Filipinas

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La Manila más hogareña, a partir de manzanilla y lavanda

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La Manila más hogareña, a partir de manzanilla y lavanda

A poca distancia del hotel The Peninsula Manila se encuentra un oasis verde en mitad de una megalópolis que alberga más de 16 millones de personas. Se trata del distrito central de negocios de Makati, uno de los puntos verdes de la capital que rompen de lleno con el gris de las construcciones. Justamente ese lugar ha servido de inspiración para Wii Lacsamana, el perfumista encargado de diseñar la fragancia que represente a su ciudad. La naturaleza, junto con el concepto de hogar como santuario han sido las notas predominantes en la creación de Lacsamana. El resultado no es otro que una fragancia suave y relajante a partir de notas de salida proporcionadas por la manzanilla y la lavanda, mezcladas con las esencias exóticas del ylang ylang y la sampaguita, más conocido como el jazmín de Filipinas, y aderezada con notas cálidas de madera de cedro y vainilla.

shutterstock 1057514468. La isla de las playas perfectas

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La isla de las playas perfectas

Por si fuera poco, en el sudoeste de Bohol, el islote de Panglao guarda algunas de las playas más bellas de Filipinas. Sobre el mapa, Panglao dista poco de Siquijor, otro islote aislado en el denominado mar de Bohol. Conocida como «la isla de las brujas», es otra perla filipina aún bastante desconocida, a la que es posible llegar desde el puerto de Dumaguete, en el sur de la isla de Negros Oriental.

iStock-679762232. Arrozales de Banaue, Filipinas

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En busca de los arrozales del norte

Nuestra siguiente etapa en la ruta por el norte de la isla de Luzón es Banaue y las terrazas de arrozales de Batad. Los autobuses que conectan Sagada con Banaue discurren por carreteras poco recomendables para cardiacos y paran en Bontoc, el punto de partida en jeepneys o tuctucs hacia Batad. Este singular paisaje escalonado que labraron los ifugao hace más 2000 años fue declarado Patrimonio Mundial por la Unesco por su condición de «paisaje cultural vivo». Alojarse en alguno de los alberges familiares de Batad, adonde no llegan ni motos ni automóviles, supone una experiencia única por la oportunidad de realizar una caminata entre los arrozales y admirar el ingenioso sistema de riego que los mantiene siempre con el nivel de agua adecuado.

shutterstock 1010391448. Una fantasía colonial

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Una fantasía colonial

A la hora de lanzarse a explorar el archipiélago de Filipinas resulta aconsejable planificar dos rutas: hacia el norte de la isla de Luzón, que descubre la Filipinas montañosa, valles frondosos y playas de gran belleza; y hacia el sur para visitar las islas Visayas, Palawan y Mindanao. Ambos recorridos merecen la pena si se dispone de un mínimo de tres a cuatro semanas. Siguiendo este plan de viaje, la primera etapa tras la estancia en Manila suele ser la ciudad de Vigan, fundada en el siglo xvi y declarada Patrimonio de la Humanidad por su arquitectura colonial española. Este legado se percibe no solo en catedrales e iglesias –siempre llenas durante los oficios religiosos–, sino también en casas particulares y en las fachadas de la peatonal calle Crisólogo y adyacentes. Es la única ciudad donde las calesas de caballos aún transportan pasajeros. Los restaurantes de Vigan son perfectos para degustar platos tradicionales, como el lechón, los adobos y los famosos chorizos de la isla.

 

Desde Vigan, en autobús y con pasencia, hay conexión hasta Baguio, en la región de la Cordillera. Por sus temperaturas frescas, es un enclave idóneo para escapar del calor de la capital, además de por sus bosques de pinos y abetos que recuerdan los paisajes alpinos. Los cultivos de hortalizas y de frutas, sobre todo de fresas, convierten esta región en la fértil despensa del Gran Manila.

iStock-1148550528. Las huellas coloniales

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Las huellas españolas

Si moverse por Manila requiere tiempo, recorrer Filipinas aconseja despojarse de las prisas y disponerse a embarcar en transportes de todo tipo, desde avión y barco, hasta autobús de línea, los populares y coloridos jeepneys o los motociclos tuctuc, sin olvidar las bancas, unas barcas tradicionales con estabilizadores de bambú.

 

La estancia en Manila se puede dedicar a pasear por el barrio amurallado de Intramuros en busca de la huella española en los vitrales de la catedral, en el fuerte de Santiago, en la iglesia de San Agustín o en la reconstruida Casa Manila, una mansión colonial de inicios del siglo xix. Tras andar por el parque Rizal, donde se alza el monumento al héroe nacional José Rizal, resulta agradable pasear junto a la bahía por el Roxas Boulevard. Desde el mirador del hotel Grand Hyatt Manila, de 318 m de altura, se divisa el volcán Taal, 100 km al sur, cuya última erupción tuvo lugar en enero de 2020.

GettyImages-478345796. "Insigne y leal ciudad"

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Manila con 'pasencia'

«Maynila, insigne y leal ciudad», como la bautizó la expedición que al mando del vasco Miguel López de Legazpi la fundó en 1572, es la mejor entrada a este fascinante país. Más de cuatro siglos después, la capital filipina se ha convertido en una de las mayores ciudades del mundo, con más de 20 millones de habitantes en su área metropolitana.

 

La denominada Gran Manila o Metro Manila abarca desde el histórico recinto de Intramuros, a orillas del río Pasig y frente a la bahía de Manila, hasta las zonas ganadas al mar frente a la bahía de Manila, o los modernos centros Makati, Ortigas o Quezon, con su perfil recortado por decenas de rascacielos. En esta megápolis de contrastes tienen cabida lujosas zonas residenciales como Forbes Park y también barrios marginados como Tondo, donde sobreviven los desheredados del «milagro económico» filipino.

 

La inmensa Manila es una ciudad que nunca para. El tráfico es intenso a cualquier hora, a pesar de las autopistas urbanas y el metro aéreo al que se une el proyecto de una nueva red. De ahí que desplazarse por Manila requiera pasencia, una de las decenas de palabras que el castellano dejó incrustadas en el tagalo, el idioma oficial. En un país con 165 lenguas, el inglés es la más extendida, fruto de la presencia de Estados Unidos tras la derrota española en 1898 y hasta 1946.

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Navidades divertidas en Filipinas

La Navidad en Filipinas comienza en septiembre. Y es que su comienzo lo marca el primer mes que acaba en “mbre”, por lo que en septiembre ya comienza a oírse los villancicos y verse las luces y decoraciones típicas navideñas. Una de ella es el Parol, una antorcha que se coloca en todas las casas y que simboliza a la estrella fugaz que guió a los Reyes Magos hasta el Niño Jesús.

Las tradiciones navideñas en Filipinas comienzan el 16 de diciembre, y es que han de ir a nueve misas hasta el 24 de diciembre, con la Misa del Gallo. Tras la misa, que es a las 4 de la mañana, la tradición dice que hay que come biblingka, un pastel de arroz revestido de hojas de plátano y cocinado en olla de barro, y puto bumbong, de arroz Piruruton, de color púrpura. Durante el 24 de diciembre se celebra el “Panunuluyan” en el que una pareja disfrazada de María y José llama a la puerta de las casas en busca de hospedaje.

El día de Navidad, se come jamón, pollo, queso, chocolate caliente y fruta - manzanas, uva, naranjas y se celebra la Misa del Aguinaldo, momento en el que llega la pareja que representa a María y José a la iglesia y la mujer pone al Niño Jesús en la cuna. Durante todo el día, además se cantan villancicos y se bebe "salabat”, una bebida caliente hecha de jengibre, acompañado de "kakanin”, galletas de arroz.

Foto: highlimitzz / Wikicommos

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Filipinas

El pasado español de Filipinas hace que las celebraciones de Navidad sigan muy arraigadas en el país asiático. Aquí, en época navideña se come bibingka, un pastel de arroz con leche de coco y agua revestido en hojas de plátano y cocinado en ollas de barro. Tampoco falta el cerdo asado, el salabat, una bebida caliente hecha de jengibre y las kakanin, galletas de arroz.

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Palawan (Filipinas)

La provincia de Palawan es la más grande de Filipinas, con 1.768 islas e islotes rodeados de corales, un paraíso para el buceo, sobre todo el Parque Nacional Marino del Arrecife de Tubbataha, situado en el mar de Sulu. Con un área protegida de casi 100.000 hectáreas de hábitats marinos y con tres atolones, el parque alberga algunas especies clave, como ballenas, delfines, tiburones, tortugas y peces Napoleón. Hay también más de 350 tipos de coral.

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Filipinas

La antigua colonia española es uno de los grandes destinos de este 2018. Algunos de sus mayores atractivos son los ricos fondos marinos ideales para el buceo, idílicas playas de aguas turquesas y arena fina, una naturaleza exuberante y un pasado colonial por explorar en su capital, Manila. Y si además te gustan la gastronomía asiática y los trekkings de montaña, ¡este es tu viaje!

Foto: Florent Mechain, TravelMag

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Snake Island, Filipinas

En la bahía de Biscuit, en la zona de El Nido, se encuentra este banco de arena blanca cuyo nombre hace referencia a su forma de serpiente, y no porque en ella se puedan encontrar estos reptiles. Es una de las playas más afamadas del norte de la isla de Palawan y está incluida en uno de los tours que se hacen por la bahía, entre atolones vírgenes y playas de ensueño. La principal particularidad de esta fantástica playa de Filipinas es la anchura de su superficie, a veces mermada por las mareas.

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El Nido

Si existe el paraíso, entonces casi seguro que está en El Nido, la zona más virgen de Filipinas que inspiró a Alex Garland para crear su popular novela La Playa (aunque para preservar el entorno la película fue grabada en Phuket).  Un romance como el de Leonardo DiCaprio bastará para no querer volver y quedarse en algunos de sus más de cien atolones vírgenes.  

RamirBorja

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Chocolate Hills

Las llamadas "Colinas de Chocolate", por su parecido a una caja de bombones, son uno de los principales atractivos de la provincia de Bohol. Se componen de 1.268 montañas cuyo color varía dependiendo de la época del año. Durante las estaciones húmedas adquieren un color verdoso, mientras que en las secas se vuelven totalmente marrones.

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Vigan

Es la ciudad colonial española mejor conservada de Asia. Fue fundada en el siglo XVI, en el norte de Luzón, en Ilocos Sur. En ese momento los españoles le pusieron de nombre villa Fernandina Vigan por el nacimiento del hijo de Felipe II. Actualmente su arquitectura es una mezcla de las influencias de otras regiones de Filipinas, China y Europa. 

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El Nido

Conocido como el paraíso de Filipinas, Alex Garland se inspiró en el Nido para escribir su novela La playa, llevada posteriormente al cine. Está situada al norte de la isla de Palawan y se caracteriza por contar con numerosos atolones prácticamente vírgenes. Desde aquí salen los barcos que navegan hasta el archipiélago de Bacuit, donde se encuentran algunas de las islas, playas y lagos más espectaculares del mundo: islas Snake, Small Lagoon, Big Lagoon, Secret Lagoon, Entulala, Hidden Beach, Star Beach, etc.

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Cuevas de Sumaging y tumbas milenarias

En la isla de Luzón, en el pueblo de Sagada, se encuentran las cuevas de Sumaging, unas galerías subterráneas cuya entrada está repleta de antiguos ataúdes. Estos pertenecen a los Igorot, la tribu que habitaba estas tierras. De hecho, en el interior de la cueva es sencillo encontrar algún cráneo o huesos de sus antepasados. Para acceder a ella es imprescindible ir acompañado de uno de los guías de la oficina de turismo, quienes se ocuparán de conducir a los viajeros por las diferentes cámaras, ayudarles a bajar por las rocas y alumbrarles el camino. Algunas partes de la misma contienen lagos subterráneos y en ellas habitan muchas especies distintas de murciélagos.

 

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Isla Corón

Al norte de la provincia de Palawan, en el mar de Sulu, se encuentra esta isla llena de tesoros para los submarinistas. Bajo sus aguas yacen restos de algunos navíos japoneses hundidos en la Segunda Guerra Mundial. Sus aguas cristalinas y los arrecifes que rodean la isla lo convierten en un enclave único para practicar el snorkel.

Paul Chin

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Río subterráneo de Puerto Princesa

En la misma isla de Palawán se encuentra Puerto Princesa y su famoso río subterráneo navegable. Con algo más de ocho kilómetros, este es el río subterráneo más largo del mundo. En él se encuentran algunas formaciones rocosas con formas de personas o de animales que se van descubriendo con ayuda de linternas. Durante el recorrido se pueden ver algunos de los murciélagos que habitan en ella.

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Banaue

Las terrazas de arroz de Banaue, Patrimonio de la Humanidad, se encuentra en la isla de Luzón y fueron construidas por los Ifugao, la tribu que habita en estas montañas. Desde su aldea, Batad, se obtienen increíbles vistas de todas ellas y la mejor época para verlas es después de las lluvias, cuando adquieren un intenso color verde.

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Volcan Taal

Este volcán es realmente curioso pues dentro de su cráter cuenta con otro lago y con otra isla volcánica, conocida como Vulcan Point. Es uno de los volcanes más pequeños del mundo. El Taal se encuentra dentro del Anillo de Fuego del Pacífico, una zona con abundantes volcanes en la costa oeste de la isla de Luzón, a unos 50 kilómetros de Manila. En total, desde 1572, se han contabilizado 33 erupciones, la última en 1977.

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Intramuros

En la urbe fortificada construida por Miguel López de Legazpi en 1571 había colegios, palacios, hospitales, etc. y fue el centro de las filipinas españolas hasta que pasó a manos de Estados Unidos en 1898. Durante la Segunda Guerra Mundial fue bombardeada por los mismos americanos tras haber sido ocupada por Japón. Todavía hoy conserva algunas de las murallas que le han dado el nombre, así como algunas de las casas, patios o iglesias de hace cientos de años.  

Foto: Rakel Vives

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Malapascua, Filipinas

Esta pequeña isla es popular porque en su fondo marino habita uno de los tiburones más bonitos y difíciles de encontrar: el tiburón zorro.

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Filipinas

Aunque cada año que pasa está más de moda, Filipinas conserva bien sus paisajes naturales, como las Chocolate Hills, que cambian de color según la época seca o lluviosa. En la zona del norte, en Luzón, los campos de arroz invaden todo el paisaje, dejándonos como regalo algunas cascadas o riachuelos donde descansar de largas caminatas. Pero además, los filipinos son gente amable y bastante habladora que enseguida es capaz de hacer sentir al viajero como en casa. Conocerlos es uno de los mejores placeres de pisar su país. Y para ello, lo mejor es visitar las zonas rurales o la costa, donde la vida es más sosegada.

 

Gtres

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Lago Pinatubo. Filipinas

Tras cuatro siglos inactivo, el volcán Pinatubo entró en acción en 1991, causando la segunda mayor erupción volcánica del siglo XX. El resultado de aquel gran movimiento geotérmico fue este lago bellísimo, de 800 metros de profundidad, que está situado a 90 kilómetros en el noroeste de Manila. 

GTRES

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El Nido. Filipinas

La isla de Palawan, entre el mar de China y el mar de Sulu, tiene en El Nido un paisaje espectacular: un ojo de agua rodeado por un circo de acantilados tapizados de selva hasta la misma orilla. Desde las solitarias playas de esta área protegida del oeste de Filipinas, se ve cómo el cielo límpido cambia el color del agua a lo largo del día, sacando destellos de un fondo marino rico en vegetación y fauna. Tal biodiversidad ha convertido este enclave en un destino ideal para ver coral, tortugas marinas y aves del Sudeste Asiático.

Turismo Filipinas