Maravillas en 90 segundos

Vídeo: el Duomo de Florencia en 90 segundos

La catedral de Santa Maria dei Fiore es uno de los grandes símbolos de la capital toscana. Sus muros cuentan parte de la historia de la ciudad renacentista por excelencia.

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Las particulares líneas del renacimiento toscano impregnan toda su fachada y paredes exteriores y conducen la mirada hacia el cielo, donde la colosal cúpula de Brunelleschi corona la catedral de Santa Maria dei Fiore. En ese momento, cualquiera puede sentirse un poco más cerca de esa inefable sensación que ya describió Stendhal y que el Duomo florentino despierta en las almas más sensibles. Incluso parece que el Baptisterio le mire con cierta envidia desde el frente.

Como un centinela de lujo, el Campanile completa el conjunto arquitectónico más célebre de Florencia y uno de los más visitados de Europa ubicado en la céntrica Piazza del Duomo, dentro de los límites de un casco histórico declarado Patrimonio de la Humanidad por la UNESCO. Desde que se empezó a construir en 1296 hasta que se dio por terminado, en 1471, estuvieron al frente del proyecto varios arquitectos como capomaestros, entre los que destacaron nombres como Giotto, Arnolfo di Cambio o Andrea Pisano entre otros.

Santa Maria dei Fiore, Florencia
Foto: Istock

El templo creció al tiempo que el Renacimiento empezaba a florecer en Italia. Las influencias góticas iniciales dieron paso a la explosión del talento renacentista y la basílica se convirtió en el símbolo del poder de Florencia, situando la ciudad como uno de los centros neurálgicos en el mapa de la historia del arte. La nueva maravilla florentina empezaba a crecer. Dos naves laterales y una principal componían el cuerpo central del monumento, pero faltaba el remate que le daría el carácter y prestigio. Se abrió un concurso entre los artistas locales para encontrar un método que consiguiera hacer realidad la enorme cúpula proyectada para cubrir el crucero. El proyecto de Brunelleschi convenció al jurado y el arquitecto deslumbró al mundo levantando una obra nunca antes vista: una magnífica cúpula capaz de autosostenerse durante su construcción incomparable con ninguna de las que existía hasta el momento. Sus impresionantes medidas avalan el reconocimiento que ha recibido durante siglos: 45 metros de diámetro y 100 de altura interior.

En el interior, coloridos mármoles serpentean en el suelo, mientras que en el techo, las paredes de la obra de Brunelleschi fueron decoradas con frescos del Juicio Final inspirados en la Divina Comedia de Dante. Giorgio Vasari fue el artista encargado de dar vida a estas figuras en el siglo XVI.

Desde que fuera consagrada en el siglo XV, la catedral de Santa Maria dei Fiore se convirtió en un perfil inseparable de Florencia. El edificio es historia viva de la ciudad, y la mejor imagen para comprenderlo es la panorámica que se obtiene desde el Piazzale de Michelangelo.