Grecia

1 / 74

Foto: FOTOTECA 9 X 12

1 / 74

Sarakiniko. Isla de Milo. Grecia

El que carezca de arena no es un impedimento cuando de lo que se está hablando es de una playa lunar. Este verdadero tesoro en el norte de la isla de Milo, en el archipiélago de las Cícladas, debe su fama mundial a las formas de sus rocas de toba volcánica blanca, formada por la acumulación de ceniza erosionada durante siglos. Sin duda, una de las playas más 'instagrameables' del Mediterráneo. 

Foto: Ricardo Liberato

2 / 74

"Guía para viajeros inocentes", Mark Twain

Son varios los argumentos para considerar a éste uno de los libros de viajes más importantes dentro del género. Pero resumiendo: primero, lo escribió Mark Twain, padre de personajes emblemáticos como Tom Sawyer; segundo, en él narró el que, probablemente, fue el primer viaje organizado de la historia ("una excursión a Tierra Santa, Egipto, Crimea, Grecia y lugares de interés intermedios"); y, tercero, porque su lectura de más de 600 páginas, aún hoy,  depara una serie de divertidísimas impresiones acerca del viaje moderno.

Foto: AgeFotostock

3 / 74

Mandrakia, isla de Milos, Grecia

Como un sueño de los dioses este pequeño pueblo de la isla de Milos en el archipiélago de las Cícladas, desciende por los riscos volcánicos para ir a tocar el mar donde se halla un minúsculo puerto en el que se mecen las pequeñas barcas y las casas penetran en la roca. Se halla a solo 4 kilómetros de Plaka, la capital de la isla.

Foto: AgeFotostock

4 / 74

Playa de Simos (Grecia)

El Peloponeso ha sido escogido como el mejor destino de playa de Europa en los World Travel Awards. La playa de Simos, en la pequeña isla de Elafonisos, es un buen ejemplo del merecido galardón. Su fina arena blanca salpicada de vegetación endémica y el intenso azul del mar la han convertido en una de las más famosas del Peloponeso.

Foto: AgeFotostock

5 / 74

Playa de Elafonisi (Grecia)

Tal vez el color preferido de los dioses de Creta fuera el rosa de esta playa. ¡Sí! Además de playas con arena blanca, dorada o negra, hay alguna rareza como esta otra, un arenal rosa y aguas cristalinas en el islote de Elafonisi, conectado a Creta por un arrecife cuando baja la marea. Forma parte de la Reserva Natural de Lafonisi por lo que, a pesar de que cada vez es más visitada, se mantiene relativamente virgen.

Foto: Fototeca 9x12

6 / 74

Sarakiniko. Isla de Milo. Grecia

En el norte de la isla de Milo, en el archipiélago de las Cícladas, encontramos uno de esos caprichos de la naturaleza que sólo podemos definir como paraíso natural. La playa de Sarakiniko debe su fama mundial a las formas de sus rocas volcánicas erosionadas durante siglos por el viento y el agua y que dan sentido a su apodo de «playa lunar». ¡Pero además es que la isla de Milo es solo una de las más de 200 islas Cícladas, en pleno mar Egeo, que hay! ¿Imagináis qué otras maravillas podemos encontrar si viajamos de isla en isla?

7 / 74

1.Cala del Naufragio, Isla de Zakynthos (Grecia)

Desearías no haber visto nunca esta playa. Lo decimos en serio, porque ahora no dejarás en pensar en ella hasta que logres ir (a no ser que seas una de las personas afortunadas que han pisado ya su arena). En el siglo XV, cuando los venecianos llegaron a la isla jónica de Zante (Zakynthos), la llamaron «flor de Oriente» por sus bellos paisajes, y no se equivocaron, ¿verdad? Esta bella isla griega tiene en la playa de Navaghio, o Naufragio (se la conoce así desde que en 1980 embarrancó un barco que sigue varado), su imagen más icónica y a una de las mejores playas de Europa que puedes visitar.

Foto: Turismo de Atenas

8 / 74

Atenas como Capital Mundial del libro

La cuna de la cultura mediterránea recibió la nominación de "Capital Mundial del Libro" con inmensa alegría. Toda ayuda es bienvenida para salir de la crisis económica que golpeó con dureza a Grecia. La UNESCO reconoce con este título anual a una ciudad que destaque especialmente por su cultura libresca. Este año destacaron la riqueza del programa de actividades en torno a la lectura y a la escritura, con conciertos, exposiciones temáticas, recitales de poesía y talleres para los profesionales de la industria del libro, que presentó Atenas, y del que podrán disfrutar todos.

Foto: CC

9 / 74

El padre de la Historia

Heródoto, el padre de la historiografía, fue un gran viajero. Gracias a sus múltiples viajes logró escribir su Historiae (Los nueve libros de historia), considerado la primera descripción del mundo antiguo. El griego dejó escrito: "para que el tiempo no abata el recuerdo de las acciones humanas y que las grandes empresas acometidas, ya sea por los griegos, ya por los bárbaros, no caigan en olvido". Y parece que lo logró, ¿verdad? Por lo menos aún estamos hablando de él, y eso que vivió entre el 484 a. C. y el 425 a. C.

Foto: Danel Solabarrieta / Age Fotostock

10 / 74

Un paraíso azul

Kérkira, el nombre griego de Corfú alude a la ninfa que Zeus raptó y que, al parecer, llevó a esta isla. En la fotografía, el monasterio de Vlacherna, a 4 kilómetros de la capital.

Foto: Anastasios71 / Shutterstock

11 / 74

La Fortezza

El fuerte veneciano domina la entrada al puerto de Kérkira. A sus pies se ve la iglesia de Agios Georgios, construida por los británicos en 1840 con el aspecto de un templo clásico.   

Foto: Funkystock / Age Fotostock

12 / 74

Kérkira

La torre de la iglesia de Agios Spyridonas se eleva en medio del centro antiguo de la capital de la isla.

Foto: Foodografie / Shutterstock

13 / 74

Porto Timoni

Estas bahías gemelas han sido durante siglos un refugio para navegantes. Se accede a pie desde Afionas.

Foto: CSP_ccat82 / Age Fotostock

14 / 74

Isla de olivos

Es el cultivo más extendido de la isla y también el que produce el fruto con que se elabora uno de los aceites más sabrosos de Grecia.

Foto: Kristóf Korcsog / Age Fotostock

15 / 74

Los templos de la isla

De apariencia robusta y sencilla, están situados en lugares con vistas preciosas. El monasterio de Paleokastritsa es uno de los más bellos.

Foto: Stamatis Katapodis

16 / 74

Las fiestas de Semana Santa

La Pascua corfiota tal vez sea la más fervorosa de Grecia. Innumerables procesiones se suceden casi sin interrupción y culminan el Viernes Santo, cuando se escenifica el Descendimiento de la cruz. Pero el momento de estallido de júbilo tiene lugar —siguiendo una tradición veneciana— el sábado cuando se anuncia la resurrección de Jesús lanzando vasijas de cerámica llenas de agua desde los balcones. El estruendo es sensacional. El domingo se celebra una comida familiar con cordero asado, pan dulce y huevos teñidos de rojo.  

Foto: Balate Dorin / Shutterstock

17 / 74

Paleokastritsa

Asomada a una pequeña bahía, esta localidad es famosa por sus playas de arena o de piedras. 

Foto: CCat82 / Getty Images

18 / 74

Monte Pantokrator

La cumbre máxima de Corfú es también un excelente mirador gracias a sus casi mil metros de altitud.

Foto: Gtres

19 / 74

Un reloj para dioses en Atenas

La Torre de los Vientos está en el centro de Atenas. A esta torre de 12 metros de altura y casi 8 metros de diámetro, también se la conoce como El Reloj de Andrónico, y, efectivamente, nos encontramos ante un asombroso reloj de agua que fue proyectado en el siglo I a.C. Debió ser todo un acontecimiento de la época, porque, por sus dimensiones, se puede contemplar desde diferentes lugares del Ágora romana de Atenas.

20 / 74

Al sur de Corfú

La playa de Lakka es uno de los enclaves más populares de Paxos.

21 / 74

Porto Katsiki

Léucade. Un puente de 25 metros de largo la une con el continente, por lo que no es necesario usar el ferri para llegar hasta ella. La isla es abrupta y en su parte central montes que superan los mil metros de altitud proporcionan memorables miradores desde los que  explorarla. Una cita ineludible es la playa de Porto Katsiki, donde un acantilado blanco escolta las aguas más azules que puedan imaginarse. Léucade cuenta con algunos bosques de pinos. En el centro montañoso, mujeres vestidas completamente de negro todavía miran con extrañeza a los foráneos.

22 / 74

Gaios (Paxos)

Paxos y Antipaxos. Dos minúsculas islas de 30 y 4 kilómetros cuadrados, situadas a 7 y 10 kilómetros respectivamente de Corfú. Los amigos del dolce far niente tienen aquí una meca, pues este territorio habitado por poco más de 3.000 almas apenas da para más. Aunque pueden recorrerse sus campos de olivos y mantener charlas con los taberneros, los baños de sol y mar son, indiscutiblemente, los principales alicientes para visitar estas dos rocas. Se dice que el fuerte de San Nicolás de Paxos se construyó siguiendo unos planos trazados por Leonardo da Vinci.

23 / 74

San Gerasimos de Omalon

Cefalonia. La arquitectura de esta isla sorprende por su aspecto nuevo, solo en el norte quedan algunos pueblos con casas tradicionales. Es el resultado del devastador terremoto que en 1953 prácticamente no dejó piedra sobre piedra. Antes de eso, Cefalonia había sido residencia estival de los reyes griegos, que apreciaban sus playas. Los montes de la sierra central atraen ahora a los amantes del senderismo que, en sus travesías por la maquia mediterránea, pueden transitar por yacimientos arqueológicos o acercarse a las impresionantes cuevas litorales de Melissani.

24 / 74

Mural en Vathy

Ítaca

La patria de Ulises es una isla escondida en el canal interior entre Cefalonia y las tierras continentales. La capital, Vathy, refugio preferido por los navegantes a vela del Mediterráneo oriental, se extiende a lo largo de una luminosa bahía en forma de media luna. Vagabundeando por los áridos caminos montañosos se alcanzan lugares emblemáticos de la Odisea, como la fuente de Aretusa, la Cueva de las Ninfas o los supuestos restos del palacio de Ulises. Los olivos llegan, literalmente, hasta el borde del mar en algunas playas.

Foto: Gtres

25 / 74

Creta, Grecia

Historia y playas con encanto son las razones principales para que muchos viajeros consideren esta isla de Grecia, la quinta de mayor tamaño en el Mar Mediterráneo, como uno de los destinos más populares del mundo. Creta fue cuna del dios Zeus y origen de la civilización minoica, la más antigua que se conoce en Europa. En la antigüedad se llamaba “isla de los olivos” y hoy aún mantiene un gran número, lo cual hace de su paisaje una auténtica belleza rematada por playas como las de Elafonisis y Kechodassos.

Foto: YANNIS SKOULAS, Greek National Tourism Organisation

26 / 74

Desde lo alto de la colina sagrada

En la cima del monte sagrado, la Acrópolis contempla el paso de los siglos sobre la ciudad de Atenas. En ella se reúnen los símbolos de la época de mayor esplendor de la Grecia antigua, el siglo V a.C., todos construidos en un mármol reluciente que el tiempo y las numerosas vicisitudes han transformado en uno de los vestigios antiguos más admirados del planeta. 

Foto: YANNIS SKOULAS, Greek National Tourism Organisation

27 / 74

La originalidad del Erecteion

Construido entre el año 421 y el 406 a.C, el Erecteion es uno de los edificios más originales de la Grecia clásica. Debido a que las irregularidades del terreno del monte sagrado no podían anivelarse, el arquitecto construyó un templo único cuyas naves y pórticos quedan a diferentes alturas unas de otras. En el lugar del templo se encontraban las tumbas de Cécrope y Erecteo, míticos reyes griegos, y los regalos que Poseidón y Atenea habían ofrecido a los atenienses durante la lucha por la posesión de la ciudad: un pozo de agua salada y un olivo respectivamente.

Foto: Shutterstock

28 / 74

Columnata de las Cariátides

En la parte sur del templo se puede contemplar el majestuoso pórtico de las cariátides, que además ofrece una instantánea única sobre la gran extensión urbana de Atenas. La leyenda dice que, puesto que los gobernantes de la ciudad de Karys dieron su apoyo a los persas durante las Guerras Médicas, los atenienses apresaron y esclavizaron a sus bellas mujeres. Como mensaje para futuros enemigos, las colocaron como columnas soportando eternamente el peso del templo sobre sus cabezas. 

Foto: Gtres

29 / 74

El Partenón de Atenas

La impresionante estructura del mayor edificio de la Acrópolis está formada por dos cuerpos, la naos y el opistódomos, algo inédito en la época, que reposan sobre una plataforma llamada estilobato. En la naos había un espacio destinado a albergar una enorme estatua de la diosa Atenea esculpida por Fidias en oro y mármol. Una de las partes más interesantes del templo es la fachada, en cuya parte superior se hallan los frisos. Estos representaban las Panateneas –una procesión anual para llevar ofrendas a los dioses– los frontones narraban escenas de la vida de Atenea y en en el resto de los frisos aparecía la historia de diferentes guerras, entre ellas la de Troya. 

Foto: YANNIS SKOULAS, Greek National Tourism Organisation

30 / 74

El emblema de la democracia griega

Se trata de un templo octástilo (ocho columnas al frente) y períptero (rodeado de columnas) construido bajo la supervisión de Fidias por los arquitectos Calícrates e Ictinos. Dedicado a la diosa Atenea, protectora de la ciudad, se considera el templo más importante de estilo dórico que se conserva actualmente y un símbolo de la Grecia clásica y de su sistema democrático. Fue construido como una ofrenda –eximiéndolo de su función de culto– bajo el gobierno de Pericles, quien otorgó a todos los edificios un carácter público. 

Foto: YANNIS SKOULAS, Greek National Tourism Organisation

31 / 74

Una entrada solemne

El arquitecto Mnesicles terminó la monumental entrada de los propileos en el año 432 a.C. y fueron durante mucho tiempo la única vía de acceso por la que se podía alcanzar el recinto sagrado de la Acrópolis. El aspecto que presentaban era el de un templo hexástilo (de seis columnas en la fachada) de estilo dórico con una separación en medio por donde pasa el camino de entrada. 

Foto: YANNIS SKOULAS, Greek National Tourism Organisation

32 / 74

Los Propileos

La función de los Propileos era acompañar y guiar al visitante hasta la puerta de la ciudad de los dioses. Además, debido al desnivel que producía la altura del monte, esta construcción también servía para facilitar la subida, algo que el arquitecto Mnesicles consiguió domando las irregularidades topográficas mediante diferentes niveles y escalones. 

Foto: AP Images

33 / 74

El templo de Atenea Niké

El geógrafo griego Pausanias describió este pequeño edificio clásico construido en el año 421 a.C. como el templo de la Victoria áptera o sin alas. Está dedicado a la diosa Atenea y conmemora la batalla de Salamina en la que los griegos vencieron a los persas bajo el influjo de la diosa, en este caso representada sin alas para que nunca pudiera abandonar la ciudad.

Foto: YANNIS SKOULAS, Greek National Tourism Organisation

34 / 74

Un templo para la victoria

Calícrates fue el arquitecto encargado del proyecto quien, junto con Ictino, diseñó un templo de pequeñas dimensiones acorde con el espacio que se le había otorgado en uno de los promontorios de los propileos. De orden jónico y planta tetrástila (cuatro columnas en la fachada principal), el friso de este edificio representa escenas de las Guerras Médicas, el acontecimiento que conmemoraba.

Foto: Gtres

35 / 74

El Odeón de Herodes Ático

En la ladera sur de la colina de la Acrópolis, el cónsul romano Herodes Ático construyó, durante el siglo II d. C., este Odeón. Dicho edificio se usaba tanto en Grecia como en Roma para representaciones de tipo musical, teatral o lírico. Tiene una estructura muy parecida a la de un teatro romano, con la diferencia de que los odeones solían estar cubiertos. En sus gradas podía albergar hasta 5.000 espectadores y todavía hoy en verano se celebran conciertos al aire libre.

Foto: Age Fotostock

36 / 74

Vista aérea de la Acrópolis

Durante los inicios del siglo V a.C., después de vencer a los persas en Marathon y de sufrir y repeler un nuevo ataque por su parte, los atenienses empezaron a construir algunos de los templos, ahora protegidos por la recién construida muralla de Temístocles (en la parte izquierda superior de la imagen). Durante la segunda mitad del siglo V a.C. se construyeron los principales templos que hoy en día siguen en pie: el Partenón, el Erecteion, Atenea Niké y los Propileos. En la esquina inferior derecha se halla el Odeón de Herodes Ático, y en la superior izquierda los restos del teatro de Dionisos, que acogía obras de Sócrates, Esquilo y Eurípides.

Foto: Abhijit Patil / Age fotostock

37 / 74

La cuna de la democracia

Desde el monte Licabeto se divisa el Partenón iluminado, la gran ciudad y, a lo lejos, la silueta de la isla Egina.

Foto: Kotsovolos Panagiotis / Shutterstock

38 / 74

Más que un centro cultural

El Centro Cultural de la Fundación Niarchos incluye la Ópera Nacional de Atenas y la Biblioteca Nacional de Grecia. 

Foto: Jane Sweeney / Awl Images

39 / 74

Templo de Hefestón

Del año 440 a.C., es el mejor conservado del ágora, centro de la vida social, religiosa y política de la Atenas Clásica.

Foto: Fototeca 9x12

40 / 74

El gran bazar ateniense

La atmósfera oriental que envuelve el Mercado Central y el dédalo de calles que lo rodean, en pleno casco antiguo de Atenas, cautivan de inmediato. Hasta 150 puestos de marisco y pescado fresco, 100 carnicerías y 80 que venden frutas y verduras se reparten el edificio del mercado, una construcción de 1875 con techo de vidrio y grandes arcos. Perderse en su interior y orientarse solo por las voces de los vendedores y los olores supone un reto de lo más estimulante.

Foto: Gtres

41 / 74

Más allá del mercado

Una vez fuera, la sensación de hallarse en un bazar turco o egipcio se intensifica. En la calle Evripídou, las tiendas de especias, frutos secos, queso feta, aceitunas y ouzo seducen con sus cientos de variedades; y al girar la esquina, los orfebres llaman la atención del cliente con sus creaciones de cobre, plata y latón. La mejor manera de llegar a él es desde la plaza Omonia por la calle Athinas. 

Foto: Inu / Shutterstock

42 / 74

legado romano y turco

El emperador Adriano rodeó el ágora de columnas y porches para las mercancías. A la derecha se ve la mezquita de Fethiye, construida por los turcos en el siglo XV.

Foto: César Asensio / Age fotostock

43 / 74

Monastiraki

La iglesia Pantanassa (siglo X) formaba parte del monasterio que da nombre al barrio situado entre la Acrópolis y el ágora romana.

Foto: S-F / Shutterstock

44 / 74

Odeón de Herodes Ático

Fue construido por el cónsul romano en el siglo II d.C. al pie de la Acrópolis. Tenía muros revestidos de mármol, asientos para 5.000 espectadores, suelo de mosaicos y techo de madera.

Foto: Anastasios71 / Shutterstock

45 / 74

Plaka

El camino hacia la Acrópolis discurre por calles encantadoras, con tabernas típicas, iglesias y edificios de la época otomana.

Foto: Kotsovolos Panagiotis / Shutterstock

46 / 74

Al pie del monte de los dioses

Los barrios de Plaka y Monastiraki reúnen una gran actividad comercial. Son las zonas pobladas más antiguas de la ciudad.

Foto: Peter Eastland / Age fotostock

47 / 74

Un tesoro dispuesto para ser admirado

Atenas es una de las ciudades más generosas a la hora de compartir su patrimonio arqueológico con el público. No solo porque es posible contemplar templos en el mismo lugar donde fueron erigidos hace más de dos mil años, sino porque posee los dos museos de arte clásico más interesantes del planeta: el Museo Arqueológico Nacional y el Museo de la Acrópolis. El Arqueológico Nacional exhibe por orden cronológico objetos hallados en Grecia, objetos de la Edad de Bronce, escultura helenística y piezas halladas en Micenas. El Museo de la Acrópolis se ha convertido en una visita indispensable. Casi en la entrada, un suelo de vidrio muestra los restos de un sector de la ciudad antigua de Atenas. Conserva numerosas esculturas y piezas de los edificios de la Acrópolis, como son los Propileos, el templo de Atenea Niké, el Erecteion y el Partenón, además de la Sala de las Cariátides.

Foto: WitR / Getty images

48 / 74

Cabo Sunión

El templo de Poseidón recuerda la importancia de este enclave para los antiguos griegos.

49 / 74

Mapa del centro de la ciudad de Atenas

De cara al mar Egeo, la capital griega se halla en la costa suroeste de la península de Ática.

50 / 74

Atenas, Grecia

Considerada como una de las ciudades habitadas actualmente más antiguas del mundo, Atenas tuvo su época de máximo esplendor en la Grecia Clásica. De ella salieron las bases de la democracia y, gracias a contar con algunos de los filósofos e intelectuales más importantes de la historia, durante los siglos V a.C. y II a.C. fue uno de los núcleos culturales más ricos del Mediterráneo. La historia de Atenas se entremezcla con su mitología, aunque según los historiadores sus primeros habitantes eran jonios y se tiene constancia de que ya estaba ocupada desde el undécimo siglo antes de Cristo. Según la leyenda, la ciudad fue fundada por Cécrope, hijo de la Madre Tierra, mitad humano y mitad serpiente.

Su época más reseñable fue durante el mandato de Pericles, en el siglo V a. C.. En este periodo se levantaron algunos de los templos más importantes de la Acrópolis de Atenas como el de Atenea Niké, el Erecteión o el Partenón, algunos de los principales reclamos turísticos de la ciudad que sufrieron grandes desperfectos a lo largo de la convulsa historia de la ciudad. Otras guerras como la del Peloponeso, contra Esparta, hicieron que el poder de Atenas se debilitase hasta que en la época helenística recuperó parte de su esplendor.