España

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Esencia gijonesa

Foto: Gijón/Xixón Turismo

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Esencia gijonesa

El Gijón/Xixón más auténtico se encuentra en muchos lugares. Está en el olor a sardinas y sidra que sobrevuela el barrio de Cimavilla, considerado uno de los más pintorescos y con más carácter de España. Está también en las plazas y casas bajas de colores donde se reúnen sus vecinos, -los ‘playos’ - donde todavía se respira un aire bohemio y tradicional, en las puestas de sol que se esconden detrás del Puerto Deportivo o en el Tránsito de las Ballenas.

Otra visita para conocer la idiosincrasia de Asturias es el Muséu del Pueblu d'Asturies, que se creó en 1968 inspirándose en los museos etnográficos al aire libre que existían en Europa desde finales del siglo XIX. El museo comenzó a formarse con algunos hórreos, paneras y casas hidalgas de los siglos XVII al XIX trasladados desde parroquias rurales cercanas a la ciudad. También se construyeron una casa campesina, un mazo para trabajar el hierro, un llagar de sidra y una bolera para la modalidad de cuatreada.

Dentro del propio museo se encuentra el Muséu de la Gaita. Aquí se exponen las gaitas tradicionalmente usadas en Asturias y en distintos países de Europa, del norte de África y del Oriente Próximo. También se muestran los restantes instrumentos musicales asturianos: desde los panderos, castañuelas, cuernos y flautas de construcción popular, hasta los modernos instrumentos industriales y mecánicos que, como el acordeón y el organillo, se introdujeron en el siglo XIX y modificaron el paisaje sonoro de Asturias.

Playas para todos los gustos

Foto: Gijón/Xixón Turismo

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Playas para todos los gustos

El Cantábrico se hace notar en cada rincón de Gijón/Xixón, un mar lleno de personalidad y que le confiere un toque especial a la ciudad. Desde el barrio de Cimavilla, su barrio antiguo y de marcado carácter marinero, hasta la Talaya, presidida por el Elogio del Horizonte de Chillida, o su largo paseo por la famosa Playa de San Lorenzo y las otras nueve playas del concejo, unas más urbanas y otras más salvajes.

En la brisa se percibe el salitre y es que Gijón/Xixón cuenta con innumerables playas, tanto urbanas como rurales. Para quienes buscan los servicios y la comodidad, ahí están la de San Lorenzo, Poniente y el Arbeyal; para los que prefieren la intimidad, el sosiego y la aventura, encuentran la suya en las orillas de Estaño, Cagonera y La Ñora. Para los amantes del naturismo, las de Peñarrubia y serín son dos indispensables y para los que quieren ir acompañados de sus mascotas, la playa de El Rinconín está habilitada para perros.

En contacto con la naturaleza

Foto: Gijón/Xixón Turismo

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En contacto con la naturaleza

Su ubicación, flanqueada entre un mar literal y uno figurado hecho de extensos prados y bellos montes, hacen de Gijón/Xixón un lugar perfecto para descubrirlo tanto a pie como en bicicleta a través de las diferentes sendas que parten de la ciudad hacia las afueras.  

La senda del río Ñora, repleta de bosques llenos de magia y de molinos antiguos, termina finalmente en la maravillosa playa homónima. Por el río Peñafrancia además se une otra senda que mezcla una fabulosa vegetación de ribera y fantásticos ejemplos del patrimonio histórico-artístico y etnográfico. La senda Fluvial del Piles, más que una camino es una verdadera red de rutas fluviales que recorren el antiguo estuario del río hasta la parroquia de Vega y el poblado de La Camocha.

Otra opción es la senda del Cervigón. Conocida también como la senda costera oriental, conduce hasta la playa de La Ñora. En total, nueve kilómetros que miran al mar y que ofrecen un agradable paseo en el que poder disfrutar de un paisaje espectacular con ambientes diferentes: acantilados, parques, pedreros y pequeñas playas salvajes, que se pueden contemplar desde los hermosos miradores naturales que jalonan la ruta.

Por último, una visita obligada para seguir en contacto con la naturaleza aún sin salir del propio núcleo urbano: el Jardín Botánico Atlántico. El espacio, que ocupa una extensión de 25 hectáreas, es el primero del noroeste de la Península Ibérica especializado en la flora y vegetación de los territorios atlánticos con especies originarias y propias de ambas orillas del océano. En la actualidad alberga más de 30.000 plantas y hasta 2.000 especies diferentes. Destacan el Jardín de La Isla, una longeva zona verde de más de 150 años, y el Monumento Natural de La Carbayeda de El Tragamón, un bosque natural con árboles de hasta 400 años.

Pasado, presente y futuro

Foto: Gijón/Xixón Turismo

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Pasado, presente y futuro

Convertida hoy en una ciudad cosmopolita y abierta, Gijón/Xixón tiene sus orígenes en los primeros asentamientos prerromanos. De aquella época se conservan túmulos funerarios y vestigios de lo que fue el castro de Noega, hoy la Campa Torres. Más tarde, el imperio romano establecería aquí una de sus principales bases de operaciones en toda la Costa Cantábrica dejando a su paso un sinfín de huellas como por ejemplo, la Villa Romana de Veranes y las Termas de Campo Valdés, situadas a pocos metros de la Plaza Mayor o los restos de la muralla que permanecen hoy día en el barrio de Cimavilla. La Edad Media dejaría después un legado barroco muy interesante en varios monumentos de la ciudad. Y así fue avanzando hasta llegar a los últimos tiempos dominados por las corrientes modernistas, el art decó o los edificios monumentales como la antigua Universidad Laboral.

Pasear por sus calles es empaparse de ricas tradiciones marineras del barrio de Cimavilla; de consejos ilustrados, como los de Jovellanos; de historias sobre indianos y portuarios, que impulsaron rincones tan especiales como el Jardín Botánico Atlántico; o de aquellos primeros turistas que, a finales del siglo XIX y siguiendo a la realeza, ya disfrutaban de revitalizantes baños de ola. Tampoco hay que olvidar su pasado y presente industrial. Las fábricas que se instalaron en la ciudad desde el siglo XIX le han conferido un fuerte carácter obrero. Hoy hay museos donde descubrir ese pasado fabril, como el Museo del ferrocarril, uno de los más importantes de Europa, o la Ciudadela de Celestino Solar, donde se conoce cómo vivían y se organizaban los obreros desde el siglo XIX hasta hace bien poco.

Madrid

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Madrid

Los habitantes de al-Ándalus llamaban a la capital española Maǧrīţ, nombre que derivó en el castellano antiguo Magerit. Algunos arabistas relacionan este nombre con una red de corrientes subterráneas construido por los primeros árabes que vivieron en la zona, cuando la ciudad tan sólo era una fortaleza con una pequeña población a su alrededor que usaban como puesto de defensa. Por su pequeño tamaño, cabe la posibilidad de que los árabes la conocieran coloquialmente como punto, que es como la palabra magerit suena en árabe. También existe la idea de que Maǧrīţ proviene de la palabra Nayarit, que significa abundancia de mayras, unos pozos comunicados típico de los pueblos árabes. La versión más extendida sobre el origen del nombre es que procede del mozárabe matrice, que significa fuente. La denominación se explicaría porque la zona tiene abundancia de agua, ya que no sólo el Manzanares discurría por el lugar, sino también multitud de arroyos y lagunas. 

#3 The Kenneth Hudson Award: Cosmocaixa

CosmoCaixa

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The Kenneth Hudson Award: Cosmocaixa

El CosmoCaixa de Barcelona es un ejemplo brillante de museo que ha mantenido un público de gran calidad durante años. Main Award Winner del premio EMYA en 2006, fue renovado totalmente y replanteó sus objetivos para poder sorprender y motivar a personas de cualquier edad y contexto y conseguir generar inquietudes. Las exhibiciones del museo ofrecen visiones alternativas de un futuro mejor y más sostenible, promoviendo la concienciación entre la ciudadanía, haciendo llamadas a la acción y apostado por atraer a visitantes a través de la ciencia para hacerles imaginar futuros diferentes.

4. Errazuriz Produce - Oscar Oliveras - A Grape View - Lo Res. Errazuriz Wine Photographer of the Year: A Grape View

Oscar Oliveras

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Errazuriz Wine Photographer of the Year: A Grape View

Esta instantánea de la uva cayendo dentro del remolque es del fotógrafo español Oscar Oliveras, que recoge el momento previo a que el fruto sea transportado para su tratamiento y posterior venta en bodegas. 

Las Salinas Biomaris, Huelva

Foto: Salinas Biomaris

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Las Salinas Biomaris, Huelva

Antiguamente conocidas como Salinas del Alemán, las Salinas Biomaris fueron construidas en 1954 y desde entonces se han dedicado exclusivamente a la obtención de sal marina virgen. Ubicadas en el Paraje Natural Marismas de Isla Cristina, las aguas de este pequeño Mar Muerto están repletas de minerales esenciales, por lo que 2 de las 100 pilas que explotan estas salinas se destinan a piscinas de magnesio en las que los visitantes pueden disfrutar de baños de barro.

Normalmente, la producción de sal se sitúa entorno a las 300 toneladas, y sólo cuatro de ellas se destinan a la flor de sal, producto estrella. De esta gran producción también se extraen escamas de sal, sal de grano gordo y una sal de magnesio que se usa más para fines cosméticos, pero también se comercializa sal con aromas naturales y agua de magnesio embotellada para seguir disfrutando de sus beneficios fuera de las salinas.

Las Salinas d'Es Trenc, Mallorca

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Las Salinas d'Es Trenc, Mallorca

Las Salinas d’Es Trenc es un paisaje del sur de la isla de Mallorca que ha sido modelado durante años por el tiempo, la naturaleza y el hombre. Este circuito de balsas está conectado con el mar por un canal que hace posible la gran concentración de sal perfecta para la fabricación del cloruro sódico. Renovadas a mitad del siglo XX, las técnicas tradicionales han marcado el método de trabajo de la sal, única roca mineral comestible para el hombre.

La sal que se extrae de esta salina se consume casi íntegramente en Mallorca y tiene diversos usos, como descalcificar el agua, curtir pieles, elaborar embutidos o condimentar los platos. El lugar fue declarado Área Natural de Especial Interés paisajístico y rural y cuenta con 1500 hectáreas de las que 3 kilómetros forman parte de la playa de Es Trenc. Hierbas como el cardo marino y zonas como el extenso humedal del Salobrar son de un valor ecológico incalculable para 171 especies de aves que transitan el lugar.

Ses Salines, Ibiza y Formentera

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Ses Salines, Ibiza y Formentera

Declarado parque natural en 2001, el territorio de esta reserva abarca 16.000 hectáreas, la mayor parte de ellas marinas, y ocupa el sur de Ibiza pero también el norte de Formentera y el brazo de mar que las separa. La sal, que se usó como moneda de cambio en algunas épocas, se comenzó a extraer en Ibiza alrededor del año 600 a.C. Aun así, no fue hasta la llegada de los cristianos que se instalaron compuertas, se crearon estanques y se mejoraron las infraestructuras de las salinas.

La sal que se extrae en estas salinas se refina para el consumo doméstico pero también se exporta al natural al norte de Europa, sobre todo a Dinamarca y Portugal, donde se usa principalmente en el salazón del pescado. Los estanques, mayor zona húmeda de las salinas, son un ejemplo de la biodiversidad mediterránea, acogiendo hasta 178 especies de plantas y 210 de aves, que se pueden observar a través de su red de caminos.

SALINA SANTA POLA. Las Salinas de Santa Pola, Alicante

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Las Salinas de Santa Pola, Alicante

Afianzando de esta manera su gran importancia, las Salinas de Santa Pola están incluidas en la lista Ramsar, que reúne aquellos humedales considerados de importancia internacional. Con una superficie de 2.470 hectáreas que se ubican en el litoral de la Bahía de Santa Pola, esta explotación salinera está en marcha desde finales del siglo XIX, convirtiéndola en un ejemplo de que la unión entre la industria y la naturaleza puede ser crucial en algunos entornos para el desarrollo de algunas especies, como el flamenco y la cigüeñela.

El parque, formado por un conjunto de dunas y playas junto a las que se ubican las salinas, cuenta con una zona de agua dulce embalsada que varía de volumen durante el año. En general son muchos los tipos de ave que se benefician de los recursos naturales del parque, entre ellos el charrancito o el pato colorado, destacando también la presencia del fartet, un pez endémico de la región mediterránea española.

Las Salinas de Janubio, Lanzarote

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Las Salinas de Janubio, Lanzarote

Al sur de la isla canaria de Lanzarote se encuentran las Salinas de Janubio, de las que se cree que podría extraerse una de las mejores sales del mundo para la salud, debido a los componentes y las propiedades que posee. La sal del lugar es característica por la limpieza de su obtención, que la libera de tierra y le da un color marrón muy característico. Por otro lado, la sal extraída de la zona del Janubio está libre de microplásticos y afianza así su compromiso con el medio ambiente.

Este conjunto, declarado Sitio de Interés Científico, es el más extenso del archipiélago y constituye una de las principales actividades económicas del lugar. Las salinas cuentan con una pequeña playa de arena negra con la que comparten nombre, aunque no se recomienda el baño por la agresividad que el mar presenta en esta parte del Atlántico.

Las Salinas de Cabo de Gata, Almería

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Las Salinas de Cabo de Gata, Almería

Una franja de costa de 5 kilómetros de longitud y una anchura que oscila entre los 150 y 550 metros separa estas salinas del mar Mediterráneo. Ubicada junto a la localidad de Almadraba de Moteleva, está formada por diversas charcas que componen la única salina en explotación en el este de Andalucía. Crucial como punto estratégico en la escala migratoria de las aves que hacen la ruta de África a Europa, también es un lugar esencial para la hibernación de muchas otras.

Este gran espacio de biodiversidad tiene un gran interés botánico y ornitológico, puesto que son más de 100 las especies de aves que pasan cada año por las salinas. Éstas ocupan 5 kilómetros de costa que abarcan desde la playa de San Miguel hasta la playa de la Fabriquilla, y cuentan con una extensión de 400 hectáreas. Su explotación se remonta al periodo fenicio, aunque en el periodo romano ya se hacía uso de esta albufera natural.

Las Salinas de San Pedro de Pinatar, Murcia

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Las Salinas de San Pedro de Pinatar, Murcia

Entre los municipios de San Pedro del Pinatar y San Javier se encuentran las 865 hectáreas del Parque Regional Salinas y Arenales de San Pedro del Pinatar, un humedal de gran importancia para la nidificación y descanso de muchas aves. Para conocer los tesoros del lugar, los visitantes pueden informarse sobre el lugar en el centro de visitantes para después pasear a pie o en bicicleta por los senderos habilitados, salpicados de paneles interpretativos que complementan el paisaje.

Numerosos observatorios de aves se reparten por el parque, donde se puede avistar aves con el telón de fondo de las montañas de sal que ven pasar por sus colinas hasta 100.000 toneladas al año. Otra de las joyas que esconde el lugar es el conjunto de playas naturales que cuenta a lo largo de sus 6 kilómetros de costa, donde se puede disfrutar de terapéuticos baños de lodo.

Las Salinas de la Trinitat, Tarragona

Foto: Turisme Amposta

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Las Salinas de la Trinitat, Tarragona

Única salina productora de sal marina en Cataluña, las Salines de la Trinitat se ubican en el Parque Natural del Delta del Ebro, concretamente en la Punta de la Banya que se encuentra en la península de Els Alfacs. De sus 970 hectáreas de acuíferos y humedales se extraen 80.000 toneladas de sal marina al año, siendo uno de los productos más comercializados la flor de la sal, un tipo de sal marina catalogada como gourmet que se extrae mediante la evaporación del agua.

Aunque la visita a esta salina es restringida y para acceder se ha de solicitar un permiso especial en las oficinas del parque, vale la pena para poder aprender su historia, que se remonta a la época árabe. La visita permite conocer de primera mano las técnicas tradicionales con las que se extrae la sal que se exporta por toda Europa, pero no sólo eso: la biosfera de este espacio es única para observar su rica fauna aviar y avistar cormoranes, flamencos, gaviotas y somormujos, entre otros.

Salinas de Torrevieja

Foto: iStock

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Las Salinas de Torrevieja, Alicante

Las Salinas de Torrevieja, las más grandes de toda Europa, producen en sus lagunas la preciada flor de la sal. Montañas de sal de hasta 20 metros sorprenden a los visitantes, que pronto descubren que la extracción del famoso condimento se remonta a tiempos romanos, concretamente el siglo I a.C. Con una extracción anual de 600.000 toneladas, sus 2.100 hectáreas ocupan parte de Torrevieja y parte de La Mata.

Uno de los aspectos más llamativos de estas salinas, que sólo llevan tres años abiertas al público, es su laguna rosa. La hora del día y la temperatura hace que el tono nunca sea el mismo y genera que cada día el paisaje sea irrepetible. Con diez veces más concentración de sal que el mar, la Laguna de Torrevieja tiene casi tanta como el mar Muerto. Aunque gran parte se destina a Noruega para el deshielo de las carreteras o a Finlandia para el sector alimentario, otras cantidades acaban formando parte de pienso de animales, sueros o colorantes.

salinas

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Las salinas de Fuencaliente, La Palma

El último complejo de salinas de las Islas Canarias está en el pico más al sur de la isla de La Palma y contrasta el blanco de la sal con el negro de su tierra volcánica. Desde 1967 es la misma familia la que, generación tras generación, ha cuidado del lugar y ha extraído el material tan preciado en las cocinas más allá de las islas: la sal teneguía, una denominación que rinde homenaje a la última erupción del volcán que le da nombre.

Declarado Espacio Natural de Interés Científico hace casi dos décadas, las salinas han aumentado su extensión hasta alcanzar los 35.000 metros cuadrados. Tras la evaporación del agua, la cristalización, el secado y la recolección, parte de la sal se comercializa y otra parte acaba en las cocinas del Restaurante Temático El Jardín de la Sal, donde se experimenta con el ingrediente para crear productos como flor de sal de aceitunas negras, de tinta de chipirón o de lima, entre otros.

iStock-1097465740. Un concurso con una historia de cien años

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Un concurso con una historia de cien años

Los vecinos son los que han mantenido viva esta tradición durante un siglo. Ellos, que estarán en los patios para responder las dudas de los visitantes y, quien sabe, desvelar alguno de los secretos que hacen que sus patios luzcan tan bellos, son los herederos de la historia de este concurso que este año cumple un siglo. La imagen del patio es heredada de la tradición islámica de construir las fachadas orientadas hacia el interior de la casa, que rodeaban pozos o fuentes, y se engalanaban con vegetación, muebles antiguos y enseres de cocina. 

La Fiesta de los Patios Cordobeses se celebró por primera vez en 1921 y sólo participaron tres patios. Aun así, los ciudadanos ya llevaban tres años abriendo al público sus casas para mostrar sus coloridos recovecos. Por lo visto, el concurso no volvió a celebrarse hasta 1933 por la escasa participación en la primera edición. También dejó de celebrarse durante la Guerra Civil y se recuperó finalmente en 1944, aunque no fue hasta 1988 que se establecieron unas bases claras sobre los aspectos ornamentales que el jurado debía valorar para establecer el patio ganador: variedad floral, cuidado de macetas y arriates e iluminación natural. 

iStock-629961122. Una edición marcada por la seguridad sanitaria

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Una edición marcada por la seguridad sanitaria

Una de las medidas que se han tomado este año para cuidar la salud de los visitantes y los cordobeses es establecer puntos de control de la temperatura en el acceso de cada uno de los patios, que servirá también para medir la afluencia de gente y crear alertas en tiempo real en Facebook, Twitter y la web oficial del concurso cuando algún punto se encuentre muy concurrido. Además de la recomendación de guardar silencio para respetar el descanso de los vecinos y poder disfrutar de los sonidos del lugar, es obligatorio el uso de mascarilla sin excepción de la toma de fotos o vídeos y no se permite tocar nada durante el recorrido.

Ya que los patios son espacios reducidos, es preferible que los visitantes no pasen mucho tiempo en ellos para poder asegurar un buen flujo de personas y una menor aglomeración. Es necesario que se respete también la distancia de seguridad de dos metros entre personas y los grupos de convivencia no deben separarse. En el recorrido se habilitarán aseos públicos y puntos de información que podrán consultarse en el mapa interactivo de la web del concurso, y también habrán carpas sanitarias en la zona del Alcázar y Conde de Priego.

iStock-1187366136. Seis rutas que recorren 50 patios llenos de color

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Seis rutas que recorren 50 patios llenos de color

Los patios cordobeses se distinguen entre dos grupos básicos: los monumentales, como el Patio de los Naranjos o el del Palacio de Viana, y los participantes del concurso, todos aquellos que han formado parte del certamen desde su primera edición. Estos 50 patios se dividen a su vez en patios de arquitectura antigua, construidos antes de los 60, y los de arquitectura moderna, que se edificaron posteriormente o que sufrieron una reforma substancial. Estos recintos se dividen a lo largo de seis rutas: Santa Marina - San Agustín, San Lorenzo - San Rafael, San Andrés - Realejo, San Pedro - Santiago, Judería y Alcázar Viejo.

Uno de los patios más conocidos es el de la calle Martín de Roa, 2, en el que la pared engalanada forma parte de la muralla del Alcázar viejo, Patrimonio de la Humanidad. Otro de los más visitados es el de la calle Postrera, 28, un típico patio andaluz que mezcla el blanco y el azul añil con los adornos característicos. Para ver tres patios en uno, se puede visitar la Calle del Aceite, 8 y vale la pena no olvidar uno de los más conocidos, el Patio de Almonas. Aun así, como es imposible quedarse con uno, es mejor reservar unos días para admirarlos todos y que cada visitante haga su particular concurso.

iStock-1091550994. Dos semanas de recorrido multicolor

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Dos semanas de recorrido multicolor

La Fiesta de los Patios de Córdoba recupera este año la fecha habitual de su celebración, durante la primavera, después de que en 2020 la pandemia de Covid-19 obligara a los cordobeses a trasladarla al mes de octubre. En esta edición, los patios se abren al público este lunes 3 de mayo y se podrán visitar hasta el domingo 16 de este mismo mes. Aunque no se necesita reservar entrada y la visita es libre y gratuita, se han establecido unos horarios que van de las 11.30 de la mañana a las 14 del mediodía, volviendo a abrir a las 18 de la tarde para cerrar a las 22 de la noche, con la excepción del último día del concurso, en el que se clausurará la edición de la fiesta de este año a las 20.30. Algunos de los patios que están fuera del concurso tienen un horario especial que se podrá consultar en la página web del evento.

A vista de pájaro

Foto: Turismo de Tenerife

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Desde las alturas

En ese electrocardiograma que es el ascenso y descenso por paredes, rocas y salientes, la cumbre comienza a vislumbrarse cada vez más cerca. La violeta del Teide es una de las señales que avisa a los senderistas de su proximidad, y es que esta flor endémica de Tenerife que apenas se alza unos centímetros del suelo crece a partir de los 2.700 metros pintando a base de pequeñas motas liláceas los campos de lava hasta el pico.

Ya arriba, el paisaje es insuperable. Los colores ocres se funden entre sí dando lugar a una panorámica propia de otro planeta. En este punto deshacer lo andado sería una posibilidad, pero llegados hasta aquí la opción más divertida es saltar al vacío a bordo de un parapente, dejar que la adrenalina se apodere de cada músculo y disfrutar del paisaje con el volcán como telón de fondo. Descender lentamente al ritmo de los alisios mientras se va oteando en el horizonte algunos de los pueblos costeros es una de las experiencias más formidables que ofrece la isla que por su orografía y clima se ha convertido prácticamente en un estadio deportivo… natural.

La cara extrema del monte

Foto: Turismo de Tenerife

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La cara extrema del monte

La laurisilva no solo encierra vida salvaje, también una cartografía marcada por los saltos, paredes y cuevas que perforan la montaña, como es el caso de la Cueva del Viento. Ubicada en el pueblo de Icod de los Vinos, hogar del conocido como Drago Milenario, la caverna ostenta el honor de ser el tubo volcánico más grande de Europa y el quinto mayor del mundo. Se formó hace aproximadamente 27.000 años cuando el exterior de un enorme brazo de lava se enfrió mucho más rápido que su interior. El resultado fue un enorme túnel de 17 kilómetros de profundidad que se adentran en las entrañas de la montaña de forma totalmente natural. Avanzar por el tramo habilitado a las visitas de poco más de un kilómetro de profundidad es hacerlo enfundado en un casco con linterna integrada mientras se observan con atención las formas caprichosas que la lava dibujó a su paso.

A las cuevas le acompañan uno de los sellos más reconocibles de la isla, los barrancos. Descender por las heridas de la tierra es una de las experiencias más demandas y es que la isla cuenta con infinidad de ellos desde los que lanzarse al vacío y dejar que la adrenalina recorra el cuerpo mientras el agua de una cascada te empuja hacia abajo.

Domando los alisios

Foto: Turismo de Tenerife

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Domando los alisios

La ruta sigue en la superficie, pero sin salir del mar. De nuevo, los vientos alisios son los responsables de crear otra maravilla natural. Son ellos, junto con las bajas presiones atlánticas, los que han convertido los más de 300 kilómetros de costa en un auténtico patio de juego para los amantes del surf y el resto de modalidades como por ejemplo el kitesurf, la vela o el windsurf.

Tenerife cuenta en su haber con hasta doce olas diferentes como la Almáciga, la Machacona o la Derecha del Conquistador. Todas ellas distintas unas de otras, con paisajes tan dispares que van desde el fondo volcánico, el arrecife, las rocas o la arena. Aun así, pueden agruparse en dos grandes tipos: las del norte, que rompen bravas contra los arrecifes volcánicos y las del sur, de arena o roca, que son más accesibles para principiantes debido a la calma y serenidad de su oleaje.  

Zambullirse en Tenerife, literalmente

Turismo de Tenerife

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Zambullirse en Tenerife, literalmente

En realidad, el Teide mide unos siete mil metros solo que aproximadamente la mitad se encuentran sumergidos bajo las aguas del Océano Atlántico. El volcán descansa cerca del límite donde los oceanógrafos marcan el inicio de las fosas abisales, alrededor de los 4.000 metros de profundidad. Resulta fascinante pensar en la cantidad y la diversidad de animales y plantas que viven a su alrededor, pero descubrirlos todos sería una tarea casi inabarcable, pues entre otros aspectos, exigiría embarcarse en un viaje más propio de Jacques Cousteau o James Cameron a bordo de pequeños submarinos.

Bajo el mar se esconden especies de todo tipo, desde grandes cetáceos como los calderones a gigantescas colonias de chicharros, jureles, caballas o sardinas que dejan a su paso un reguero de destellos plateados. A la colección se unen animales como la tortuga boba, que al igual que los turistas, llegan de zonas muy lejanas atraídos por la calidez de sus aguas. Estos animales cruzan el Atlántico desde Estados Unidos, México, Brasil o Cuba hasta el archipiélago canario, lo que se traduce en más de 6.000 kilómetros. Cinco meses después de haber emprendido el trayecto, ya en verano, los ejemplares están completamente asentados y observarlos es una delicia al alcance de cualquiera ya que se encuentran con relativa facilidad. Sorprenden también los angelotes por su forma de contonearse al nadar y su capacidad de mimetización, o las mantarayas que más que nadar parece que vuelen, o las anguilas jardineras, la morena picopato o los pequeños tiburones que añaden la dosis de adrenalina a la experiencia.

Tenerife cuenta con más de sesenta puntos de inmersión, que no solo atraen a advenedizos que quieren iniciarse en el buceo, sino también a algunos de los mejores apneístas del mundo, y es que dejando de lado su riqueza marina, los más de treinta metros de visibilidad y la temperatura media del agua que ronda entre los 19 grados en invierno y 26 grados en verano son otras de las grandes bazas con las que cuenta el litoral tinerfeño. 

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Foto: Turismo de Tenerife

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El sendero con mayor desnivel de España

Como colofón a esta aventura, a finales de 2020 se inauguró la ruta 040, o lo que es lo mismo: el sendero con mayor desnivel de España. Más de 50 kilómetros de subidas y bajadas -de los cuales cerca de 28 son de ascenso- que unen el mar con el techo de Tenerife, como si un hilo trazara una línea una línea desde la orilla de la playa hasta la cumbre del volcán. La senda comienza a rás de mar, en la playa de arena negra del Socorro, en el municipio norteño de Los Realejos. Tras dejar atrás algún que otro poblado, el Teide comienza a hacer acto de presencia casi de manera inmediata y la pirámide volcánica ya no dejará de ser visible hasta coronar la cima. Hacerlo suele conllevar de media unas 12 horas aproximadamente o entre 4 y 6 si se quiere completar corriendo. Sin duda, un reto extenuante que requiere de una gran resistencia tanto física como mental, por lo que en la mochila no puede faltar el avituallarte con agua suficiente y con reserva energética y suplementación.

En continua ascensión

Foto: Turismo de Tenerife

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En continua ascensión

Atrás queda la negritud con la que la lava pintó hace miles de años parte de las playas de la isla. Toca ganar altura y qué mejor manera de hacerlo que a golpe de pedal. La bicicleta puede resultar especialmente dura para los deportistas no experimentados ya que según la ruta que se elija se pueden llegar a batir los casi 4.000 metros de ascenso acumulado. Esta es una de las razones por las que algunos de los mejores ciclistas del momento, como el cuatro veces campeón del Tour de Francia, Chris Froome, lleva eligiendo año tras año Tenerife como el lugar donde poner su cuerpo a punto antes de las grandes citas. Afortunadamente, también existen rutas mucho más placenteras, travesías llanas que bordean los pueblos de casitas blancas a pie de mar, perfectas para familias que simplemente deseen dar un paseo en bicicleta.

Tras esta demostración de grandeza vegetal, llegan los bosques de laurisilva. Esta planta ancestral marca el punto donde termina la escalada en bicicleta y comienza otra aventura, la de dejarse atrapar por todos los estímulos que uno puede encontrar al adentrarse en un paisaje lunar absolutamente arrebatador. En esta franja que varía entre los 600 y 1.200 metros de altura suelen congregarse grandes mantos de nubes ocasionando lo que se conoce como ‘lluvia horizontal’. El penúltimo escalón está formado por los bosques de pinos canarios que cortan su ascensión prácticamente en la cumbre. Entonces, el paisaje cambia de nuevo y los árboles son sustituidos por especies adaptadas a climas muy secos como el tajinaste rojo, las retamas o las violetas del Teide.

Bordeando el litoral

Foto: Turismo de Tenerife

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Bordeando el litoral

Es precisamente gracias al temperamento relajado del sur que uno puede echarse al mar sin temor a grandes riegos. En esta zona, la costa parece haberse tomado un relajante muscular porque las olas mueren en la orilla mansas, perfectas para transitar el litoral a bordo de una tabla de paddle surf o un kayak y descubrir lugares que de otra manera sería imposible encontrar.

Con los remos como único motor, la ruta deja al viajero postales de ensueño, como los acantilados de Los Gigantes, situados entre los municipios de Buenavista del Norte y Santiago del Teide. Las enormes paredes de roca parecen transportar la mente a un mundo primigenio, y de paso, te hacen sentir pequeño, terriblemente indefenso a expensas de los elementos. Pero el mar transcurre sosegado y la ruta prosigue dejando atrás cuevas y calas naturales siendo la Caleta de Adeje, Los Cristianos, Las Galletas o la Playa de las Teresitas algunos de los mejores lugares donde practicar este deporte panorámico.

Del turismo de sol y playa al turismo cultural

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Del turismo de sol y playa al turismo cultural

En la última década, la cultura está siendo uno de los motores turísticos de Málaga y uno de los principales atractivos para los turistas más allá del modelo de sol y playa. Sostenido por dos artistas que llevan el sello malagueño bajo el brazo como son Pablo Picasso y Antonio Banderas, la ciudad ha fomentado el consumo cultural de tal manera que en los últimos veinte años, Málaga ha pasado de tener cuatro museos a tener cerca de cuarenta. Y es que no solo se traduce en museos, sino que el arte también ha sido la llave que ha permitido dar una nueva vida a barrios y edificios antiguos como la antigua fábrica de tabaco de Málaga y su barrio de Tabacalera, o el distrito de arte de la ciudad, Soho.

Transformación en verde

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Transformación en verde

En términos de sostenibilidad, Málaga cuenta con casi 50 hectáreas de áreas naturales protegidas, 60 hectáreas de jardines botánicos, más de 400 hectáreas de espacios verdes y 5 playas. A los pulmones verdes, se le añaden otro tipo de iniciativas como la instalación de iluminación pública LED, la creación de carriles para bicicletas que en la actualidad suponen más de 40 kilómetros, el ahorro de agua gracias a la instalación de sistemas de riego inteligentes o la mejora de la contaminación, tanto ambiental como acústica.

Málaga, ciudad segura

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Málaga, ciudad segura

“Aunque hemos definido la mejora de los protocolos sanitarios como un reto, Málaga ha demostrado ser un destino más que seguro” dice el Director General de Turismo y Promoción de la Ciudad, Jonathan Gómez Punzón, durante la presentación en la ITB Berlín, la feria del sector turístico más importante a nivel mundial. Y es que la ciudad de la Costa del Sol organizó varios congresos durante el último trimestre del año a los que acudieron más de 1.500 personas. ¿El resultado? Cero contagios.

Según él, el éxito de estas campañas se debe a los programas de detección masiva que ha desplegado la ciudad de Málaga, en los que se realizaron miles de pruebas de antígenos y test rápidos bajo la iniciativa “Nos cuidamos para cuidarte”, además de acompañarlo del resto de medidas sanitarias. También suma el hecho de que Málaga cuenta con una de las áreas peatonales más grandes de España, con puntos de interés a lo largo y ancho de ella, lo que en palabras de Gómez Punzón, hace que las personas no se concentren en el centro de la ciudad, sino que se repartan por toda el territorio y haya menos peligro de contagios.

Smart Tourism Initiative

Foto: Smart Tourism Initiative

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Smart Tourism Initiative

Impulsados por la Comisión Europea en 2019, los premios European Capital of Smart Tourism responden a los nuevos desafíos y demandas de un sector en constante evolución como es el turismo, valorando la aparición de nuevas herramientas digitales, el desarrollo sostenible, la accesibilidad universal o el fomento de proyectos creativos en cuanto al patrimonio cultural. Una serie de preceptos que, según la organización, se engloban dentro de la estrategia de Málaga, ganadora -junto a Gotemburgo- de la edición de 2020.

Entre las mejores del mundo

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Entre las mejores del mundo

Que Málaga reciba este galardón no es ninguna sorpresa. La ciudad andaluza lleva años cosechando títulos que la han posicionado entre las mejores del mundo. En 2016, el Eurobarómetro de la Comisión Europea la designó como una de las diez mejores ciudades del mundo para vivir, la única española que logró un puesto en el ranking. Pero los reconocimientos no vienen solo desde el continente europeo. En 2020, la lista Forbes la eligió como la décima mejor ciudad del mundo donde vivir e invertir.

El hogar del Homo Antecessor

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El hogar del Homo Antecessor

Pero el museo más concurrido mira al Arlanzón desde la modernidad que le imprimió el arquitecto Juan Navarro Baldeweg. El Museo de la Evolución Humana abrió al amparo de los descubrimientos encontrados en el yacimiento de Atapuerca. Lo que expone no se cuenta por décadas sino por milenios. El Homo Antecessor es uno de sus tesoros: los fósiles de una especie homínida con más de 850.000 años. Además de un viaje a las excavaciones de la Gran Dolina y un paseo por la galería de los homínidos, se puede conocer a Miguelón, un Homo Heidelbergensis que tiene medio millón de años. Atapuerca se sitúa a solo 16 km de Burgos. Posee un museo y centro de visitantes proyectado también por Navarro Baldeweg. En sus salas, a través de grandes maquetas y planos, es fácil imaginar los trabajos realizados y ver los hallazgos arqueológicos. Existe un consenso entre la comunidad científica: este yacimiento es la puerta más valiosa que poseemos a nuestro pasado más remoto.
 

Entre monasterios y palacios

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Entre monasterios y palacios

Las calles del centro y sus edificios señoriales, enaltecidos por galerías acristaladas, conducen a la plaza Mayor de Burgos, asimétrica, colorista y bulliciosa. Presidida por el Ayuntamiento, está rodeada de mesones. En la cercana Plaza de la Libertad se erige el palacio gótico de los Condestables de Castilla (siglo XV), conocido como la Casa del Cordón y transformado hoy en un activo centro cultural. En Burgos la historia nos rodea por todas partes.

Al otro lado del río el monasterio de Santa María la Real de Las Huelgas, fundado por Alfonso VIII de Castilla, el vencedor de la batalla de Navas de Tolosa, es un mausoleo de reyes y príncipes y atesora el Museo de Ricas Telas Medievales, la mayor colección mundial de tejidos de época. Las monjas gestionan una hospedería donde es posible quedarse hasta ocho noches a modo de retiro espiritual, sin más precio estipulado que la voluntad. En la misma orilla se alza la Casa de Miranda, palacio renacentista y sede del Museo de Burgos, que guarda colecciones sobre arqueología y bellas artes desde el Renacimiento al siglo xx, especialmente telas de artistas locales.
 

La vista más bella de las torres catedralicias

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Entre murallas y estatuas

La muralla medieval se hallaba a lado y lado del Arco de Santa María (1553), una de las 12 puertas de la ciudad. El vestigio se alza en un extremo del Paseo del Espolón, un delicioso salón de estar paralelo al río, sombreado por plátanos y ambientado con cafés, veladores y encantadoras tiendas. El Espolón se extiende hasta el Teatro Principal, frente al que se alza la escultura del Cid, el segundo icono de la ciudad. 
 

El autómata que vive en la catedral

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El autómata que vive en la catedral

Burgos es una ciudad deliciosa hecha para caminar. Y casi todos los paseos comienzan en la catedral, Patrimonio Mundial desde 1984, y un cofre lleno de tesoros y sorpresas. A los pies de la nave central, a la altura del triforio, se puede ver el Papamoscas, un autómata del siglo XVIII que abre la boca y mueve el brazo derecho para indicar las horas en punto. El Papamoscas es el elemento descreído de un templo tocado por la solemnidad. El cimborrio se eleva hacia los cielos de Burgos como una tercera torre catedralicia. Es una de las filigranas más bellas del gótico castellano y lo es, aún más, visto desde el interior. 

En la piel de María Sabina Suey

Foto: Visit València

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En la piel de María Sabina Suey

Durante varias semanas, en 1937, el Santo Grial desapareció. Ante la amenaza de las milicias republicanas, María Sabina Suey, la encargada de limpiar la reliquia, se llevó la copa bajo ordenes del canónigo de València. A partir de ese momento, el Grial comenzaría una ruta impensable en el que acabaría escondido en los muelles de un sofá viejo, en el fondo de una caja de galletas e incluso emparedado en una cocina. Todo aquello sirvió para que la reliquia sobreviviera a la Guerra Civil y hoy es posible recrear una aventura parecida gracias al juego Tras las pistas del Santo Grial.

Ganador del premio FITUR Activo de este año, el juego utiliza la geolocalización con el objetivo de encontrar pistas y tesoros escondidos por toda la ciudad. La historia, que se conforma como una especie de gymkana digital, avanza a medida que el jugador completa los puntos de controles. Para comenzar la aventura, tan solo es necesario descargar el juego que se encuentra disponible tanto en Android como en iOS. Al finalizar, los participantes recibirán un código que les permitirá obtener el ‘Kit Grial’, formado por artículos oficiales de la experiencia y una entrada gratuita a Aula Grial.

 

El legado de Carlos V

Foto: Rutas culturales de España

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El legado de Carlos V

Conocido como el Emperador o el César, Carlos V vivió siempre con un lema grabado a fuego en su mente: plus ultra, es decir, más allá. Su visión expansionista e insaciable le llevó a ser el rey de dos imperios, y como no podía ser de otra manera, su legado es incalculable. Hoy su huella es visible en más de 80 ciudades de más de una decena de países, aunque España tiene la suerte de ser uno de los epicentros donde más lugares de interés concentra, desde construcciones, castillos y murallas por el ancho de Castilla hasta multitud de pueblos donde se sigue recordando su figura mediante fiestas y recreaciones históricas que aglutinan a centenares de personas y que hoy, son un reclamo turístico más del turismo rural e histórico.    

Caminos de pasión

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Caminos de pasión

A pesar de su carácter eminentemente religioso, la Semana Santa es una de las festividades más populares en España y su mejor carta de presentación es que atrae a miles de personas cada año, creyentes y no creyentes. Pero si en algún lugar se vive con especial ilusión, es en Andalucía. La pasión y la creencia se fusionan llegando a un estado de catarsis muy singular. Son dos de los conceptos que aúnan Caminos de pasión, una ruta alrededor de diez municipios de tres provincias diferentes en los que además de experimentar los encantos de la Semana Santa, el viajero se sumerge de lleno en la historia, la tradición, la gastronomía y la naturaleza del lugar.

Camino del Cid

Foto: shutterstock

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Camino del Cid

El mejor mapa que existe para completar este viaje sin perderse ni un detalle es un poema, y es que a través del Cantar de mío Cid uno puede deshacer lo andado por el mítico caballero español recordando sus gestas que tuvieron lugar a finales del siglo XII. El sendero transcurre a lo largo de 1.400 kilómetros de longitud entre castillos y vastos paisajes donde el célebre campeador protagonizó batallas épicas. Debido a su enorme extensión está divido en rutas más pequeñas aunque el camino completo empieza en Burgos y termina a orillas de del Mediterráneo, en Valencia. A su paso multitud de espacios naturales, lugares declarados Patrimonio de la Humanidad por la UNESCO y, sobre todo, localidades rurales y pequeños pueblos en los que disfrutar de la naturaleza y la tranquilidad.

Ruta de la Plata

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Ruta de la Plata

A pesar de lo que su nombre pueda dar a entender, la ruta de la plata no tiene ninguna relación con el preciado metal. Su nombre deriva del árabe Balata, que significa camino empedrado. Así es, esta ruta es un sendero construido en tiempos del Imperio Romano y que vertebra la península de Norte a Sur durante más de 800 kilómetros dejando a su paso Asturias, Castilla y León, Extremadura y Andalucía. Durante siglos se convirtió en una importante arteria de comunicación, utilizaba para transportar mercancías, aunque también como vía de paso para pastores, comerciantes y soldados. Con el tiempo, el poso que han ido dejando otras culturales a lo largo de la ruta la han transformado no solo en un museo al aire libre del estilo de vida romano sino como el altar donde admirar el legado prerrománico asturiano o el barroco sevillano, entre otros ejemplos.

Arte rupestre prhistórico

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Arte rupestre prehistórico

Llena de simbología espiritual y referencias a la naturaleza, el primer arte de la humanidad dejó su huella en España de manera contundente, pues son muchos los lugares en los que es posible observar a los primeros cronistas de la historia. Siendo las cuevas de Altamira el buque insignia de esta ruta, España alberga en la actualidad hasta 12 recorridos oficiales que alternan paisajes subterráneos como cuevas y otro tipo de refugios o al aire libre. Pero más allá de las cavernas y el recuerdo de los bisontes pintados en las paredes, esta ruta es un viaje holístico al pasado, desde visitar yacimientos, museos hasta centros de interpretación y parques arqueológicos/culturales.

Castillode la Suda

Foto: Turismo de Tortosa

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Castillo de la Suda

Junto a su catedral y los reales colegios, el castillo es uno de los principales monumentos históricos de Tortosa. Su construcción se remonta al siglo X bajo el califato de Abderramán III, siendo un testimonio clave de la presencia andalusí en Tarragona. Gracias a ellos, la fortificación cuenta con la única necrópolis islámica a cielo abierto de Cataluña. Tras la reconquista, el fuerte pasó a manos de los condes de Barcelona y más tarde, de la corona de Aragón, quienes hicieron de este baluarte su residencia real. 

Además de palacio para la nobleza, el castillo también sirvió como prisión, como sede templaria, incluso como Tribunal de Justicia. Hoy en día es el actual parador de turismo de Tortosa, y solo se conserva la parte meridional del edificio. Como curiosidad, su nombre procede del pozo que se excavo en su interior y que recoge el agua directamente del río Ebro.

Castillo de Cardona

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Castillo de Cardona

Hoy convertido en hotel, el castillo fue la residencia de la segunda familia más influyente del antiguo reino de Aragón. Conocidos como los ‘reyes sin corona’, los señores de Cardona se asentaron en lo alto de la comarca del Bagés después de hacerse con la explotación del oro blanco, y es que durante siglos, las entrañas de los cerros que baña el río Cardoner contenían toneladas de sal, una de las materias primas más demandadas durante la Edad Media. La sal fue el origen de su poder, de su fortuna y de la construcción de esta fortificación, que data del siglo IX.

Del edificio destaca la torre de la doncella y la colegiata San Vicente, una de las joyas del románico lombardo catalán. A raíz de los conflictos con Francia, el castillo fue cediendo su función residencial para convertirse en una fortaleza. Prueba de ello, es la corona de baluartes que rodea al castillo.

Castillo de Begur

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Castillo de Begur

En 2019, el castillo de Begur cumplió nada más y nada menos que mil años. Construido en el siglo XI en lo alto de uno de los pueblos más bellos de la Costa Brava, la fortificación como muchas otras llegó a ser propiedad de los condes de Barcelona, aunque al poco tiempo le transfirió la propiedad a Bernat de Cruïlles, barón de Begur, que lo conserva hasta el siglo XVII cuando lo vende al Ayuntamiento. Ya en manos de la administración, la fortaleza sufrió los envites de varias guerras que mermaron su estructura, aunque en la actualidad se conserva en buen estado.

Sin duda, su posición privilegiada en la cima de Begur le confiere unas vistas únicas del litoral catalán, y es que desde el castillo se puede observar las Islas Medas, la desembocadura del río Ter, Palamós e incluso el Cap de Creus.

Castillo de Tossa de Mar

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Castillo de Tossa de Mar

Declarado monumento histórico-artístico nacional en el año 1931, el castillo de Tossa es el único ejemplo de población medieval amurallada que permanece en pie en Cataluña. Situado en primera linea de mar, el baluarte dibuja una defensa casi inexpugnable que durante siglos hizo frente sobre todo a los piratas, aunque no fueron pocos los que intentaron dominar la villa que en su momento álgido, tan solo consiguió reunir cerca de ochenta casas, la mayoría de las cuales se levantaron aprovechando las murallas. En cuanto a la fortificación, el castillo cuenta con cuatro torreones y tres torres cilíndricas que se alzan como gigantes sobre la arena de la playa. Una de las más conocidas es la torre de las horas, que albergaba el único reloj público de la localidad. La otra, sin duda, es la torre de es Codolar, que da acceso a una pequeña cala por la cara inversa a la playa grande. 

 

Castillo de Perelada

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Castillo de Perelada

Perelada, una localidad del Alto Ampurdán (Gerona) ya poseía una fortaleza en el siglo IX, aunque por aquel entonces respondía al nombre de castillo Tolón, o la casa de Castro Tolón, pero en 1285 la fortificación fue destruida junto al resto del pueblo como resultado de la cruzada contra Cataluña liderada por el rey de Francia Felipe ‘El Atrevido’.

El castillo actual no se construyó hasta cinco siglos más tarde, que pasó a ser la residencia oficial de la familia Rocaberti hasta el siglo XIX cuando se marchan a París. Durante ese período, al castillo se le suman las dos torres principales que dan acceso al interior del fortín, la fachada de estilo renacentista, la construcción del parque y la incorporación posterior del lago.

Llegan las apuestas

En 1923, el empresario catalán Miquel Mateu i Pla se hace con la posesión del castillo y decide convertirlo en la sede de sus colecciones de arte, vidrio, cerámica, pintura y manuscritos, además de construir una espectacular biblioteca en su interior que lo ensalza como un centro de cultura. Sin embargo, tras la legalización de los juegos de azar al terminar el franquismo, el empresario obtiene una licencia y desde entonces, también es la sede del casino de Perelada.

Castillo de Sant Ferran

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Castillo de Sant Ferran

El nombre de Salvador Dalí es sin duda el gran reclamo de Figueres, la capital del Ampurdán. Su obra y su legado hacen sombra a cualquier otro elemento, sin embargo, la localidad posee otras atracciones dignas de ser reconocidas por sí mismas como los tres parques naturales que la rodean o el castillo de Sant Ferran. Situado sobre una colina, una hilera infinita de baluartes conforma el monumento de mayores dimensiones de Cataluña y la mayor fortaleza de época moderna más grande de Europa.

Como ya ocurriera con el castillo de Montjuïc, el ingeniero militar Juan Martín Cermeño fue uno de los encargados de diseñar esta mole en 1753, construida como barrera defensiva contra posibles invasiones del ejército francés. Entre sus descomunales cifras, la fortaleza cubre una extensión de 32 hectáreas, tenía capacidad para albergar a más de 6.000 hombres, casi 500 caballos en las caballerizas y hasta 9 millones de litros en las cisternas subterráneas.

Marcado por la guerra civil

En plena contienda, el fuerte fue el lugar donde se refugiaron hasta 62 diputados de la República. Siendo tal el aforo republicano, el presidente de aquel momento, Juan Negrín dio su último discurso entre las murallas. También fue el lugar donde se reubicaron gran parte de la pinacoteca del museo del Prado con el objetivo de salvaguardar las obras. Tras la victoria del bando franquista, el castillo de Sant Ferran se convirtió en un enorme campo de concentración para los prisioneros republicanos que habían sido capturados en Francia.

Castillo de Púbol

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Castillo de Púbol

Dalí dejó una impronta imborrable en la historia del arte, y a su paso, cientos de lugares en el mapa que hoy se han convertido en centros de peregrinación para aquellos que quieren escudriñar en la vida y obra del genio catalán. Un ejemplo son los estudios en el barrio parisino de Montparnasse donde comienza a explotar como artista o su residencia -hoy museo- en Figueres.

Pues bien, uno de los lugares menos conocidos donde el artista vivió con su amada Gala Dalí fue en el Bajo Ampurdán, cerca de la pequeña localidad de Púbol. Todo comenzó en la Toscana tres décadas antes de recaer al fin en aquel castillo medieval. Dalí le prometió a su amada comprarle un palacio pero ante el temor de tenerla tan lejos de él, finalmente trasladó su promesa a Cataluña.

Un castillo digno de su amor

El propio Dalí lo expresó así cuando tuvo que justificar la compra del castillo: “Cuando me paseo por esta casa, me miro y veo mi concentricidad. Me gusta su rigor moruno. Me faltaba ofrecer a Gala un estuche más solemnemente digno de nuestro amor. Por ello le regalé una mansión edificada sobre los restos de un castillo donde ella reina como soberana absoluta, hasta el punto de que yo no la visito si no es con una invitación escrita de su mano.”

Construido en el siglo XI, el artista adquirió el baluarte en 1969 en unas condiciones pésimas. Los muros agrietados, el jardín desaliñado y los techos hundidos no obstante, le conferían un aura romántica que atrajo al artista desde el primer momento. Manteniendo esa atmósfera misteriosa, casi decrépita, Dalí lo restauró dando su toque surrealista al espacio medieval. En la actualidad, el cuerpo de Gala sigue descansando en el castillo de Púbol, en el sepulcro que el propio Dalí diseñó, y que a pesar de su insistencia, él no pudo acompañar.