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El Liverpool de los Beatles

Desde la casa de infancia de John Lennon a la verja de Strawberry Fields o al famoso club The Cavern, este es el mapa con los escenarios que recuerdan los inicios de la banda británica.

Las palabras pasaron desapercibidas, pero estaban a punto de provocar una polémica aireada por la prensa de la época en Estados Unidos: “El cristianismo se irá. Desaparecerá. No necesito discutir eso, tengo razón y voy a tener razón. Nosotros ahora somos más populares que Jesús, no sé qué se irá primero, si el rock and roll o el cristianismo”. Eso es lo que respondió John Lennon a la periodista Maureen Cleave en una entrevista realizada en marzo de 1966. Por entonces, la fama de los Beatles estaba fuera de toda duda. Tanto, que John Lennon se atrevió a compararse con Jesús al intentar hablar sobre el desapego de los jóvenes con respecto a la religión.

 

Pero tan solo unos pocos años antes, John, Paul, George y Ringo, eran solo unos jóvenes que enganchaban una actuación tras otra en ínfimos garitos de Edimburgo gracias al alcohol y alguna que otra pastilla de efecto incierto… Los cuatro fabulosos venían de las calles. Eran jóvenes que se habían criado en los suburbios de Liverpool, a orillas del río Mersey. Nadie habría apostado nada por ellos. Y sin embargo, alcanzaron la mayor de las famas. Tiempo después, la ciudad que los vio nacer mima su recuerdo. Saben que los Beatles, a pesar de que no fueran Jesucristo, han hecho de la ciudad el destino soñado de cualquier aficionado a la música. En cierto sentido, tal vez John Lennon no estuviera tan desencaminado con aquellas declaraciones. Después de todo, ellos también iban a ser inmortales. 

 
 

Aeropuerto

Llegar a Liverpool es ya comenzar una particular ruta por espacios que recuerdan a los Beatles. En el año 2002, el aeropuerto de la ciudad, antiguamente conocido como Speke Airport, pasó a llamarse Aeropuerto Liverpool-John Lennon. Como logo, una caricatura simpática del carismático artista. Más allá de lo anecdótico, se trata de un homenaje de una ciudad que ha visto como los lugares que tuvieron que ver con los cuatro fabulosos atraen años después de su revolución pop a miles de mitómanos de todo el mundo. Sin duda, una bienvenida perfecta para beatlemaníacos.

 

The Beatles Story

(Britannia Vaults Royal Albert Dock)

En el muelle Albert Dock, en el centro de Liverpool, se puede pasear entre barcos anclados, restaurantes, tiendas y galerías de arte. Pero para muchos visitantes solo hay un destino: el Museo de los Beatles, The Beatle Story. Ambientando en el más mínimo detalle, procura una inmersión total en el mundo de John Lennon, Paul McCartney, George Harrison y Ringo Starr. Un recorrido de algo más de dos horas autoguiado mediante unas completas guías narradas por Julia Baird, hermana de John. Una colección espectacular de instrumentos originales, ropa, portadas, noticias, fotografías y la reconstrucción de diversos espacios en los que se fue desarrollando la beatlemanía, la historia del grupo de pop más famoso de toda la historia. Atención especial al espacio dedicado a los niños, preparado para que puedan conocer mediante recursos interactivos ese grupo que en casa no para de sonar nunca.

 

The Cavern Club

(10 Mathew Street)

Probablemente la sala de conciertos más famosa del mundo. Todo un mérito si se tiene en cuenta que no es nada espectacular, ni en cuanto a espacio, ni tecnología, ni diseño. Pero lo cierto es que la forma de túnel del local consigue crear una atmósfera que hace que la música alcance cotas casi mágicas. En definitiva, aquí es donde los Beatles se hicieron populares. Aunque el actual Cavern Club no es el original, sino una reconstrucción después que en la década de los setenta del siglo pasado fuera derribado durante unas obras del metro de la ciudad. Se abrió en los sótanos de un almacén de frutas el 16 de enero de 1957, en Mathew Sttreet. El 9 de noviembre de 1961 se estrenaron aquí cuatro chicos de la ciudad que estaban destinados a convertirse en celebridades galácticas. Los Beatles tocaron solo hasta 1963 en el Cavern Club, luego se les quedó pequeño. Hoy es una leyenda en cuyo escenario han tocado desde los Artic Monkeys a Oasis o Adele y la mayoría de los grandes del siglo XX. Todo un museo en activo dedicado a la mitología del rock.

Afuera, está el Muro de la Fama. Un muro de ladrillo escoltado por una estatua de un joven John Lennon que se asemeja a una sopa de letras donde buscar los nombres de todos los músicos y grupos que han pasado por su escenario. También muy cerca, está The Grapes Pub, en el que según dicen, los cuatro miembros de la banda calentaban antes con algunas pintas los conciertos. 

 

Penny Lane St.

Una muestra clara de las cotas que alcanza la beatlemanía: en esta calle no hay absolutamente nada, pero como acabó convirtiéndose en una de las canciones más famosas del grupo hoy es totalmente imprescindible visitarla: “Penny Lane is in my ears and in my eyes…”. Penny Lane Street está en el barrio donde John Lennon y Paul McCartney se criaron, por lo que si se quiere capturar algo de la esencia de los tiempos de aquellos futuros Beatles es bueno pasarse por ella. En realidad, la canción no hace referencia a la calle en sí misma, sino al cruce de dicha calle con Smithdown Road. Allí, McCartney, Lennon y Harrison, solían encontrarse en el cruce para tomar el autobús que los tenía que llevar desde los suburbios al centro de la ciudad. Todo un paseo a la nostalgia de la infancia de los Beatles.

 

Strawberry Fields

(Beaconsfield Rd)

Otro espacio para rememorar la infancia perdida convertido en lugar mítico por obra y gracia de la letra que John Lennon escribió para la canción homónima. No en vano, se lanzó en febrero de 1967 como un sencillo doble junto a “Penny Lane”, de Paul McCartney. Evidentemente, quien llega hasta aquí no encuentra ningún campo de fresas… Es lo que tiene la psicodelia, que filtra la realidad por el tamiz de las sustancias psicotrópicas. El edificio que concentra las memorias infantiles de Lennon es un antiguo orfanato que el Ejército de Liberación tenía en la Calle Beaconsfield, muy cerca de su casa. La famosa valla roja abrió por primera vez sus puertas al público en septiembre de 2019, convirtiéndose en un una nueva parada de la ruta de los Beatles por Liverpool. La canción dio nombre también al Memorial del Central Park que se dedicó al artista tras su asesinato.

Mendips

(251 Menlove Ave)

Los primeros cinco años de vida, John Lennon vivió en el número 9 de Newcastle Road, cerca de Penny Lane. Pero luego se trasladó junto a su tía Mimí a “Mendips”, que así es como se conoce a la casa que esta tenía en el 251 de Menlove Avenue. Si hoy luce la placa azul en la que se indica que el artista residió entre 1945 y 1963 es gracias a que Yoko Ono la compró y la donó para que formara parte del catálogo del National Trust  for Places of Historic Interest or Natural Beauty. Al mismo también pertenece la casa de la infancia de Paul McCartney, en el 20 Forthlin Road y ambas se pueden visitar en un recorrido especial por las casas de la infancia de los Beatles. En cambio, si la beatlemanía es muy elevada y se quiere visitar las casas de George Harrison y Ringo Starr, se deberá hacer por libre. La del primero, en el  25 Upton Green y la del segundo, en el 9 Madryn Street.

 

St Peter's Church

(Church Rd)

La tarde del 6 de julio de 1957 un adolescente fue hasta una pequeña iglesia de Church Road, en el barrio de Woolton, para escuchar a una banda de música que se hacía llamar The Quarrymen y que formaban parte de la llamada “locura del skiffle”, un fenómeno social en la órbita de un rock and roll naciente. Uno de los miembros de aquella banda era John Lennon y el adolescente era Paul McCartney. Se conocieron aquella misma tarde. No lo sabían aún pero en pocos años iban a revolucionar el mundo de la música. En la iglesia, enfrente del salón parroquial, hay una placa que recuerda aquel momento histórico.

Empire Theater

La imagen del Empire Theater ha cambiado poco con el paso del tiempo. Sigue teniendo ese diseño neoclásico de su fachada original y de él parece emanar el eco de las voces de gente como Frank Sinatra, Judy Garland y, por supuesto, la de los Beatles. El primer concierto que dieron en el teatro se convirtió en un termómetro de su incipiente éxito local: el espacio de The Cavern ya no era suficiente para albergar el griterío que arrastraban los cuatro de Liverpool. Éste fue el escenario en el que dieron su último concierto en su ciudad. Fue el domingo 5 de diciembre de 1965 y se vendieron las localidades al completo, con 2.500 espectadores. Y eso que era la sexta vez que tocaban en el mismo escenario. Sin duda, si todos sus fans de por entonces hubieran sabido que sería la última actuación en Liverpool, habrían tirado abajo las paredes del Empire Theater para poder acceder. 

Selfie con los cuatro

El broche final a todo recorrido por la ciudad siguiendo las huellas de los Beatles. Vista la escultura desde lejos, parece que estén vivos, que estén caminando hacia algún lugar, eternos. Una vez se llega a su lado, se comprueba que están hechos de bronce y no de carne y hueso, pero la emoción es la misma: se está con los cuatro fabulosos de Liverpool. El conjunto, obra de Chris Butler y Andy Edwards e inaugurado en 2015 para recordar el 50 aniversario del último concierto en el Empire Theater, está lleno de detalles muy significativos que podrán encontrar los buenos observadores. Y un detalle más: todos caminan sincronizados con el pie izquierdo, pero a diferente ritmo, como queriendo dar a entender que en la formación sumaban las cuatro personalidades.

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