Francia

1 / 361

Foto: iStock

1 / 361

SAUMUR, A ORILLAS DEL LOIRA

De la cincuentena de castillos que orlan las orillas del Loira, el de Saumur es uno de los más antiguos y posiblemente el que tenga una apariencia más medieval. Ubicado a las afueras de la ciudad homónima, su silueta, se divisa desde varios kilómetros a la redonda. Se construyó en el siglo XIV sobre los restos de una fortaleza anterior y fue residencia de los duques de Anjou. 

Foto: NICOLAS LAVERROUX

2 / 361

Valle del Loira y sus castillos geniales

Francia ha preparado sus castillos para celebrar el 500 aniversario de la muerte de Leonardo da Vinci. El genio del Renacimiento trabajó en Italia, pero murió en Francia. En el Castillo de Amboise, uno de los castillos del valle del Loira que fueron declarados Patrimonio de la Humanidad, se puede visitar su tumba.

 

Foto: iStock

3 / 361

Normandía junto al soldado Ryan

El 6 de junio de 1944 comenzó la invasión aliada de Normandía en la Operación Overlord, durante la Segunda Guerra Mundial. De su éxito dependía acabar con el Nazismo. Éste año se cumplen 75 años de aquel hito que la película Salvar al soldado Ryan popularizó. Sin duda, un momento muy especial para conocer una de las regiones más bellas de Francia y sus imprescindibles, entre ellos, por supuesto, la magia de Mont Saint-Michel, pero también las playas del desembarco -Utah Beach, Juno Beach, Sword Beach, Omaha Beach y Gold Beach- y sus memoriales.

Foto: Cité de l'Espace

4 / 361

Por la oportunidad de ser astronautas por un día

La increíble Cité de l'Espace es un imprescindible de la ciudad. Se trata de un parque temático (y también divulgativo) sobre el espacio muy interactivo y didáctico. Aquí se puede embarcar en la Soyuz, la legendaria cápsula espacial rusa, entrar en la réplica exacta de la mítica estación espacial MIR que, durante 15 años giró a 28.000 km/h alrededor de la Tierra con astronautas a bordo, tocar el famoso cohete Ariane 5 de 53 metros de altura, o también contemplar un trozo de luna. Y los adolescentes que quieren verse como unos auténticos astronautas pueden probar el Misiones Apollo, un simulador que les hace sentir seis veces más ligero que sobre la tierra, entre otras actividades. La entrada incluye las exposiciones permanentes y temporales, el cine Imax y el planetario. 

Foto: iStock

5 / 361

Por el Canal Du Midi y sus decenas de opciones.

Merece la pena acercarse al famoso Canal du Midi, declarado Patrimonio Mundial por la UNESCO en 1997, por ser un  espacio perfecto para disfrutar de la naturaleza en plena ciudad. ¿Cómo? Alquilando un barco para recorrer sus esclusas, montando en bicicleta por el carril bici que se extiende paralelo a su ribera o, incluso, siguiendo su cauce en coche hasta el Mediterráneo. Eso sí, antes de optar por esto último, merece la pena seguir disfrutando de la ciudad. 

 

Foto: iStock

6 / 361

Por su palmera dentro de un convento

Visitar una iglesia y viajar con adolescentes no es un suicidio. Y es que la capilla del convento de St. Jacobins, además de ser una obra maestra del gótico meridional hecha en ladrillo y de apariencia militar, es una construcción disruptiva que sorprende por los colores cálidos de su interior. El punto divertido es retarles a que busquen la palmera y que digan cuantas "ramas" tiene (la solución es 22). Muy recomendable es entrar también en el claustro y no solo lo espectacular de su sala Capitular. Y es que aquí, entre largos pasillos y capiteles centenarios, el visitante se puede disfrazar de peregrino y vivir la experiencia de hacer una parte del camino de Santiago.

 

Foto: iStock

7 / 361

Por su gran iglesia románica y su calle de los grafitis

La basílica de Saint-Sernin es una visita imprescindible, y no solo porque sea Patrimonio de la Humanidad, sino porque es la iglesia románica más grande de Francia.  En la Edad Media fue una etapa importante del Camino de Santiago en su Vía Tolosana, también llamada Vía de Arles. Su construcción va del siglo XI al XII dedicado a San Saturnino (en occitano Sernin) martirizado en el año 250. Destaca su precioso campanario octogonal de doble ventana que creó escuela y su cripta donde se hallan numerosas reliquias. No obstante, para aquellos adolescentes que sean más contemporáneos que románicos está la cercana  rue Gramat, una calle donde los grafitis se funden con la rutina de sus inquietos vecinos. 

Foto: iStock

8 / 361

Una tumba contra el paso del tiempo

Es el año 1516 y Leonardo se siente enfermo cuando viaja Amboise junto a su nuevo mecenas, el rey de Francia Francisco I, que lo aloja en el Castillo de Clos-Lucé. Hay un posible autorretrato suyo, Anciano pensativo, que aunque datado en 1513, bien podría valer para ilustrar sus últimos años de su vida. En el dibujo, se encuentra sentado en el canto de una roca, apoyado en un bastón, se le ve pensativo, paciente, tal vez algo melancólico; es posible que en ese momento estuviera reflexionando acerca del paso del tiempo: “no he perdido ante la dificultad de los retos, sino contra el tiempo”. Pero cuando el viajero llega hasta la capilla de Saint-Hubert, en el Castillo de Amboise, uno de los castillos del valle del Loira que fueron declarados Patrimonio de la Humanidad, y contempla su tumba, piensa que Leonardo se equivocó, que no perdió su batalla contra el tiempo, puesto que hoy, quinientos años después, aún se le recuerda. 

Foto: Gtres

9 / 361

Mayo en París

París, una de las ciudades más literarias del mundo, tiene un rostro diferente en cada época del año. Pero son muchos los que coinciden que la primavera da lo mejor de París. El escritor argentino Julio Cortázar, lo opinaba así. Él, un eterno enamorado de la Ciudad de la Luz, amaba la ciudad en primavera. Se podía estar todo el día en la calle y le resultaba complicado encerrarse a leer o a trabajar. Sin duda, los cielos de París en primavera bien valen un viaje.

Foto: iStock

10 / 361

Narbona

Narbona es una pequeña joya desconocida en el sur de Francia que no exige mucho tiempo para visitarla. Además, es una ciudad económica y está muy cerca gracias a la línea de alta velocidad de Renfe-SNCF. ¿Sus imprescindibles? La magnífica catedral San Justo y Pastor y el palacio medieval en la plaza del Ayuntamiento. Además, en esta misma plaza se encuentra laVía Domitia, un trozo de la mítica calzada romana que da fe del rico pasado de esta localidad. Una escapada a Narbona no se completaría sin pasear por el canal de la Robine ni sin conocer  su precioso mercado modernista de Les Halles. Y para acabar el día nada mejor que parar en el restaurante Les Grands Buffets, un buen sitio para degustar la cocina tradicional francesa a un precio muy ajustado con el buffet de quesos más grande del mundo.

FRANCESCO VANINETTI / GETTY IMAGE

11 / 361

Punta del Van, en Bretaña

La capilla de Saint-They se asoma al acantilado de este enclave del cabo Sizun, una reserva natural que incluye la punta de Raz, el Finisterre bretón.

YASMINE DG / AGE FOTOSTOCK

12 / 361

Nantes

La capital histórica de Bretaña ha reconvertido su antigua zona portuaria en un parque que rinde homenaje a Julio Verne y Leonardo da Vinci. En la foto, el elefante mecánico.

MATHIEU RIVRIN

13 / 361

Faro de Tévénnec

Entre la punta de Raz y la isla de Sein, se enfrenta al fiero oleaje del Atlántico desde 1875. 

CHRISTOPHE KICIAK / AGE FOTOSTOCK

14 / 361

Brocéliande

La leyenda explica que el haya de Ponthus nació de las ruinas del castillo de un caballero artúrico.

CSP_HARDYUNO / AGE FOTOSTOCK

15 / 361

Península de Quiberon

Esta estrecha franja de tierra de 14 km, presenta un litoral con playas de arena en el este y una costa acantilada denominada «salvaje» en el oeste.

TEDDY VERNEUIL / AGE FOTOSTOCK

16 / 361

Belle-Île

Belle-Île es la pequeña joya marina de la costa de Morbihan. Se llega en el ferry de Quiberon.

CHRISTOPHE BOISVIEUX / GETTY IMAGES

17 / 361

Maison Musée Le Pouldu

La Maison Musée Le Pouldu reproduce el hostal donde se alojó Gauguin y otros pintores sintetistas.

ARNAUD SPANI / GTRES

18 / 361

Vannes

Un cinturón de murallas del siglo xiii rodean esta ciudad del golfo de Morbihan. Su nombre bretón es Gwened.

Foto: FOTOTECA 9 X 12

19 / 361

Playa de Palombaggia (Córcega)

Por los frondosos pinos que la abrazan y por el agua turquesa podría pasar por una playa de la Costa Brava, pero sus dimensiones y el acento francés común en el lugar la delatan. Basta darle un vistazo para comprender por qué los franceses llaman a Córcega la île de la beauté (isla de la belleza). Con sus rocas graníticas, su arena blanca y sus aguas transparentes, lo extraño es que Napoléon Bonaparte se animase a dejar la isla donde nació para conquistar el mundo.

 

Foto: AgeFotostock

20 / 361

La Grave, Francia

La estación francesa de La Grave es uno de los mejores puntos de freeride de todos los Alpes. Aquí solo se puede esquiar en la pura montaña, sin balizas que delimiten el camino ni máquinas que pisen la nieve.

Foto: AP Photo

21 / 361

Chamonix, Francia

También ubicada en Francia, al pie del Mont Blanc, esta estación fue el escenario de la edición 2015 del Campeonato Mundial de Freeride. El lugar es un referente internacional para la práctica de este deporte extremo.

Foto: AgeFotostock

22 / 361

Dordoña, Francia

Los castillos que salpican a esta región de Francia deslumbran a todo el resto; pero tal vez el verdadero tesoro no resida únicamente en estas fantasías hechas arquitectura, sino que esté en toda la riqueza cultural de la Dordoña. Y a ello se dedica, precisamente, la Félibrée, una celebración anual por todo lo alto de la cultura del occitano, incluida la comida, la música, la danza y la langue d’oc (el idioma occitano). Éste año será especial, pues los días 5, 6 y 7 de julio se celebrará el centenario de  la Félibrée en el pueblo de Périgueux. Además, el viajero se va a encontrar con casi una decena de restaurantes con estrellas Michelin, 15 sitios del Patrimonio Mundial de la UNESCO, amén de algunos hoteles de lujo y campos de golf

 

Foto: Gtres

23 / 361

Francia

En el país en el que la oca y el foie no puede faltar en la cena de Nochebuena, el plato principal suele estar formado por un ave asado: faisán, pavo, pato, pularda, capón... En ciertas regiones también son muy típicas la vieiras o coquilles Saint-Jacques. De postre, el Bûche de Noël es común en casi todo el país. Este pastel está hecho de chocolate y avellana y tiene forma de tronco.

Foto: Gtres

24 / 361

Encanto medieval en Toulouse

Al sur de Francia, Toulouse tiene un indudable encanto mediterráneo. Conocida como la “Ciudad Rosa” por el color de los ladrillos utilizados en innumerables construcciones, sus habitantes son abiertos, amables y no dudan en llenar los bares y la ribera del río Garona cuando sale el sol. Además, esta ciudad es un punto perfecto desde el que realizar excursiones a otras cercanas, como la maravillosa Carcassonne y su ciudad medieval amurallada, o Albi, cuya Catedral de Santa Cecilia es una verdadera joya.

Foto: Disneyland París

25 / 361

Disneyland París

Este Halloween en Disneyland París está marcado por el 90 cumpleaños de su personaje más icónico: Mickey Mouse. Acompañado por Minnie, Donald, Daisy, los tres sobrinos del Tío Gilito y un sinfín de amigos, entre los que se encuentran divertidos zombies, será el protagonista de una cabalgata en la que el no sacará a relucir su lado más travieso: Mickey’s Halloween Cavalcade. Además, los villanos Disney también tendrán su protagonismo, pues el jardín del Castillo de la Bella Durmiente se ha convertido en una inmensa zarza con forma de dragón gracias a las malvadas artes de Maléfica. Además, el Teatro del Castillo ha sido tomado por los malos entre los malos. Cruella De Vil, el Capitán Garfio, la Reina de Corazones, Jafar, Gastón o las hermanastras y la madrasta de Cenicienta, entre otros, ¡lo han tomado! Además, todo el parque estará monstruosamente decorado con fantasmas, calabazas y otros adornos típicos de Halloween.

Foto: Oficina de Turismo de Estrasburgo y su región

26 / 361

Estrasburgo

Las luces navideñas inundan las calles, plazas y plazoletas del casco histórico de la capital de Alsacia (este de Francia), declarado Patrimonio de la Humanidad por la Unesco en 1988. Por estas fechas, las fachadas y las tiendas de la Grande Île (Gran Isla), de estilo medieval y rodeada de canales, están engalanadas con infinidad de adornos y luces. Su mercado de Navidad, que data de 1570, es el más antiguo de Francia. Los olores de especias y canela flotan en el aire y los villancicos resuenan en el interior de las iglesias. Los comerciantes ofrecen artesanía alsaciana, golosinas, vino caliente, buñuelos, etc. Del 23 de noviembre hasta el 30 de diciembre.

Foto: Gtres

27 / 361

Colmar

La región de Alsacia, de raíces germánicas, tiene una gran tradición en mercadillos navideños. A su bella imagen de cuento, surcada por canales flanqueados por casas con entramados de madera, la Navidad añade una escenografía perfecta. Todo el casco antiguo se ilumina y se decora con la participación de sus ciudadanos, se organizan muchísimas actividades culturales y festivas y se convierte en un gran teatro al aire libre. Colmar organiza un total de cinco mercados navideños en distintos puntos de la ciudad, entre los que destaca el dedicado plenamente a los niños, en Petite Venice; el de la plaza de los Dominicos, presidido por los vitrales de siglo XIV de su iglesia y el mercado de la plaza de Juana de Arco, al que los habitantes de Colmar acuden a deleitarse con las especialidades gastronómicas típicas de esta época. Desde el 23 de noviembre hasta el 30 de diciembre.

Foto: Gtres

28 / 361

A pedales por el Cabo Sizun

Pontivy-Nantes. Este recorrido forma parte de la gran ruta Velodyssée, que conecta Roscoff en el norte de Bretaña con Hendaya, en el País Vasco francés. El itinerario consta de 9 etapas de entre 23 y 35 kilómetros. Buena parte del viaje sigue el canal Nantes-Brest.

Roscoff-Concarneau. La ruta que comunica el Canal de la Mancha y la costa atlántica tiene bellas etapas en la zona de Finisterre y Quimper.

El valle de Blavet. Se han trazado 4 recorridos fáciles por las capillas de este idílico valle bretón.

Foto: Gtres

29 / 361

Refugios de magos y hadas

Bosque de Huelgoat. Famoso por su caos de rocas –según la leyenda, causado por el gigante Gargantúa–, de bordes pulidos y en buena parte cubiertas de musgo y líquenes.También hay enclaves míticos, como el río Argent, dominio de las hadas, la gruta de Arturo y la cueva del diablo. Lo más fotografiado son la inmensa roca Champignon y la Roche Tremblant, de 100 toneladas, que se mueve ligeramente si se presiona en un punto concreto.

Bosque de Brocéliande. Concentra numerosos enclaves artúricos: la tumba de Merlín, la fuente de Barenton en la que el mago se daba cita con su amada Viviana, el Valle sin Retorno de la bruja Morgana, el Árbol de Oro y la Fuente de la Juventud.

Foto: AgeFotostock

30 / 361

Faro de Les Pierres, Le Conquet (Francia)

La costa más occidental de Francia está punteada por faros de distintas formas y colores. Es un litoral abrupto, hogar de terribles tormentas, que históricamente ha sido testigo de los más trágicos naufragios. En la imagen el faro de Les Pierres, en el municipio Le Conquet, durante un temporal. Espectacular, ¿verdad?

Foto: AgeFotostock

31 / 361

Faro de Mean Ruz, Ploumanach (Francia)

En la bretona costa de Granito Rosa se halla este faro camuflado entre las rocas que forma parte del Sendero de los Aduaneros, una ruta que se abrió en 1907 y permite recorrer el litoral de Bretaña. El faro de Mean Ruz se halla cerca del pueblo de Ploumanach.

Foto: AgeFotostock

32 / 361

Faro de Creac'h, Isla de Ouessant (Francia)

«El Guardián del Mar» en el Finisterre francés es uno de los más potentes del mundo. Se halla situado en el archipiélago de las Iles du Ponant y forma parte del Parque Natural Regional de Armórica. Se encendió por primera vez en 1863 y desde 1988 alberga el Museo de Faros y Balizas, ideal para conocer todos los secretos de la fascinante señalización marítima.

Foto: AgeFotostock

33 / 361

Abadia de Saint Mathieu (Francia)

El faro de la punta de Saint-Mathieu, en el Atlántico, es un símbolo para todos los marineros de la Bretaña. Se halla en Plougonvelin, junto a la abadía de Saint Mathieu (siglo XI), coincidiendo con una etapa del Camino de Santiago, en la Bretaña francesa. El faro es el Memorial Nacional de los Marineros desaparecidos en el mar.

Foto: AgeFotostock

34 / 361

Gargantas del Verdon (Francia)

Estas impresionantes gargantas enclavadas en el Parque Natural del Verdon forman un espacio natural excepcional en la regiónProvenza Alpes Costa Azul. El río Verdon deambula bajo la atenta mirada de imponentes farallones de piedra y enlaza cuatro bellos lagos de aguas color esmeralda donde su pueden practicar todo tipo de deportes náuticos. No hay que olvidar una visita a los encantadores pueblos provenzales situados en lo alto de los acantilados como Valensole, Riez, el pintoresco Bauduen, Castellane y su roca, Moustiers Sainte Marie o Aiguines.

Foto: AgeFotostock

35 / 361

La Cotiniere, Isla de Oleron, Francia

Un largo espigón protege de los embates del Atlántico a este pequeño puerto en el que amarran unas cien embarcaciones y en cuyo extremo se levanta un magnífico faro que parece sacado de un libro de historias marineras. Cada día las barcas llegan cargadas de lenguados, lubinas y langostinos que son subastados en la lonja en un bonito ritual de gritos e intercambios. Es una delicia sentarse en una de las terrazas del puerto a contemplar las subidas y bajadas de la marea.

Foto: Gtres

36 / 361

París y ruta por el Sena

Tras el reto que supone una visita a París, con su ingente cantidad de atracciones, museos y visitas de interés, se impone unos cuantos días de relax en un crucero por el Sena hasta la bella costa normanda. El barco zarpa de la capital y pasa por delante del barrio de arquitectura de vanguardia de La Defense. La tranquila corriente del Sena lleva hasta Versalles donde se impone una parada para visitar el complejo palaciego que Luis XIV mandó construir para su esplendoroso reinado. Durante la ruta van apareciendo maravillosos paisajes y poblaciones como Vernon, Andelys y Amfreville hasta llegar a Rouen con su catedral, los barrios históricos y la plaza del viejo mercado donde fue quemada Juana de Arco. El final de ruta es Honfleur, una preciosa localidad situada en la desembocadura del Sena desde donde se accede al Canal de la Mancha.

Ronnybas / Shutterstock

37 / 361

Un paisaje que se huele

Un fragante mar de color malva cubre los campos provenzales en verano, como en Valensole

Tom Mackie

38 / 361

¡Y llegó el azul!

Al sur de Marsella, la costa se convierte en una sucesión de entrantes de mar, acantilados y recónditas playas, conocidas como calanques.

Luigi Vaccarella / Fototeca 9x12

39 / 361

El dulce placer del tumbarse en el césped

El puente de St-Bénézet y el palacio Papal son los dos emblemas de la ciudad de Avignon.  

Tom Mackie

40 / 361

Pueblecitos 100% encanto

El pueblo de Rougon se erige en uno de los puntos más altos de las Gargantas del Verdon.

Maurizio Rellini / Fototeca 9x12

41 / 361

Como en un anuncio de suavizante

La visita a la Abadía de Sénanque es un imprescindible con su claustro románico y las estancias del siglo XII.

AWL Images

42 / 361

El recuerdo violeta

Jabones, sales de baño, ambientadores... En provenza la violeta lavanda acaba convirtiéndose en cualquier otra cosa.

Michael Paul

43 / 361

Inspiración provenzal

St. Paul de Vence fue el refugio e inspiración de escritores, actores y pintores a mediados del siglo XX. En la imagen, la casa del escritor Jacques Prévert (1900-1977).

Getty Images

44 / 361

Al trote

Si eres un amante de los caballos no te pierdas algunas de las fiestas que tienen como protagonistas a los equinos de la Camarga. Como la Feria du Cheval, en julio.

Hannes Fehrmann / Age Fotostock

45 / 361

Estos pueblos están muy colgados

Erigido sobre una colina, Gordes es uno de los más bellos pueblos colgados del Luberon.

Age Fotostock

46 / 361

Tiempo de museos

La via Domitia unía la Galia con Roma y fue el gran conector de lo que hoy es la Provenza. Existen muchos vestigios, como este mosaico que se encuentra en los museos de Vaison-la Romaine.

 

Foto: AgeFotostock

47 / 361

Córcega Francia

Uno de los destinos mediterráneos más reputados en el cuestión de temas marinos es la costa sur de Córcega. La playa de Pombaggia, con sus aguas cálidas, transparentes y en calma, es perfecta para la práctica del esnórquel. Alrededor de la isla se hallan importantes pecios en los que hacer submarinismo entre restos de naufragios. La bahía de Potro Vecchio, la reserva de Sacandola y la costa de Bonifacio son los lugares recomendables.

48 / 361

Córcega y la desaparición

Su compromiso era tal que Saint-Exupéry no paró hasta lograr reincorporarse en activo. Su edad (cuarenta y cuatro años) no era la ideal y su salud, muy maltrecha por todos los accidentes que había ido sufriendo, tampoco; a pesar de todo ello, en febrero de 1944 logró reincorporarse en su escuadrilla destinada primero en Cerdeña y, posteriormente, en Córcega. Le autorizaron a cumplir cinco misiones. La mañana del 31 de julio de 1944, Saint-Exupéry partió en vuelo de reconocimiento hacia la región francesa de Grenoble, al este de Lyon. Ya nunca volvió; tal vez aprovechó para sobrevolar por última vez el castillo de Saint-Maurice, el refugio de infancia al que siempre acudía cuando comenzaba a notar la punzada de la nostalgia.

Foto: AgeFotostock

49 / 361

Lyon, la ciudad natal de Saint-Exupéry

Antoine de Saint-Exupéry nació el 29 de junio de 1900 en un apartamento del centro de la ciudad de Lyon; pero a los cuatro años, al morir su padre, toda la familia pasó a vivir en el castillo de Saint-Maurice-de-Rémens, muy cerca de la ciudad. Este castillo, propiedad de la tía de su madre, la condesa de Tricaud,  se convirtió en el espacio predilecto de su infancia y su recuerdo no le abandonó nunca. En los días de lluvia él y sus hermanos (era el tercero de cinco hermanos, tres niñas y dos niños) se refugiaban para jugar en la bohardilla. Ya entonces, el futuro escritor soñaba con volar. El castillo sigue hoy vacío, pendiente desde 2011 de un eterno proyecto para convertirlo en casa-museo.

Foto: AgeFotostock

50 / 361

Calanque d'en Vau, Cassis, Francia

La costa azul de Francia es un paraíso para los amantes de las playas. Para ejemplo, esta playa. Se trata de una pequeña cala entre escarpados barrancos con vegetación mediterránea. Desde arriba, se ve el azul turquesa del mar entrando hasta la playa. El mar es tan cristalino que los veleros parecen flotar más que navegar. Esta bella playa es característica de la costa provenzal.  Se encuentra cerca de la población de Cassis, pero solo se puede llegar en embarcación o tras una caminata de algo más de dos horas.