Hoteles con historia

Todos los secretos y anécdotas del primer hotel de lujo de Roma

Conocido aún como el 'Grand Hotel' por los romanos y creado por el controvertido hotelero César Ritz, The St. Regis Roma lleva alojando ilustres huéspedes desde 1894.

Corría el año 1894 cuando el más visionario y extravagante de los hoteleros de lujo, César Ritz, abrió el famoso Grand Hotel -aún en Roma se le conoce con ese nombre- como el primer hotel de lujo de la ciudad. Y el resto es historia aquí, una que supera los 128 años y que está formada a base de diplomáticos, jefes de estado, miembros de la realeza y celebrities que compartieron mesas en espléndidos banquetes y ocuparon, y ocupan, las lujosas suites del ahora St. Regis Roma.

 

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St Regis Roma. El histórico salón de baile Ritz, el más antiguo de Roma

Foto: Eric Laignel / St Regis Roma

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El histórico salón de baile Ritz, el más antiguo de Roma

No es corto el anecdotario de un hotel que nació en el momento adecuado y en el lugar adecuado. A lo largo de la primera mitad del siglo XX, la familia real italiana utilizó el hotel como una especie de extensión conveniente y más moderna del cercano Palacio del Quirinal. Alfonso XIII de España pasó su dorado exilio en una de sus suites, mientras los padres de su eventual sucesor, el rey Juan Carlos, se reunían en una recepción para celebrar una boda familiar celebrada aquí. Durante un tiempo, Mussolini tuvo una oficina en el hotel que, pocos días después de la Liberación de Roma en junio de 1944, acogió la primera reunión entre el gobierno provisional de Italia y la Resistencia triunfante. Gianni Agnelli, jefe de Fiat, árbitro de estilo y arquitecto del boom italiano de la posguerra, mantuvo una suite permanente aquí durante muchos años y acabó llevándose al portero del hotel cuando finalmente compró una casa en la ciudad.

En 1945, las semillas de la Italia moderna que conocemos hoy se sembraron en el Grand Hotel, amén del despegue del país como destino turístico donde hasta Hollywood lo escogió como su refugio predilecto en la ciudad eterna. Y fue aquí donde Liz Taylor, Richard Burton y otras estrellas de Hollywood se quedaron, festejaron y aprovecharon la glamurosa era de La Dolce Vita romana mientras filmaban en el estudio de cine Cinecittà.

St Regis Roma. De Grand Hotel a St Regis

Foto: St Regis Roma

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De Grand Hotel a St Regis

El gran hotel europeo por excelencia de la Belle Époque ha cambiado de nombre, hoy, y desde hace más de 20 años, es un St. Regis y carga con más de 40 millones de euros de reforma, pero su presencia continúa representando el punto de inflexión cultural, social y político de Italia. Como era de esperar, dada la procedencia única del hotel y su pasado histórico, su renovación se llevó a cabo bajo la atenta mirada de varios guardianes de la historia italiana. Primero fue la Accademia di Belle Arti, la academia de bellas artes de Roma, quien participó durante todo el proceso, pero más especialmente en la restauración de los impresionantes frescos que adornan el techo abovedado del salón de baile. Un cambio de imagen que ha actualizado el estilo del hotel sin dejar de ser fiel a su legendaria grandeza.

El renovado St. Regis deja atrás la intensidad y la oscuridad de la decoración pesadamente formal de su época para dar rienda suelta a la luz y al estilo. Es aquí donde se nota la mano de la firma de diseño de interiores Pierre-Yves Rochon, encargada de la última renovación, que ha insuflado nueva vida al St. Regis sin olvidarse del glamour, pero apostando por uno más actual.

St Regis Roma. El ascensor más antiguo de Roma

Foto: Garry Kan / St Regis Roma

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El ascensor más antiguo de Roma

Y así se ve, y se disfruta, en su gran vestíbulo, cómo Rochon lo devolvió a su concepto original como una especie de jardín de invierno donde elementos como las molduras Belle Époque, su gran escalera y su gloriosa lámpara de cristal de Murano cobran una segunda vida, esta vez mucho más actualizada. Y aunque es su monumental vestíbulo lo más llamativo de la renovación, el cambio aquí ha sido integral, contando con nuevas obras de arte contemporáneo -muchas de ellas itinerantes- hasta los uniformes creados por la diseñadora de alta costura Giada Curti. Solo hay un detalle del hotel que no se ha tocado, y es su ascensor original del siglo XIX, que además ostenta el título de ser el más antiguo de Roma. No es el único. Al otro lado del vestíbulo se encuentra el histórico salón de baile Ritz, que también es el más antiguo de Roma y cuyos frescos de Spinetti están protegidos por el Ministerio de Cultura.

St Regis Roma. Mayordomo del siglo XXI

Foto: Dario Garofolo / St Regis Roma

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Mayordomo del siglo XXI

Es realmente imposible catalogar al hotel bajo un único atractivo, aunque su impecable hospitalidad, que no ha sido renovada sino modernizada, permanece intacta. De esto se encarga una de las figuras más conocidas de la hotelería de lujo, los mayordomos del St. Regis. Esta especie de figura a medio camino entre un asistente personal y un concierge se encarga de todo desde que el huésped cruza la puerta del hotel, desde deshacer el equipaje y mandar a planchar aquellas prendas que no hayan llegado en buen estado hasta de la gestión de las reservas de restaurantes. El servicio de mayordomo de St. Regis ha sido uno de los atractivos más preciados a la hora de vivir la experiencia del hotel desde que los primeros huéspedes fueron recibidos a finales del siglo XIX bajo la visión de crear “el mejor hotel del mundo”. Y eso siempre implica el mejor servicio, claro.

St Regis Roma. Habitaciones

Foto: Eric Laignel / St Regis Roma

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Un refugio en el corazón de Roma

Sus 138 habitaciones y 23 suites de decoración refinada y proporciones generosas resultan ser el mejor refugio, y puede que hasta el más silencioso, dentro de la bulliciosa Roma. Absolutamente insonorizadas del exterior, el interior es una especie de nirvana del descanso donde los espejos biselados, los techos altos y los candelabros venecianos aportan fondo y forma a un hotel como ningún otro en la ciudad. Una cafetera Nespresso con los básicos para disfrutar de un café está siempre disponible de forma gratuita en cada habitación, aunque el mayordomo deje bien claro que siempre es mejor pedírselo a él para poder disfrutar de más variedad.o de un capuchino recién hecho. Los baños, a la altura de las circunstancias, están alicatados hasta el techo en mármol y cuentan con ducha, bañera y amenities de un solo uso que incluyen hasta sales de baño.

St Regis Roma. Pizza, pasta, negroni

Foto: St Regis Roma

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Pizza, pasta, negroni

Hay muchas cosas que poder hacer en Italia, pero todas ellas pasan siempre por la buena gastronomía. Comer y beber es una parte fundamental del destino y en el St. Regis esto se lo saben al dedillo. De ahí que sin chefs de renombre ni estrellas Michelin, la cocina del hotel haya sabido posicionarse como una opción casual, pero muy sabrosa, en lugares como el Lumen Lounge & Bar del hotel. Ambientado con elegantes mesas, una amalgama de sillas de diseño y algún que otro sillón donde ponerse (aún más) cómodo, este espacio sirve para todo, desde disfrutar de un plato de cacio e pepe, una de sus especialidades, hasta un aperitivo a media tarde que sirven con todo tipo de bondades como aceitunas, encurtidos y hasta grissinis. Esto es Italia.

St-Regis

Foto: Garry Kan / St Regis Roma

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Una biblioteca con mucho glamour

Una elegante barra de bar en oro y negro está enmarcada por una vitrina azul iluminada donde se exhibe una colección única de vinos y licores de todo el mundo. El lounge bar se conecta con la biblioteca de un azul zafiro que, aunque más íntima, impresiona. Diseñada para las conversaciones durante el té de la tarde, una copa de vino o un cóctel, la biblioteca encarna la esencia del glamour moderno de la marca St. Regis, con sus candelabros de cristal de estilo Imperio, el espejo veneciano ornamentado y la chimenea de mármol negro.

Pero la opulencia no termina aquí, sino a lo largo de la gran escalera restaurada que lleva a los huéspedes desde el vestíbulo hasta sus habitaciones en un refugio tan eterno como la propia ciudad.

St Regis