos.

Este periodo original plantó una semilla sin la que nunca hubiera tenido lugar el resurgir de Sargadelos. Tras el cierre de 1875 vino un periodo de olvido y su memoria no saldría de la oscuridad hasta después de la Guerra Civil gracias a la voluntad de rescatar la cultura y la esencia de la identidad gallega de un grupo de intelectuales, parte de ellos en el exilio. El proyecto que alumbraría el actual Sargadelos fue liderado por Luis Seoane e Isaac Díaz Pardo que, aunque con una generación de diferencia, ambos eran producto del periodo dorado que vivió Galicia durante la República española.

4.-Edificio-principal-Sargadelos

Foto: Turismo A Mariña lucense

4 / 11

El renacer de Sargadelos

Su obsesión giraba en torno al deseo de hacer renacer la identidad gallega yendo a buscar las raíces, unas raíces que encontraron en el proyecto del Marqués de Sargadelos, a partir del cual se propusieron devolver un proyecto cultural para Galicia. Puesto que Díaz Pardo también se dedicaba a la producción artística, especialmente a la cerámica, y paralelamente a la puesta en marcha del Laboratorio de Formas en 1963, decide aprovechar el legado del antiguo Sargadelos. Entre otras iniciativas, se fundó también una editorial y se ideó un complejo en el que tuvieran cabida instalaciones como un auditorio en el que celebrar conferencias y salas y estudios donde se llevarían a cabo talleres y seminarios de formación e intercambio de ideas. Se tomó la decisión de mantener las instalaciones originales, por lo cual se encargó la construcción de un nuevo taller a un arquitecto cercano al tándem de galleguistas que conocía muy bien su dinámica de trabajo.

5.-Edificio-circular-Sargadelos

Foto: Turismo A Mariña lucense

5 / 11

Funcionalidad arquitectónica

Andrés Fernández Albalat, inspirándose en el proceso de creación lineal que seguían Díaz Pardo y Seoane, diseñó un edificio anular en el que la producción podía fluir por su interior en un proceso orgánico sin barreras arquitectónicas. A su vez se creaba un espacio interior urbano, una especie de plaza en medio de pilares, que favorecía la interacción social y el intercambio de ideas.

Así, el complejo de Sargadelos se convirtió en un auténtico laboratorio de creación al que acudían tanto intelectuales como jóvenes artistas a formarse y a empaparse del constante fluir de ideas que allí tenía lugar. Esta manera de trabajar dio forma al nuevo Sargadelos y a una nueva imagen estética de la nueva Galicia que se estaba construyendo a la sombra de la dictadura. Es justamente esta voluntad de renovación constante unida a una sólida base que busca sus motivos estéticos en el folklore la que sigue dirigiendo las creaciones del Sargadelos actual.

taberna Sargadelos

Foto: Sargadelos

6 / 11

Un museo y una taberna

Dentro del complejo actual, se halla un museo dedicado a la historia y relevancia de Sargadelos. Un recorrido por sus salas permite al visitante conocer las diferentes etapas por las que ha pasado la producción de las piezas: desde unos inicios con diseños más primitivos hasta las elaboradas creaciones que hoy en día llenan los estantes de las tiendas de colores y formas tan originales como llenas de contenido. Es una visita imprescindible para conocer mejor las motivaciones de Isaac Díaz Pardo así como su trayectoria, un parte fundamental de la historia con la que la compleja imagen de Sargadelos queda completada. Para redondear la visita, hace apenas un año se rehabilitó el antiguo comedor de los trabajadores para convertirlo en una agradable taberna en la que se sirven platos tradicionales de la cocina gallega

7.-moldes-Sargadelos

Foto: Turismo A Mariña lucense

7 / 11

La producción de obras únicas

A pesar de que en la actualidad la automatización de ciertos procesos tiene más presencia que en la segunda mitad del siglo XX, y por supuesto que en la época del Marqués, una de las principales señas de identidad de Sargadelos es el alto nivel de manufacturación del que se componen las piezas. Es por ello que el resultado es una obra de arte única que condensa todos los valores que avalan la herencia histórica de la fábrica. Para obtener estos resultados tan elaborados es necesario un proceso de producción que cuida hasta el más mínimo detalle y en el que cada paso tiene una importancia fundamental. 

8.-taller-general-Sargadelos

Foto: Turismo A Mariña lucense

8 / 11

De la idea a la forma

El departamento de diseño es el lugar donde se cuecen las ideas, el rincón más creativo de la fábrica en cuyas mesas se realizan infinidad de bocetos antes de dar con el definitivo. Es uno de los pasos más importantes, pues serán estos bocetos los que se esculpirán en la escayola a partir de la cual se realizarán los moldes. Este siguiente estadio del proceso es otro de los momentos más importantes, pues todas las piezas se realizan en base a los moldes y matrices. Después de ser rellenados con la pasta líquida y tras un tiempo de secado, se podrá aplicar la decoración sobre ellos. Colocadas sobre las piezas, las plantillas permiten aplicar la decoración ya sea a mano o con el aerógrafo, según las necesidades.  

9.-pintura-Aerógrafo-Sargadelos

Foto: Turismo A Mariña lucense

9 / 11

De la masa a figura

Las pastas con las que se elaboran las piezas son una mezcla de tres materias: caolín, cuarzo y celespato. Un molino enorme es el encargado de amasarla una vez se le ha añadido el agua que posteriormente será filtrada para eliminar el líquido excedente. Las piezas huecas, como podrían ser algunas figuras, máscaras o cafeteras, se elaboran mediante el colado, es decir, llenando un molde que tiene la forma deseada. En cambio, las piezas como platos, ensaladeras o cuencos se elaboran por calibrado con una especie de torno mecánico, el eje calibrador, que mientras gira crea la forma.

10.-pintado-a-mano-Sargadelos

Foto: Turismo A Mariña lucense

10 / 11

Del secado al horneado

Para que las piezas pierdan la humedad, se dejan reposar en salas que se mantienen a una temperatura de entre 45º y 50º. Y progresivamente la pieza irá pasando por procesos a una temperatura cada vez más y más alta. El bizcochado consiste en introducir las piezas en el horno, donde primero se cuecen a baja temperatura para después alcanzar los 800º. Tras un enfriamiento progresivo natural, unas vagonetas motorizadas introducen las piezas en el interior de otro horno, ahora a 1400º. Después de cinco horas de cocido, salen por el otro lado del horno, como si hubiesen atravesado un túnel, completamente cocidas. Lucen una fina capa transparente que las protege a la vez que les aporta el característico brillo.

12.-platos-Sargadelos

Foto: Turismo A Mariña lucense

11 / 11

Los últimos detalles

Todavía antes de dar por finalizada la pieza se acaba de decorar con últimos detalles de pintura que se aplican sobre la cerámica ya vidriada, y también mediante el pincel o el aerógrafo. Por último y para poder garantizar que cada pieza roza la perfección, se realiza un control de calidad de alta exigencia en el que si se identifica alguna pequeña imperfección la pieza vuelve al punto donde esta pueda ser reparada.

12.-platos-Sargadelos