Estados Unidos

1 /112
En el #2: Nueva York

Foto: Shutterstock

1 / 112

En el #3: Nueva York

Su posición en el número tres del ranking está basada principalmente en su cultura y en la poderosa capacidad de contar su propia historia. Además de un Storytelling bien trabajado, la solidez económica y oferta museística de esta urbe sigue atrayendo a visitantes por primera vez.

Son turistas que no paran de llegar para encantarse con todo lo que han visto en las películas y series. Pero se encuentran también con los nuevos parques, las nuevas exposiciones y ofertas de ocio novedosas de este año. Sin embargo, la gastronomía inquieta y sus grandes eventos son lo que hacen con que la Gran Manzana se mantenga en el pódium de esta clasificación.

 

winter lantern festival

Foto: NYC & DC Winter Lantern Festival

2 / 112

El Winter Lantern Festival en Staten Island

La eclipsada isla de Staten Island deja de ser apenas una terminal de ferrys para convertirse en un destino navideño. Todo gracias al Winter Lantern Festival. El evento en su cuarta edición llena de luces el SIUH Community Park. Las esculturas luminosas que se elevan hasta los 10 metros invitan a un viaje al este. Mientras que sus icónicos túneles iluminados crean una Navidad nada básica. Este universo inspirado en mitos y leyendas chinas cuenta también con mapeo de proyección y un DJ en vivo que guía la experiencia inmersiva. 

El Journey to the East es solo uno, de los cuatro eventos contemplados por el festival. Que entre octubre y enero llena también de puro encanto las regiones de Queens, Nassau y Suffolk. Las experiencias navideñas por la ciudad de Nueva York van desde un drive-thru por planetas y astronaustas hasta un día en una granja de esculturas con flores y animales iluminados. 

 

Levitation - Cápsulas One Vanderbilt

Foto: Summit One Vanderbilt

3 / 112

Summit One Vanderbilt

El 21 de octubre del 21, esa es la fecha de llegada del mirador sobre Nueva York más reciente. En un sector de competencia tan apretada, estaba claro que el Summit One Vanderbilt tenía que ofrecer algo muy distinto. ¡Y vaya si cumple con las expectativas! Se trata del observatorio más inmersivo del mundo, algo así como una postal 3D on la que se tiene la sensación de que más que estar viendo la ciudad, se está entrando en ella. La experiencia sensorial se disfruta en superficie de 6.000 m2 distribuidos entre los pisos 91 y 93 que ha sido diseñada por el artista conceptual Kenzo Digital.

Seguir viajando

iStock-458997533. #5. Bagby Hot Springs (Estados Unidos)

Foto: iStock

4 / 112

En el #5: Bagby Hot Springs (Estados Unidos)

Adentrándose en el bosque de Mount Hood, en Oregon, se encuentran unas fuentes termales ubicadas dentro de las Montañas Cascade, que ya eran usadas por los nativos americanos cientos de años atrás. En la década de 1920 se construyó una casa de baños nutridas por tres manantiales principales, cuyas temperaturas oscilan entre los 59 y los 49ºC. Entre los minerales que se encuentran en sus aguas, los más presentes son sílice, sodio, sulfato y carbonato, y los visitantes pueden sumergirse en ellos en las bañeras de troncos de cedro.

14242850382 9c3ecf5c7d k. #2. Travertine Hot Springs, Estados Unidos

Foto: Flickr by John Fowler

5 / 112

En el #2: Travertine Hot Springs (Estados Unidos)

Este conjunto de manantiales geotérmicos están ubicados cerca de Bridgeport, en el estado de California. Para aprovechar las aguas termales, cuya temperatura fluctúa por el movimiento subterráneo, se construyeron una serie de piscinas con roca primitiva, hormigón y madera, de tal manera que se pudiera controlar la temperatura del agua contenida. A pesar de que la primera piscina se creara a principios del siglo XX, los pueblos indígenas locales ya se bañaban en las aguas termales tiempo atrás.

iStock-153778909. Giant Forest

Foto: iStock

6 / 112

Giant Forest, un hogar para gigantes en California

En el área de Kings Canyon y dentro del bosque Grant Grove vive otra secuoya gigante: el General Grant, de 81 metros de alto. Sobre estos ejemplares colosales se puede aprender mucho en el Giant Forest Museum, una hora al norte de la entrada de Ash Mountain. Por otra parte los centros de visitantes de Foothills, Lodgepole y Kings Canyon cuentan también con excelentes exposiciones sobre fauna y flora. Sequoia & Kings Canyon suele formar parte del viaje que desde la ciudad de San Francisco visita el Parque Nacional Yosemite y el monte Whitney, de 4.418 metros.

Cargando vídeo: Diseño sostenible y seguro
Diseño sostenible y seguro

Foto: Summit One Vanderbilt

7 / 112

Diseño sostenible y seguro

Este proyecto también ha tenido en cuenta la sostenibilidad y la seguridad de los usuarios. SL Green no sólo se ha preocupado por mantener una de las huellas de carbono más bajas de edificios de una magnitud similar, sino que también ha incluido alta tecnología a nivel sanitario. Las entradas para The Summit se pondrán a la venta este mismo verano y habrá una opción de preventa para los usuarios registrados en su sitio web.

Levitation (ledges)

Foto: Summit One Vanderbilt

8 / 112

Una subida de vértigo

El primer punto fuerte de Summit One Vanderbilt es Ascent, un ascensor exterior de cristal en el que los visitantes podrán ver la ciudad más allá de sus pies durante un ascenso de 369 metros. Además, esta construcción estará conectada directamente con la estación Grand Central Terminal, una de las mayores joyas arquitectónicas de Nueva York. A lo largo del edificio también se han habilitado cajas exteriores llamadas Levitation, también de cristal, suspendidas sobre la Madison Avenue de Manhattan. 

Summit Exterior

Foto: Summit One Vanderbilt

9 / 112

Sorpresas sensoriales aún por desvelar

El edificio One Vanderbilt es una de las construcciones más altas de Nueva York y no sólo ofrece unas vistas únicas, sino que también incluye experiencias multisensoriales y la tecnología más vanguardista que abraza arte, naturaleza y diseño a la vez. The Summit aún guarda sorpresas sin desvelar: una experiencia de arte inversivo diseñada por Kenzo Digital, una atracción sensorial que incluirá sonido, animación, iluminación y más materiales pensados para despertar los sentidos y conectar la percepción del visitante sobre Nueva York con la naturaleza. 

Apres Outdoors

Foto: Summit One Vanderbilt

10 / 112

Un observatorio de 6.000 metros cuadrados

Para coronar la experiencia, el visitante podrá tomar algo en Après mientras se disfruta del observatorio The Summit con una bella perspectiva de la Gran Manzana y el prado alpino urbano al aire libre más alto del mundo. El observatorio de cuatro niveles y 6.000 metros cuadrados combinará interior y exterior con terrazas al aire libre y se ubicará entre los pisos 57 y 59, y aunque no será tan alto como el de otros rascacielos de la ciudad, ofrecerá unas vistas inigualables de Central Park, el edifico Chrysler, el East River y otros atractivos de Nueva York.

 DSF8049. La Luna, un aura perfecta para la antorcha más famosa

Carlos Sánchez

11 / 112

La Luna, un aura perfecta para la antorcha más famosa

Esta fotografía de la luna perfectamente alineada con la antorcha de la Estatua de la Libertad tuvo mucha planificación detrás. “Está hecha con un teleobjetivo desde Liberty State Park en Nueva Jersey”, explica Carlos Sánchez, y añade que “las fotografías de la luna alineada con algún monumento o edificio siempre son complicadas porque requieren mucha planificación y han de darse muchos factores para que salgan bien”. El fotógrafo confiesa que esta imagen, realizada desde la pasarela peatonal que conecta Black Tom Island con Liberty State Park, “tiene muchos intentos fallidos detrás” que, por suerte, no le hicieron abandonar. 

 DSF8316. Seguir disparando tiene recompensa

Carlos Sánchez

12 / 112

Seguir disparando tiene recompensa

“Está de espaldas y con el cuerpo cortado, pero es posiblemente mi mejor fotografía de la Estatua de la Libertad”. Así de rotundo se muestra el fotógrafo sobre esta imagen, tomada en el mismo lugar que la anterior, pero sólo unos minutos después. “En esta ocasión el cielo se convirtió en el lienzo perfecto”, asegura Carlos Sánchez, que cree que, a veces, los encuadres más interesantes se consiguen cortando la estatua para darle más protagonismo al cielo. Esta fotografía, según explica Sánchez, “es un recordatorio de que siempre merece la pena seguir disparando después de conseguir la imagen que teníamos planificada.”

 DSF7383. Capturando la inmensidad del Empire State

Carlos Sánchez

13 / 112

Capturando la inmensidad del Empire State

Esta pareja viendo el atardecer desde el East River Memorial Bench en Brooklyn permitió al fotógrafo conseguir un encuadre del Empire State Building diferente a los habituales. “Este día iba con la intención de fotografiar el skyline de Manhattan desde Williamsburg”, explica Sánchez, "pero al llegar me encontré con una pareja subida a esta estructura, disfrutando del atardecer”. Fue entonces cuando decidió retroceder unos metros para incluirlos en el encuadre: “Así conseguí capturar el momento además de la vista, y a la vez poner en perspectiva la inmensidad del Empire State”.

 DSF4067. Una silueta diferente de Nueva York

Carlos Sánchez

14 / 112

Una silueta diferente de Nueva York

Si hay algo que caracteriza el skyline de Nueva York son los depósitos de agua sobre las azoteas de los edificios. “Esta fotografía está hecha desde Central Park al amanecer”, explica el fotógrafo, y añade que esa es su mejor fotografía de estas características construcciones en las azoteas de Nueva York. “Está hecha un amanecer de julio desde Central Park, aunque no se ven muchas fotografías hechas desde allí al amanecer porque mucha gente sigue pensando que es un sitio inseguro de noche”, cuenta Sánchez, aunque él cree que “pasear de noche por Central Park no es más inseguro que pasear por cualquier calle de la ciudad."

 DSF4404. Una perspectiva diferente del mítico Radio City Music Hall

Carlos Sánchez

15 / 112

Una perspectiva diferente del famoso Radio City Music Hall

La calle 45 es una habitual en las fotografías de Carlos Sánchez. “En esta ocasión utilicé un mini trípode para bajar la cámara a ras de asfalto y conseguir un encuadre diferente”, explica el fotógrafo. El Radio City Music Hall que aparece en la imagen es un lugar de entretenimiento que se ubica en el Rockefeller Center y está considerado como el teatro más importante del país, con lo cual es un objetivo habitual de los focos. El profesional asegura que, “durante la pandemia, Nueva York ha estado extrañamente vacío, con lo cual esta es una fotografía especial porque sé que va a ser difícil repetirla sin nadie por la calle.”

 DSF4018

Carlos Sánchez

16 / 112

El fenómeno del Manhattanhenge

Un fenómeno que se produce contadas veces al año es la vista del sol poniéndose perfectamente alineado con las calles de Manhattan. Esta fotografía, que es la que aparece en la portada de la guía fotográfica de Nueva York, está hecha desde la calle 45 con un teleobjetivo. “Conseguir buenas fotografías del Manhattanhenge no es fácil”, cuenta Sánchez, “es un evento que sólo sucede cuatro veces al año, y las localizaciones más populares para fotografiarlo se llenan varias horas antes de la puesta o la salida del sol”. “De todos mis intentos de fotografiarlo, este desde la calle 45 es sin duda mi favorito”, confiesa el fotógrafo,“todo cuadró perfectamente en este disparo, desde la luz hasta el ciclista que va por la calzada.”

 DSF1559-Pano-2-lightroom-photoshop. La unión del Skyline de Lower Manhattan y el de Jersey City

Carlos Sánchez

17 / 112

La unión de dos skylines: Lower Manhattan y Jersey City

Los dos cara a cara, puestos frente a frente, uno iluminado en la oscuridad y otro bajo el cielo brillante. Los dos skylines enmarcan la Estatua de la Libertad, situada en el centro. Esta panorámica es una toma que el fotógrafo hizo desde el muelle 34 del Hudson River Park en Manhattan, pero no fue fácil. “Esta fotografía la conseguí tras cuatro o cinco visitas al atardecer a esta localización en el muelle 34, a orillas del río Hudson”, cuenta Sánchez, y asegura que “es el mejor atardecer que he conseguido capturar con mi cámara en Nueva York”. Una insistencia que, finalmente, valió la pena para conseguir una de sus mejores instantáneas.

 DSF2485-h. El edifico Chrysler desde un punto estratégico

Carlos Sánchez

18 / 112

El edifico Chrysler desde un punto estratégico

Este es, sin duda para Carlos Sánchez, “mi encuadre favorito del edificio Chrylser”, y no es para menos. La fotografía está hecha con un teleobjetivo desde la esquina de Mercer Street con Canal Street, en la frontera de tres barrios icónicos de Nueva York: Chinatown, Tribeca y el SoHo. El edificio Chrysler, de fondo, es un icónico rascacielos de la ciudad, y su estructura decó genera un gran contraste con las construcciones que aparecen en primer plano. “Este encuadre lo descubrí por casualidad mientras paseaba por Chinatown”, cuenta el fotógrafo, y confiesa que “haciendo esta foto fue cuando se me ocurrió la idea de recopilar todas las localizaciones que conocía de la ciudad en una guía fotográfica”.

 DSF8108-luminar. El skyline de Lower Manhattan desde Brooklyn

Carlos Sánchez

19 / 112

El mítico skyline de Lower Manhattan desde Brooklyn

Los viejos postes de madera que formaban el Old Pier 1, un antiguo embarcadero, son la antesala perfecta para el telón de fondo de Lower Manhattan. Carlos Sánchez guarda un especial cariño a esta imagen porque, según explica, "fue la primera fotografía que hice tras mudarme a Nueva York”. El fotógrafo cuenta que “es un encuadre que ha repetido decenas de veces y el resultado siempre es distinto, ya que depende del nivel de la marea”. Vista desde Brooklyn, esta escena de Manhattan guarda una cierta magia por la larga exposición que congela el movimiento del cielo y del mar y pone en relación el conjunto de postes que, en cierto modo, guardan un paralelismo estético con el grupo de edificios.

 DSF1028. El skyline de Jersey City desde el Hudson

Carlos Sánchez

20 / 112

El skyline de Jersey City desde el Hudson

Es muy habitual ver fotografías del skyline de Manhattan desde Jersey City, pero la imagen inversa es menos conocida. “Este candilazo sobre Jersey City está fotografiado desde el Hudson River Park en Manhattan”, cuenta Sánchez. La imagen fue la primera que el profesional tomó tras pasar más de un mes confinado en su casa al inicio de la pandemia por Covid-19 en 2020. Así explica cómo se sintió: “no me podía creer la suerte que tuve de encontrarme con un atardecer así de espectacular el primer día que volvía salir con la cámara”. Una instantánea hecha desde el muelle 64 que le recordará por siempre la sensación de recuperar la libertad de la que se vio privado durante su encierro.

De Longpre Avenue, un volcán en erupción

Foto: Creative Commons

21 / 112

De Longpre Avenue, un volcán en erupción

Leer Cartero como una simple novela sería desperdiciar una fantástica guía por Los Ángeles más alternativo. El libro es casi un mapa preciso de esa ciudad escondida a los ojos del viajero: desde los suburbios periféricos dominados por personajes extraños hasta los antros, las licorerías o el hipódromo donde el poeta solía pasar grandes ratos. Pero también es un largo sendero a través de los vicios de Bukowski: el sexo, el juego, la violencia, la soledad y el alcohol dan forma al escritor, y todos ellos se concentran en un mismo espacio, su casa.

Durante décadas vivió en el 5124 de De Longpre Avenue, un pequeño apartamento situado en el noroeste de Los Ángeles. De estética sobria y humilde, en el interior de aquellos muros de hormigón desnudo desata sus impulsos más bajos forjándose la fama de viejo indecente, que más tarde adoptaría él mismo como mote. Las mujeres llegaban allí como polillas a la luz, solo que atraídas por sus poemas y el aura de escritor underground. Bebían, se acostaban, se enamoraban, aunque por poco tiempo, se peleaban y se insultaban para finalmente esfumarse. El vacío era reemplazado casi al instante por otra mujer, y así eternamente. Y sin embargo, cuanto más profundo se hacía el círculo vicioso mayor era la producción de su obra. Las mujeres y el sexo y el alcohol fueron la materia prima en la que basó sus grandes obras y poemas y De Longpre Avenue fue el lugar donde vieron la luz.

No obstante, a principios del nuevo milenio, un proyecto inmobiliario amenazó con derribar el complejo para construir nuevos edificios, pero gracias a la presión de los propietarios y sus seguidores consiguieron paralizar el plan hasta que finalmente, en 2008, el Consejo de la ciudad lo declaró Monumento Histórico y Cultural. El consejero de aquel entonces dijo: "Hollywood no es famoso por sus santos o por sus monjas. Siempre atrajo a gente complicada e importante, Bukowski definitivamente encaja en ese molde”.

El ascenso literario, a lomos de un gorrión negro

Foto: Creative Commons

22 / 112

El ascenso literario, a lomos de un gorrión negro

La fama como escritor llegó tarde. Era 1969, Bukowski tenía 49 años y seguía trabajando como cartero. Fue entonces cuando su compañero John Martin consiguió convencerlo para que dejara su trabajo y se dedicase plenamente a la escritura. Tres años antes, Martin había fundado en Los Ángeles la editorial del gorrión negro, Black Sparrow Press, y lo hizo con el objetivo expreso de publicar las novelas y poemarios de Bukowski, aunque también ayudó a dar a conocer a varios autores de vanguardia como John Fante, Paul Bowles o Lucia Berlin.

Dicho y hecho, aceptó el trato aunque en palabras del propio Bukowski, hacerlo era prácticamente morir de hambre, pues todo lo que le ofrecía su amigo eran cien dólares mensuales, pero eso sí, de por vida, publicara o no.

"Tengo dos opciones, permanecer en la oficina de correos y volverme loco… o quedarme fuera y jugar a ser escritor y morirme de hambre. He decidido morir de hambre."

Homenaje contemporáneo

Foto: Creative Commons

23 / 112

Homenaje contemporáneo

El tiempo ha ensalzado a Bukowski como un escritor y poeta de masas. Su estilo visceral, aparentemente sencillo y preciso ha atraído a muchos que intentan seguir sus pasos. Quizás su nombre no tenga una estrella en el paseo de la fama, pero Los Ángeles ha encontrado otras formas de rendirle homenaje. Uno de los elementos más característicos de la ciudad son los murales y graffittis, y Bukowski tiene el suyo propio. Se encuentra en el barrio de Los Feliz, cerca del observatorio Griffith. El humo de un cigarro deja entrever su rostro marcado por el acné galopante que le acechó durante toda su vida y a su lado, una cita suya: "Lo más importante es lo bien que camines por el fuego".

Su rostro también es visible en el cruce de Pico Boulevard y South Crescent Heights Boulevard, justo al lado de la sala de conciertos The Mint. También aparece con un cigarrillo en los labios y una de sus frases más conocidas: "No me gusta la cárcel: tienen el tipo equivocado de barras ahí”. Las barras que más le gustaban, sin duda, eran las que venían acompañadas de un vaso de ginebra o whisky y es tras una de ellas, donde el escritor sigue apareciéndose cada día. Se trata de Barkowski, un bar temático de Santa Mónica decorado completamente por fotografías del autor de Factotum, Mujeres o La Senda del perdedor.

Fama, alcohol y caballos

The Pink Elephant Liquor

24 / 112

Fama, alcohol y caballos

El acuerdo de colaboración no tardó en dar sus frutos y pronto pudo olvidarse de los cien dólares mensuales. La década de los setenta trajo consigo mucho dinero y como no podía ser de otra manera, gran parte iba a ser invertido en sexo, alcohol y apuestas. Lo primero que hizo fue dejar su apartamento en De Longpre Avenue, aunque por su cabeza no existía la posibilidad de dejar atrás la ciudad de Los Ángeles. Preguntado por la posibilidad de trasladarse fuera, Bukowski respondió tajante:

"¡No, por dios! Me gusta la anarquía de la ciudad, la mugre, el aire contaminado, la peligrosidad de las calles. En el campo me volvería loco. A mí dadme el estruendo de las bocinas de los coches y las aceras sucias."

El lugar elegido fue una casa en San Pedro, el distrito más al sur de la ciudad. Allí pasó la última etapa de su vida acompañado de Linda Lee Beighle, dueña de un restaurante de comida sana. Entre tanto, el 'viejo indecente' se dejaba caer con frecuencia por el Frolic Room, el bar situado en el paseo de la fama o el The Pink Elephant Liquor, la licorería por excelencia de Bukowski. Cuando el alcohol no calmaba su sed, asistía a las carreras de caballos que se celebraban en el hipódromo de Hollywood Park o el de Santa Anita. Mataba el tiempo apostando y, a veces cuando ganaba dinero, se permitía auténticos festines culinarios en buenos restaurantes como el Musso & Frank, también ubicado en Hollywood Boulevard y a menudo frecuentado por las estrellas de cine.

“No lo intentes”

Foto: Creative Commons

25 / 112

“No lo intentes”

Su recorrido termina en el hospital San Pedro Peninsula, allí pasó sus últimos días. El 9 de marzo de 1994, Charles Bukowski murió a los setenta y tres años al no superar el tratamiento de quimioterapia al que estaba siendo sometido contra la leucemia. Cinco días más tarde, y a petición suya, tres monjes budistas trasladaron el cuerpo hasta el cementerio de Green Hills Memorials Parks, en el Rancho Palos Verde, donde fue enterrado. Su tumba hoy se convertido en un punto de peregrinación para sus seguidores y en su lápida se lee “No lo intentes”, una frase demoledora sacada de una de las cartas que envío a su amigo William Packard en 1990:

"Trabajamos demasiado duro, lo intentamos demasiado. No lo intentes, no trabajes. Está ahí. Mirándonos fijamente, deseando salir a patadas del útero cerrado."

De profesión, cartero

Foto: iStock

26 / 112

De profesión, cartero

A través de las desventuras de su alter ego, Henri Chinaski, su obra es en esencia una gran autobiografía, pero antes de dar vida a su personaje más famoso publicó en algunas revistas varios relatos breves como Aftermath of a Lengthy Rejection Slip o 20 Tanks From Kasseldown. Tras ello, dejó de escribir durante más de diez años.

A principios de la década de los cincuenta, Bukowski comienza a trabajar en la Terminal Annex de la Oficina de Correos de los Ángeles. Así transcurren los años, se casa por primera vez, se divorcia más tarde, conoce a varias mujeres más, tiene a su única hija, Marina Louise Bukowski, ingresa en el hospital por una ulcera sangrante, comienza a escribir poesía y en medio de esa espiral de amor, sexo, alcohol y literatura, escribe su primera novela, Cartero, que bien podría tratarse de una crónica en primera persona sobre su experiencia en la oficina de correos.

"Empezó por una equivocación. Estábamos en navidades y me enteré por el borracho que vivía calle arriba, y que lo hacía todos los años, que contrataban a cualquiera que se presentase, así que fui y lo siguiente que supe fue que tenía una saca de cuero a mis espaldas y que me dedicaba a pasear a mis anchas. Vaya un trabajo, pensé. ¡Tirado!"

Pregúntale al polvo

Los Angeles Public Library

27 / 112

Pregúntale al polvo

Es en ese punto cuando el joven Bukowski comienza su andadura como escritor, más concretamente, en la Biblioteca Pública de Los Ángeles, en West 5th Street. Era un lugar que visitaba frecuentemente y pasaba largas horas hojeando libros bajo el globo terráqueo que domina las alturas del edificio. Allí descubrió Pregúntale al polvo, de John Fante, el libro iniciático que le abriría las puertas del realismo sucio, un movimiento literario relacionado con la generación ‘beat’ que primaba la precisión y la sobriedad ante todo. Tan importante fue para él aquel libro que años más tarde aceptó el encargo de escribir el prólogo de una nueva edición. Dice así:

"Pasé unos minutos hojeándolo. Y entonces, a semejanza del hombre que ha encontrado oro en los basureros municipales, me llevé el libro a una mesa. Las líneas se encadenaban con soltura a lo largo de las páginas, allí había fluidez. El humor y el sufrimiento se entremezclaban con sencillez soberbia. Comenzar a leer aquel libro fue para mí un milagro tan fenomenal como imprevisto."

Foto: TUI

28 / 112

Canyonlands National Parks

Es imposible describir con palabras todas las sorpresas que la vista abarca cuando se visita el Parque Nacional Canyonlands. Sus impresionantes cerros de color rojo, las delicadas bóvedas naturales, las deslumbrantes vistas al caudaloso río Colorado y sus afluentes, los distritos -Island in the Sky, Needles y Maze- en que se divide, las formaciones rocosas, los yacimientos de arte prehistórico… Cuesta entender que una maravilla como este parque sea uno de los espacios más desconocidos del país. Se puede recorrer por libre, con guía, en kayak o en bicicleta de montaña. No hay obstáculos para quien quiera disfrutar de una experiencia en plena naturaleza salvaje.

Foto: TUI

29 / 112

Yellowstone

No por ser muy conocido resulta menos espectacular. Y es que Yellowstone está en la retina de todos con esas formaciones geológicas y geotérmicas como los géiseres, aguas termales, ríos, cascadas y cañones, características distintiva del parque y que lo convierten en el más popular y atractivo de todos los espacios protegidos del país. Además, posee un calendario de actividades muy completo para cualquier estación del año y temporada, con tres de las cuatro zonas de esquí más grandes del estado de Montana pero también con vías de escalada, rutas de rafting y descensos en kayak por sus aguas en las temporadas más cálidas. 

Foto: TUI

30 / 112

Yosemite

Ubicado a poco más de cuatro horas en coche desde San Francisco, se trata de uno de los parques más bonitos y accesibles por su atractiva fauna y por sus numerosas cascadas. Osos, ciervos, o saltos tan emblemáticos como el Velo de la novia son solo algunas de las atracciones que lo hacen tan famoso y visitado. Posee también algunos de los trekkings más espectaculares. De hecho, el Half Dome es un domo granítico situado en el extremo oriental del parque y, probablemente, la imagen más famosa de Yosemite, aunque no puede escalarse en cualquier época del año y requiere una preparación mínima. Eso sí, llegar a su extremo y contemplar las vistas lo convierten en un paraje único. Y para lo más osados, siempre está el ascenso de El Capitán, otra de las paredes rocosas imponentes que salpican Yosemite Park.

Foto: TUI

31 / 112

Monument Valley

Situado en la frontera sur de Utah con Arizona, este valle pertenece a los nativos navajo y se encuentra muy cerca del mítico Monumento de las Cuatro Esquinas de la ruta 163. Para aquel cuyo nombre no le resulte familiar solo tiene que buscar en su memoria películas tan famosas como Forrest Gump, Thelma y Louise, Regreso al futuro o casi toda la filmografía de John Wayne y así recordar el que es uno de los paisajes más emblemáticos del planeta. Además, su ubicación, cerca del Antelope Canyon y del Gran Cañón, lo convierte en una parada obligatoria de cualquier viaje por el Oeste americano. Y es que este paisaje es tan cinematográfico como asombroso. 

Foto: TUI

32 / 112

Grand Canyon

Este espectáculo natural apenas necesita presentaciones ya que es el más conocido de los Parques Nacionales de EE.UU. Con excursiones por tierra, agua y aire, y accesible como pocos, este paisaje solo plantea un desafío: ¿Cómo explorarlo? Aunque es difícil elegir solo una opción, lo que sí que está claro es que merece la pena visitarlo en su inmensidad, descender al río Colorado al amanecer y sentir cómo el silencio, contrariamente a lo que pueda parecer, lo inunda todo mientras el sol va apareciendo por encima de las cabezas. Sencillamente sobrecogedor. 

Foto: TUI

33 / 112

Bryce Canyon

A este precioso paraje se viene por una razón: las chimeneas de hadas. De hecho, el nombre de Bryce Canyon lleva a la confusión porque mucha gente piensa que se trata de una garganta al uso. Y sin embargo, es mucho más. Estas formaciones rocosas son el producto de una acción erosiva del agua que, a través del congelamiento y las lluvias, ha esculpido caprichosamente su silueta. Muchas de ellas superan los 30 metros, una altura que las convierte en únicas en el mundo y en el principal reclamo de un lugar absolutamente mágico. 

Foto: TUI

34 / 112

Death Valley

Se trata, sin duda, de otra maravilla indescriptible de la naturaleza con su asombroso cielo, sus colores hipnóticos y su cadena de montañas. Además, es uno de los lugares más calurosos y secos de Estados Unidos, aunque eso no frena al casi millón de personas que lo visitan al año. Cuando uno se acerca por carretera, tras el parabrisas se empiezan a ver carteles que anuncian su proximidad y que recuerdan que hay que llevar agua y que conviene tener el coche en buen estado ya que aquí se pueden alcanzar temperaturas de hasta 50º. Eso sí, bien equipado y con un buen guía de viaje, se convertirá en toda una experiencia ya que, aunque no lo parezca, Death Valley tiene una gran diversidad de formas de vida y actividades divertidas. Y sin acabar sofocado. 

Foto: TUI

35 / 112

Arches National Park

Lo que más llama la atención del Arches National Park son, sin duda, las tres torres que dan entrada al parque, conocidas como Los tres pingüinos. Esta formación rocosa no solo tiene el aspecto de estas aves con esmoquin que caen bien a todo el mundo. Además, es todo un reto para muchos aventureros intrépidos que tratan de llegar a los lugares más inaccesibles para contemplar las mejores vistas panorámicas del parque. No obstante, no hace falta ser un escalador para disfrutar de este rincón ubicado al este de Utah. Y es que desde su base se puede admirar y tomar magníficas fotos de uno de los lugares con más encanto de Estados Unidos.

Foto: TUI

36 / 112

Antelope Canyon

Si hay un parque que merece una mención especial, ese es sin duda Antelope Canyon. Es una maravilla natural de la tierra que se encuentra a 36 metros por debajo del nivel del suelo y posee uno de los paisajes más fotogénicos del mundo. Las tribus navajo lo consideran terreno sagrado y restringen el acceso a los dos cañones de ranura que lo forman y que se crearon por las aguas movedizas de los monzones de finales del verano. Es una auténtica joya que, eso sí, necesita visitarse con expertos para poder encontrar su punto de entrada. No obstante, esta pequeña aventura merece la pena por su paisaje y por sus recompensas visuales. 

Jarrod Castaing

37 / 112

"Viajes con Charlie", John Steinbeck

“Cuando yo era muy joven y tenía dentro esa ansia de estar en otro sitio, las personas mayores me aseguraban que al hacerme mayor se me curaría este prurito”. Pues bien, ahí está John Steinbeck, todo un Premio Nobel de Literatura, para desmentir que el instinto nómada pase con la edad. A los 58 años y tras un ictus cerebral, el autor se fue de viaje junto a su perro Charlie, un caniche francés “viejo y caballeroso”, a lo largo de Estados Unidos. De aquella experiencia, escribió este libro: Viajes con Charley en busca de Estados Unidos (1960). El libro, genial entre la realidad y la ficción, no deja de ser un canto, aunque nostálgico, a la libertad del viaje.

Foto: Unsplash | Jakub Gorajek

38 / 112

"En el camino", Jack Kerouac

Se publicó por primera vez en 1957 y más que un libro, es un auténtico mito. Un torbellino de sensaciones, de vida, de continuo movimiento. Esta es la biblia de la generación beat, escrita en un rollo de papel contínuo en una sola noche empujada por la benzedrina, o eso dice el mito de su génesis (en realidad fueron tres semanas y sucesivas ediciones). Este libro es un enfurecido canto a la libertad, su ritmo es el del Bebop, el jazz de los años 40; en él, la carretera es metáfora de la vida,  y está dedicado a la única gente que le interesaba a Jack Kerouac: “la gente que está loca por vivir, loca por hablar, loca por salvarse, con ganas de todo al mismo tiempo, la gente que nunca bosteza ni habla de lugares comunes”.

Foto: Hibino

39 / 112

Museo de Arte Moderno de Nueva York (MOMA)

El Museo de Arte Moderno de Nueva York (Museum of Modern Art, MoMa), cuenta con una de las mejores colecciones de arte moderno y contemporáneo (entre finales del siglo XIX y XX) del mundo. Obras tan significativas como La noche estrellada de Van Gogh, Las señoritas de Avignon de Picasso, La persistencia de la memoria de Salvador Dalí o las Latas de Sopas Campbell de Warhol, así como Uno, número 31 de Pollock, son solo un ejemplo de la calidad de su colección. Para los más pequeños de la casa -entre 5 y 8 años- este museo ofrece una visita virtual llamada “Destination” a través de la que pasear por sus pasillos y aprender curiosidades de algunas de las obras que cuelgan de sus paredes. Y si eres mayor, no pasa nada, siempre aprenderemos algo nuevo.

Foto: AgeFotostock

40 / 112

Nueva York en el exilio

Saint Exupéry puso rumbo a Estados Unidos, donde se exilió en Nueva York. Vivió momentos de profunda tristeza. Su matrimonio con Consuelo no funcionaba y ambos vivían vidas independientes, con apartamentos y amantes por separado. Ideológicamente se posicionó alejado del Gobierno de Vichy igual que de Charle de Gaulle, del que desconfía. Publicó Piloto de Guerra (1942), que había escrito como mensaje de apoyo a los franceses que seguían resistiendo y un llamado a que Estados Unidos interviniera en la guerra. Pero, el libro no alcanzó sus objetivos y Saint-Exupéry sufrió las intrigas políticas tanto como los remordimientos por no poder volar y encontrarse a salvo mientras otros compatriotas seguían sufriendo la guerra. Cuenta en su libro Montse Morata que al escritor le gustaba lanzar aviones de papel desde su ventana, en la planta 21 de su edificio en el 240 de Central Park South. Tal vez, mientras flotaban en el aire soñaba con volver a pilotar. Algo positivo quedó de todo aquello: El Principito , que se escribió en una mansión que ocupó en Long Island. Antes de marcharse, el escritor regaló el manuscrito a su amante, la periodista Silvia Hamilton.

Foto: Age fotostock

41 / 112

St. Elmo, Estados Unidos

Uno de los pueblos fantasma mejor conservados de Estados Unidos es Saint Elmo, situado en el estado de Colorado. De nuevo, fue el sector minero del oro y la plata los que hicieron un hueco a esta localidad en el mapa. Desde su fundación, en 1880, su población aumentó exponencialmente, se abrieron hoteles, escuelas, tiendas e incluso apareció un periódico local. Sin embargo, cuando el ferrocarril dejó de llegar a Saint Elmo a causa de la decadencia de la minería los habitantes abandonaron el pueblo, dejándolo desierto en 1952.

Foto: Age fotostock

42 / 112

Chaco Canyon, Estados Unidos

Este extenso valle del norte de Nuevo México fue el lugar donde los indios de la cultura anasazi se asentaron y prosperaron entre 900 d.C. y 1150 d.C. La zona de Pueblo Bonito fue, probablemente, uno de los centros más importantes en el que se desarrollaron actividades comerciales, ceremoniales y sociales. Las estructuras circulares, llamadas kivas, tenían una función ceremonial y fueron construidas con barro, ladrillos, piedra arenisca y madera: todavía hoy siguen en pie.

ACI

43 / 112

La Avenida Delaware de Filadelfia en 1876

Una próspera Filadelfia organiza ese año la Centennial Exhibition para conmemorar el centenario de la independencia de los británicos, firmada en la ciudad en 1776. La que había sido fugaz capital del país y tercera urbe más poblada del Imperio Británico –por detrás de Londres y Dublín– consolidó en la segunda mitad del siglo XIX su crecimiento económico y expansión cultural. Los almacenes agrícolas y tiendas poblaban las calles del puerto en el río Delaware, mientras la industria minera dinamizaba sus muelles. Filadelfia se embellecía con mansiones georgianas, pavimentaba sus calles y se dotaba de equipamientos: el primer hospital del país, el primer cuerpo de bomberos, la primera Universidad de Derecho, teatros... En 1901 se inauguró en la céntrica Penn Square un flamante Ayuntamiento que, con 167 m, era el edificio más alto del país. Y en 1926 abría el icónico puente de Benjamin Franklin sobre el río Delaware. Aquel crecimiento quedó detenido durante la Gran Depresión de 1929.

 

AGE Fotostock

44 / 112

El río Delaware, frente al barrio financiero de Filadelfia a día de hoy

En Filadelfia es fácil orientarse gracias a su plano en damero, el primero de ese tipo en EE UU, con calles paralelas y cinco parques. Solo el núcleo histórico conserva callejones adoquinados como Elfreth’s Alley, habitado desde 1713, y Ciudadeon casas en hilera "estilo Filadelfia". En el barrio financiero se preserva el Ayuntamiento (1901), ahora rodeado de rascacielos. El Independence National Historic Park –Patrimonio de la Unesco– muestra la sala donde se firmó la Declaración de Independencia y la enorme campana Liberty (1752), símbolo de la ciudad. Es habitual fotografiarse en la escalinata del Museo de Arte por la que subía Sylvester Stallone en la película Rocky. Otras visitas son la Casa de Edgar Allan Poe, la Fundación Barnes de pintura impresionista y los bellísimos jardines de Fair Mount. Filadelfia destaca por tener más grafitis urbanos que cualquier otro lugar de EE.UU., gracias a una ley que los protege. La vida nocturna de la ciudad late en la Avenida de las Artes, llena de teatros y restaurantes. 

 

Foto: Gtres

45 / 112

Nueva York

Cómo no, la mejor ciudad de Estados Unidos no podía estar muy lejos de la primera clasificación. Aparece en segunda posición, pero es la primera clasificada en el ranking en la categoría cultural (con 40 nuevos espectáculos nuevos de Broadway en 2017, por ejemplo). Negocios, compras, ocio nocturno y museos siguen alimentando una ciudad que ya es leyenda.

Foto: Gtres

46 / 112

Chicago

Una sólida infraestructura urbana y una rica escena cultural han llevado a Chicago hasta la décima posición entre las mejores ciudades del mundo. Los visitantes llegan a la cuna de la América moderna buscando las vistas panorámicas del Institute of Chicago, del Millennium Park y del lago Michigan. El legendario blues es el género musical que anima el ocio nocturno de la ciudad a la espera del Lollapalooza, uno de los festivales de música más famosos del mundo. Y, atención, el informe de "World’s Best Cities" destaca lo mucho que Chicago está avanzando en gastronomía.

Foto: Gtres

47 / 112

San Francisco

Hermosa, inteligente y cada vez más influyente, son los calificativos con los que en "World’s Best Cities" se refieren a la ciudad de San Francisco. El corazón urbano de California, es una de las capitales globales del mundo. Los soñadores, las corrientes más vanguardistas y la contracultura siempre se han sentido a gusto aquí. Ahora también suma la innovación más actual con los proyectos que nacen en Silicon Valley y que lideran el planeta. El Golden Gate, brillando sobre el Pacífico, es tal vez su símbolo más representativo. 

Foto: Bob Wick-BLM

48 / 112

Un desierto en Utah escenario para la batalla más espectacular

El Salar de Bonneville con sus 260 Km2 se convirtió en el escenario ideal para rodar una de las escenas de batalla más espectacular de “Los últimos Jedi”. El planeta deshabitado de Crait se convirtió en refugio para los grupos de Resistencia liderados por Leia Organa. Este salar en realidad es lo que queda del Lago Bonneville que se encontraba durante el Pleistoceno.

Foto: Gtres

49 / 112

Audrey Hepburn en "Desayuno con diamantes"

“Desayuno con diamantes” se estrenó en 1961 con Audrey Hepburn como protagonista. Desde entonces, la película se ha convertido en un mito para los amantes del séptimo arte. Ahora, inspira este nuevo espacio en Nueva York, el Blue Box Café. Eso sí, os recomendamos preparar la visita y reservar con antelación en la web, porque si no, será misión imposible.

Foto: Gtres

50 / 112

Tiffany está en la Quinta Avenida

La escena inicial de la película muestra a la protagonista desayunando frente al escaparate de la tienda, que se encuentra en la Quinta Avenida de Nueva York. ¿Sabías que la prestigiosa joyería abrió por primera vez sus puertas en un domingo para rodar algunas escenas?