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Los cinco pueblos más bonitos de Córdoba

El recorrido por las blancas localidades cordobesas descubre un paisaje moldeado por numerosos arroyos y grandes ríos, la riqueza natural de sus parques y una herencia medieval de marcado acento árabe.

 

Iznájar

El río Gentil vierte su cauce en el embalse de Iznájar, un enorme depósito de agua que se extiende de forma perpendicular al sur de la Sierra Subbética. En el centro, una lengua de tierra se deja caer en sus aguas y sobre ella se asienta el pueblo cordobés de Iznájar. Para hacerse una idea de esta ubicación tan particular como privilegiada es ideal cruzar hasta la orilla opuesta y ascender al mirador, una de las atalayas que permiten ubicar visualmente la localidad y, según la hora escogida, contemplar los bellos reflejos de la luz solar en las aguas calmas del embalse. Las casas blancas del pueblo se arremolinan por la falda de la pequeña colina coronada por el castillo, centinela atemporal de la villa. Se cree que la fortaleza es de origen árabe, posiblemente del siglo VIII, y su visita es otro de los miradores de Iznájar que permite contemplar los campos de olivos de los que se extrae un sabroso aceite y que tapizan las tierras fértiles de alrededor.

Priego de Córdoba

El agua ha moldeado la fisionomía, la historia y el carácter de esta localidad cordobesa ubicada en la vertiente este de la Sierra Subbética. Prueba de ello son las múltiples fuentes que puntean el término municipal, entre las que destaca la Fuente del Rey. Esta construcción es uno de los mayores exponentes de arquitectura civil de Priego, y a su vez entronca con otro de los motivos de peso por los que visitar esta localidad cordobesa, pues el manantial más famoso del pueblo exhibe un marcado estilo barroco. La pujanza económica que experimentó la región gracias al sector sector textil durante el siglo XIX permitió que Priego se llenara de casas, avenidas y templos que lucían las mejores galas del estilo predominante de la época. La iglesia de la Asunción o la de Nuestra Señora son dos de sus ejemplos. El Barrio de la Villa conecta con las raíces medievales y musulmanas con un entramado de calles estrechas de casitas blancas con flores en las ventanas, completando la imagen más tradicional de pueblo andaluz.

Zuheros

El entorno natural es el mejor aliado de Zuheros que, a caballo entre el Parque Natural de la Sierra Subbética y la campiña cordobesa, emerge del mar de olivos que se extiende a sus pies. Una ubicación privilegiada que ya desde el neolítico abrigó a sus pobladores y durante la época musulmana supo adaptarse con creces a sus necesidades. Su legado se palpa entre las casas revestidas de cal, las calles repletas de recovecos y curvas y el castillo que las cobija. Al descender por sus calles juguetonas, uno se encuentra con el Museo Arqueológico Municipal de Zuheros. En este último se revive el pasado de Zuheros desde el paleolítico, con especial hincapié en el yacimiento neolítico de la Cueva de los Murciélagos, que se puede visitar a escasos kilómetros del pueblo, en pleno Geoparque de las Sierras Subbéticas. El estrecho acceso a la cavidad contrasta con las grandes dimensiones de su interior, donde se pueden contemplar pinturas rupestres y un bosque de estructuras pétreas.

Almodóvar del Río

Las suaves ondulaciones del terreno que acompaña al curso del Guadalquivir río abajo son tierras fecundas en las que prolifera el cultivo de cereales, cítricos y donde las cabezas de ganado pastan tranquilas arropadas por un clima templado todo el año. Se trata de la Vega del Guadalquivir, el río que ha dado forma a esta región y que, dejando su curso atrás, a la altura de Almodóvar del Río, la atención del viajero queda prendada de una imponente fortaleza. Es uno de los castillos mejor conservados de España, un testimonio histórico que representa un pasado convulso protagonizado por los árabes que lo construyeron, la conquista cristiana que lo rehabilitó y la apariencia gótica-mudéjar que ha permanecido y que constituye uno de los mayores orgullos de la localidad. A día de hoy, su monumental aspecto ha sido escogido para ser escenario de producciones como Juego de Tronos. Los cucos, el curioso gentilicio irrastreable con que son conocidos los habitantes de Almodóvar, suelen acudir a refrescarse al embalse de la Breña, donde se pueden practicar todo tipo de deportes acuáticos.

Hornachuelos

La Sierra Morena suaviza sus pendientes por la vertiente sur y convierte los fértiles valles de la Vega del Guadalquivir en un paraje ideal para la localidad de Hornachuelos. El castillo de origen árabe preside el conjunto urbano, que se esparce a lado y lado construyendo un entramado de casitas blancas entre un laberinto caótico de calles empedradas. En uno de los rincones más peculiares de Hornachuelos, se pueden visitar las casas colgantes de Caño del Hierro, bajo las cuales se hallan las cuevas de Las Carretas. El perímetro del término municipal es alargado porque se ha adaptado a la forma del embalse de Bembézar por el sur y de la ladera de la Sierra de Hornachuelos por el norte. Precisamente allí se encuentra la puerta de entrada a un Parque Natural de gran valor paisajístico que se puede descubrir a través de las numerosas actividades de senderismo y cicloturismo que lo recorren.

Iznájar