Camboya

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Foto: AGE fotostock

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Palacio Real en Phnom Penh, Camboya

La capital camboyana mira hacia el futuro y actualmente se encuentra en pleno desarrollo. Sin embargo hay varias opciones que permiten profundizar en la cultura y conocer su turbulento pasado. Se puede conocer el esplendor de la realeza en el recinto del Palacio Real, donde destacan la Sala del Trono o la Pagoda Plateada, visitar el templo budista de Wat Phnom (1373) y acercarse al terror de la dictadura de los Jemeres Rojos (1975-79) en el Museo S21 y los campos de exterminio.

Foto: Gtres

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Siam Reap, en recuerdo del genocidio en Camboya

La condición de estrella de Hollywood ha permitido a Angelina Jolie luchar como activista contra la pobreza infantil. Camboya fue el primer país que captó su atención. En este sentido, su más reciente aportación ha sido el largometraje “Se lo llevaron: recuerdos de una niña camboyana” (“First They Killed My Father”), una historia real ambientada en la terrible época de los Jemeres Rojos y basada en las memorias de la activista camboyana Loung Ung. La película representará al país en la próxima edición de los Óscar, en la categoría de películas de habla no inglesa. La ciudad de Siam Reap, con sus jardines y pagodas, se esfuerza en dejar atrás la pesadilla de los jemeres; pero sin olvidar. A pocos kilómetros se encuentra el fabuloso complejo arqueológico de Angkor.

Foto: TSGMuseum

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Museo de los Crímenes Genocidas "Tuol Sleng" (Nom Pen, Camboya)

Visitar el Museo de los Crímenes Genocidas Tuol Sleng, en el centro de Nom Pen, en Camboya, es una experiencia estremecedora que nos deja expuestos al dolor y la barbarie de los jemeres rojos, nombre con el que fue conocida la guerrilla camboyana que fundó la maoista Kampuchea Democrática. Un capítulo reciente en la historia del país. Sus muros fueron testigos de un auténtico genocidio dirigido contra unos 14.000 hombres, mujeres, e, incluso, niños. Hoy en día, el edificio alberga un museo abierto al público, al que los extranjeros pagan para acceder una aportación para su mantenimiento. Los camboyanos pueden acceder gratuitamente para no limitar la conservación de la memoria.

Foto:

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Templo del bayón

Se considera un reflejo del palacio celeste del dios Indra. Los rostros de Avalokiteshvara mirando a los puntos cardinales transmiten una paz contagiosa.

Foto: Danny Iacob / Age Fotostock

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Flores de loto perfiladas

El gran templo de Angkor Wat figura incluso en la bandera de Camboya.

Foto: Alvaro Leiva / AGE FOTOSTOCK

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Homenaje a Vishnú

Los orígenes de una civilización

En el mítico combate entre dioses (deva) y demonios (asura), Vishnú, al que estaba consagrado inicialmente Angkor, facilitó la victoria de los deva al proporcionarles el néctar batido del océano de leche, elixir de inmortalidad. Los bajorrelieves de Angkor narran ese y otros episodios del Mahabharata. Destacan los cientos de apsaras, ninfas de gran belleza y elegancia que deleitaban a los deva y en cuyas gráciles posturas se basa la danza camboyana, una de las más bellas del mundo. Y abundan los elefantes, tanto por la potencia que imprimen a los ejércitos como por encarnar las nubes monzónicas preñadas de lluvia.

Foto: Pietro Bevilacqua / Age Fotostock

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Ta Prohm

Los arqueólogos decidieron respetar los árboles que crecían sobre el único monasterio de Angkor. La vida parece fluir sobre las viejas celdas encarnada en gigantescas raíces.

Foto: Shutterstock

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La mítica capital del antiguo Imperio Jemer

El naturalista francés Henri Mouhot emprendió un viaje por el Sudeste Asiático en 1858 con apoyo de la Royal Geographical Society para catalogar nuevas especies. En 1860 se tropezó con la antigua capital jemer devorada prácticamente por la jungla, aunque en Angkor Wat residía una comunidad de monjes que cuidaba el templo. Al año siguiente Mouhot enfermó y murió en Laos, pero sus cuadernos de viaje dieron origen a su libro Viaje a los reinos de Siam, Camboya y Laos, publicado en 1868. Esa obra, junto a las imágenes del fotógrafo escocés John Thomson, despertó en Europa una auténtica pasión por la ciudad perdida del imperio jemer. 

Foto: Dan Leffel / Age Fotostock

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Bajorrelieves de la terraza del Rey Leproso

Un espacio vinculado a Yama, dios de la muerte y de la justicia.

Foto: Fototeca 9x12

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Domar el agua

Angkor Wat es un eje cósmico que evoca al monte Meru y está rodeado por un gran foso de agua (190 metros de ancho y 3,6 kilómetros de perímetro). Pero esa obra hidráulica y la red de canales garantizaba asimismo las cosechas de arroz e impedía los movimientos del suelo debidos al contraste entre la estación seca y la húmeda, que socavaban los cimientos de los templos y provocaban hundimientos y colapsos en las estructuras. 

Foto: Eduardo Teixeira de Sousa / Age Fotostock

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Espacios para encontrar la serenidad

Aunque el budismo es la religión central de Camboya, hasta el siglo XIV el país fue esencialmente hinduista. Entre 1975 y 1979, bajo la dictadura jemer, la mayoría de los monjes fueron asesinados y más de tres mil templos fueron dañados o destruidos. A finales de la década de 1980 el buFotodismo recobró el protagonismo y los wats empezaron a reconstruirse. Uno de los atractivos de Angkor es que la población sigue acudiendo a los templos para sus prácticas religiosas, con lo que estos mantienen su función original. 

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Mapa del recinto de Angkor

Alrededor de Angkor Wat y Angkor Thom, una multitud de vestigios del antiguo Imperio Jemer salpican la frondosa selva.

Foto: Gtres

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Siem Reap, Camboya

Son muchos los viajeros que coinciden en decir que en esta ciudad de Camboya, en la provincia de Siem Riep, se ven algunos de los mejores amaneceres del mundo. Si a ello le sumamos las ancestrales ruinas de los templos de Angkor Wat, tendremos dos de las principales razones por las cuales Siem Reap está entre los 25 destinos más populares del mundo. El templo de Banteay Srei, junto a la selva, los palafitos del lago Tonlé Sap y el mercado nocturno de Siem Reap te va a transportar al origen de una cultura fabulosa que sigue dejando atrás las atrocidades del régimen de Pol Pot y sus jemeres rojos.

Foto: Gtres

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Templos de Angkor, Camboya. Lara Croft

Los vestigios del Imperio jemer, cuya época de esplendor se extiende entre los siglos IX y XV, sobreviven escondidos tras la vegetación de la selva camboyana, cerca de la ciudad de Siam Reap. La película basada en un videojuego narra las aventuras de Lara Croft, quien se enfrenta a misterios antiguos explorando ruinas en busca de tesoros perdidos. 

Foto: Gtres

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Templos de Angkor, Camboya. Lara Croft

Los templos de Angkor muestran como, con el implacable paso del tiempo, la naturaleza termina por imponerse sobre el hombre. Así se han creado imágenes irrepetibles, donde la vegetación es la dueña de las ruinas, algo que resultó la mejor inspiración para recrear el mundo de Lara Croft.

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Angkor, Camboya

Angkor es el asentamiento mejor conservado del antiguo Imperio jemer, que dominó el Sudeste Asiático entre los siglos IX y XV. En esa época es cuando comienzan a construirse los principales templos del complejo, consagrado a los diferentes dioses de la religión hindú. El primero de ellos fue Preah Ko, seguido de Bakong, el más representativo que marcaría la arquitectura de la época. Angkor Wat, el principal foco turístico de Camboya que fue introducido como imagen de su bandera, no se llega a levantar hasta el siglo XII por el rey Suryavarman II. La principal peculiaridad de los diferentes reyes del Imperio jemer es que cada uno de ellos construyó su propio templo. Esta es la razón por la que Angkor es uno de los complejos religiosos más grandes del mundo, hoy Patrimonio de la Humanidad.

Aunque en sus inicios la mayoría de las edificaciones estaban consagradas a los dios hindúes, con la llegada al poder de Jayavarman VII Angkor se convirtió al budismo y cambió su capital a Angkor Thom. Fue en esta época cuando el imperio alcanzó su máximo esplendor, extendiéndose hacia Tailandia, Laos, Birmania, Malasia y Vietnam. Su decadencia ha suscitado numerosas teorías. Algunas de ellas aluden a la peste o a la hambruna como motivo de su abandono; otros historiadores consideran que fue a raíz de la conquista de los siameses, una tribu que huía de las invasiones de los mongoles. Estos se asentaron en Angkor adaptándose a la cultura jemer hasta que su poder se hizo tan fuerte que en el siglo XV su último rey, Dharmara Jadhiraja, se vio obligado a huir del reino. Angkor nunca llegó a estar abandonado, algunos monjes budistas se quedaron en sus templos. Con el paso de los años, este lugar acabó absorbido por la naturaleza hasta que fue redescubierto por los franceses.

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Alimentar a un tigre

Cada vez que realizamos esta actividad estamos fomentando la caza furtiva de los tigres para que, al nacer las crías, se les separe de sus madres, les arranquen los colmillos y se les drogue. Y todo para que el viajero pueda acariciarlo, darle un biberón y tomarse una foto con él. Una vez el tigre deje de cumplir su función, entonces los matan.