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Zamora y mucho más: cómo avistar al lobo ibérico de forma responsable

Ocho claves para minimizar riesgos y ayudar a la conservación de la especie durante las actividades de avistamiento.

El lobo ibérico (Canis lupus) es, junto al lince y el oso pardo, una de las especies de mamíferos más emblemáticas de España. Curiosamente, también es el que más sentimientos opuestos genera entre la sociedad, siendo objeto de admiración por algunos y de rechazo por otros. ¿El principal motivo? Los conflictos de convivencia de sus poblaciones con la ganadería.  

 

Sin embargo, la observación del lobo en su hábitat es una actividad que se encuentra en pleno crecimiento. Una experiencia turística que, si se realiza bien, puede tener implicaciones muy positivas tanto para la economía local como para mejorar la percepción de la especie.

Lobo

Foto: Shutterstock

Ventajas y desventajas de la observación en la naturaleza 

El hecho que el avistamiento del lobo esté en auge es una buena señal para estos animales. Ya que significa que la especie empieza a generar más admiración que rechazo.

 

Pero el turismo de masas y el deseo de observar animales en su hábitat, que a menudo lleva al ser humano a realizar conductas inapropiadas, puede tener consecuencias muy negativas para las poblaciones de lobos salvajes. “No todo vale e incluso hay épocas y lugares que deberían estar vetados a esta actividad”, explica Javier Talegón, biólogo y propietario de Llobu, una iniciativa de turismo de conservación dedicada a la observación, divulgación y sensibilización a favor de los lobos.

Observación de Lobos
Foto: Llobu

De hecho, en su artículo Turismo lobero: luces y sombras publicado en la revista Quercus (2016), el mismo expone algunas de las consecuencias que pueden padecer los animales a causa de malas praxis durante los avistamientos. Prácticas como acercarse demasiado a los animales, realizar avistamientos en las inmediaciones de las zonas de reproducción o intentar atraer a los animales con atrayentes (cebos o sonidos), pueden  generar diferentes problemas de conservación.

También recalca la necesidad de habilitar zonas de observación y puntos de información, así como establecer limitaciones por parte de las autoridades. Algo que ya se está haciendo en otros lugares con poblaciones de esta especie, como el caso de Yellowstone (Estados Unidos) o del Parque Nacional de Denali (Alaska) en los que habitualmente se limita el acceso a las zonas de reproducción. 

 

Pero no todo es negativo. Los beneficios que pueden conllevar los avistamientos si se realizan de forma responsable y controlada pueden ser mucho mayores que los prejuicios, tal como se demuestra en este análisis realizado por el MAPA sobre Turismo de Naturaleza en España. El mismo concluye que el turismo de observación es una fuente económica para el desarrollo de las poblaciones locales próximas a los puntos de observación, a la vez que fomenta el conocimiento del entorno natural y las especies que habitan en él. Siendo, por tanto, una herramienta integradora para potenciar la economía de las zonas rurales, y para acercar a la ciudadanía la necesidad de protección y conservación de los recursos naturales. 

Lobos
Foto: Llobu

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Cómo realizar avistamientos de lobos de forma responsable 

Pero para conseguir estos beneficios, es esencial plantear muy bien las actividades de avistamiento. 

  1. Escoger muy bien la zona: es de vital importancia hacerlo en lugares donde no haya problemas de convivencia con el sector primario, para no delatar y exponer a los animales a la persecución en áreas donde no son aceptados. 
  2. Mantener una distancia considerable con los animales: para no interferir en su vida cuotidiana y afectarlos negativamente, es aconsejable observarlos desde una distancia de dos o más kilómetros teniendo en cuenta sus querencias o la zona de reproducción como referencias. Es necesario observarlos a través de binoculares o telescopios para priorizar así su bienestar por encima de cualquier experiencia.
  3. Respetar y cuidar su hábitat: manteniéndose dentro de los caminos delimitados, teniendo cuidado de no pisotear o alterar la vegetación, evitando generar residuos, conduciendo a velocidades menores a 20 km/h para acceder a los puntos de observación, etc. Por otro lado, no hay que realizar esta actividad acompañados de perros, ya que sus excrementos, orinas, ladridos, etc. pueden interferir negativamente con una especie territorial como el lobo. 
  4. Reducir al máximo contaminación acústica: evitar generar ruido, dar golpes o portazos al cerrar el coche, o reproducir música a todo volumen.
  5. Realizar el avistamiento en grupos reducidos: la multitud nunca es buena en la naturaleza, así que para minimizar las molestias que el ser humano pueda generar (ruidos, residuos, olores, etc.) es aconsejable realizar los avistamientos en grupos pequeños de 2-8 personas.
  6. No publicar las localizaciones de los animales en redes sociales a tiempo real: para protegerlos es importante evitar la inmediatez a la hora de compartir un avistamiento públicamente, así como dar excesivos detalles del lugar en el cual se les ha observado. 
  7. Favorecer el turismo local, en especial el turismo rural. Porque es necesario que la población de la zona se vea favorecida por el turismo de avistamiento para mejorar la percepción respecto a estos animales y en consecuencia su protección. 
  8. Priorizar los avistamientos con guía: aunque cualquier persona puede organizarse para observar los lobos en libertad, es extremadamente recomendable hacerlo de la mano de una persona experta. No solo por el hecho de contar con el acompañamiento de alguien que conozca bien el comportamiento de los animales y su territorio, sino para cerciorarse de hacerlo de la forma más respetuosa posible, de manera que resulte inocua o casi para la especie. En este caso, es importante escoger una empresa o profesional con formación medioambiental que realice actividades de divulgación y sensibilización y que, por tanto, se implique en la protección y la conservación del lobo. Generando así un impacto positivo y aprendiendo de la experiencia.

 

“La sola presencia humana ya genera que naturalmente los animales se pongan en alerta o incluso huyan, así que si queremos avistarlos nos conviene también a nosotros hacerlo de la mejor forma posible”, nos explica de nuevo Javier.

Observación de Lobos
Foto: Llobu

De hecho, a la hora de escoger una empresa para realizar avistamientos de animales, es esencial asegurarnos de que ésta opera en pro de los animales, priorizando su bienestar por encima del avistamiento. Una de las mejores formas de hacerlo es comprobando que disponen de un código de buenas prácticas que, preferiblemente, sea público y claro. Como el Código Ético que Llobu expone abiertamente en su página web. 

 

También es importante que la empresa de avistamiento no garantice el éxito de observación, una norma bastante común en cualquier avistamiento responsable. Porque el porcentaje de avistamiento siempre se puede elevar “haciendo trampa”, ya sea atrayendo a los animales con comida u otros recursos, o adentrándose en sus zonas de reproducción. Algo que es totalmente perjudicial para los animales y el ecosistema, y por tanto desaconsejable en todos los sentidos. 

 

Por esta razón, las empresas responsables complementan las observaciones con otras actividades (como la búsqueda de rastros, los talleres de conocimiento de la especie, las visitas a explotaciones ganaderas que utilizan métodos de protección de los rebaños), para hacer de ello una experiencia completa e igualmente gratificante. Incluso si no hay éxito de avistamiento.

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Actividades complementarias observación de Lobos
Foto: Llobu

Sierra de Culebra, uno de los mejores lugares para avistar el lobo 

Uno de los lugares de referencia en España para avistar lobos es sin duda la Sierra de la Culebra, en el noroeste de Zamora. Una zona montañosa que además de alojar una población importante de estos carnívoros, presenta unas condiciones muy particulares que favorecen su observación. Grandes zonas deforestadas, enormes superficies de matorrales y una extensa red de pistas forestales que facilitan su observación a largas distancias, algo que como ya hemos visto minimiza considerablemente los impactos negativos que puedan tener los avistamientos. 

 

Por otro lado, en esta zona existe una gran tolerancia por parte de la ganadería, además de un buen número de guardas forestales asignados a protegerla. Y por ello, el lobo no es perseguido ni percibido como una gran amenaza. 

 

Es posible encontrar más información sobre cómo realizar avistamientos sin perjudicar a las diferentes especies en la web de la campaña de turismo responsable con los animales de FAADA.

Sierra Culebra
Foto: Shutterstock

La importancia del lobo ibérico 

Más allá del interés y admiración que pueda suscitar en el ser humano, el lobo, como cualquier especie, desempeña funciones ecosistémicas. Como gran carnívoro o superdepredador, es fundamental ya que se encuentra en la cima de la cadena trófica y su disminución o desaparición desencadena un desequilibro en el ecosistema que comporta graves consecuencias a todos los niveles. Como, por ejemplo, la superpoblación de sus especies presa (jabalíes, cérvidos, conejos, etc.) y el consecuente efecto negativo sobre la vegetación de la cual se alimentan éstas. Además de los ya conocidos problemas de convivencia con el ser humano. 

 

Por otro lado, los grandes depredadores como los lobos, se suelen alimentar especialmente de los individuos más débiles o enfermos. Ayudando de esta manera a controlar la dispersión de enfermedades infecciosas, como en el caso de la peste porcina en los jabalíes. La cual se ha observado que no se dispersa tan fácilmente en aquellos lugares en los que encontramos poblaciones de lobo. 

 

Por todo ello, la protección y conservación de estos animales es de vital importancia a nivel global. No solo desde un punto de vista ético y para la supervivencia de la especie, sino también para la salud del ecosistema y el planeta.