Alemania

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Fronteras del Imperio Romano - Las limas* del Danubio (segmento occidental)

BLfD

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Fronteras del Imperio Romano - El 'limes' del Danubio (segmento occidental)

Las fronteras del Imperio Romano son el monumento individual más grande construido por una de las civilizaciones más influyentes en la historia de la humanidad. La frontera lo largo del Danubio se estableció gradualmente en el siglo I dC y fue fuertemente fortificada después de un colapso temporal a finales del siglo III. El “limes” del Danubio (Tramo Occidental) refleja las especificidades de la frontera romana en esta parte mediante sitios que representan elementos clave, desde carreteras, fortalezas para los legionarios y otros asentamientos conexos hasta pequeños fuertes y campamentos temporales. Además, también muestra la manera en que todos estos elementos se adaptaron a la topografía local.

Sitios ShUM de Speyer, Worms y Mainz

Generaldirektion Kulturelles Erbe Rheinland-Pfalz

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Sitios ShUM de Espira, Worms y Maguncia (Alemania)

Las antiguas ciudades catedralicias imperiales de Speyer, Worms y Maguncia se encuentran en el valle del Alto Rin y comprenden el Patio judío de Speyer (incluyendo su sinagoga masculina y femenina), los vestigios arqueológicos de la escuela religiosa, el patio y el baño ritual subterráneo. En relación a Worms, se conserva el recinto de la sinagoga, que se reconstruyó tras la guerra, además del salón comunitario y el baño ritual monumental, sumado a dos sinagogas como las de Speyer. De Worms también quedan vestigios del cementerio judío, del mismo modo que en Maguncia. 

Fronteras del Imperio Romano - Las limas de la Baja Alemania

LVR-Amt für Bodendenkmalpflege im Rheinland

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Fronteras del Imperio Romano - Limes de la Baja Alemania (y Holanda)

A lo largo de los 400 km que dibuja el Bajo Rin desde el Macizo renano en Alemania hasta la costa del Mar del Norte en los Países Bajos, se encuentra este patrimonio transnacional, que consta de 102 componentes de una sección de las fronteras del Imperio Romano. Su expansión por Europa durante el siglo II dejó vestigios arquitectónicos de infraestructuras militares y civiles y emplazamientos que marcaron el límite de la Baja Alemania entre el siglo I y el V. Bases militares, fuertes, fortines, torres, puertos, carreteras, además de un canal y un acueducto, fueron algunas de las construcciones llevadas a cabo. Campamentos temporales, base para la flota, ciudades, cementerios, santuarios, un anfiteatro y un palacio se suman a las anteriores a lo largo de todo el conjunto arquitectónico. La mayoría de estos restos están enterrados, pero los depósitos de agua del lugar han permitido que se conserven a pesar del paso de los años. 

Mathildenhöhe Darmstadt

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Mathildenhöhe de Darmstadt (Alemania)

En 1897 el Gran Duque Ernesto Luis de Hesse patrocinó la fundación de una Colonia de Artistas en la Mathildenhöhe, una colina que domina la ciudad de Darmstadt situada al oeste de la parte central de Alemania. La Colonia se fundó con el propósito de que se convirtiera en un centro de los movimientos renovadores que se manifestaban por entonces en los campos de las artes, la arquitectura y la artesanía. Fueron los propios artistas de la colonia quienes diseñaron con carácter experimental los espacios de vida y trabajo de las construcciones que se ejecutaron en un estilo precozmente modernista.

La colonia fue cobrando auge gracias a una serie de exposiciones internacionales sucesivas entre 1901 y 1914. Hoy en día sigue constituyendo un testimonio de los albores de la arquitectura, la planificación urbana y la paisajística modernas. El sitio consta de 23 elementos entre los que figuran la Torre del Matrimonio, el Pabellón de Exposiciones, la Arboleda Plana, la Capilla Rusa de Santa María Magdalena y trece hogares y estudios de artistas construidos para la Colonia y las exposiciones internacionales. 

Los grandes balnearios de Europa

Stadtgemeinde Baden

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Los grandes balnearios de Europa (Austria, Bélgica, Chequia, Alemania)

Este sitio transnacional abarca los célebres balnearios situados en once ciudades de siete países europeos: Baden bei Wien (Austria), Spa (Bélgica), Františkovy Lázně, Karlovy Vary y Mariánské Lázně (Chequia), Vichy (Francia), Bad Ems, Baden-Baden y Bad Kissingen (Alemania), Montecatini Terme (Italia) y City of Bath (Reino Unido). El desarrollo de todas estas localidades se debió a la existencia de manantiales de aguas minerales, así como al auge que fueron cobrando las curas termales en Europa desde principios del siglo XVIII hasta el tercer decenio del siglo XX, lo que influyó en la estructura urbana y en la vida ciudadana, que se organizó en torno a estos edificios.

Construidos con suntuosas columnatas, galerías y estancias, esos edificios fueron diseñados para fomentar la práctica de los baños y el consumo de aguas minerales naturales, y también para explotar su potencial económico. Las ciudades balneario crearon también numerosos jardines, salas de congresos, casinos, teatros, hoteles, mansiones residenciales e infraestructuras específicamente destinadas a la conducción de las aguas termales. El conjunto de estos balnearios es representativo de la importancia del intercambio de valores humanos, así como de la evolución de la ciencia, la medicina y la balneoterapia.

iStock-1130724493. Selva negra

Foto: iStock

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Ruta por la Selva Negra alemana

Cerca de 6.000 kilómetros cuadrados de abetales se extienden entre las ciudades de Friburgo y Basilea, en el estado de Baden-Wurtemberg. Es la Selva Negra, cuyo nombre no hace honor a la variedad cromática que la cubre a lo largo de todo el año: del verde intenso veraniego a los ocres otoñales y al blanco del invierno. El sur alberga los paisajes más cálidos de Alemania, además de una naturaleza casi intacta de colinas y bosques que dan paso a prados y cultivos en torno a monasterios, granjas y pueblos; en las tierras bajas aparecen las ciudades de comerciantes, emplazadas a orillas de los grandes ríos navegables. Privilegiada conjunción de bosque y agua, recorrer la Selva Negra es un continuo descubrir de embalses, lagos –los más conocidos son el Titisee y el Schluchsee– y poblaciones termales que aún respiran el aire aristocrático del siglo XIX. Así sucede en Bad Krozingen y Baden-Baden, las estaciones balnearias más antiguas y famosas de Alemania. Entre las paradas ineludibles destaca St Peter por sus entramados de madera y su monasterio benedictino del siglo xi, y Triberg, que sorprende con un enorme reloj de cuco y una preciosa cascada.

Berlín

Foto: iStock

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Berlín

Según la versión más popular, Berlín proviene de la palabra alemana bär, que significa oso. Es por esto que en el escudo de la ciudad aparece un oso, adoptándolo así como símbolo. A partir de esta idea, se le atribuyó a Albrecht den Bären (Alberto el Oso) la fundación de la ciudad. Sin embargo, otra teoría remonta su origen a los antiguos pueblos eslavos de la zona: la raíz berl o birl, procedente del idioma polabo que significa pantano, se suma al sufijo in, que indica lugar, con lo cual Berlín significaría 'tierra pantanosa', tierra no cultivable o deshabilitada, una teoría que gana fuerza frente a la más popular, ya que normalmente se denomina a la ciudad con un artículo delante: Der Berlin

14. Stylist - Martin Grunewald -  fruits de mer - Lo Res. Stylist - Martin Grunewald -  fruits de mer

Martin Grunewald

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Food Stylist Award: Fruits de mer

Pulpo, limón, ostras, langostas y demás forman parte de este bodegón del fotógrafo Martin Grunewald. En esta categoría, cuatro imágenes más del mismo autor han sido premiadas: Winteropulenz, VeggiesSalumi y Cobia fillet.

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mxprivé

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Spayne Lindsay On the Phone: Blackberries

El blanco y negro resalta la textura de las moras en el centro de un plato colocado sobre un mantel, una instantánea que le ha valido al fotógrafo mxprivé el premio Spayne Lindsay On the Phone.

La perla de Sajonia

Foto: iStock

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La perla de Sajonia

Muy cerca de Dresde, en Alemania, se esconde el palacio de Mortizburg, una joya barroca construida en mitad de un pequeño lago. Este enclave fue el preferido de los reyes sajones, allí se relajaban y se divertían cazando. Como consecuencia, en el siglo XVI se construyó el castillo, que aún hoy recuerda la opulencia y extravagancia de las altas esferas. Un ejemplo son las plumas naturales que recubren las paredes del palacete del faisán, el edificio anexo al principal. Otro ejemplo es el faro de Moritzburg, el único en toda Sajonia y que sirve de ayuda a las pequeñas embarcaciones que surcan el lago.

Es en este lugar peculiar donde aterrizaron los Ángeles de Charlie para regresar a las pantallas.

Foto: iStock

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Castillo de Eltz en Alemania

Es lo más parecido a la multipropiedad vacacional pero en el campo de los castillos, y es que esta construcción medieval pertenecía a más de una familia. Conforme se quedaban sin espacio iban construyendo nuevas salas y torres que recibían el nombre de la familia en cuestión. El castillo de Eltz se alza entre colinas, encaramado en una espectacular roca, a 70 metros sobre el río Mosela.

 

Foto: iStock

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El inexpugnable CASTILLO STAHLECK

Su construcción data del siglo XII, aunque ha sido reconstruido en diversas ocasiones. Ubicado en un risco, a 170 metros de altura, hace gala a su nombre "castillo inexpugnable sobre una peña". Su imagen destaca sobre el Rin (Alemania), gracias a la torre del homenaje, de forma circular, de unos siete metros y medio de diámetro y cuyas paredes alcanzan los dos metros de grosor.  

Foto: SHF Architect- Franco Stella

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Humboldt Forum: un nuevo distrito cultural

Que Berlín es una ciudad enérgica ya no es noticia. Por eso a nadie le sorprendió que en 2002 se anunciara la reconstrucción del histórico Palacio Real para albergar un nuevo distrito cultural en el corazón de la ciudad. Un megaproyecto que puso su primera piedra en 2013 y que parece que en noviembre de este año por fin se estrenará de forma escalonada. El Humboldt Forum funcionará como un lugar de encuentro multidisciplinar en el que cabe desde el arte a la ciencia, pasando por la religión, la política y los negocios, con el fin de tratar de ayudar a buscar respuestas sobre el presente a todo aquel que se aventure por esos derroteros. Van a ver exposiciones permanentes: la Exposición de Berlín (Stadtmuseum Berlin und Kulturprojekte Berlin), el Museo Etnológico y el Museo de Arte Asiático (Staatliche Museen zu Berlin - Stiftung Preußischer Kulturbesitz), y el Laboratorio Humboldt (Humboldt-Universität zu Berlin). Para los que necesiten más, tienen a un tiro de piedra la Isla de los Museos.

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Bauhaus Museum Weimar: ¿Qué hay de nuevo, viejo?

Los amantes de la arquitectura tenían anotado el centenario de la Bauhaus igual que los aficionados a la cosmología anotan en su calendario cada uno de los eclipses solares o lunares que habrá en diez años. Ya estamos en ello. Desde abril de 2019, ha abierto puertas la Bauhaus Museum Weimar, situado en el lugar original de la primera sede de la escuela. La exposición se enfoca en la primera fase de la mítica corriente que revolucionó la arquitectura contemporánea.

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Bauhaus Museum Dessau: sigue siendo novedad

El próximo septiembre, hará lo propio la Bauhaus Museum Dessau. El nuevo museo, diseñado por la firma barcelonesa Addenda Architects, albergará la segunda mayor colección del mundo sobre la Bauhaus: cerca de 50.000 piezas, y es que no cada año se cumple un centenario ni hay un eclipse solar, ¿verdad?

 

Foto: AgeFotostock

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Nuevo acceso a la Isla de los Museos: el “guardarropa más caro del mundo”

Aunque no lo parezca, los berlineses tienen mucho humor, hasta el punto de bautizar una de las nuevas joyas arquitectónicas de la ciudad como  el “guardarropa más caro del mundo”. Así llaman al edificio diseñado por David Chipperfield que se ha tardado en construir veinte años y que ha costado unos 134 millones de euros. El nuevo edificio, que lleva el nombre de James Simon (1851–1932) para recordar su legado en la ciudad de Berlín, es en la práctica una esbelta hilera de columnas que ha de servir para organizar el acceso a la Isla de los Museos, uno de los lugares Patrimonio de la Humanidad con más obras de arte por m2. El diseño de la galería destaca por el uso de elementos clásicos que busca integrarse en un diálogo con el resto de los edificios museísticos. También hay una zona de venta de entradas, una cafetería, una tienda de recuerdos de los museos, salas de conferencias y exposiciones y, por supuesto, un guardarropa.

Foto: AgeFotostock

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Biblioteca Pública de Stuttgart (Alemania)

El interior es espectacular, algo desconcertante al modo de las escaleras infinitas de Escher. Un blanco radical solo roto por los lomos de los libros y esas escaleras que suben, o bajan, de nivel casi de forma caprichosa. Pero es que su revestimiento exterior no se queda atrás. Parece un gigantesco cubo Rubik de 40 metros de altura y 44 metros de longitud por cada cara que se iluminan por la noche de diferentes colores. El diseño del arquitecto coreano Eun Young Yi atrae hasta Mailänder Platz cada vez a más viajeros. Desde su inauguración en 2011, se ha convertido en uno de los centros culturales más importantes de la ciudad.

Foto: AgeFotostock

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Biblioteca de la Universidad Humboldt (Berlín)

La más antigua de las universidades de Berlín estrenó en 2009 su nueva sede, la Jacob-Wilhem-Grimm-Zentrum, obra del arquitecto Max Dudler. El cuadriculado nuevo edificio sirvió para concentrar los fondos de diversos centros repartidos por la ciudad (más de dos millones de ejemplares). Con una altura de 38 metros, el conjunto del edifico está formado por una enorme celosía de madera y cristal que dota de luz natural la gran sala central, distribuida en terrazas escalonadas que parecen tender hacia el infinito. Se encuentra a escasa distancia de la Bebelplatz, la plaza donde los nazis quemaban libros. Afortunadamente, al final, parece que los libros siempre acaban venciendo a la violencia.

Foto: AgeFotostock

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Dessau, Alemania

Los amantes de la arquitectura lo tenían marcado en rojo en la agenda viajera: En 2019, Alemania celebra por todo lo alto el centenario de la Bauhaus, el movimiento arquitectónico  fundado en Weimar en 1919 y que floreció alrededor de la escuela de arquitectura, arte y diseño de Dessau. El evento a partir del cual girará la fiesta del diseño será el Bauhaus Museum Dessau, que estrena sede nueva. El nuevo museo permitirá por primera vez mostrar al público la totalidad de la colección, formada por 49.000 objetos catalogados. Sin duda, un buen plan para viajar a Alemania, al que hay que sumar la celebración del 30º aniversario de la caída del Muro de Berlín (en 1989).

Foto: Weimar GmbH / Visit Germany

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Escaleras de la Universidad Bauhaus

Foto: Maurizio Rellini / Fototeca 9x12

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Siempre Berlín

Todo el año es buena época para visitar Berlín, una ciudad que siempre está dispuesta y preparada para que el visitante descubra sus rincones más especiales y mágicas pero también su más amarga historia. Eso sí, cada estación del año tiene su encanto y una cantidad de capas de ropa a ponerse diferente pues mientra que en verano hace bastante calor, el invierno es realmente duro debido a la humedad, que se mete en los huesos. Solución: primavera y otoño son perfectas para pasear por el Tiergarten con la Puerta de Brandeburgo a sus espaldas, disfrutar del Reichstag, deleitarse con su Catedral y su Isla de los Museos, o recorrer la East Side Gallery, con las mejores pinturas en el Muro de Berlín.

Foto: StarClass

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Mercado de Navidad de Colonia

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Berlín

La capital alemana acoge unos sesenta mercados de Navidad en bulevares, plazas, calles estrechas y museos. Uno de los más famosos es el que se instala frente al palacio barroco de Charlottenburg. Con el castillo de fondo, es uno de los más bonitos de la capital alemana. En él se puede adquirir artesanía y bisutería de calidad y llama la atención porque en las casetas hay calefacción, hecho que se agradece en la navidad berlinesa. Del 26 de noviembre al 26 de diciembre.

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Núremberg

Es uno de los grandes momentos de esta ciudad alemana que vive la Navidad con gran intensidad en su centro histórico. Además de un enorme y tradicional mercado, el Christkindlesmarkt, Núremberg organiza en estas fechas diversas exposiciones y espectáculos, sus restaurantes ofrecen menús tradicionales, las calles se llenan de puestos que ofrecen vino caliente y aromático, pan de especias y salchichas asadas. Entre los actos que tienen lugar en estas fechas destaca el desfile de más mil escolares con linternas realizadas por ellos mismos que va desde la plaza del Mercado hasta el Castillo donde escenifican la historia de la Navidad. También se organiza una ruta guiada por los distintos belenes artesanos que se exponen en todo el centro de la ciudad. Del 30 de noviembre al 24 de diciembre.

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Altstadt de Dresde

En uno de los extremos del puente de Augusto se perfila la silueta del Dresde histórico, con muchos monumentos edificados a orillas del río Elba.

AWL Images

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Historia en azulejos

El mural "El desfile de los príncipes" (Fürstenzug) narra con 24.000 azulejos la historia de Dresde. Se localiza al este de la Plaza del Palacio.

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Palacio Zwinger

Ricamente esculpido y coronado por un reloj, el Pabellón Rampart es uno de los edificios de este recinto palaciego.

Shutterstock

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Plaza Neumarkt

Entre sus edificios barrocos se alza la Frauenkirche o iglesia de Nuestra Señora, ejemplo sobresaliente de la arquitectura sagrada protestante.

Fototeca 9x12

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Pasaje Kunsthof

El llamado Patio de los Elementos cuenta con edificios curiosos como este decorado con tubos y embudos en su fachada. Cuando llueve el agua que recogen produce sonidos.

AGE Fotostock

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Puente construido sobre las rocas del mirador de Bastei.

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El Balcón de Sajonia

Desde el mirador del escarpe Bastei se divisa la campiña sajona por la que el río Elba serpentea entre pintorescos pueblos y castillos.

Foto: Krzysztof Browko / Alamy Stock Photo

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Tierra de frontera

Lo mejor de la Selva Negra es el nombre: Schwarzwald. Y aunque no sea ni "selva" (wald significa bosque común) ni "negra" (tiene más árboles de hoja caduca que abetos), ese rótulo evoca algo oscuro y salvaje, misterioso, envuelto en brumas de leyenda. La fortaleza de Hohenzollern, del siglo XI y remodelada en el XIX, se erige sobre una colina de 850 metros en el límite de la Selva Negra y Suabia. 

Foto: Thomas Totz

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Friburgo

Puerta de entrada de la Selva Negra, Friburgo de Brisgovia –no confundir con el suizo, ni con los varios Friburgos allende las fronteras tudescas– es una ciudad repleta de alicientes. En la fotografía, monumento del cementerio principal.

Foto: Katatonia82 / Shutterstock

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Plaza de la Catedral de Friburgo

Friburgo es una ciudad verde donde las haya. En cualquier plaza o recodo la mirada topa con la montaña, metida en las tripas urbanas. Además del entorno, en el centro se cuentan más bicicletas incluso que gorriones.

Foto: Thomas Herzog

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Bosques de ensueño

Los romanos llamaron "selva negra" a este territorio por sus densas florestas. Aquellos temidos bosques ofrecen ahora bellas caminatas. Internándose hacia el sur pronto se da con el lago Titisee, la joya lacustre de la Selva Negra. La proximidad del monte Feldberg (1.493 metros), el pico más alto de la región, lo ha convertido en un destino vacacional tanto en verano como en invierno. 

Foto: Sergii Zinko / Shutterstock

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Cascada de Triberg, la más alta de Alemania

Si desde Friburgo se toma rumbo hacia el este, entraremos en la zona de los pueblos relojeros. Triberg, a 60 kilómetros, es el más famoso, aunque también lo es por la cascada que el río Gutach forma al despeñarse sobre lajas de granito.

Foto: Fototeca 9x12

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Gengenbach

Este pueblecito surge en mitad de la ruta de Friburgo a Baden-Baden como un decorado de cuento, o de película porque en sus calles se ha rodado, entre otras, Charlie y la fábrica de chocolate (2005). Calzadas empedradas, casas de entramado visto, fuentes, puertas fortificadas, un ayuntamiento barroco y un par de iglesias. Todo ello girando en torno a la Marktplatz, cuyo espacio se disputan las flores, los tabancos del mercado y las mesas de las terrazas. El Narrenmuseum expone máscaras y trajes de su particular carnaval o Fasend, que dura 6 días, 7 semanas antes de Pascua.

Foto: Victor Lacken / Aci

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Abadía de Sankt Blaisen, cerca del monte Feldberg

Si desde Friburgo se toma rumbo hacia el este, entraremos en la zona de los pueblos relojeros.

Foto: Walter Bibikow / AWL Images

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Maulbronn

En este monasterio cisterciense (1147) estudiaron el astrónomo Johannes Kepler y el escritor Hermann Hesse. Es Patrimonio Mundial. Poco más de media hora en coche separa Maulbronn de la ciudad de Baden-Baden, de nuevo en la zona vinícola del Rin.

Foto: Franz Walter / AgeFotostock

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Schluchsee

Este lago es famoso por su oferta en actividades náuticas y rutas senderistas. La garganta del río Wutach, conocida como el Gran Cañón de la Selva Negra, se localiza a apenas unos kilómetros hacia el este.

Foto: AgeFotostock

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Berlín y la II Guerra Mundial

Efectivamente, Saint Exupery comenzó a sentir que algo terrible estaba a punto de suceder. Se respiraba en el ambiente. A principios de 1939, salió publicado Tierra de hombres y fue nombrado oficial de la Legión de Honor. Presintiendo lo que estaba por venir, viajó a Berlín para ver con sus propios ojos cómo se estaba desarrollando todo en Alemania. Volvió horrorizado, convencido de que con Hiter no habría paz. No se equivocó. En diciembre de 1939, Saint-Exupéry se incorporó en una escuadrilla de reconocimiento con base en la región de Champagne. Llegó a realizar siete peligrosas misiones de reconocimiento, por las que recibió la Cruz de Guerra. Pero el avance nazi era imparable, la escuadrilla fue evacuada y Francia ocupada. El mundo que había conocido comenzaba a desaparecer.

Foto: AP

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Frankfurt, Alemania

Foto: Museo

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Deutsches Museum

El museo de ciencia y tecnología más grande del mundo está en Alemania. Necesitarías 8 días para recorrerlo de forma completa a través de sus 50 secciones que exponen un paseo por la fascinante historia de los avances de la humanidad: desde la Edad de Piedra, a la cerámica, a la imprenta, el ferrocarril, la industria del petróleo o la informática e internet. Los cinco edificios de que consta se ubican en una isla sobre el río Isar, en Múnich. Entre sus objetos históricos destaca uno que es la delicia de pequeños y mayores: el primer avión accionado por los hermanos Wright. También hay una reproducción fiel de las cuevas de Altamira (España). 

Foto: Europa Park

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Europa Park (Alemania)

Este parque alemán es grandioso… Tiene más de cien atracciones repartidas en 13 áreas temáticas dedicadas, como el nombre del parque, a países de Europa.  Se encuentra en Baden-Wurtemberg, entre Friburgo de Brisgovia y Estrasburgo, y es ideal para los incondicionales de sentir la adrenalina de una buena montaña rusa: tiene 11 diferentes, una de ellas te pondrá de 0 a 100 hm/h. en solo 2 segundos. Acaba de incorporar nuevas atracciones basadas en realidad virtual, como Eurosat Coastiality, que hará las delicias de los más tecnológicos.

Foto: AgeFotostock

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Berlín

Berlín es una ciudad sin tiempo. Su presente es más bien la acumulación evidente de diferentes estratos del pasado. Así, el presente de Berlín es la historia de un país, y su futuro. Hay diversos iconos de la ciudad que nos hablan de su reciente historia, de cuando fue dos, separada por un muro que, en realidad, separó dos formas diferentes de ver el mundo. Está la Puerta de Brandenburgo, el Parlamento Alemán con su espectacular cúpula de Norman Foster, icono de la arquitectura más moderna de Berlín. El río Spree serpentea por toda la ciudad. Muy cerca de su ribera, en Alexanderplatz, se levanta uno de los símbolos de Berlín: la Torre de telecomunicaciones de la antigua RDA. Desde sus 200 metros de altura hay unas vistas espléndidas sobre la ciudad.

Foto: Age fotostock

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Auf Schönburg (Alemania)

El frondoso valle del Rin es el idílico entorno que rodea los muros de Auf Schönburg. Esta fortaleza, que data del siglo X, fue restaurada a mitad del siglo XX para convertirse en uno de los hoteles-castillo más románticos de Alemania. Su decoración, sus muebles, sus robustos muros y un cuidado jardín contribuyen a que el viaje hacia la época medieval sea completo. ¿Qué mejor que rematarlo con una visita al museo de la torre y una cena con productos de la zona?

Foto: AgeFotostock

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Castillo de Neuschwanstein

El más famoso e icónico de los castillos alemanes está situado en la región de Baviera y, a pesar de su aspecto medieval, con torreones y picudas almenas, fue construido en el siglo XIX. Luis II de Baviera, llamado el Rey Loco, fue su artífice, aunque murió sin verlo terminado. El castillo es una auténtica fantasía, desde la reproducción de la gruta donde Wagner interpretaba sus obras a las originales dependencias y mecanismos que llenan el palacio. Su nombre original era «Nuevo castillo de Hohenschwangau», en honor del castillo donde el rey pasó gran parte de su infancia y a su muerte lo cambiaron por el de Neuschwanstein. Recibe cada año 1,4 millón de visitantes.

Foto: AgeFotostock

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Castillo de Moritzburg

El Castillo de Moritzburg, situado en el estado de Sajonia, a trece kilómetros de Dresden, es un bellísima construcción barroca con cuatro torres circulares levantadas sobre una isla artificial. En origen, entre los años 1542 y 1546, fue pabellón de caza del duque Moritz de Sajonia, de quien procede su nombre. En su interior se exhiben varias colecciones entre las que destaca la de porcelana de Meissen

Foto: AgeFotostock

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Castillo de Katz

Otro de los castillos abocados al Rin es esta fortaleza con unas vistas impresionantes al valle y a los viñedos. Parada ineludible de la Ruta Romántica que discurre a través de la región de Renania-Palatinado, aunque no puede visitarse su interior, merece la pena por su ubicación y la contundencia de su estructura. Construido en el siglo XIV para proteger el punto aduanero de St. Goar, que se encuentra justo enfrente, quedó totalmente destruido durante el asedio de las tropas francesas en el siglo XIX y vuelto a levantar noventa años más tarde para convertirlo en una residencia magnífica. Actualmente es propiedad privada y una vez al año, durante la celebración de los fuegos artificiales "Rhein in Flammen" (el Rin en llamas), desde aquí se disparan fuegos artificiales y bengalas rojas que envuelven al castillo de luces y estelas.

Foto: AgeFotostock

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10ª posición: Aeropuerto de Frankfurt

Es el aeropuerto más grande de Alemania,  el tercero más grande de Europa y cuenta con una conexión directa con la red europea de alta velocidad de German Rail. Hay todo tipo de servicios, desde los clásicos a la opción de celebrar tu boda. En la web del aeropuerto prometen una experiencia inolvidable. Lo que es seguro es que será difícil que pierdas el vuelo en tu viaje de novios.