España

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Palencia

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El significado de Palencia...

El origen de Palencia se encuentra en la raíz prerromana Palla que significa 'piedra' y el sufijo 'nt', del que se sirve para formar una derivación. De este modo se construyó la palabra Pallantia, equivalente a ‘la meseta’ o ‘cerro amesetado’.

Melilla

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El significado de Melilla...

Los fenicios la llamaban Rusadir, un nombre que no mantuvieron los árabes durante su colonización. En su lugar, la comenzaron a llamar Miliat, un término que procede del vocablo beréber Tamlilt, que significa ‘la blanca’. No obstante, su etimología no está confirmada por el momento.

Murcia

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El significado de Murcia...

El filósofo y politólogo romano Marco Terencio Varrón dejó por escrito que el nombre provenía de Myrtea, una palabra derivada del latín Myrtus, en referencia al arbusto llamado así. Una planta que por otra parte está íntimamente relacionado con la diosa Venus. De hecho, esta especie vegetal contaba con su propia divinidad, Myrtus, ahora Murcia.

Madrid si eso

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El significado de Madrid...

A pesar de no tener costa, Madrid debe su nombre al agua. Tomando como referencia el posible origen árabe, Madrid provendría de la palabra Mayra, que significa canalización y que hace referencia a los que se construyeron para transportar agua desde los viaductos hasta los huertos. No obstante, otra tesis sugiere que su origen se encuentra en la lengua romance. En este caso, Madrid procedería de Matrich, es decir 'matriz', y que haría referencia igualmente a los manantiales de agua y las construcciones para transportarla.  

San Sebastia´n

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El significado de San Sebastián...

Aunque su nombre oficial en euskera es Donostia, en castellano recibe la denominación de San Sebastián. Al igual que otros lugares del norte, la ciudad fue fundada por el rey navarro Sancho el Sabio y su origen se debe al monasterio adjunto al Palacio de Miramar dedicado a San Sebastián. El nombre, en primera instancia, estaba redactado en latín por lo que su origen es Sanctus Sebastianus, que posteriormente evolucionó al romance hasta terminar en su forma actual.

patios córdoba

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El significado de Córdoba...

Como ocurre con otros topónimos, no existe consenso en definir la etimología de la palabra Córdoba. La primera referencia se remonta al siglo I a. C., momento de su fundación bajo el nombre de 'Colonia Patricia Corduba’. Sin embargo, el término sigue siendo objeto de investigaciones, aunque algunas hipótesis apuntan que significa 'molino de aceite'. 

Cuenca

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El significado de Cuenca...

El nombre de la ciudad de las casas colgantes procede del árabe Qunka. Curiosamente, esta palabra es una adaptación de otro topónimo anterior del que no se tiene constancia y que, a su vez, no tiene un significado propio en árabe. La significación vendría más tarde cuando se latinizó el topónimo como Conca y Concha, es decir, 'valle profundo entre montes'.

Girona

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El significado de Gerona...

Los romanos fundaron la ciudad en el siglo I a.C y la denominaron Gerunda. Hasta hace relativamente pocos años no se tenía más información sobre el posible significado. Sin embargo, nuevas investigaciones revelan que, anteriormente a los romanos, el área en la que hoy se asienta Gerona estaba ocupada por los indigetes, un pueblo íbero que habría nombrado el lugar a partir de la suma de 'edad' y 'grande' por lo que su significado podría ser ‘la vieja’. 

Ceuta

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El significado de Ceuta...

Los siete montes que dominan la región fueron los protagonistas en la elección romana de bautizar la ciudad autónoma. Tomando esa referencia, la llamaron Septem Frases, es decir: ‘siete hermanos’. A partir de ahí, los árabes tomarían únicamente la primera palabra y la traducirían por Sebta, la cual evolucionaría hasta la actual Ceuta.

Cádiz

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El significado de Cádiz...

La palabra Cádiz tiene su origen en los fenicios que fundaron la ciudad. Procede del término Gádir que significa 'castillo', 'fortaleza' o, en general, 'recinto murado' y es muy frecuente en muchos topónimos del norte de África. Después, el nombre evolucionó al griego bajo la denominaron Gádeira, tal como aparecen en las escrituras de Herodoto. Finalmente los romanos la rebautizaron como Gades, nombre que se mantendría hasta la época reciente hasta adoptar topónimo de Cádiz. 

Barcelona

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El significado de Barcelona...

Barcelona puede decir con orgullo que su origen se remonta a los tiempos en que dioses y semidioses habitaban la Tierra. El mito explica que, tras acabar su cuarto trabajo, Hércules, el hijo de Zeus, se unió a los argonautas en su búsqueda del Vellocino de oro. Durante el trayecto, una fuerte tormenta a la altura de la costa catalana dividió la flota en el mar. Cuando el temporal cesó y consiguieron reagruparse vieron que faltaba una de las nueve embarcaciones. Se dispusieron entonces a rastrear la barca, que más tarde encontrarían varada en la orilla de Montjuïc. De esa manera, la barca nona, es decir, 'novena barca', dio lugar al topónimo que hoy en día persiste como Barcelona, eso sí, pasando un periodo de latinización que la llevó a llamarse previamente como Barcino. 

Ávila

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El significado de Ávila...

La etimología de Ávila es aún una incógnita aunque existen muchas hipótesis sobre cuál puede ser su origen. Se especula con que puede tener raíz hebrea, lo que se traduciría como 'término o confín'. También se cree que su origen se podría remontar a los pueblos íberos que la bautizaron haciendo referencia al 'monte bajo y los matorrales'. Incluso hay historiadores que sitúan su etimología en el marco germánico bajo la denominación de Awilô. Sin embargo, ninguna de ellas está confirmada. La única denominación oficial fue la 'Ávila de los Caballeros', que se mantuvo hasta el año 1877, cuando perdió esa designación y pasó a conocerse simplemente como Ávila. 

Alicante

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El significado de Alicante...

Según el diccionario griego-español del Instituto de Filología Hispánica, la palabra 'alicante' debe su origen al griego Akra Lefki, que significa 'promontorio blanco'. Probablemente lo llamaran así por la fortaleza que sigue dominando la ciudad hoy en día, el castillo de Santa Bárbara. Más tarde, el topónimo evolucionó a Lucentum o Leukante, una denominación romana estrechamente relacionada con el Tossal de Manises, hoy uno de los yacimientos arqueológicos más importantes de la Comunidad Valenciana, situado a un par de kilómetros del centro actual. Permaneció intacta hasta la llegada de los árabes a la península, que aunque mantuvieron el significado, tradujeron el nombre bautizándola así como Al-Laqant. Lo mismo ocurrió más tarde. Tras la reconquista, se optó por castellanizar el topónimo hasta consolidarse Alicante. 

Almería

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El significado de Almería...

Como la gran mayoría de localidades del sur de España, su etimología tiene una clara influencia árabe, y el caso de Almería no es una excepción. La tesis más compartida es la referente a la atalaya situada en lo más alto del cerro de la Alcazaba: Al-mariyyat Bayyana, o lo que es lo mismo, la atalaya de Pechina. No obstante, la toponimia almeriense es rica en interpretaciones. Algunas de ellas son: 'la costa de la sal', 'el espejo del mar' o 'la vistosa'.

Álava

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El significado de Vitoria...

El nombre original de la ciudad era Gastehiz, aunque la llegada del rey navarro Sancho el Sabio terminó con su nomenclatura y la bautizó como Nova Victoria, aunque allí no aconteció ninguna guerra ni ningún hecho armado en aquella época.

Priemra parada, la estepa castellana

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Primera parada, la estepa castellana

El rey Carlos III encargó a Goya una serie de tapices bajo el título Pinturas de asuntos jocosos y agradables, aunque a juzgar por su contenido, de agradable y jocosa no tiene nada. El genio aragonés decidió ser fiel a su espíritu cronista y plasmó en La Nevada (1786), uno de los inviernos más duros y realistas de la historia del arte. Por el momento, la ubicación exacta del paisaje de esta obra que puede verse en el Museo Nacional del Prado es un enigma, ya que no se conoce con exactitud el lugar por donde está compañía deambula pero a juzgar por el contexto, es muy posible que tuviera lugar en algún campo de la estepa castellana.

Cinco hombres tratan de avanzar pese a la ventisca y el frío. Por sus mantas, se sabe que los dos primeros personajes son zamoranos y el último de la triada, valenciano. Se resguardan inútilmente de las bajas temperaturas que han terminado por eliminar cualquier ápice de vida silvestre a su alrededor. Su única fuente de alimento se encuentra tras de ellos. Allí, cargado a lomos de una mula, un cerdo yace inmóvil que gracias al frío gélido se conserva perfectamente. 

Teide

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Teide: teleférico volcánico

Ríos de lava, cráteres y rocas de formas curiosas compone el singular paisaje que rodea el volcán Teide, protagonista absoluto del parque nacional que lleva su nombre en la isla canaria de Tenerife. Un teleférico sube en apenas 8 minutos hasta los 3555 m y permite acercarse a la cumbre –su ascensión está restringida a un número limitado de personas al día y requiere de un permiso oficial– o asomarse a miradores que, en los días claros, descubren el perfil de las islas cercanas como la Gomera, el Hierro, La Palma y Gran Canaria.

 

Zahara de los Atunes tiene una de las mejores playas de Cádiz. Foto: iStock

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Playa de Zahara de los Atunes, la joya de la costa de Cádiz

Zahara de los Atunes es la joya gaditana o el paradigma de la Costa de la Luz. De hecho, si solo se tuvieran unas pocas horas para conocer las playas de Cádiz, ésta zona sería imprescindible. Son kilómetros de hermosas playas de arena clara y fina que van desde el mismo pueblo hasta el Cabo de Gracia. Conforme más al sur, dejando Barbate hacia Tarifa, la playa se va haciendo más salvaje. Desde playa del Carmen, accesible y llena de servicios hasta Playa del Cañuelo, la más pequeña y virgen de todas, un universo playero maravilloso.

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Playa de Camarón, el secreto de Chipiona

Esta playa de simpático nombre ocupa un bello paisaje de dunas y vegetación declarado como zona protegida, así que el acceso se hace a través de plataformas de madera: protegen a la vez que quedan muy vistosas para los selfies playeros. No hay que salir corriendo si ve a algún que otro camaleón andar lento sobre la ardiente arena; en todo caso, esta es su casa. Y de hecho, hay hasta un centro de interpretación camaleónico cerca de la entrada a la playa. Otra curiosidad: al bajar la marea, quedan al descubierto los corrales de pesca del camarón… de ahí el nombre de la playa.

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Playa de Regla (para cosmopolitas en chanclas)

Se ve tan familiar y concurrida, con sus chiringuitos a pies de paseo y las tumbonas y parasoles que resulta difícil imaginar que esta playa, en realidad, guarda algunos secretos. A finales del S. XIX, la playa de Regla, en Chipiona, fue escogida por sus aguas curativas para fundar el Primer Sanatorio Marítimo de España, el Sanatorio de Santa Clara, en el año de 1897 donde se trataron numerosos tuberculosos. No fue cosa de milagro, si no de yodo, que parece ser que se encuentra en altas dosis en el mar. Pero es que, además, hay cerca un faro histórico que se remonta a eso del año 140 a. C. Eso sin contar con la evidente presencia del  Monasterio de Nuestra Señora de Regla. Vaya toda una lección de historia. La temporada playera alarga hasta la festividad de la Virgen de Regla, el día 8 de septiembre, cuando la playa se llena de ambiente festivo.

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La Fontanilla (para foodies con arena)

El gran atractivo de Conil de la Frontera son sus playas, y es que tiene cerca de 14 kilómetros de arena fina bañada por el Atlántico. La de Fontanilla es la más famosa y concurrida por sus aguas calmas, ideales para familias con peques, y por su entorno natural. Pero resulta que foodies de todo el mundo, sobre todo durante la temporada de la almadraba del atún rojo, le tienen el ojo puesto a este lugar. Sin ir muy lejos de la arena, se encuentran dos clásicos: el Restaurante La Fontanilla y el restaurante Francisco La Fontanilla. En el municipio hay muchos otros restaurantes para disfrutar del atún, los pescados y arroces.

Playa del Faro de Trafalgar. Foto: iStock

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Playa del Faro de Trafalgar, la más salvaje de Cádiz

Las playas de Barbate son un clásico del verano gaditano. Una de ellas es la playa del faro de Trafalgar, que parece recién salida de un anuncio playero perfecto. Eso sí, conforme se accede por la pasarelas de madera que protegen el entorno, se ve un cartel:  “Zona Peligrosa: prohibido el Baño”. Así es, será una belleza, pero hay que ir con cuidado, donde sus bajíos y arrecifes pueden provocar remolinos y turbulencias. Frente a estas peligrosas costas se libró en 1805 la famosa batalla naval que enfrentó al almirante inglés Nelson contra una coalición de barcos franceses y españoles, en 1805. Basta ir a Londres para recordar quién ganó la batalla.

Playa de Valdevaqueros,, una de las más bonitas de Cádiz.Foto: iStock

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Playa de Valdevaqueros, donde quedarse tumbado no es una opción

Si se quiere experimentar con el ambiente surf de Tarifa, esta es la playa perfecta. De hecho es fácil encontrarla: decenas de cometas ponen color al azul del cielo como si fueran el haz de luz de un faro. La Playa de Valdevaqueros se ha convertido en la Meca del windsurf y el kitesurf de Cádiz y hasta ella llega un ingente ejército de deportistas atraídos por las olas, el viento y el entorno semisalvaje. Por supuesto, le dan un toque de frescura a la playa difícil de encontrar en otras playas de Andalucía. Hay conciertos, barbacoas, mojitos y, por supuesto, muchas velas. Además, como la de Bolonia, también tiene su propia duna en Punta Paloma (Parque Natural Del Estrecho).

Playa de Bolonia en Cádiz. Foto: iStock

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Playa de Bolonia y la duna por excelencia de Cádiz

En la playa de Bolonia, se mire donde se mire, su gran duna domina el paisaje. Y es que el Monumento Natural de La Duna de Bolonia es todo un espectáculo natural de más de 30 metros de altura y 200 de ancho que domina el sistema dunar al que pertenece. La arena remonta hasta impactar con un bosque de pinos, en un contraste mágico de ocre y verdes. A los bañistas que suben en procesión, les tienta bajar haciendo la croqueta cuesta abajo. Aguada un mar turquesa en el que luego quitarse la arena, siempre y cuando no sople el viento de levante.

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Playa de La Caleta, la playa urbana por excelencia

Hablar de La Caleta no es hablar de una playa, si no de la intimidad de una ciudad. Se podría decir que esta postal típica de Cádiz funciona a modo de un microcosmos que la representa a pequeña escala. A parte de la fama mediática por ser la playa en la que se bañó Halle Berry en Muere otro día, de la serie James Bond, La Caleta es una playa de carácter familiar que ha atraído desde siempre a artistas y bohemios como Isaac Albéniz, Paco Alba, o Fernando Quiñones, el poeta más querido de Cádiz.

Cabo de Gata

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Cabo de Gata

Tomar como campo base cualquiera de sus pueblos blancos como Mojácar, Níjar, San José o Carboneras es una de las mejores decisiones para lanzarse a descubrir un Parque Natural que regala paisajes de película. La playa de los Genoveses, la de los Muertos o la playa de Mónsul son algunos de los ejemplos de su belleza natural, cuya guinda puede contemplarse en el Arrecife de las Sirenas, junto al faro del Cabo de Gata. El origen volcánico del parque le dota de un aspecto salvaje acentuado por las llanuras desérticas que lo rodean. Un cóctel inolvidable.

 

Gijón

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Gijón

En cualquier época del año, aún con la fina lluvia que es tan habitual por el norte, apetece un delicioso paseo junto al mar. Pasar por la conocida playa de San Lorenzo, entre la iglesia de San Pedro y el yacimiento de la antigua ciudad romana de Gigia, y acabar en el Cerro de Santa Catalina, desde donde disfrutar de unas espectaculares vistas a los pies de la enorme escultura de Eduardo Chillida, el Elogio del Horizonte. El barrio de Cimadevilla, el más antiguo de Gijón, ofrece multitud de sidrerías y tabernas en las que degustar de su rica gastronomía y de un culín, o más de uno, de la bebida más conocida de Asturias.

Sandra Domènech, coordinadora editorial de Viajes National Geographic.

 

Priorat

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Priorat

Pocos paisajes del vino en los que la voluntad haya vencido tantos problemas como este rincón del interior de la Costa Daurada. Se podría decir que con los monjes que llegaron de Provenza para fundar la Cartuja de Escaladei llegó el vino a esta región de orografía escarpada. Precisamente, el secreto de esta denominación de origen está en sus viñas en pendientes que parecen querer tocar el cielo y que hacen madurar la uva en un clima extremo. Son vinos tan personales que muchos enólogos pueden llegar a diferenciar de que viña exacta es cada uno de los caldos. Por toda esta cultura, su entorno natural, los bellos pueblos, los hoteles con encanto y el lujo gastronómico, es una de las eternas candidatas catalanas a Patrimonio de la Humanidad.

José Alejandro Adamuz, editor colaborador digital de Viajes National Geographic.

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León

Hay un punto en el callejero que define exactamente lo que es la ciudad de León. Se trata de la confluencia entre Avenida Ramón y Cajal y la Calle Ruíz de Salazar, en pleno centro. Allí, aparecen de un solo vistazo para el visitante cerca de dos mil años de historia: al norte, en primer término, la torre románica de San Isidoro (S. XI y XII), un poco más lejos, el mejor tramo conservado de la segunda muralla romana (S. III); Al sur, el Palacio de los Guzmanes (S. XVI) y la fantasía medieval de la Casa Botines (S. XIX) que diseñó Gaudí para León. Y a esta lección magistral, hay que sumarle todo lo bien que se come y se bebe, el ambiente pausado de las calles del barrio Húmedo o del Romántico y la mirada al presente, y al futuro, del barrio Era de Renueva con ejemplos de arquitectura contemporánea, como el colorido Museo de Arte Contemporáneo de Castilla y León (MUSAC).

José Alejandro Adamuz, editor colaborador digital de Viajes National Geographic.

Costa Quebrada (Cantabria)

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Costa Quebrada (Cantabria)

Es de carácter montañés; y sin embargo, Cantabria puede sacar pecho sin complejo de tener uno de los litorales más bellos de España. Diríase que su especial morfología tiene un origen mítico: hace unos 100 millones de años, la Península Ibérica rotó con relación al continente abriéndose espacio así para el mar Cantábrico y dando lugar a los característicos pliegues de este litoral. Se podría decir que el paisaje excepcional de la Costa Quebrada es el testimonio de la eterna lucha entre el mar y la tierra. El Parque Geológico de Costa Quebrada se desarrolla a lo largo de unos 20 kilómetros, en los que se encuentran playas escénicas como la de Arnía con sus espectaculares flysch, o playa del Madero, mucho más recóndita, acantilados de horizontes tremendos, yacimientos prehistóricos y afloramientos rocosos que parecen lienzos.

José Alejandro Adamuz, editor colaborador digital de Viajes National Geographic.

 

Soria

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Soria

Para cualquier persona no iniciada en el turismo soriano esta opción puede parecer, a priori, secundaria. Nada más lejos. Los campos de Soria que cantó Machado así como las animadas calles de su ciudad tienen un sinfín de ofertas para los viajeros: desde un salto en el tiempo hasta la Antigüedad romana y la resistencia de los numantinos frente al gran Imperio hasta una ruta enológica por la ribera del Duero, pasando por fortalezas medievales como el espectacular castillo de Gormaz o rutas senderistas por el Parque Natural del Cañón del Río Lobos. Una delicia de destino que combina naturaleza, cultura y gastronomía. ¿Qué más se puede pedir?

 

Rías Baixas

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Rías Baixas

Las Rías Baixas son tradición, naturaleza, paisajes y buen comer a partes iguales. Las dos ciudades de referencia son Vigo y Pontevedra, ambas a orillas de ría y con vitales cascos antiguos entre los que se esconden las mejores barras donde saborear el producto del mar. Pero además, en los pequeños pueblos pesqueros aún puede sentirse la esencia de un litoral que podría recorrerse saltando de faro en faro hasta terminar en las Islas Cíes, parte del Parque Nacional de las Islas Atlánticas.

 

Bahía de Cádiz

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Bahía de Cádiz

La riqueza cultural, natural e histórica de la zona solo es comparable con la belleza y longitud de sus interminables playas. Coronada por la capital de la provincia, Cádiz, una de las urbes más antiguas de Europa, el resto de la zona de la bahía y sus alrededores esconde playas de la talla de el Palmar, Caños de Meca o Camposanto, ciudades históricas como San Fernando y pueblos encantadores de casas blancas encaladas y amplios porches con hamacas y tumbonas. Relax made in Andalucía

Granada

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Granada


La Alhambra es una maravilla refinada de la arquitectura. Para admirarla antes de conocerla, lo mejor es subir al barrio de muros y casas blancas del Albaycín, y allí buscar miradores como el de San Nicolás, con una vista del monumento con el marco natural de Sierra Nevada al fondo. Otra opción es buscar rincones escondidos con perspectivas menos conocidas, como las que se encuentran mientras se pasea por el empinado barrio del Sacromonte, lleno de cuevas donde antes se vivía y hoy se acude para cenar en restaurantes o para ver espectáculos y algún museo de flamenco. La fortificada Alcazaba es la parte más antigua y austera del conjunto, de gran contraste con los delicados palacios nazaríes, que fueron creados pensando en el deleite de los sultanes, con estancias decoradas con filigranas de estuco y patios refrescados por fuentes como la de los Leones. De esa época son también los jardines del Generalife, donde los juegos cantarines de agua acompañan al visitante –en verano son el escenario de un festival de música y danza–. Es cierto que Granada no se entiende sin su Alhambra, pero la ciudad reclama envidiosa que descubramos sus otros atractivos: la Catedral, en cuyo interior se halla el mausoleo de los Reyes Católicos, los baños árabes convertidos en spa donde relajarse, alguna de las teterías moriscas de la calle Calderería, las casas con «carmen» o jardín donde cenar bajo las estrellas, sin descuidar coquetear con la tradición del tapeo, una práctica que, como en el resto de Andalucía, en Granada resulta inolvidable.

Asun Luján, redactora de Viajes National Geographic

Triángulo castellano: Salamanca, Ávila y Segovia

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Triángulo castellano: Salamanca, Ávila y Segovia

Ávila, Segovia y Salamanca pueden configurar una escapada de fin de semana que funda monumentos, paisaje, gastronomía e historia, mucha historia. 

 

  1. Ávila conserva la muralla medieval más completa de la Península. Edificada en el siglo XI, desde la distancia impresiona por sus dimensiones, con casi 2,5 km de perímetro y muros de 12 m de alto. Hasta 2000 hombres trabajando durante 9 años fueron necesarios para levantarla. Y cuándo hoy se contempla uno se pregunta qué tuvo esa ciudad en el pasado para precisar ser tan protegida. En la Edad Media, sus torres garantizaban la defensa cuando la ciudad tenía que repeler los ataques moriscos. Sus murallas se traspasaban por puertas que también servían para precintarla en caso de epidemias o para controlar el comercio de víveres, como revela el nombre de la Puerta del Peso de la Harina. Otras también muestran con su nombre la función que tenían, como la Puerta de la Cárcel o la de los Malaventurados, por la que salían los condenados a muerte. Hoy el principal acceso al casco histórico de Ávila se realiza por la robusta Puerta del Alcázar, muy próxima a la Catedral. El templo, con aspecto de fortaleza, está adosado a la muralla, sobre la que además discurre un paseo de adarve desde el que se contempla el casco antiguo y varias iglesias románicas construidas extramuros, como la de San Vicente. Santa Teresa nació en la provincia de Ávila y vivió muchos episodios de su vida en la ciudad, por lo que su figura se recuerda constantemente en puertas, plazas, monumentos, tiendas, mesones y hasta el guisos y dulces como las deliciosas yemas de Santa Teresa.
     
  2. Al este de Ávila se sitúa Segovia, otra capital con famoso monumento. Se trata de su Alcázar, residencia de los reyes castellanos entre los siglos XII y XVIII, y el edificio más relevante y elevado de la ciudad medieval. Se dice que desde una de sus torres el rey Alfonso X estudiaba el firmamento. El centro de Segovia se extiende a los pies de su Alcázar, como un museo al aire libre de arquitectura. La obra más antigua del conjunto es el Acueducto romano, con más de veinte siglos de historia, cuya parte más elevada y famosa es la que cruza la Plaza de Azoguejo, rodeada de mesones tradicionales. Un dédalo de calles medievales serpentean entre el Alcázar y el Acueducto, donde se pueden visitar la Cátedra gótica y las iglesias románicas de San Esteban y San Andrés sobresaliendo sobre los tejados.
     
  3. Cerrando el trío por el oeste se llega a Salamanca, una de las ciudades más ilustradas de la Península. La Plaza Mayor ha sido fiel testigo de las distintas etapas vividas. Considerada ejemplo de arquitectura civil barroca, a lo largo de su historia ha tenido varias funciones, desde coso taurino a patíbulo hasta escenario teatral y sede del Ayuntamiento. Hoy sentarse en una de las terrazas de los bares y mesones tradicionales que se cobijan bajo sus pórticos es el mejor modo de conocer el pulso de esta ciudad de alma juvenil por su Universidad, la más antigua de España, fundada en el siglo XIII. La plaza suele ser el inicio de muchos paseos que no dejan de pasar junto a rincones famosos, como la Casa de las Conchas renacentista o el Convento de las Dueñas, obra cumbre del plateresco salmantino. En cualquier caso, todo paseo debe dirigirse a sus catedrales, sí, en plural, porque Salamanca tiene dos: la Vieja, del siglo XII, y la Nueva, del XVI.

Asun Luján, redactora de Viajes National Geographic

Baix Empordà

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Baix Empordà

La comarca del Baix Empordà es un mosaico de pueblos medievales, calas intactas, playas y arenales de dunas, masías reconvertidas en pequeños hoteles y restaurantes, de interior o con vistas al mar. De todo su territorio, lo que el escritor Josep Pla llamaba l’Empordanet es la joya guardada en el cofre. Un triángulo imaginario que tendría en un vértice su pueblo natal, Palafrugell, y en los otros la Vall d’Aro y las Gavarres, con dos archipiélagos fijos en el mar, las islas Formigues al sur frente al cabo de Cap Roig, y las Medes al norte. El literario l'Empordanet hay que descubrirlo a ritmo lento, por carreteras secundarias que se encuentran con pueblos medievales que emergen entre campos de girasoles, trigo o arroz, o a pie siguiendo el Camino de Ronda, el sendero que bordea toda la Costa Brava desde Blanes a Portbou, y va asomándose a miradores y calas recogidas entre acantilados, donde solo algunos pinos atrevidos se vuelcan a besar el mar. En el litoral del l’Empordanet también se encuentran enclaves que preservan su esencia marinera, en su fisonomía y en la gastronomía, como Tamariu, Sa Tuna o Calella de Palafrugell, una antigua aldea de pescadores donde las barcas aún reposan junto a la orilla o sobre la arena, y en la que se siguen cantando nostálgicas habaneras en las tabernas.

Asun Luján, redactora de Viajes National Geographic

 

Toledo

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Toledo


Toledo respira historia. Se percibe especialmente cuando se recorren los callejones de su barrio antiguo, algunos tan solitarios que al traspasarlos hacen sentir escalofríos al rememorar mil y una leyendas. Aquí pervive la herencia de árabes, judíos y cristianos que lo habitaban en el pasado y por los que Toledo fue conocida como la Ciudad de las Tres Culturas. Aquel crisol cultural también se plasma en la arquitectura, con mezquitas, sinagogas e iglesias conviviendo de forma ejemplar. Para atestiguarlo ahí están la mezquita del Cristo de la Luz, las sinagogas del Tránsito y la de Santa María la Blanca, la Catedral coronada por una de las agujas más intrépidas de la arquitectura religiosa o el Monasterio de San Juan de los Reyes, edificado en 1746 por los Reyes Católicos para conmemora la victoria en la batalla de Toro. Otros enclaves han transformado su función original, como el Hospital de Santa Cruz, que nació en el siglo XIV para dar cobijo a los huérfanos y hoy exhibe objetos arqueológicos, esculturas y pinturas. En Toledo también vivió El Greco, del que se puede seguir una ruta que discurre por su casa-museo y enclaves donde ver algunos de sus cuadros, sobresaliendo El entierro del señor de Ordaz, en la parroquia de Santo Tomé. Dejando atrás el silencio del barrio histórico uno se topa con el ajetreo de bodegas y mesones tradicionales y un sinfín de tiendas donde se venden armas y armaduras, cerámicas y recuerdos. Un buen lugar para pulsar el ritmo actual de la ciudad es la Plaza Zocodover, con sus calles colindantes. Pero también vale la pena salir del centro urbano, por ejemplo por la Puerta de Bisagra, construida en 1550 como entrada principal de la ciudad, para recorrer el Paseo del Tajo, un camino que sigue la orilla del río, desde el que se contemplan vistas de la ciudad dominada por el Alcázar, un sobrio edificio que hoy acoge un museo del ejército. 

Asun Luján, redactora de Viajes National Geographic

Sierra de Guara (Huesca)

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Sierra de Guara (Huesca)

Este macizo agujereado por la acción de los ríos emerge como una isla a medio camino de los picos y valle pirenaicos que asoman por el norte, y las extensiones de campos que anuncian los Monegros por el sur. El Parque Natural de la Sierra y los Cañones de Guara es un paraíso para los aficionados al descenso de barrancos. Los hay de distinta dificultad, con más o menos agua, pero todos requieren de un guía experto que conozca los secretos de cada río. El otro tesoro de Guara lo ofrecen sus pueblos, enroscados en torno a una iglesia o a la orilla de un río, aprovechando el frescor del agua, a la sombra de los olivos y con las viñas dorando las uvas con las que luego se elaborarán sabrosos vinos del Somontano. Las localidades de referencia para disfrutar de actividades en el río son Alquézar, con su fortaleza morisca transformada en colegiata colgada de un acantilado que se asoma al río Vero, y Rodellar, sobre el espectacular barranco de Mascún y el valle del río Alcanadre. 

Sandra Martín, redactora jefe de Viajes National Geographic

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P.N. de Somiedo

Asturias tiene en este parque uno de sus espacios naturales mejor preservados. Declarado Reserva de la Biosfera, Somiedo se considera un ejemplo de la convivencia entre la actividad humana y la fauna salvaje. Los cuatro valles del parque (los de los ríos Somiedo, Pigüeña, Valle y Saliencia) reúnen aldeas donde aún perviven viejos oficios y donde empiezan numerosas rutas hacia lagos y prados con cabañas de pastores o brañas. Y también recorridos guiados para observar osos, ciervos y urogallos, que han hallado en Somiedo un hogar magnífico y exuberante.

Sandra Martín, redactora jefe de Viajes National Geographic

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Parque Nacional de Aigüestortes y Estany de Sant Maurici


Con más de 200 lagos, ríos, cascadas y praderas inundadas, el agua es el protagonista del Parque Nacional de Aigüestortes i Estany de Sant Maurici, en el Pirineo central. Una extensa red de senderos se adentra por sus múltiples valles y asciende entre bosques de pinos y abetos hasta alcanzar los lagos y prados de las zonas altas. Allí empieza una segunda ronda de caminos que salvan collados, conectan refugios (la ruta Carros de Foc pasa por los 9 refugios del parque) y permiten coronar cuatro cumbres de más de 3000 m y otras menos altas pero emblemáticas, como el Gran Tuc de Colomèrs (2933 m) o el doble pico de Els Encantats (2748 m). Se puede acceder desde las comarcas leridanas del Val d’Aran, la Alta Ribagorça, el Pallars Jussà o el Pallars Sobirà. Entre las rutas más sencillas y accesibles para familias con niños pequeños destaca la vuelta al lago de Sant Maurici (se llega en taxi todoterreno desde Espot), en el sector oriental, y la subida al lago y refugio de Colomèrs, accesible desde el valle de Arán.
 

Sandra Martín, redactora jefe de Viajes National Geographic

Sierra Norte de Guadalajara

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Sierra Norte de Guadalajara

La España vacía no está así por su patrimonio natural ni por sus encantos rurales. Y quizás el mejor ejemplo de ello sea esta comarca que, sin tener un nombre marketiniano, es delimitada a la perfección por el Henares. Al otro lado de este río esperan hayedos, pinares, picos amables y hoces inesperadas. Pero, sobre todo, un conjunto de localidades como Atienza o Sigüenza donde el arte y las gastronomía sorprende en cada esquina. Y eso sin hablar, aún, de los pueblos negros, el epítome de un ruralismo pobretón... que está más de moda que nunca. 

Javier Zori del Amo, director digital de Viajes National Geographic.

Rioja Alta y Rioja Alavesa

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Rioja Alta y Rioja Alavesa

Sí, el vino define la Península Ibérica como ningún otro cultivo, pero en esta zona ubicada entre la Sierra Cebollera y la de Cantabria su cultura se ha sublimado hasta la perfección. Viñedos que ondulan burlando al Ebro, aldeas horadadas por decenas de calados y bodegas que han liderado la revolución enoturística del país son sus principales reclamos visuales. pero aquí lo que impera es el sentido del gusto, de ahí que sea un pecado obviar los pintxos en Ezcaray, las chuletillas asadas al sarmiento en cualquier viñedo o los restaurantes modernos que, ya sea en Haro, Briones, Laguardia o en Elciego, sofistican a un vino que cada vez es más vanguardista. 

Javier Zori del Amo, director digital de Viajes National Geographic.

Las Villuercas (Cáceres)

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Las Villuercas (Cáceres)

La comarca de Las Villuercas, un dédalo de pequeños valles al sudeste de Cáceres, es una de las áreas naturales más valiosas de Extremadura. En este rincón donde las serranías se tapizan de castaños, robles, rebollos, alcornoques y encinas, miles de aves migratorias encuentran su hogar cada invierno. Las Villuercas son pródigas en pinturas rupestres, ermitas e iglesias mudéjares (Humilladero, Santa Catalina), pueblos famosos por su artesanía o sus alimentos (Alía, Cañamero) o sus necrópolis, castros y fortalezas (Berzocana, Cabañas del Castillo). El enclave más famoso y emblema de la comarca es Guadalupe, con su monasterio fortificado del siglo XIV y su virgen negra, que daría nombre a una isla del Caribe y a la virgen más venerada de México.

Josan Ruiz, director de Viajes National Geographic.

Selva de Oza (Huesca)

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Selva de Oza (Huesca)

En la Boca del Infierno, la garganta que forma el río Aragón Subordán al norte del pueblo de Siresa (Huesca), hay espacio para el río y poco más. Las hayas, abetos y pinos que se encaraman por el desfiladero son la antesala de uno de los bosques más notables de Aragón. Al ensancharse el valle se llega al refugio y la zona de acampada de la Selva de Oza. De aquí parten dos excursiones memorables: la que lleva al ibón de Acherito (un lago a 1870 m) y la de Aguas Tuertas. Esta última puede acortarse remontando en autómovil el valle de Guarrinza por una pista. Luego el sendero trepa hasta un inmenso circo glaciar, donde el Aragón Subordán traza fantasiosos meandros en una pradera a 1615 m. Un dolmen añade más trascendencia al paraje, por si su belleza no bastara. Estamos en el lugar con más monumentos megalíticos del Pirineo, como se explica en el Centro de Interpretación del Megalitismo Pirenaico y de la Val d'Echo, junto al cámping de Oza.

Josan Ruiz, director de Viajes National Geographic.

Los Arribes del Duero (Zamora y Salamanca)

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Los Arribes del Duero (Zamora y Salamanca)

Al oeste de Salamanca y Zamora, las dehesas de la penillanura que se despliega hasta la frontera con Portugal se ven cortadas súbitamente por los amplios cañones que el Duero y sus afluentes (Águeda, Esla, Huebra, Tormes, Uces) han excavado en el zócalo de rocas graníticas. El desnivel puede alcanzar los 400 m y en ocasiones el agua se precipita bramando por saltos extraordinarios, como el del río Uces en el Pozo de los Humos. Navegar por el Duero en esta zona o recorrer sus orillas por el sendero GR-14 es la mejor forma de apreciar estos paisajes primigenios del “Far West” peninsular. A poca distancia del agua hay aldeas donde el tiempo parece detenido, ideales para el turismo rural

Josan Ruiz, director de Viajes National Geographic.

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Castillo de alcázar de Segovia

Conocido como bastión en el siglo XII, fue residencia de reyes hasta el XIX. Su torre del homenaje, en el centro del recinto, y las cúpulas cónicas de sus torretas dibujan su inconfundible silueta. Frente a él se extiende el centro histórico segoviano, repleto de alicientes artísticos y gastronómicos.

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El jardín de cactus de Lanzarote

Creado en 1991 para mostrar parte de la flora autóctona de esta isla de origen volcánico, fue la última obra que César Manrique legó a las Canarias.  El artista levantó su proyecto sobre una antigua cantera y distribuyó los más de 10.000 ejemplares de cactus de forma armónica, como si de un lienzo se tratase. En lo más alto del conjunto se levanta un viejo molino de viento.

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Parque del Retiro, Madrid

Las 118 hectáreas de este famoso parque son el principal pulmón verde de la ciudad y un oasis de paz para muchos madrileños y visitantes. El espacio se empezó a construir en el siglo XVII por orden del conde-duque de Olivares, entonces consejero del rey Felipe IV. Junto a sus zonas ajardinadas acoge bellos palacetes, áreas de paseo y lagos por los que navegar en pequeños botes. Muy cerca, en el Paseo del Prado, también se puede descubrir el Real Jardín Botánico, uno de los más antiguos de España inaugurado en 1775, que cobija una muestra de plantas de todos los continentes.

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El vergel del Alcázar de Córdoba

En el Alcázar de los Reyes Cristianos cordobés aún se percibe la sensorial tradición árabe de refrescar las huertas y los oasis con acequias, fuentes y canales. Donde los califas hacían cultivar hortalizas y hierbas aromáticas, hoy se puede pasear por un hermoso jardín de tres niveles que tiene senderos limitados por setos, cipreses, cítricos y palmeras.  En 1328, el rey Alfonso XI mandó construir sobre el antiguo palacio califal el actual recinto amurallado que, un siglo después, ocuparon los reyes católicos durante la reconquista de Granada. Situado entre el Guadalquivir y la Mezquita-Catedral, el Alcázar conserva las torres de los flancos (Leones, Homenaje, Inquisición y Palomas) y muestra restos romanos hallados en el subsuelo en la Sala de los Mosaicos.

Gtres

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Maspalomas (San Bartolomé de Tirajana, Gran Canaria)

Este desierto domesticado de algo más de cuatro kilómetros cuadrados es uno de los emblemas de Gran Canaria. La Reserva Natural Especial de las Dunas de Maspalomas tiene como premio el azul del mar. Por el clima no hay que preocuparse, que por algo esto es el archipiélago canario. Maspalomas es como un universo playero donde todos los bañistas encontrarán su rincón favorito. Alrededor del kiosco nº 4 está la zona nudista y en el nº 7 ondea orgullosa la bandera del arcoíris.