Bélgica

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Foto: ACI

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Bruselas modernista

De la mano de éste y otros artistas se puede descubrir Bruselas como una de las grandes capitales del art nouveau. Hay edificios notables que solo pueden verse desde fuera, como la Maison Stoclet, de Josef Hoffman y Patrimonio de la Humanidad, pero sí se puede entrar en la casa-taller de Horta (Rue Americaine, 25), también Patrimonio de la Unesco. Asimismo destacan los edificios en torno a la avenida Louise, conocida por sus tiendas de lujo, y los de la calle Defacqz, casi un museo art nouveau al aire libre, con casas de otros arquitectos belgas como Adrien Blomme (en el número 14) y Paul Hankar (48 y 71).

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Las Galerías Reales St. Hubert

Victor Hugo diría, sin embargo, que para encontrar los mejores restaurantes hay que acudir a este pasaje, que en su época era la galería comercial cubierta más grande del mundo. Allí aún está su café favorito, hoy la Taverne du Passage; también Tropismes, su librería de referencia; y el teatro Royal des Galleries, donde se estrenaron algunas de sus obras y que, años más tarde, sería redecorado por el pintor René Magritte (1898-1967). 

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El parque de Bruselas

En este parque de Bruselas es donde se encuentra el Palacio Real y el Parlamento. Sus jardines, cuidados al mínimo detalle, llaman la atención del visitante. 

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Mont des Arts

A pocos minutos a pie se halla el señorial Palacio Real, rodeado de jardines y con el conjunto de los Museos Reales. El principal, el de Bellas Artes, abarca el arte flamenco desde el siglo XV al XXI e incluye obras de Brueghel, Van Dyck, Jordaens y Rubens. En el Museo de Arte Moderno el cuadro más famoso es Muerte de Marat, de Jacques Louis David (1748-1825). Fue el pintor de Napoleón y pasó el final de sus días en Bruselas, en el hotel The Dominican, a espaldas del Theatre Royal de la Monnaie, una de las mayores óperas de Europa. Otro de los museos integrados en el barrio Mont des Arts es el dedicado al surrealista René Magritte, cuya casa en los alrededores se puede visitar. Muy pronto también abrirá sus puertas un museo sobre la Fin du Siècle en Bélgica, ese periodo artístico crucial que abarca el final del siglo XIX y el inicio del XX.

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Café À la Mort Subite

Desde los museos se puede regresar a la Grand Place, callejeando por el que quizás sea el barrio más popular de Bruselas. En él se han instalado muchos anticuarios que organizan rastros en sus calles y plazas. En Les Marolles no sería difícil trazar otra interesante ruta por históricos cafés. Allí se hallan La Fleur en Papier Doré (calle des Alexiens, 55), donde solían reunirse los artistas del surrealismo, y el ineludible À la Mort Subite (Montagne-aux-Herbes Potagères, 7), famoso por su carta de cervezas bruselenses y sus tartines (rebanadas de pan con embutido o queso blanco), y vinculado a dibujantes y cantantes como Jacques Brel, el autor de la canción Ne me quitte pas, que tiene museo propio.

Foto: GTRES

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El Atomium, en el parque Laeken

A pocas estaciones de metro del centro, el parque Laeken alberga otro icono de la ciudad: el Atomium, que fue erigido en 1958 para la Exposición Universal y allí se quedó. Pasear al atardecer junto a su estructura de hierro y verla reflejada en el lago entre arboledas puede ser un excelente final para esta visita a la capital belga.