Etiopía

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Iglesias excavadas en roca de Lalibela

En Etiopía, la ciudad monástica de Lalibela se caracteriza por sus impresionantes iglesias talladas en roca. Hoy se pueden ver once iglesias que son el máximo exponente de la Dinastía Zagüe y que fueron construidas como una representación simbólica de Tierra Santa, lo que permite a los creyentes peregrinar por ella a través de las iglesias. La más conocida y sorprendente es Bet Giyorgis construida a ras de suelo con forma de cruz griega.

Foto: Josette / Wikicommos

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Etiopía

Aunque no es sólo se come en Navidad, el doro wat con injera es un plato muy típico en Etiopía. Esta especie de cocido de carne de pollo y verduras picantes, que pueden llevar o no un huevo, se sirve sobre la injera, el pan típico de Etiopía, que en realidad es una torta delgada y ligeramente agria. Hay que decir que la Navidad etíope en realidad se celebra en enero, pues en este país se sigue el calendario juliano en el que el día de gänna (Navidad) cae el 29 del mes de Tahsas durante 3 años, y el 28 de Tahsas el cuarto año.

Foto: AGE fotostock

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Lalibela, Etiopía

Según muchos de los que ya han visitado este país africano, se trata de uno de los destinos más fascinantes del mundo. Este viaje fuera de los itinerarios más populares hará las delicias de los amantes de las culturas autóctonas y los paisajes vírgenes, todo ello en un territorio que alberga hasta 9 lugares declarados Patrimonio de la Humanidad por la Unesco. Entre ellos, se encuentran las iglesias de Lalibela, templos excavados en la tierra alrededor del siglo XIII.

Foto: AgeFotostock

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Lalibela, Etiopía

Importante centro de peregrinación, esta ciudad monástica de Etiopia, Patrimonio de la Humanidad, consta de once iglesias excavadas en el interior de la roca que fueron construidas en el siglo XIII durante el reinado de Gebra Maskal Lalibela. La más emblemática es la de Beta Girorgios (La casa de San Jorge) con planta de cruz griega y quince metros de altura y que es uno de los 6 lugares que no te debes perder del norte de Etiopía.

Foto: Gtres

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Etiopía, una ruta por sus patrimonios culturales

Para muchos, Harar, la ciudad amurallada de Etiopía, es la ciudad más sorprendente al este de África. Se ubica en la región de Harari y los viajeros no suelen incluirá en sus rutas. Conocida como la “ciudad de los santos” cuenta con 82 mezquitas, tres de las cuales datan del siglo X. En reconocimiento a su patrimonio cultural e histórico, está considerada como la cuarta ciudad más santa del islám, fue declarada Patrimonio de la Humanidad por la UNESCO en 2006. Una vez visitada, recorriendo Etiopía, el país del Nilo azul, hacia el norte, alcanzamos Lalibela, ciudad famosa por las iglesias tallas en la roca, también Patrimonio de la Humanidad por la Unesco, desde 1978.

Foto: AP Images

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Merkato de Addis Abeba

En Addis Abeba, la capital y centro neurálgico del país, vale la pena visitar su museo Etnológico y, el sábado, perderse por el Merkato, uno de los mercados más grandes y coloridos de África

Foto: AP Images

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Merkato Addis Abeba

Un hombre carga con paquetes de hoja de kobe, usadas para cubrir el pan durante su elaboración, entre el trajín del Merkato de la capital de Etiopía. Kobe es el nombre local para referirse a la planta Ensete, una variedad de planta tropical parecida la hoja plátano.

Foto: Gtres

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Lago Tana

Bahir Dar (con aeropuerto) es el punto de partida de las excursiones en barca por el lago Tana, el mayor de Etiopía y origen del Nilo Azul. Las 37 islas lacustres albergan iglesias con pinturas al fresco en su interior.

Foto: Michael Runkel / Age fotostock

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Cataratas Tis Issat

El Nilo Azul vierte sus aguas en este salto de 45 metros de caída. La senda que sube hasta ellas parte de la población de Tis-Isat, a 35 kilómetros de Bahir Dar, y cruza el río por un puente erigido por los portugueses en el s. XVII. 

Foto: Csilla Zelko / Age fotostock

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Gondar

Situada a 50 kilómetros del lago Tana, fue la capital del país entre 1632 y 1855. De su pasado como ciudad de reyes posee un recinto con varios castillos y también iglesias decoradas con frescos de gran colorido y detallismo.

Foto: AP Images

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Aksum

La ciudad donde se hallaba el palacio de la reina de Saba conserva estelas con más de 2.000 años de antigüedad y varios obeliscos de hasta 33 metros de altura. 

Foto: Adam Saligman / Age Fotostock

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Lalibela

Es uno de los lugares más sorprendentes del país por sus 11 iglesias excavadas en el suelo rocoso hacia el siglo XII. Los templos están conectados por una red de pasadizos. El conjunto es Patrimonio de la Humanidad desde 1978. 

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Hamer

Suelen llevar una gran cantidad de decoración en el cuerpo, desde marcas en la piel hasta diferentes adornos como pulseras, collares, etc.: tanto las mujeres como los hombres. Ellas lucen peinados muy elaborados, que moldean con barro y mantequilla y las solteras llevan descubierta la frente. 

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Hamer

Durante la ceremonia en que un joven debe saltar sobre las vacas, las chicas se hacen azotar la espalda con varas para mostrar su valor y aumentar la dote.

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Mursi

Habitan en chozas y eluden el río Omo por temor a la mosca tsé-tsé. La Jalaba es un consejo de hombres sabios que toman las decisiones importantes de la tribu y tienen la creencia de que todo lo que les rodea está vivo, estableciendo una relación muy respetuosa con el entorno. 

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Mursi

En público las mujeres llevan grandes discos en el labio inferior, algo que incrementa su belleza para los futuros pretendientes. La dote incluye ganado y un arma de fuego.

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Borana

Es un pueblo seminómada, aunque en los últimos tiempos cada vez están optando más por la agricultura. En la actualidad hay 200.000 personas aproximadamente que se identifican como Boranas. 

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Borana

Cavan pozos profundos y extraen bloques de sal mezclados con barro del lecho del lago en el cráter Chew Bet. Sobre un 90% de los borana son musulmanes y casi el 10% restante cristianos.

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Surma

Como los Mursi, las mujeres usan discos labiales y se practica la lucha de bastones –dunga– que enfrenta a hombres de distintas aldeas y les permite escoger una esposa. 

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Surma

Son una etnia seminómada cuya pintura corporal es muy elaborada, se calcula que la integran unos 45.000 miembros. Por lo general practican el pastoreo y la agricultura, y en ocasiones también la caza. 

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Karo

Decoran sus cuerpos con pinturas y escarificaciones, a las que añaden flores y ornamentos vegetales muy característicos de este grupo étnico. La decoración corporal representa su posición social o algún logro alcanzado, y a menudo sirve para resaltar su belleza.

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Karo

Los apenas mil individuos que quedan viven en pequeñas aldeas a lo largo del río Omo, que despliega sus caprichosos meandros en la llanura etíope. Tienen un pasado común con los Hamer, con quienes comparten una misma lengua. 

Foto: Michael Runkel / Age fotostock

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El Nilo Azul

La excursión de dos horas hasta las cataratas Tis Issat (45 metros) parte de la aldea de Tiss Abay.

Foto: Greg Metro / Age fotostock

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Región de Tigray

La iglesia de Abuna Yemeta aprovecha un saliente rocoso de las montañas situadas al sudeste de Aksum.

Foto: Danita Delimont / AWL Images

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Montes Simien

Parque nacional desde 1969, abarca un territorio escarpado, situado entre los 1.900 y los 4.533 metros del Ras Dejen, el pico más alto del país. Es un magnífico destino de trekking.

Foto: Adam Saligman / Age Fotostock

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Lalibela

Excavado en el suelo, el monasterio de San Jorge solo deja ver su forma de cruz desde arriba. Es uno de los once templos declarados Patrimonio de la Humanidad.

Foto: Csilla Zelko / Age fotostock

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Gondar

El castillo de Fasilidas forma parte de un conjunto de seis palacios rodeados de jardines y conectados por pasajes exteriores y subterráneos.

Foto: Bernard Custard

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Monasterios del lago Tana

Las barcas que navegan por el lago se acercan hasta iglesias con interiores cubiertos de frescos.

Foto: Fototeca 9x12

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El Cristianismo ortodoxo etíope

La fe cristiana se extendió por Etiopía a partir del siglo IV, cuando el monje misionero Frumencio convirtió al cristianismo al rey Ezana de Aksum. En el siglo V, a raíz del concilio de Calcedonia, se produjo una disensión en la cristiandad y en sus conceptos teológicos. Un sector mayoritario de la Iglesia defendió la doble naturaleza divina y humana de Cristo, pero hubo otra tendencia contraria, la monofisita, que tutelaba la idea de una única naturaleza de Jesús, la divina. 

Tras el concilio, nueve misioneros, fugitivos de las persecuciones provocadas por Calcedonia, llegaron a Etiopía para predicar la doctrina monofisita y fundar diversos monasterios a lo largo del territorio etíope. Así se fue estableciendo la Iglesia tewahedo o unitaria ortodoxa copta etíope. Desde sus inicios el máximo jerarca era el patriarca de la Iglesia de Alejandría, pero en 1959 esta reconoció la independencia de la etíope y ahora el patriarca reside en Addis Abeba.

Foto: Quim Dasquens

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La ceremonia del café, un ritual milenario

En el país de origen del arbusto con cuyo fruto se elabora una de las bebidas más excitantes y apreciadas del planeta, la ceremonia del café (bunna en etíope) está presente a diario en cualquier reunión social o familiar. En primer lugar se lavan los granos de café verde y luego se tuestan lentamente sobre unas brasas en las que también se quema incienso y sándalo, cuyo aroma envuelve la estancia y ahuyenta los mosquitos. Una vez tostado, el café se muele en un mortero y se vierte dentro de una jarra de barro llamada jebena con agua hirviendo. El orden para servirlo va desde el invitado pasando por los hombres adultos de la casa y acabando en las mujeres. Se suelen servir tres tomas: la primera, fuerte; la segunda, menos cargada; y la última, suave.

Gtres

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El Merkato. Addis Abeba.

Ubicado en el corazón de la capital etíope, es uno de sus espacios más emblemáticos y visita obligada. El Merkato abarca todo un barrio y está considerado el mercado al aire libre más grande de África. Deambular por sus callejuelas y observar la actividad tanto de los compradores como de los vendedores supone una experiencia única en la que el regateo –masharrasha, en amhárico– es todo un arte.