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Los pueblos más bonitos de Sevilla

Con una huella romana muy presente, los pueblos de esta provincia andaluza hunden sus raíces en una tierra fértil bañada por una luz sureña que despierta los sentidos.

 

Cazalla de la Sierra

Los confines del Parque Natural de la Sierra de Sevilla abrazan el término municipal de Cazalla. A su alrededor se extiende un entorno verde surcado por múltiples redes de senderos y Vías Verdes que permiten descubrir lugares tan bucólicos como las Cascadas del Huézar, e incluso alargar la excursión hasta las fuentes del mismo río. Pero una vez dentro de los límites urbanos de Cazalla, el paseo por las calles más céntricas adquiere cierto sabor a anís, un licor cuya producción tradicional y artesanal ha dado fama a este lugar. La carretera atraviesa el pueblo, pero la calle Virgen del Monte actúa como su auténtica espina dorsal. En el horizonte se atisba el campanario de la Iglesia de Nuestra Señora de la Consolación, en la plaza Mayor, que destaca sobre el entramado de casas blancas que conforma el aspecto general del pueblo.

Santiponce

Cuando el general romano Escipión, el Africano, regresaba victorioso de las campañas contra los cartagineses, se detuvo en este asentamiento a orillas del Guadalquivir para dar descanso a los soldados heridos. Así nació la ciudad de Itálica, cuyas ruinas exhibe orgullosa la actual Santiponce al norte de la localidad. Su mayor joya es el anfiteatro, unos restos que han servido como escenario para Juego de Tronos. Además del cercano teatro romano, en la céntrica plaza de la Constitución de puede visitar el Cotidiana Vitae, una exposición para viajar en el tiempo hasta la época romana. El municipio actual se trasladó para evitar las crecidas del Guadalquivir y se asentó alrededor del Monasterio de San Isidoro del Campo, uno de sus mayores enclaves arquitectónicos que mezcla elementos de influencia gótica y mudéjar.

Carmona

Cruzar las murallas de Carmona bajo las robustas paredes de la puerta romana de Sevilla es una de las mejores vías de entrada al casco histórico de Carmona. Este primer contacto de altura ya anticipa que uno de los platos fuertes del patrimonio arquitectónico de esta ciudad sevillana es la herencia conservada desde los tiempos de la Roma Antigua. Su mayor hito es el anfiteatro romano, catalogado como el más antiguo de la Península Ibérica. Situado a las afueras del centro histórico, junto con la necrópolis -también de los siglos I-II d.C.-, conforman el conjunto arqueológico de lo que un día fue uno de los bastiones más importantes de la provincia romana de la Bética. Entre las calles protegidas tras las murallas, salen al paso bellas iglesias, conventos y casas-palacio que conducen al visitante en un paseo por agradables plazas como la de Abastos o la de San Fernando donde sentarse a disfrutar de la calma carmonense.

Osuna

El sol dorado de las últimas horas del día cae sobre las paredes de los edificios más antiguos del pueblo y los baña de tonos ocres, resaltando al tiempo el blanco de la mayoría de sus fachadas. Los orígenes de esta localidad se remontan a más de 3.000 años atrás y, aunque fue habitada por los romanos, su periodo de máximo esplendor vino marcado por el influjo de los nobles de la casa de Osuna, quienes se establecieron aquí hacia el siglo XV. Una de sus más apreciadas huellas fue la construcción de la universidad: visitar el patio central y admirar las cuatro torres rematadas con cerámica vidriada es toda una delicia. Ya en el centro histórico y con los pies en la bonita y amplia plaza Mayor, se descubren algunos edificios históricos como el Ayuntamiento, del siglo XVI, o el Casino. Y alzando la vista hacia el este, la Colegiata, un edificio cuyo aspecto exterior de fortaleza contrasta con un interior ricamente decorado.

Estepa

Sobre el cerro de San Cristóbal, al sur de la localidad de Estepa, se yergue lo que queda de la antigua Alcazaba árabe. En los días claros, desde su Torre del Homenaje la vista alcanza las cumbres de la Sierra Nevada y toda la campiña sevillana moteada por los olivos y las viñas, base de dos de los mejores productos locales; el aceite y el vino. Otro hito destaca sobre el perfil del pueblo: la torre de la Victoria, de 40 metros de altura. El interior de las tres principales iglesias de Estepa -Santa María, del Carmen y Ntra. Señora de la Asunción- deja sin aliento por su profusa decoración barroca. Pero es fácil reponer energías en una visita a alguna de las fábricas de mantecados, un producto de larga tradición que se fabrica aquí desde el siglo XVII, o en un agradable paseo que termine en la plaza del Carmen, desde donde se obtiene una de las vistas más bonitas de esta villa andaluza.

Carmona