Rodar en Nürburgring

Viaje al infierno verde

Este circuito alemán cotiza al alza entre los amantes del mundo del motor. Poder rodar aquí puede ser el hilo conductor de unas vacaciones con este emblemático circuito como destino.

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Foto: © Robert Kah – Nürburgring

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Nürburgring está de moda. Las marcas de coches no dejan de publicitar el récord conseguido por tal o cual modelo. Porque el Infierno Verde es la Meca del automovilismo, un circuito donde tanto se disputan carreras como los usuarios pueden entrar a rodar con sus coches y sus motos, o alquilar uno llegado el caso. Pero que nadie se equivoque porque normalmente las carreras se disputan en una parte del circuito y las rodadas y los test de las marcas en otro mucho más largo, el auténtico Infierno Verde.

El circuito mide 20,8 kilómetros y tiene gana la fama de Infierno Verde por su dificultad.

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Bienvenidos al infierno de las curvas ciegas y el asfalto húmedo. 

Foto: © Robert Kah – Nürburgring

Desde sus orígenes, el circuito de Nürburgring se podía dividir en dos partes, una al norte llamada Nordschleife con 22,8 kilómetros de recorrido y otra, Südschleife al sur con 7,5 kilómetros de manga. Actualmente y después de diversas obras de remodelación encontramos el circuito para carreras de 4,5 kilómetros de longitud, donde la Fórmula 1 volvió a escena en 2009 hasta 2013, y la parte de Nordschleife con 20,8 kilómetros. Actualmente el récord de esta parte del circuito está en un tiempo de 6 minutos 40 segundos y tres décimas marcado el pasado mes de noviembre logrado por un Porsche 911 GT2 RS MR aunque muy probablemente lo habrán vuelto a batir. Porque esta es parte de la magia de este circuito.

EN COCHE O EN AVIÓN

Desde España, a la hora de viajar a Nürburgring se puede ir con el coche propio o volar a Alemania, ya sea a Dusseldorf o Munich, para desde allí llegar al circuito en coche de alquiler. Si se opta por ir con el vehículo particular, hay que tener en cuenta que son unos 1.800 kilómetros desde Madrid, por tener una referencia. Obviamente volar es lo más cómodo y si se hace del motor el eje de las vacaciones nada como aterrizar en Munich para visitar el museo de BMW y de allí dirigirse a Stuttgart, ‘capital’ de Porsche y Mercedes-Benz con sus respectivos museos y puntos de interés. Sin duda el mejor ‘warm up’ antes de avistar Nürburgring.

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Precaución, amigo conductor. 

Foto: ©Nürburgring

Nada más llegar a Nürburgring la atmósfera que se respira deja claro que se trata de un lugar especial donde proliferan los coches para correr más allá del postureo, de gente que quiere disfrutar rodando en este emblemático circuito. Toda la zona rezuma un ambiente de motor excelso. El pueblo de Nurburg es pequeño pero en las localidades colindantes al circuito es fácil encontrar alojamiento de todo tipo desde campings a hoteles de cuatro estrellas y una zona volcada con Nürburgring con todo tipo de servicios.

EL PARAÍSO DEL MOTOR

En caso de ir en avión y coche de alquiler, la fórmula más utilizada para rodar en el circuito es reservar previamente otro coche específico para entrar en el Infierno Verde. Y es que aquel que tenga la ocurrencia de entrar al asfalto con un coche de alquiler ‘normal’ se arriesga a que alguno de los ojeadores de estas empresas de alquiler impida el acceso ya que está prohibido.

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El sueño viajero de todo amante del motor. 

© Christian Hahn

En cuanto a precios, probar sus rectas y virajes es un auténtico capricho. Para hacerse una idea, uno de los coches más asequibles es el Suzuki Swift Sport y dar una vuelta con él son unos 99€. Palabras mayores es el Renault Clio RS Trophy de 220 CV de potencia, uno de los ‘best sellers’ en este aspecto, y entrar con él con el ‘forfait’ de 16 vueltas cuesta unos 1.500€. Por cierto, una vuelta con el coche particular vale 30€.

Si se alquila un coche en una de las empresas aledañas al trazado se recibe un briefing técnico antes de abordar un reto con 154 curvas. La fama de Nürburgring es merecida. El circuito es difícil, no solo por su longitud e infinidad de giros que lo hacen complicado de aprender si no, también, por los cambios de asfalto, la cantidad de curvas ciegas y otros tantos virajes en zonas de penumbra donde se suele encontrar alguna humedad. Eso sí, en cuanto se llega a la entrada, se pone el ticket para que se abra la barrera del peaje y se entra en el circuito se da rienda suelta al piloto que cada uno lleva dentro.

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Desde arriba no dan tanto miedo, claro. 

Foto: © Robert Kah – Nürburgring

Rodar en Nürburgring es el sueño hecho realidad de los amantes del mundo del motor aunque hay que tener en cuenta que al mismo tiempo coinciden en pista vehículos de diferentes prestaciones, coches y motos, con conductores con más o menos pericia. Así y todo los que han estado allí saben que la seguridad es vital porque se siguen unas normas mínimas como apartarse a la derecha y facilitar el adelantamiento si alguien viene más rápido; y los comisarios del circuito están pendientes de que todo vaya sobre ruedas. Porque puede parecer una locura, una locura que engancha. Con todo, el Infierno Verde tiene una magia especial, un atractivo que quien lo prueba quiere volver y disfrutar de este histórico trazado de Nordschleife y sus 20,8 kilómetros de recorrido, todo un desafío.

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