Gateos en la arena

Cómo sobrevivir al primer verano con un bebé

¿Playa o pueblo? ¿Hotel o apartamento? ¿Coche o avión? Aquí las respuestas ante este precioso desafío.

Sí, se puede ir de vacaciones con los más pequeños. Quizás se haga de otra forma pero sí se puede. Todo el mundo ha viajado sin niños y sabe lo que supone comprar un billete a última hora, meter cuatro cosas en la maleta, y ¡empezar la aventura! Con la llegada del primer hijo cambian las dinámicas y los tiempos, y los viajes ya no van a ser iguales pero sin darse cuenta se descubre otra forma de disfrutar las vacaciones.

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Un antes y un después

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Un antes y un después

El primer viaje con un bebé puede representar un cambio muy brusco respecto a la manera de viajar de antes y eso inevitablemente genera algunas frustraciones. Elegir un destino con gran ilusión y que no se pueda hacer todo aquello que se tenía planificado hace que se plantee si ha sido una buena idea elegir ese lugar.

Otra forma de viajar

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Otra forma de viajar

Lo primero es mentalizarse que se va a viajar de otra forma. Hablarlo mucho con la pareja antes de planificar ese viaje para así elegir el destino juntos como todo aquello que se quiere visitar es una buena manera de evitar alguna que otra decepción. Un listado prioritario de lo que más se desea ver pero sin llegar a realizar una agenda es lo más razonable. Hay que recalcar que una agenda copada de eventos llevará tiempo en la preparación y será un esfuerzo en vano. Los planes deben ser orientativos porque todo dependerá de cómo esté el bebé en ese día o ese momento. Es una combinación de preparación previa e improvisación.

Bienvenido sea el 'slow travel'

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Bienvenido sea el 'slow travel'

Ahora se trata de disfrutar del momento, que en el trayecto se disfrute igual o más que el objetivo, y no importa si al final no se llega a esa meta. Que las prisas no existen y marcarse solamente una visita en vez de unas cuantas. Se acabó el comer rápido cualquier cosa para llegar a tiempo a ese sitio. Esa es la filosofía Slow Travel. Un movimiento que aboga por viajar despacio, sin prisas para disfrutar de nosotros mismos y especialmente de ese maravilloso bebé.

Mejor un destino natural

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Mejor un destino natural

El destino dependerá más de las preferencias de los padres que del niño. Pero en los meses de más calor la playa es ideal. A los chiquitines les encanta el agua y hay que aprovechar la época de verano que es más difícil que se resfríen. La piscina es también un clásico en verano pero a veces el cloro produce dermatitis atópica en la delicada piel del bebé. Por eso siempre hay que decantarse por lo natural.

Mejor como en casa

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Mejor como en casa

Apartamento, hotel, casa rural, bungalow, etc. ninguna opción es mejor que otra pero será un punto a favor si estos alojamientos están pensados para niños. Que los hoteles dispongan de cuna se ahorra de tener que cargarla del coche al hotel. Alquilar un apartamento o bungalow en un camping tiene la ventaja que es como estar en casa.

Cuestión de cocinas

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Cuestión de cocinas

Dependiendo del tiempo que tenga el bebé el disponer de cocina propia es un factor importante. Los bebés hasta los 6 meses solo deberían tomar leche materna o adaptada. A partir de esa edad ir de vacaciones se puede complicar un poco. Para los bebés que empiezan con la introducción de alimentos triturados disponer de cocina propia va ser lo más adecuado, ya que no valen los restaurantes con menú infantil y tampoco se puede dar por hecho que los potitos que venden en la farmacia funcionen. Cualquier duda con la alimentación del bebé consultar con el pediatra. Para los más intrépidos que ya gatean y no paran, o están en sus primeros pasos no hay que descuidar las medidas de seguridad como por ejemplo los enchufes tapados, que la cocina esté siempre cerrada, las escaleras con barrera de protección, etc.

¿Coche, avión o barco?

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¿Coche, avión o barco?

La ventaja de viajar en coche es que se puede parar siempre que sea necesario y caben más cosas en el maletero. El movimiento del coche actúa como un somnífero para los bebés y a veces se comete el error de que duerman demasiado sobre todo cuando se viaja de día y luego no duerman por la noche. Los días de mucho sol conviene llevar parasoles de coche.

En el caso de ir en avión se aconseja dar de mamar o el biberón antes de despegar para evitar que se le tapen los oídos. Y el barco mejor de noche ya que habrá menos riesgo de que se maree.

Los imprescindibles de la maleta

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Los imprescindibles de la maleta

Una lista de lo que se necesita unos días antes de partir es la clave para no olvidarse nada. Siempre se está a tiempo de tachar o añadir. Hay que ser práctico y olvidarse del “por si acaso”, seguro que en el destino se puede comprar y se evita hacer un equipaje lleno de cosas innecesarias. En cuanto a los pañales, potitos, toallitas, etc. es mejor llevar para los 2-3 primeros días y luego ir comprando en el destino ya que ocupan mucho.

Mejor prevenir

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Mejor prevenir

Se vaya donde se vaya, siempre hay una cuestión que preocupa a las madres y padres: ¿Estaremos todos bien de salud?. Por este motivo, es vital tener identificado un centro de salud y llevar la tarjeta sanitaria. En los países europeos también se tiene derecho a asistencia pero hay que solicitar la Tarjeta Sanitaria Europea (www.seg-social.es). Para el resto de países mejor contratar un seguro privado o si se dispone de mutua preguntar qué cubre en el extranjero.

Es también imprescindible traer un pequeño botiquín que incluyan antiinflamatorios y antipiréticos. Y en verano no deben faltar los repelentes de mosquitos y los productos post-picadas. En cuanto a la crema solar, mejor que sea pediátrico ya que son más resistentes al agua, no contienen perfumes y utilizan ingredientes mejor tolerados por su delicada piel. Antes de preparar el botiquín, consultar con el pediatra o farmacéutico de confianza.

La playa no es la enemiga

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La playa no es la enemiga

El sol es fuente de energía y esencial para la vida pero tiene peligros potenciales. Es muy importante evitar la sobreexposición cuando está más alto: entre las 11 y las 17. Pero esto no es ningún inconveniente. Los peques suelen despertarse muy pronto y es magnífico descubrir lo apacible que está la playa las primeras horas de la mañana sin apenas gente. Los bebés menores de 6 meses no deben estar expuestos directamente al sol.

El mejor parque posible

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El mejor parque posible

La playa es como una zona de juegos natural en que los niños se lo pasan en grande. Y un verano en la playa sin esos manguitos, flotadores divertidos con todas las formas y colores posibles no es un verano de verdad. Existen en el mercado flotadores-asiento para bebés muy pequeños que les encanta. Para los no tan bebés se puede recurrir a los flotadores clásicos, manguitos, chalecos, etc. Estos productos se rigen por el peso del niño más que por la edad. Es muy importante asegurarse cuál es el más adecuado y comprobar siempre que tienen el sello de la Comunidad Europea (CE). Se debe comprar en tiendas especializadas.

Ellos mandan. A su ritmo

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A su ritmo

Los hijos representan para los padres un aprendizaje constante. Cada niño es un mundo y de poco sirven esos consejos de amigos o familiares que ya han tenido bebés. El gran error de los padres primerizos es intentar que los niños pequeños se adapten al ritmo de los adultos. Para disfrutar de unas vacaciones familiares sin sobresaltos es muy importante facilitarles la aclimatación y respetar su ritmo. Se debe priorizar siempre sus necesidades y no programar muchas actividades en un mismo día. Los peques son imprevisibles y puede que un día tarden más en despertarse o les cueste tomar ese biberón, sin saber muy bien el motivo. No hay que meterles prisa, se supone que son días para relajarse y disfrutar.

¿Qué hacer con el bebé?

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¿Qué hacer con el bebé?

El bebé aparte de sus necesidades más básicas solo necesita que se le acompañe en esas primeras experiencias: su primer baño en el mar, sus primeros pasos, tocar la arena por primera vez, etc. Para él, todo es nuevo, y cada experiencia que vive es diferente. No se trata de buscar maneras de entretenerlo, a veces no hay que hacer nada, solo mirarle porque esto le da confianza y seguridad. Es más fácil de lo que parece: la combinación de agua, algunos juguetes, y la presencia de los padres es más que suficiente para que un niño pequeño se sienta completamente feliz.

Tiempo para los papás

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Tiempo para los papás

Pasar las vacaciones con un chiquitín no tiene porqué ser aburrido. Es evidente que van a ser más tranquilas que otros viajes anteriores. Por este motivo elegir un hotel o apartamento con terraza y vistas al mar, por poner un ejemplo, es una buena manera para disfrutar esos momentos que el bebé está durmiendo y relajarse tomando una copa mientras se contempla el atardecer. Que el hotel disponga de servicios como gimnasio, spa, talleres, etc. puede ser una alternativa de ocio.

Sin renunciar a nada

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Sin renunciar a nada

Para esos padres andarines, con el cochecito se pueden hacer largos paseos en la ciudad o pueblo, pero si el peque ya empieza sus primeros pasos y ya no aguanta tanto rato sentado habrá que ir parando en los parques, las plazas…..Y los más senderistas, pasear por los caminos de ronda por la costa es una maravilla ya que se accede a calas muy recónditas. Y no importa si las características del sendero no son adecuadas para el cochecito existen las mochilas portabebés o incluso foulars diseñados para llevar bebés de pocos meses en el pecho del padre o la madre. Algunos están pensados para el verano con telas naturales muy finas que transpiran y son ideales para los meses de calor.

Y todos tan contentos

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Y todos tan contentos

Estar todos juntos y felices es esencial para que el bebé crezca en armonía. No hay que olvidar que no entienden el significado de las palabras pero sí captan las emociones, y hay que intentar transmitir siempre que sean positivas.

La playa no es la enemiga

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