Francia

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París

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París

Fundada por los romanos en el 52 a.C se la nombró por aquel entonces Lutetia Parisiorum. La primera palabra hacía referencia al César, y la segunda al pueblo galo parisii o parisio que vivió durante la época romana a lo largo de las orillas del río Sena. Con el tiempo, la denominación Civitas Parisiorium, que significa 'la ciudad de los Parisii', predominó sobre la anterior, y no fue hasta la edad media que se la empezó a conocer popularmente como París.

3. Wedding - John Armstrong-Millar - Many a Slip - Lo Res. Champagne Taittinger Wedding Food Photographer: Many a Slip

John Armstrong-Millarr

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Champagne Taittinger Wedding Food Photographer: Many a Slip

En esta fotografía de John Armstrong Millar se puede ver a dos jóvenes en el día de su boda con expresión de sorpresa y temor frente a su pastel de celebración.

Loira

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Loira

Situado dos puestos por debajo respecto al Vístula en el ranking mundial de ríos más largos del mundo, el Loira recorre más de 1.000 kilómetros desde su nacimiento hasta la desembocadura, todos ellos por el interior de Francia. Alrededor de su tramo más conocido, el valle del Loira, se asentaron durante siglos reyes y artistas de la talla de Leonardo Da Vinci, Molière, Balzac o personajes tan relevantes para el devenir del país como Juana de Arco, entre otros. Respecto a su nombre, proviene del latín Liger, que a su vez es una transcripción del gaélico. Los celtas lo llamaban Liga, que significa “sedimento o depósito”. Con el tiempo, el topónimo fue evolucionando manteniendo siempre su raíz proto-indoeuropea *leg hasta concluir en el actual Loira.

Sena

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Sena

Fuente inagotable de inspiración para artistas durante siglos, fue el mismísimo Julio César quien lo bautizó, o al menos, la persona que dejó por escrito su nombre por primera vez. Lo hizo en los Comentarios de la Guerra de las Galias en el siglo I a.C, bajo el topónimo de Sequana. Más tarde, en la época medieval fue derivando a Segana y Segona. Finalmente, el nombre del Sena actual es producto de la castellanización de su forma francesa Seine. Su significado, aunque abierto a discusión, parece ser el de "fluir". 

La rosa, símbolo y olor de “la ciudad del amor”

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La rosa, símbolo y olor de “la ciudad del amor”

El rojo es el color del amor y la pasión. Pocas ciudades generan tantos sentimientos como París, y entre ellas ninguna tan romántica. La rosa es el símbolo que pone el broche a la ciudad del amor y es con ese ingrediente con el que Céline Barel ha creado su fragancia para el último hotel de The Peninsula. Más específicamente se trata de la rosa de Damasco, que ha acompañado de esencias de láudano, hojas de laurel, geranio y suaves notas de ébano y madera de cédro. Una mezcla que en palabras de Céline rinde homenaje no solo a esa pasión romántica, sino a su gloriosa arquitectura, los cafés glamurosos, las boutiques, el arte y las pintorescas avenidas que tejen la capital francesa.

Van Gogh, Trump y un retrete de oro

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Van Gogh, Trump y un retrete de oro

Durante sus últimos años, Vincent Van Gogh se retiró al sur de Francia, a Arlés. Tenía la intención de fundar una escuela de arte que nunca se construyó. También fue el escenario de varias trifulcas con un compañero de profesión, Gauguin. Pese a todo, las obras durante ese periodo fueron estallidos de color. De esa manera representó también el invierno francés, completamente diferente a cualquier otra representación anterior. En Paisaje con nieve (1888), Van Gogh plasmó ese oxímoron cromático que es el invierno colorido a través de uno de los campos a las afueras de Arlés. A diferencia de los cuadros anteriores, la nieve parece estar desapareciendo y los primeros brotes comienzan a hacerse visibles. Al fondo, aún nevadas, las cumbres de las montañas de Montmajour.

La obra, como la mayoría de las que pintó Van Gogh, pasó con más pena que gloria y no adquirió valor real hasta después de su muerte, llegando a ser objeto de deseo de personalidades como el expresidente de los Estados Unidos, Donald Trump. En 2018, justo en el 130 aniversario de Paisaje con nieve, Trump solicitó al Museo Guggenheim de Nueva York (propietarios actuales de la obra) el cuadro para decorar una de sus estancias privadas en la Casa Blanca y este le respondió enviándole un retrete de oro titulado América, del artista italiano Maurizio Cattelan. 

La mayor nevada del Sena

Foto: Creative Commons

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La mayor nevada del Sena

El invierno de 1874 fue especialmente duro en Argenteuil, una ciudad situada a 11 kilómetros de la capital parisina. Las fuertes nevadas ocultaron la localidad francesa bajo un manto blanco que Claude Monet no quiso desaprovechar y pintó Escena de nieve en Argenteuil, un cuadro que hoy forma parte de la colección de la National Gallery en Londres. Al fondo, el río Sena, casi imperceptible por los trazos escuetos del artista. Detrás, fuera de plano, la estación que conecta la capital con Argenteuil, que hoy en día sigue siendo una parada recurrente para muchos parisinos que desean hacer una escapada de fin de semana. Parte de esa multitud se diluye en el horizonte entre trazos gruesos, al igual que el rastro de un carruaje que rompe con la blancura de la nieve. El resto es un paisaje invernal de techos nevados y árboles cubiertos de escarcha. 

 

 

Carretera y manta, Versalles aguarda

Foto: Museo Thyssen-Bornemisza

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Carretera y manta, Versalles aguarda

Considerado por muchos uno de los líderes y fundadores del impresionismo, Camille Pissarro dedicó varios lienzos al invierno, sus efectos en el paisaje y su incidencia en la luz. Uno de ellos es este: Camino de Versalles, Louveciennes, sol de invierno y nieve (1870). La obra representa una de las calles de Louveciennes, quizás el pueblo más valorado por los pintores impresionistas, pues según cifras oficiales, existen más de 120 pinturas originales de Renoir, Sisley, Pissarro y Monet sobre este enclave muy próximo a Versalles.

El cuadro, actualmente en el depósito del Museo Nacional Thyssen-Bornemisza, representa un carruaje se pierde al final de la carretera camino al famoso palacio. Mientras, unos campesinos charlan tranquilamente en medio del sendero. Sin embargo, al poco tiempo de haber pintado este cuadro, el paisaje sufrió los estragos de la guerra franco-prusiana, quedando totalmente destruido. Hoy, Louceviennes vuelve a ser ese pueblo tranquilo y rural, de campos frutales y bodegones, aunque distinto al que retrató Pissarro.

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SAUMUR, A ORILLAS DEL LOIRA

De la cincuentena de castillos que orlan las orillas del Loira, el de Saumur es uno de los más antiguos y posiblemente el que tenga una apariencia más medieval. Ubicado a las afueras de la ciudad homónima, su silueta, se divisa desde varios kilómetros a la redonda. Se construyó en el siglo XIV sobre los restos de una fortaleza anterior y fue residencia de los duques de Anjou. 

Foto: NICOLAS LAVERROUX

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Valle del Loira y sus castillos geniales

Francia ha preparado sus castillos para celebrar el 500 aniversario de la muerte de Leonardo da Vinci. El genio del Renacimiento trabajó en Italia, pero murió en Francia. En el Castillo de Amboise, uno de los castillos del valle del Loira que fueron declarados Patrimonio de la Humanidad, se puede visitar su tumba.

 

Foto: iStock

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Normandía junto al soldado Ryan

El 6 de junio de 1944 comenzó la invasión aliada de Normandía en la Operación Overlord, durante la Segunda Guerra Mundial. De su éxito dependía acabar con el Nazismo. Éste año se cumplen 75 años de aquel hito que la película Salvar al soldado Ryan popularizó. Sin duda, un momento muy especial para conocer una de las regiones más bellas de Francia y sus imprescindibles, entre ellos, por supuesto, la magia de Mont Saint-Michel, pero también las playas del desembarco -Utah Beach, Juno Beach, Sword Beach, Omaha Beach y Gold Beach- y sus memoriales.

Foto: Cité de l'Espace

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Por la oportunidad de ser astronautas por un día

La increíble Cité de l'Espace es un imprescindible de la ciudad. Se trata de un parque temático (y también divulgativo) sobre el espacio muy interactivo y didáctico. Aquí se puede embarcar en la Soyuz, la legendaria cápsula espacial rusa, entrar en la réplica exacta de la mítica estación espacial MIR que, durante 15 años giró a 28.000 km/h alrededor de la Tierra con astronautas a bordo, tocar el famoso cohete Ariane 5 de 53 metros de altura, o también contemplar un trozo de luna. Y los adolescentes que quieren verse como unos auténticos astronautas pueden probar el Misiones Apollo, un simulador que les hace sentir seis veces más ligero que sobre la tierra, entre otras actividades. La entrada incluye las exposiciones permanentes y temporales, el cine Imax y el planetario. 

Foto: iStock

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Por el Canal Du Midi y sus decenas de opciones.

Merece la pena acercarse al famoso Canal du Midi, declarado Patrimonio Mundial por la UNESCO en 1997, por ser un  espacio perfecto para disfrutar de la naturaleza en plena ciudad. ¿Cómo? Alquilando un barco para recorrer sus esclusas, montando en bicicleta por el carril bici que se extiende paralelo a su ribera o, incluso, siguiendo su cauce en coche hasta el Mediterráneo. Eso sí, antes de optar por esto último, merece la pena seguir disfrutando de la ciudad. 

 

Foto: iStock

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Por su palmera dentro de un convento

Visitar una iglesia y viajar con adolescentes no es un suicidio. Y es que la capilla del convento de St. Jacobins, además de ser una obra maestra del gótico meridional hecha en ladrillo y de apariencia militar, es una construcción disruptiva que sorprende por los colores cálidos de su interior. El punto divertido es retarles a que busquen la palmera y que digan cuantas "ramas" tiene (la solución es 22). Muy recomendable es entrar también en el claustro y no solo lo espectacular de su sala Capitular. Y es que aquí, entre largos pasillos y capiteles centenarios, el visitante se puede disfrazar de peregrino y vivir la experiencia de hacer una parte del camino de Santiago.

 

Foto: iStock

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Por su gran iglesia románica y su calle de los grafitis

La basílica de Saint-Sernin es una visita imprescindible, y no solo porque sea Patrimonio de la Humanidad, sino porque es la iglesia románica más grande de Francia.  En la Edad Media fue una etapa importante del Camino de Santiago en su Vía Tolosana, también llamada Vía de Arles. Su construcción va del siglo XI al XII dedicado a San Saturnino (en occitano Sernin) martirizado en el año 250. Destaca su precioso campanario octogonal de doble ventana que creó escuela y su cripta donde se hallan numerosas reliquias. No obstante, para aquellos adolescentes que sean más contemporáneos que románicos está la cercana  rue Gramat, una calle donde los grafitis se funden con la rutina de sus inquietos vecinos. 

Foto: iStock

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Una tumba contra el paso del tiempo

Es el año 1516 y Leonardo se siente enfermo cuando viaja Amboise junto a su nuevo mecenas, el rey de Francia Francisco I, que lo aloja en el Castillo de Clos-Lucé. Hay un posible autorretrato suyo, Anciano pensativo, que aunque datado en 1513, bien podría valer para ilustrar sus últimos años de su vida. En el dibujo, se encuentra sentado en el canto de una roca, apoyado en un bastón, se le ve pensativo, paciente, tal vez algo melancólico; es posible que en ese momento estuviera reflexionando acerca del paso del tiempo: “no he perdido ante la dificultad de los retos, sino contra el tiempo”. Pero cuando el viajero llega hasta la capilla de Saint-Hubert, en el Castillo de Amboise, uno de los castillos del valle del Loira que fueron declarados Patrimonio de la Humanidad, y contempla su tumba, piensa que Leonardo se equivocó, que no perdió su batalla contra el tiempo, puesto que hoy, quinientos años después, aún se le recuerda. 

Foto: Gtres

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Mayo en París

París, una de las ciudades más literarias del mundo, tiene un rostro diferente en cada época del año. Pero son muchos los que coinciden que la primavera da lo mejor de París. El escritor argentino Julio Cortázar, lo opinaba así. Él, un eterno enamorado de la Ciudad de la Luz, amaba la ciudad en primavera. Se podía estar todo el día en la calle y le resultaba complicado encerrarse a leer o a trabajar. Sin duda, los cielos de París en primavera bien valen un viaje.

Foto: iStock

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Narbona

Narbona es una pequeña joya desconocida en el sur de Francia que no exige mucho tiempo para visitarla. Además, es una ciudad económica y está muy cerca gracias a la línea de alta velocidad de Renfe-SNCF. ¿Sus imprescindibles? La magnífica catedral San Justo y Pastor y el palacio medieval en la plaza del Ayuntamiento. Además, en esta misma plaza se encuentra laVía Domitia, un trozo de la mítica calzada romana que da fe del rico pasado de esta localidad. Una escapada a Narbona no se completaría sin pasear por el canal de la Robine ni sin conocer  su precioso mercado modernista de Les Halles. Y para acabar el día nada mejor que parar en el restaurante Les Grands Buffets, un buen sitio para degustar la cocina tradicional francesa a un precio muy ajustado con el buffet de quesos más grande del mundo.

Foto: Corbis

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1889

Francia quería dar un verdadero golpe de efecto con la Exposición Universal de 1889, fecha emblemática pues coincidía con el centenario de la Revolución Francesa. Para ello se encargó al ingeniero Gustave Eiffel un «símbolo para la ciudad». Las obras empezaron en 1887 y toneladas de hierro y millones de remaches se fueron engarzando en una estructura que los parisinos calificaron «de mal gusto». Los ánimos solo se calmaron con la promesa de que sería demolida tras el evento. Cuando se concluyó dos años después, en el Campo de Marte, la Torre Eiffel destacaba con sus 312 metros sobre el resto de instalaciones creadas para la Exposición Universal.

Foto: AGE fotostock

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2015

Tras ser restaurada desde su inauguración en decenas de ocasiones, la Torre Eiffel mide actualmente 324 metros y recibe más de ocho millones de visitantes al año. Con el don de la ubicuidad que le otorgan sus dimensiones el monumento está onmipresente en el cielo de París. Desde la base la torre se torna increíblemente esbelta, pero subiendo en los ascensores hasta sus miradores de vértigo prevalecen las increíbles vistas que ofrece.
Si de día impacta, de noche enamora, cuando se encienden más de veinte millones de bombillas parpadeantes que la iluminan y reverberan en el entorno. Un espectáculo visual inolvidable.

FRANCESCO VANINETTI / GETTY IMAGE

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Punta del Van, en Bretaña

La capilla de Saint-They se asoma al acantilado de este enclave del cabo Sizun, una reserva natural que incluye la punta de Raz, el Finisterre bretón.

YASMINE DG / AGE FOTOSTOCK

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Nantes

La capital histórica de Bretaña ha reconvertido su antigua zona portuaria en un parque que rinde homenaje a Julio Verne y Leonardo da Vinci. En la foto, el elefante mecánico.

MATHIEU RIVRIN

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Faro de Tévénnec

Entre la punta de Raz y la isla de Sein, se enfrenta al fiero oleaje del Atlántico desde 1875. 

CHRISTOPHE KICIAK / AGE FOTOSTOCK

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Brocéliande

La leyenda explica que el haya de Ponthus nació de las ruinas del castillo de un caballero artúrico.

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Península de Quiberon

Esta estrecha franja de tierra de 14 km, presenta un litoral con playas de arena en el este y una costa acantilada denominada «salvaje» en el oeste.

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Belle-Île

Belle-Île es la pequeña joya marina de la costa de Morbihan. Se llega en el ferry de Quiberon.

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Maison Musée Le Pouldu

La Maison Musée Le Pouldu reproduce el hostal donde se alojó Gauguin y otros pintores sintetistas.

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Vannes

Un cinturón de murallas del siglo xiii rodean esta ciudad del golfo de Morbihan. Su nombre bretón es Gwened.

Foto: FOTOTECA 9 X 12

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Playa de Palombaggia (Córcega)

Por los frondosos pinos que la abrazan y por el agua turquesa podría pasar por una playa de la Costa Brava, pero sus dimensiones y el acento francés común en el lugar la delatan. Basta darle un vistazo para comprender por qué los franceses llaman a Córcega la île de la beauté (isla de la belleza). Con sus rocas graníticas, su arena blanca y sus aguas transparentes, lo extraño es que Napoléon Bonaparte se animase a dejar la isla donde nació para conquistar el mundo.

 

Foto: AgeFotostock

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La Grave, Francia

La estación francesa de La Grave es uno de los mejores puntos de freeride de todos los Alpes. Aquí solo se puede esquiar en la pura montaña, sin balizas que delimiten el camino ni máquinas que pisen la nieve.

Foto: AP Photo

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Chamonix, Francia

También ubicada en Francia, al pie del Mont Blanc, esta estación fue el escenario de la edición 2015 del Campeonato Mundial de Freeride. El lugar es un referente internacional para la práctica de este deporte extremo.

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Dordoña, Francia

Los castillos que salpican a esta región de Francia deslumbran a todo el resto; pero tal vez el verdadero tesoro no resida únicamente en estas fantasías hechas arquitectura, sino que esté en toda la riqueza cultural de la Dordoña. Y a ello se dedica, precisamente, la Félibrée, una celebración anual por todo lo alto de la cultura del occitano, incluida la comida, la música, la danza y la langue d’oc (el idioma occitano). Éste año será especial, pues los días 5, 6 y 7 de julio se celebrará el centenario de  la Félibrée en el pueblo de Périgueux. Además, el viajero se va a encontrar con casi una decena de restaurantes con estrellas Michelin, 15 sitios del Patrimonio Mundial de la UNESCO, amén de algunos hoteles de lujo y campos de golf

 

Foto: Gtres

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Francia

En el país en el que la oca y el foie no puede faltar en la cena de Nochebuena, el plato principal suele estar formado por un ave asado: faisán, pavo, pato, pularda, capón... En ciertas regiones también son muy típicas la vieiras o coquilles Saint-Jacques. De postre, el Bûche de Noël es común en casi todo el país. Este pastel está hecho de chocolate y avellana y tiene forma de tronco.

Foto: Gtres

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Encanto medieval en Toulouse

Al sur de Francia, Toulouse tiene un indudable encanto mediterráneo. Conocida como la “Ciudad Rosa” por el color de los ladrillos utilizados en innumerables construcciones, sus habitantes son abiertos, amables y no dudan en llenar los bares y la ribera del río Garona cuando sale el sol. Además, esta ciudad es un punto perfecto desde el que realizar excursiones a otras cercanas, como la maravillosa Carcassonne y su ciudad medieval amurallada, o Albi, cuya Catedral de Santa Cecilia es una verdadera joya.

Foto: Disneyland París

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Disneyland París

Este Halloween en Disneyland París está marcado por el 90 cumpleaños de su personaje más icónico: Mickey Mouse. Acompañado por Minnie, Donald, Daisy, los tres sobrinos del Tío Gilito y un sinfín de amigos, entre los que se encuentran divertidos zombies, será el protagonista de una cabalgata en la que el no sacará a relucir su lado más travieso: Mickey’s Halloween Cavalcade. Además, los villanos Disney también tendrán su protagonismo, pues el jardín del Castillo de la Bella Durmiente se ha convertido en una inmensa zarza con forma de dragón gracias a las malvadas artes de Maléfica. Además, el Teatro del Castillo ha sido tomado por los malos entre los malos. Cruella De Vil, el Capitán Garfio, la Reina de Corazones, Jafar, Gastón o las hermanastras y la madrasta de Cenicienta, entre otros, ¡lo han tomado! Además, todo el parque estará monstruosamente decorado con fantasmas, calabazas y otros adornos típicos de Halloween.

Foto: Oficina de Turismo de Estrasburgo y su región

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Estrasburgo

Las luces navideñas inundan las calles, plazas y plazoletas del casco histórico de la capital de Alsacia (este de Francia), declarado Patrimonio de la Humanidad por la Unesco en 1988. Por estas fechas, las fachadas y las tiendas de la Grande Île (Gran Isla), de estilo medieval y rodeada de canales, están engalanadas con infinidad de adornos y luces. Su mercado de Navidad, que data de 1570, es el más antiguo de Francia. Los olores de especias y canela flotan en el aire y los villancicos resuenan en el interior de las iglesias. Los comerciantes ofrecen artesanía alsaciana, golosinas, vino caliente, buñuelos, etc. Del 23 de noviembre hasta el 30 de diciembre.

Foto: Gtres

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Colmar

La región de Alsacia, de raíces germánicas, tiene una gran tradición en mercadillos navideños. A su bella imagen de cuento, surcada por canales flanqueados por casas con entramados de madera, la Navidad añade una escenografía perfecta. Todo el casco antiguo se ilumina y se decora con la participación de sus ciudadanos, se organizan muchísimas actividades culturales y festivas y se convierte en un gran teatro al aire libre. Colmar organiza un total de cinco mercados navideños en distintos puntos de la ciudad, entre los que destaca el dedicado plenamente a los niños, en Petite Venice; el de la plaza de los Dominicos, presidido por los vitrales de siglo XIV de su iglesia y el mercado de la plaza de Juana de Arco, al que los habitantes de Colmar acuden a deleitarse con las especialidades gastronómicas típicas de esta época. Desde el 23 de noviembre hasta el 30 de diciembre.

Foto: Gtres

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A pedales por el Cabo Sizun

Pontivy-Nantes. Este recorrido forma parte de la gran ruta Velodyssée, que conecta Roscoff en el norte de Bretaña con Hendaya, en el País Vasco francés. El itinerario consta de 9 etapas de entre 23 y 35 kilómetros. Buena parte del viaje sigue el canal Nantes-Brest.

Roscoff-Concarneau. La ruta que comunica el Canal de la Mancha y la costa atlántica tiene bellas etapas en la zona de Finisterre y Quimper.

El valle de Blavet. Se han trazado 4 recorridos fáciles por las capillas de este idílico valle bretón.

Foto: Gtres

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Refugios de magos y hadas

Bosque de Huelgoat. Famoso por su caos de rocas –según la leyenda, causado por el gigante Gargantúa–, de bordes pulidos y en buena parte cubiertas de musgo y líquenes.También hay enclaves míticos, como el río Argent, dominio de las hadas, la gruta de Arturo y la cueva del diablo. Lo más fotografiado son la inmensa roca Champignon y la Roche Tremblant, de 100 toneladas, que se mueve ligeramente si se presiona en un punto concreto.

Bosque de Brocéliande. Concentra numerosos enclaves artúricos: la tumba de Merlín, la fuente de Barenton en la que el mago se daba cita con su amada Viviana, el Valle sin Retorno de la bruja Morgana, el Árbol de Oro y la Fuente de la Juventud.

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Faro de Les Pierres, Le Conquet (Francia)

La costa más occidental de Francia está punteada por faros de distintas formas y colores. Es un litoral abrupto, hogar de terribles tormentas, que históricamente ha sido testigo de los más trágicos naufragios. En la imagen el faro de Les Pierres, en el municipio Le Conquet, durante un temporal. Espectacular, ¿verdad?

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Faro de Mean Ruz, Ploumanach (Francia)

En la bretona costa de Granito Rosa se halla este faro camuflado entre las rocas que forma parte del Sendero de los Aduaneros, una ruta que se abrió en 1907 y permite recorrer el litoral de Bretaña. El faro de Mean Ruz se halla cerca del pueblo de Ploumanach.

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Faro de Creac'h, Isla de Ouessant (Francia)

«El Guardián del Mar» en el Finisterre francés es uno de los más potentes del mundo. Se halla situado en el archipiélago de las Iles du Ponant y forma parte del Parque Natural Regional de Armórica. Se encendió por primera vez en 1863 y desde 1988 alberga el Museo de Faros y Balizas, ideal para conocer todos los secretos de la fascinante señalización marítima.

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Abadia de Saint Mathieu (Francia)

El faro de la punta de Saint-Mathieu, en el Atlántico, es un símbolo para todos los marineros de la Bretaña. Se halla en Plougonvelin, junto a la abadía de Saint Mathieu (siglo XI), coincidiendo con una etapa del Camino de Santiago, en la Bretaña francesa. El faro es el Memorial Nacional de los Marineros desaparecidos en el mar.

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Gargantas del Verdon (Francia)

Estas impresionantes gargantas enclavadas en el Parque Natural del Verdon forman un espacio natural excepcional en la regiónProvenza Alpes Costa Azul. El río Verdon deambula bajo la atenta mirada de imponentes farallones de piedra y enlaza cuatro bellos lagos de aguas color esmeralda donde su pueden practicar todo tipo de deportes náuticos. No hay que olvidar una visita a los encantadores pueblos provenzales situados en lo alto de los acantilados como Valensole, Riez, el pintoresco Bauduen, Castellane y su roca, Moustiers Sainte Marie o Aiguines.

Foto: AgeFotostock

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La Cotiniere, Isla de Oleron, Francia

Un largo espigón protege de los embates del Atlántico a este pequeño puerto en el que amarran unas cien embarcaciones y en cuyo extremo se levanta un magnífico faro que parece sacado de un libro de historias marineras. Cada día las barcas llegan cargadas de lenguados, lubinas y langostinos que son subastados en la lonja en un bonito ritual de gritos e intercambios. Es una delicia sentarse en una de las terrazas del puerto a contemplar las subidas y bajadas de la marea.

Foto: Gtres

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París y ruta por el Sena

Tras el reto que supone una visita a París, con su ingente cantidad de atracciones, museos y visitas de interés, se impone unos cuantos días de relax en un crucero por el Sena hasta la bella costa normanda. El barco zarpa de la capital y pasa por delante del barrio de arquitectura de vanguardia de La Defense. La tranquila corriente del Sena lleva hasta Versalles donde se impone una parada para visitar el complejo palaciego que Luis XIV mandó construir para su esplendoroso reinado. Durante la ruta van apareciendo maravillosos paisajes y poblaciones como Vernon, Andelys y Amfreville hasta llegar a Rouen con su catedral, los barrios históricos y la plaza del viejo mercado donde fue quemada Juana de Arco. El final de ruta es Honfleur, una preciosa localidad situada en la desembocadura del Sena desde donde se accede al Canal de la Mancha.

Ronnybas / Shutterstock

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Un paisaje que se huele

Un fragante mar de color malva cubre los campos provenzales en verano, como en Valensole

Tom Mackie

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¡Y llegó el azul!

Al sur de Marsella, la costa se convierte en una sucesión de entrantes de mar, acantilados y recónditas playas, conocidas como calanques.

Luigi Vaccarella / Fototeca 9x12

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El dulce placer del tumbarse en el césped

El puente de St-Bénézet y el palacio Papal son los dos emblemas de la ciudad de Avignon.  

Tom Mackie

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Pueblecitos 100% encanto

El pueblo de Rougon se erige en uno de los puntos más altos de las Gargantas del Verdon.