Mapa: Asturias de quesería en quesería

Una ruta que va más allá de los sabores del Principado: es todo un viaje a las peculiaridades de cada concejo.

Cuatro denominaciones de origen, una variedad con indicación geográfica protegida y una pasión ancestral por hacer quesos. Este cóctel de realidades y estímulos hace del Principado una especie de paraíso para los amantes de este manjar y de las diferentes variedades que ofrece la leche de cabra, oveja y vaca. Y es que la heterogeneidad de paisajes y el pastoreo de estos tres tipos de ganados ha permitido que toda esta región esté salpicada de diferentes queserías que merecen una parada para catar, visitar y descubrir todos los rincones. Que empiece el viaje.

 

 

 

 

Quesería Maín

Jessica y Javier lo tuvieron claro desde el principio. El potencial turístico y divulgativo del archiconocido queso de Cabrales merecía un espacio como el que tienen en el precioso pueblo de Sotres. Una quesería que, apoyada por una cueva cercana, vertebra una visita en la que el viajero aprende el por qué es tan valorado este lácteo y qué es lo que le aporta su curación en las cuevas de todo el concejo. Para los más atrevidos (y también los que están en forma), periódicamente programan una pequeña excursión en la que suben a la cueva más alta de toda la Denominación de Origen en un trekking que tiene como recompensa una cata y, también, unas vistas apabullantes de los Picos de Europa.

Cueva de la F. Cabrales

Una alternativa para los que no quieran subir hasta Sotres es hacer una parada en este peculiar espacio ubicado en Arenas de Cabrales. Se trata de una cavidad habilitada para las visitas en la que se explica de forma sencilla el proceso de elaboración y curación de este queso. Aquí se aprenden sus factores y peculiaridades, desde la importancia de la humedad de las cuevas hasta el toque indispensable que le da la bacteria penicilium, la responsable de convertir un queso normal en un queso azul. Un pequeño viaje de unos 45 minutos ideal para aquellos que desean iniciarse en este codiciado lácteo en un entorno carismático.

Cueva Oscura

Muchos expertos aseguran, y con razón, que este queso azul elaborado con leche de cabra, oveja y vaca es la verdadera joya oculta del Principado. Elaborado en los Concejos de Cangas de Onís y de Onís, su curación en cueva tiene el mismo encanto que atesora su vecino Cabrales pero con el aliciente de ser todavía un desconocido, sobre todo para los paladares menos especializados. La lástima es que en este proceso divulgativo, esta Denominación de Origen se ha quedado atrás y, pese a que antaño tuvo un Centro de Interpretación propio en Demués, en la actualidad no cuenta con un espacio propio. Eso sí, hay dos lugares vinculados con este lugar con mucho potencial. El primero Cueva Oscura, una gruta donde curan la mayoría de los queseros y que es todo un espectáculo visual y olfativo. El segundo, el mercado de Cangas de Onís, una cita dominical donde no faltan las grandes ruedas de Gamoneu.

La Collada

Podría decirse que descubrir el queso de Los Beyos es todo un ejercicio de exploración contemporánea doble. Y es que dar con el entorno en el que se produce este queso de vaca, oveja o cabra (nunca mezclados) es una grata sorpresa ya que los concejos de Amieva y de Ponga, pese a ubicarse muy próximo a Cangas de Onís, se mantienen ajenos al turista medio. De hecho, no es difícil encontrarse con asturianos que vaticinan que este lugar será el futuro hit natural del Principado. Sea como fuere, se podría considerar una auténtica proeza que el queso que aquí se produce se mantenga fuerte y vigoroso. La despoblación y la débil fortaleza de la marca Los Beyos (es Indicación Geográfica Protegida desde hace solo 10 años) hizo que pocas familias siguieran con esta tradición. Sin embargo, en Cirieño se puede conocer la historia de esos pocos resistentes que se animaron a crear La Collada, a reivindicar el queso de Los Beyos y a diversificar con otras creaciones para poder sobrevivir. La recompensa organoléptica y visual está más que garantizada.

Quesería Redes

Allá donde nace el Nalón y los bosques del parque natural de Redes lo alfombran todo se encuentra la cuna del queso de Casín, una delicia nacida de la necesidad de optimizar y conservar la leche de las vacas que pastan en estas latitudes. Su prensado, su forma y su curación son las claves de un sabor muy característico que es muy difícil de encontrar en cualquier otro lácteo. Un sinfín de singularidades que lo han convertido en un auténtico emblema del concejo de Caso. Uno de los espacios que mejor ha ejercido de embajador de este queso es el hotel Reciegos, un acogedor establecimiento que hasta hace unos años presumía de tener una quesería junto a la recepción. Ahora han abierto un edificio nuevo con la idea de producir más y, sobre todo, de poder contarlo mejor a todos aquellos que tienen curiosidad (y algo de gula).

La Corte

Fue la crisis de la década pasada la que impulsó a Francisco Cueria a reinventarse y encontrar la respuesta en la cuna de su familia. De su abuela y de su tía heredó una receta del queso Casín que rápido logró sublimar hasta convertirlo en un queso artesanal de referencia. Ahora, en su coqueta quesería con vistas al embalse de Tanes investiga nuevas recetas y, sobre todo, recibe a todos aquellos que buscan saber más sobre la D.O. queso casín mediante unas visitas guiadas donde desvela más de un secreto. Y, sobre todo, donde se vincula la tradición con el sabor.

Ca Sanchu

Asturias se podría definir como un conjunto de serendipias que acaba resultando adictiva. Por eso, cuando se conduce por las carreteras del concejo de Grado nada hace pensar que van a aparecer pequeños valles rebosantes de clorofila, prados donde pastan las vacas y pueblecitos con más hórreos que bares. En uno de ellos, Ambás, se encuentra la quesería Ca Sanchu, un proyecto joven (por la edad de Marta y de Xel, sus responsables), familiar y extremadamente entretenido que busca que el viajero pueda profundizar más en las raíces, la tradición y las variedades de la D.O.P. Afuega’l Pitu. Y es que este queso es todo un descubrimiento por ese sabor, a priori amable, que acaba ‘rascando’ la garganta y dejando un retronasal de lo más interesante. Pero, sobre todo, es la historia de una forma de hacer queso muy vinculada con las familias del lugar, de ahí que visitar Ca Sanchu sea un viaje doble: a las curiosidades de este producto y a la esencia -y orgullo gastronómico- de un concejo. Una visita guiada y comentada en la que, más allá de los procesos de elaboración del queso, se profundiza en el por qué de los moldes o en las variedades que ofrece esta delicia, desde el queso con pimentón hasta la barreña, el postre invencible.

Taramundi

La historia de esta quesería es una síntesis perfecta de lo que es Taramundi: un ejemplo de resurrección rural. Fundada hace más de 30 años, esta empresa nació al compás del desarrollo turístico de un pueblecito que sabe y mucho de tradiciones. Su objetivo era doble: dar salida a la leche de una cooperativa local de ganaderos fundada en 1989 e investigar los límites del sabor de este lácteo con el fin de crear un sabor que se vinculara a la propia Taramundi. El resultado es una variedad de productos que va desde su popular queso con nueces hasta otras delicias de leche cruda e, incluso, un queso azul con el que hacen un guiño al imaginario del Principado. Pero, sobre todo, es una aventura hecha realidad de la que presumen en su coqueta quesería, donde diariamente reciben a todo aquel que no solo quiere comprar queso, también quiere saberlo todo sobre cómo lo elaboran.

CaSanchuMOV