Vestfjarðaleiðin, un nuevo road trip para descubrir la Islandia más desconocida

El túnel abierto recientemente entre Arnarfjörður and Dýrafjörður permite viajar en coche o autocaravana por los salvajes paisajes de Westfjords.

Islandia ya cuenta con una carretera envuelta en acantilados, valles, montañas, flora y fauna extraordinaria e inolvidable. La apertura en 2020 del túnel que conecta las partes norte y sur de los fiordos del oeste permite a los viajeros trazar y descubrir un road trip por la Islandia más remota. Esta ruta circular, bautizada con Vestfjarðaleiðin, suma un total 950 kms que conectan grandes tesoros de la isla de hielo. Y sobre, todo que ubican a los paisajes de Westfjords entre los más deseados del país... y de toda Europa. 

 

 

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950 de conducción fascinante

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Casi mil kilómetros de carreteras fascinantes

A lo largo de 950 km, el recorrido por los Westfjords atraviesa más de una decena de lugares asombrosos donde detenerse, experimentar y disfrutar, desde tesoros naturales hasta la restaurantes sorprendentes. El mejor punto de partida de este viaje es Reykjavík, capital del país, desde donde se pone rumbo a una región hasta ahora ignorada por el turismo. Y es que con la apertura del túnel Dýrafjarðar en 2020 los salvajes fiordos del oeste de Islandia así como sus carreteras reviradas están al alcance de todo viajero. 

Raudasandur

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Raudasandur, una playa diferente

Si se sigue el sentido de las agujas del reloj, uno de los primeros paisajes inverosímiles es esta playa. Con el glaciar Snæfellsjökull como telón de fondo, este paraje se caracteriza por su arena roja que choca con el color rojizo que suelen tener el resto de playas del país.  Más allá de por sus matices, esta maravilla situada cerca de Látrabjarg ofrece increíbles experiencias como la posibilidad de observar focas, que suelen dejarse ver en el agua o bien en la arena, además de una gran variedad de vida silvestre. Pese a su indiscutible encanto, las carreteras en este tramo de Westfjords no están asfaltadas, por lo que el camino dificulta la llegada.

Latrabjarg

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Latrabjarg, el hogar de los frailecillos

A pocos kilómetros de Raudasandur se encuentran los acantilados de Látrabjarg, famosos no solo por sus increíbles vistas sino por sus habitantes más carismáticos: los frailecillos. En las paredes de más de 400 metros de altura se asoman estas entrañables aves de pico anaranjado que desafían los fuertes vientos. De este modo, el punto más occidental de Islandia le añade a esta peculiaridad el hecho de ser también uno de los santuarios de aves marinas más grande de Europa.

Dynjandi

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Dynjandi, la cascada del 'velo de novia'

La joya de esta región encuentra en el fiordo Arnarfjörður, en Vestfirðir, Se trata de una de las cascadas más bellas e impresionantes de Islandia, ya que un manto blanco baja cien metros sobre las rocas como si de un velo de novia se tratase, de ahí su apodo. Aquí el agua desciende a través de siete cascadas hasta desembocar en el agua del fiordo. Para descubrirla, nada como recorrer el camino que permite acercarse hasta la parte inferior, justo donde la catarata se muestra con mayor majestuosidad. 

Bildudalur

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Bildudalur, el atractivo pueblo de pescadores

El pintoresco pueblo de Bíldudalur en el municipio de Vesturbyggð, en Islandia, es conocido por ser uno de los lugares fetiche para los pescadores. Este hermoso lugar se caracteriza por su atractiva ubicación junto al fiordo, además de ser un sitio ideal para excursionistas y esquiadores. Por si fuera poco, el pueblo es conocido como la capital del buen clima de los fiordos del oeste y por sus festivales de música islandesa. También es popular por el Museo de Monstruos Marinos de Islandia, donde los visitantes pueden disfrutar de una experiencia única conociendo la fauna más extraña del Atlántico. 

Drangsnes

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Drangsnes y sus jacuzzis

El nombre de este pequeño pueblo, situado cerca de Hólmavík, proviene de una roca llamada Kerling. Según los lugareños, una mujer trol fue convertida en piedra como castigo por intentar dividir los Fiordos del Oeste del resto de Islandia. Además de su curioso nombre, la región se caracteriza por tener uno de los conjuntos de jacuzzis de uso público más famosos de todo el país. Estos aprovechan el calor natural de la geotermia y, pese a ser un lugar conocido, se encuentra en un lugar sin señalizar. En invierno, además, se convierte en un mirador único de las auroras boreales, ya que su ubicación apartada de la carretera permite disfrutar de este fenómeno con tranquilidad y sin contaminación lumínica. 

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