Irlanda

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Acantilados de Moher: "Ser yo tiene sus privilegios"

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Acantilados de Moher: "Ser yo tiene sus privilegios"

El verde llega justo hasta el acantilado como si quisiera precipitarse sobre el mar de la costa oeste de Irlanda. Lo que caracteriza a estos acantilados del condado de Clare es su verticalidad casi perfecta y su altura, más de 200 metros. El escenario es sobrecogedor, tanto si se opta por una cómoda excursión naval o se prefiere caminar a lo largo de los ocho kilómetros de senderos. Los técnicos de localizaciones escogieron los acantilados de Moher para la sexta entrega de la saga de Harry Potter.

península de Dingle: Que la fuerza te acompañe

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Península de Dingle: Que la fuerza te acompañe

En la ruta costera del Atlántico de Irlanda, la península de Dingle es uno de los lugares más épicos de Irlanda. Hay serpenteantes caminos que transmiten la sensación de estar muy lejos de todo, tanto que está considerado como el punto más occidental de Europa. Los cielos infinitos y los atardeceres confieren al lugar una magia muy especial. Algo de ello debieron sentir los de Walt Disney, pues escogieron esta ubicación como uno de los escenarios clave de Star Wars: Los últimos Jedi.

La Calzada del Gigante: ¿El paisaje más famoso de Irlanda?

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La Calzada del Gigante: ¿El paisaje más famoso de Irlanda?

Sólo la casualidad geológica hizo que las fuerzas volcánicas se convirtieran en una colección de 40.000 columnas de basalto perfectamente colocadas y con forma hexagonal, unas apretadas con las otras como si quisieran formar una calzada, pero aquí los celtas vieron la mano de un gigante, de ahí el nombre del lugar. Según la leyenda, el gigante Finn McCool  construyó este camino para alcanzar a su enemigo, el gigante Benandonner, residente en Escocia.

Montaña Benbulben: la mesa está servida

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Montaña Benbulben: la mesa está servida

Este macizo gigantesco en Sligo es testimonio de la Edad de Hielo. Su silueta en forma de mesa se debe a los caprichos de la erosión de los vientos y las lluvias. Sus laderas empinadas, su cumbre en forma de meseta y todas las grietas que se abren hasta la base como si fuera un costillar la convierten en una de las montañas más singulares de Europa. Además, alberga una flora endémica de tipo alpino única en todo Irlanda.

 Carrick-a-rede: Vértigo no es solo una película de Hitchcock

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Carrick-a-rede: Vértigo no es solo una película de Hitchcock

A poca distancia de la Calzada del Gigante, fuera de los circuitos turísticos, aguarda un paisaje espectacular y una de las mejores atracciones de Irlanda: una pasarela colgada a 30 metros de altura sobre el océano Atlántico que atraviesa los acantilados hasta la isla Carrick-a-Rede. A pesar de la modernidad y las medidas de seguridad que luce, este puente es un hito histórico, pues fue montado hace más de 350 años por un pescador de la zona.

 Islas Aran: Islas Aran: en el pote pequeño está la buena mermelada

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Islas Aran: en el bote pequeño está la buena mermelada

En la bahía de Galway se encuentran tres pequeñas islas que forman el archipiélago de las islas Aran. Azotadas por los vientos y las corrientes del golfo, diríase que es un lugar demasiado inhóspito como para vivir, pero resulta que no, que aquí los irlandes llevan siglos conviviendo en armonía con la naturaleza, de ahí el característico paisaje de verdes cruzados por muros de piedra y casitas como para encerrarse unos días alejados del mundo. Sólo un lugar así es capaz de conservar intactas las leyendas de héroes y druidas de Irlanda.

Lagos de Killarney: El paisaje que enamoró a una reina

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Lagos de Killarney: El paisaje que enamoró a una reina

El anillo de Kerry es una colección de paisajes a cada cual más espectacular que se recorrer a través de un circuito circular de unos 170 kilómetros que comienza en Killarney y acaba en el Parque Nacional de Killarney. Precisamente, en la carretera que une Killarney con Kenmare, hay uno de los paisajes ‘reales’ de Irlanda: vistas panorámicas sobre los lagos y los valles del parque. El mirador recibió el nombre de ‘Ladies View’ porque aquí fue donde la reina Victoria I de Inglaterra se quedó en 1861 con la boca abierta impresionada por lo visto.

Glengesh Pass (Donegal). Glengesh Pass: ¿Cuántos matices de verde puedes ver?

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Glengesh Pass: ¿Cuántos matices de verde existen?

Sí, Irlanda es la isla verde, pero eso no significa monotonía. Al contrario, se rumorea que hay hasta cuarenta tonos y matices diferentes visibles en la naturaleza. Un lugar ideal para intentar hacerse al color verde, está en Donegal, en el Ulster, al noroeste de Irlanda. La subida al mirador de Glengesh Pass es algo complicada, pero una vez arriba, si la niebla no lo impide, las vistas del valle tienen más tonalidades de verde que la carta Pantone.

 
Templo Mussenden (Londonderry): El templo de Juego de Tronos

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Templo Mussenden (Londonderry): El templo de Juego de Tronos

El templo de Mussenden, ubicado en los hermosos alrededores de Downhill Demesne, cerca de Castlerock, es uno de los escenarios más fotografiadas de Irlanda. Se construyó como biblioteca de verano, inspirado en los templos romanos. La ubicación no podía brindar mejores vistas, pero tener una biblioteca junto a un acantilado de más de treinta metros es jugar fuerte contra el destino, o contra la erosión de los vientos. De hecho, en 1997, el National Trust tuvo que salir en ayuda del romántico templo antes de que cayera rodando acantilado abajo. Como curiosidad, la playa desde la que se ve el templo sirvió de escenario en Juego de Tronos.

Killary al puerto: Irlanda también tiene fiordos

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fiordo de Killary : Irlanda también tiene fiordos

El pleno corazón de Connemara se encuentra el fiordo de Killary, 16 kilómetros de mar que se adentran en un paisaje de montañas que son un regalo para la vista. Desde el puerto de Killay salen excursiones para disfrutar sin prisas del paisaje. Seguro que los pequeños ponis típicos de la región protagonizarán más de una fotografía para Instagram. 

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Las cinco estrellas del castillo de Ashford

Entre los exuberantes bosques del condado de Mayo, el de Ashford es el castillo más antiguo de Irlanda, pero en él se han hospedado ilustres como  Brad Pitt, John Lennon o hasta el mismísimo John Wayne. Hoy ha dejado las escenas bélicas a un lado para convertirse en un lujoso hotel de cinco estrellas.

 

Foto: Turismo de Irlanda

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Belfast, la escapada perfecta

Lo bastante pequeña como para que te dé tiempo a verla entera, y a la vez con tantos rincones como para que la disfrutes, así es la capital de Irlanda del norte, plagada de contrastes y todos con final feliz, el de conocer una ciudad increíble. Quizá la primera parada sean los barrios católico (Falls) y protestante (Shankill), porque resumen como pocos lugares, la historia que durante décadas vivió la ciudad que ni debemos ni podemos obviar, y que queda plasmada en las paredes de las casas, así como en el enorme muro que separa los barrios. El ayuntamiento es otra de esas visitas obligadas y espectacular, así como la Catedral de Santa Ana, la Universidad de Queens y por supuesto el Castillo, que no podía faltar en el país de estas construcciones.

Foto: Turismo de Irlanda

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Donde nació el Titanic

Si algo hizo popular a Belfast en su momento fueron los astilleros de Harland & Wolff, donde todavía si uno cierra los ojos, puede escuchar los golpes de martillo que resonaban día tras día mientras sus miles de trabajadores construían incansables el Titanic. Hoy, ese esfuerzo y su resultado, está representado por un enorme edificio que simula el gran buque y que es un museo que puede visitarse, al que ni el mismísimo James Cameron pudo resistirse. Tal y como aseguran desde la web del país, el barrio conocido como Titanic Belfast se alza como conclusión natural a un relato local y global, “un orgulloso símbolo del legado de la construcción naval de la ciudad y a la vez un brillante monumento a la tecnología y una hazaña arquitectónica”.

Foto: Turismo de Irlanda

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Sendero de los Gobbins

Por carretera y a menos de una hora de Belfast, llegamos a otro de esos lugares que esconde la costa norte de Irlanda y del que es imposible no enamorarse. Admirando sus espectaculares acantilados de basalto, cuesta imaginarse que una vez, Irlanda estuvo sumergida en un mar cálido y poco profundo, pero así lo atesoran sus fósiles. El sendero de los Gobbins fue la idea de un visionario, Berkeley Dean Wise, ingeniero jefe de la Compañía de ferrocarriles de Belfast, que entendió que era un lugar lo bastante hermoso como para que el mundo pudiera acceder a él y contemplarlo. Así, los trenes que durante la semana transportaban mercancías, durante el fin de semana llevaban a turistas, al más puro estilo actual. Se inauguró en 1902 y es cierto que tras la Segunda Guerra Mundial, se hacía difícil mantenerlo, así que cerro en 1954 para volver a abrirse, esta vez más modernizado, en 2014. Un paseo que sin duda, merece la pena recorrer y admirar. Te proponemos estar atento al acuario, al “ojo de Wise” y por supuesto, el puente tubular.

Foto: Turismo de Irlanda

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Calzada del gigante, ¿mito o ciencia?

Da igual lo que creas, ninguna de las dos versiones que existen acerca de su origen le restan un ápice de belleza, singularidad y espectacularidad a uno de los lugares más increíbles y bonitos del mundo, la denominada Calzada del Gigante, muy cerca del puente de Carrick. Técnicamente se trata de formaciones octagonales perfectas de origen volcánico con casi 60 millones de años de antigüedad. Eso dice la ciencia y las fotos. Pero la leyenda es otra, mucho más interesante. En el Centro de Visitantes nos hablan de Fionn mac Cumhaill (Finn McCool), un gigante irlandés que se enemistó con el colosal escocés Benandonner. Según la leyenda, McCool un día, cansado de los insultos del escocés, construyó una calzada para llegar a Escocia y poner los puntos sobre la íes, pero Benandonner la destruyó dando lugar a estas piedras, que puedes ir saltando, además de explorar la colinas colindantes o simplemente sentarte y dejar que la energía del lugar fluya.

Foto: Turismo de Irlanda

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Puente colgante de Carrick a Rede

Otro lugar mágico de la costa norte de Irlanda es el puente colgante de Carrick. El paisaje, de por sí sobrecogedor, es Irlanda en estado puro, con la naturaleza mostrando todo lo que puede llegar a hacer. Son solo 20 metros de pura adrenalina, los que unen el Condado de Antrim con la isla de Carrick y que tienen forma de puente de cuerda colgante, azotados por el viento y las olas. No hay que preocuparse, porque lleva más de 250 años funcionando y nunca ha pasado nada, así que lo mejor es disfrutar del paseo y la historia, que la tiene. Y es que si preguntas a los pescadores todos te dirán lo mismo: el islote era el mejor lugar para pescar salmones. Hoy ya no se utiliza para eso, pero pasar el otro lado merece la pena, por vivir la experiencia y las extraordinarias vistas que se tienen, hasta de Escocia.

Foto: Turismo de Irlanda

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Castillo de Dunluce, un enclave de cine

No solo es un titular, es una realidad. Y es que este castillo está construido en el borde de un conjunto de rocas que caen directamente sobre el mar, lo que hace que tenga un acceso complicado y un muchas curiosidades que lo rodean, como el barco de la armada española que se hundió contra las rocas y dañó los cimientos de esta fortificación, o que le robaran piezas para construir casas cercanas. También se sabe que tiene una cueva debajo, a la que solo se puede acceder con la marea baja, y se habla de la presencia de cristianos ¡y vikingos! Pero algunos lo conocen por ser el que inspiró Cair Paravel , la capital de “Crónicas de Narnia” y sobre todo, por haber protagonizado algunas de las escenas más famosas de la serie “Juego de Tronos”, concretamente el castillo de los Greyjoy en Pyke, en las Islas del Hierro.

Foto: AgeFotostock

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Galway, Irlanda

Galway responde a la idea que tenemos de Irlanda; pero con un punto bohemio muy interesante. La ciudad, en la costa oeste, está menos transitada por el turismo que Dublín y, desde hace años, tiene la reputación de ser un foco de excelencia cultural, destacando el Festival de las Artes de Galway, que en 2019 cumplirá los 40 años de vida. Además, la ciudad ya comienza a prepararse con nuevos proyectos artísticos y patrimoniales de cara al 2020, cuando será, junto Rijeka (Croacia), la nueva Capital Europea de la Cultura.

 

Foto: AP Images

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Castillo de Kilkenny

Levantado sobre una torre normanda del siglo XII en un promontorio a orillas del río Nore, este castillo perteneció a la familia Butler, condes de Ormond, desde el siglo XIV hasta 1936, cuando pasó a manos estatales. Actualmente, se puede visitar y en su interior acoge la una colección de la Galería de Arte Nacional de la República de Irlanda.

Foto: Andrew Parnell / Wikicommons

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Castillo de Trim

El mayor complejo de arquitectura normanda en Europa es este castillo del siglo XII. Construido por Hugh de Lacy y su hijo Walter a orillas del río Boyne en la localidad de Trim, lo más llamativo de él es su torre, el edificio principal de tres plantas. Esta torre está construida en forma cruciforme, de tal manera que un cuadrado parece superponerse a una cruz, lo que le da hasta 20 ángulos distintos. El Castillo de Trim fue uno de los escenarios de la película Braveheart.

Foto: Rafesmar / Wikicommons

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Castillo de Malahide

El Castillo de Malahide es el castillo medieval más antiguo de Irlanda. En muy buen estado de conservación, las partes más antiguas datan del siglo XII, aunque la mayor parte se construyó en el siglo XIV. Este castillo ha pertenecido a la familia Talbot desde el siglo XII hasta 1976, cuando Rose Talbot lo vendió consejo del Condado de Dublín como pago de los impuesto de sucesión. Actualmente, acoge un museo ferroviario y una colección de muebles del siglo XVIII.

Foto: Age Fotostock

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Castillo de Dromoland

Reconvertido en hotel de lujo, el Castillo de Dromoland se ubica en Newmarket-on-Fergus y los primeros datos de este castillo datan del XV cuando se registra una casa torre a nombre del hijo de Shane Mac Anerheny. Hogar de ocho generaciones de los O'Brien, la construcción actual es de 1835, ideado por Edward O'Brien. Fue el estadounidense Bernard P. McDonough quien lo convirtió en hotel en 1962.

Foto: Tpower / Wikicommons

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Castillo de Birr

En el condado de Offaly, en Birr, este castillo nació como fortaleza medieval en el siglo XI. Desde el siglo XIV hasta el XVII perteneció a la familia O'Carroll y en 1620 pasó a manos de Sir Laurence Parsons quien le dio parte del aspecto que tiene hoy, ya que el gótico que se ve en su construcción data del siglo XIX. Este castillo pertenece al séptimo Conde de Rosse por lo que las áreas residenciales no están abiertas al público. Sí lo están los jardines y su gran telescopio astronómico de 1845.

Foto: Carogonmu / Wikicommons

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Castillo de Dunguaire

Del siglo XVI y ubicado en la parte sur de la bahía de Galway su nombre deriva del “Dun” -fortaleza medieval- del rey Guaire, el legendario rey de Connacht, quien se cree que levantó una torre defensiva en este lugar en el siglo VII. Sobre ella, el clan Hynes construyó este castillo en el siglo XVI. Fue restaurado a mediados del siglo XX y hoy está abierto al público.

Foto: Age Fotostock

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Castillo de Lismore

Reconstruido en estilo gótico en el siglo XIX, nació como abadía en el siglo VII. Tras ser un importante centro monástico, en el siglo XII Juan de Inglaterra construyó un castellum y los Condes de Cork y Burlington lo fortificaron en siglos posteriores. Actualmente es propiedad de los duques de Devonshire y solo se puede visitar sus jardines.

Foto: Age Fotostock

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Castillo de Blarney

En la localidad de Blarney, cerca de Cork, este castillo del siglo XIII fue levantado sobre una construcción de madera del siglo X. Parcialmente derruido, actualmente se puede ver su torre de 38 metros de altura y la "piedra de la elocuencia" o "piedra de Blarney". Esta piedra, se dice que es un fragmento de la Piedra de Scone, obsequio de Robert I de Escocia a Irlanda en agradecimiento de su colaboración en la Batalla de Bannockburn, en la Guerras de la Independencia de Escocia contra Inglaterra en el siglo XIV. Según cuenta la leyenda, quien besa la piedra adquiere el poder de la palabra.

Foto: Age Fotostock

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Castillo del Rey Juan

En Limerick, el Castillo del Rey Juan es una espectacular fortificación de 800 años de antigüedad, construida sobre un bastión vikingo. Ubicado a orillas del río Shannon, en la Isla del Rey, es uno de los castillos mejor conservados de Irlanda del permanecen sus muros exteriores y las torres fortificadas. En su interior, los visitantes puedes ver dramatizaciones y exposiciones de la historia del castillo así como el asedio de Limerick de 1690.

Foto: Turismo de Irlanda

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El gran Desfile de Cork

La celebración navideña de Cork se llama GLOW. El espectáculo estelar es el Gran Desfile con música y animación. Pero antes, durante los cuatro fines de semana anteriores a la Navidad, la ciudad se llena de magia navideña. Incluso podrás ver a los elfos de Papá Noel preparando los regalos en su taller ubicado en el parque Bishop Lucey.

Foto: Turismo de Irlanda

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Mercadillos navideños y fin de fiesta en Dublín

¡Es la gran fiesta! O el cierre perfecto a tu escapada navideña a Irlanda. En Dublín celebran por todo lo alto el Festival de Nochevieja de Dublín (New Year’s Eve Festival). Las luces se vuelcan en las fachadas de los monumentos más icónicos y las calles secundarias se convierten en un verdadero carnaval. Antes, pero (los días 6–9 y 13–16 de diciembre), en el Dublin Flea Christmas Market podrás hacerte con la mejor decoración navideña. Allí, diseñadores, artesanos, artistas y coleccionistas en general exponen sus productos en más de 280 puestos.

Foto: Turismo de Irlanda

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Navidad en Waterford

La ciudad medieval de Waterford se convierte en el decorado navideño perfecto. Se vive con intensidad toda la magia de la Navidad con Winterval (17 de noviembre al 23 de diciembre). Hay espectáculos de luces, un carrusel vintage o la estrella de grandes y pequeños: la pista de patinaje Winterval on Ice. Si quieres montar en un trineo tirado por caballos, disfrutar de espectáculos o hacerte con artículos para decorar tu casa, lo encontrarás en la ciudad más antigua de Irlanda.

Foto: Turismo de Irlanda

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mercadillo navideño de Belfast

El mercadillo navideño de Belfast es uno de los más especiales de Irlanda. Comienza el 17 de noviembre y no cierra hasta el 22 de diciembre. Mientras tanto, entre sus puestos y cabañas decoradas, podrás probar diferentes platos tradicionales y gastronomía internacional. Para entrar en calor, lo mejor una taza caliente de Glühwein. Y mientras das sorbos al vino caliente, déjate tentar por los diferentes artículos de decoración que se exponen.

Foto: Turismo de Irlanda

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mercadillo navideño de Galway

El Continental Christmas Market de Galway (del 16 de noviembre al 22 de diciembre) es uno de los mercadillos navideños de Irlanda más animados. Hay  juegos mecánicos, música en vivo y espectáculos con mágicas marionetas, sesiones de cuentacuentos y los tradicionales villancicos. Hay que pasear entre los puestecitos que ocupan el espacio en Eyre Square. ¡No olvides hacerte un selfie junto a su gran árbol de Navidad!

Foto: Sean’s Bar

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Sean’s Bar, Athlone

Además de tener el honor de ser el pub más antiguo de Irlanda, por lo que ostenta un título Guinness World Records, el Sean's Bar tiene la friolera de 1.000 años de historia. Conocido inicialmente como Luain’s Inn, la leyenda dice que Luain, de quien también deriva el nombre de la ciudad de Athlone -del irlandés Atha Luain-, era un posadero que ayudaba a la gente a cruzar las traicioneras aguas del vado del río Shannon. De esta época aún se pueden ver algunas paredes de zarzo y mimbre del siglo X. El interior, con serrín en el suelo, una agradable chimenea y músrica tradicional irlandesa en directo, hace que su visita sea una velada inolvidable.

Foto: Foxy John’s

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Foxy John’s, Dingle

Este el lugar en el que dejarse ver en la localidad de Dingle. Foxy John’s fue, y sigue siendo, otros establecimientos además de pub a lo largo de su historia: tienda, funeraria, oficina de correos, centro de reuniones... Hoy, incluso es, además de pub, una ferretería y una tienda de reparación y alquiler de bicicletas. Ofrece, también, a los visitantes rutas por el promontorio cercano Slea Head. Como curiosidad, hay que decir que este pub fue el elegido por el equipo de Star Wars para celebrar el fin del rodaje del Episodio VIII.

Foto: Turismo de Irlanda

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Matt Molloy’s, Westport

En este lugar la música es la protagonista. No podría ser de otra manera ya que su dueño Matt es músico profesional y toca la flauta con la banda de música tradicional irlandesa The Chieftains, con quien no duda en subirse al escenario para deleitar al público con sus notas musicales. En cuanto al establecimiento, el Matt Molloy's es un pub acogedor en el que tomarse una cremosa pinta de cerveza negra charlando con los parroquianos.

Foto: Turismo de Irlanda

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The Crown Liquor Saloon, Belfast

Este es, sin duda, el pub más famoso de Belfast. Fundado en la década de 1880, no son pocos los que consideran a The Crown Liquor Saloon, el pub más bonito de irlanda. De estilo victoriano, está decorado con madera tallada, vidrieras y coloridas baldosas en su interior, donde también llaman la atención la impresionante barra de mármol y la iluminación de gas. Mientras, el exterior destaca por sus azulejos policromáticos y por el mosaico en el que se puede ver una corona en el piso de la entrada.

Foto: Turismo de Irlanda

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Grace Neill’s, Donaghadee, condado de Down

No tanto como el Sean's Bar, pero también este es uno de los pubs más antiguos de Irlanda. Ubicado cerca del puerto de Donaghadee su apertura se remonta a 1611, cuando se llamo King's Arms. El nombre actual se lo debe a Grace Neill, antigua dueña del pub, que lo recibió como regalo de bodas en 1842 y tras cuya barra estuvo 72 años. Tras su muerte, se rebautizó el pub en su honor. Actualmente, Grace Neill's es un establecimiento de techos bajos, barra de madera oscura y ventanas pequeñas, por lo que la claridad no es su fuerte. A pesar de ello es un lugar encantador que ha sido regentado por todo tipo de personajes: desde el escritor Daniel Dafoe, pasando por el compositor Franz List o el zar de Rusia Pedro el Grande.

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Dublín, tras los pasos de James Joyce

Pasar un fin de semana en la capital irlandesa de la mano de Ulises, el personaje creado por James Joyce en 1922. Cada 16 de junio se celebra el Bloomsday, el evento, que se celebra recordando al personaje principal de la novela Ulises de Joyce, permite descubrir una ciudad irresistible: calles donde empezaron a tocar el grupo de música U2, pubs que sirven la mejor cerveza negra y puentes cargados de historia. No te pierdas ninguno de los barrios esenciales de Dublín, cada uno de ellos tienen su propia esencia.

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Irlanda

La hospitalidad siempre ha sido un valor para los irlandeses. Ya se sabe, como suelen decir “no existen extranjeros, existen solo amigos que no has conocido todavía”. Ello hace que el país esté siempre entre los más amigables del mundo. Bastará entrar en cualquier pub y tomarse una pinta para descubrir que sus gentes suelen ser personas abiertas y extrovertidas con curiosidad por conocer la historia de cada viajero. Incluso en ciudades como Dublín, donde como en todas las capitales las personas parecen no tener tiempo para las personas, encontraremos gente dispuesta a ayudarnos en caso de habernos extraviado y no saber dónde está nuestro alojamiento.

Foto: AGE fotostock

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Catedral de Cristo, Dublín. Irlanda

La hospitalidad y simpatía de los dublineses es célebre en casi todo el mundo, algo que se puede comprobar rápidamente en cualquiera de sus pubs charlando con el camarero entre un par de cervezas Guiness. Además de una visita al Trinity College y su espectacular biblioteca, entre sus calles también es posible conocer la historia de la ciudad a través de sus iglesias: dos de las que no te puedes perder son la Catedral de San Patricio y la Iglesia de Cristo.

Foto: Age fotostock

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Ballynahinch Castle Hotel (Irlanda)

Si quieres sentirte como un auténtico cortesano, rodeado de montañas tapizadas de verde, dormir a orillas de un lago, acceder a un coto de pesca privado y montar a caballo, tu lugar es el Ballynahinch Castle. Rodeado por las montañas Twelve Bens, esta fortaleza ubicada en el condado de Galway asoma el techo en forma de picos entre el verdor irlandés y recibe al visitante en sus acogedoras habitaciones con vistas al lago.

Foto: Age fotostock

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Castillo de Ashford (Irlanda)

En la orilla del lago Corrib asienta sus sólidos cimientos el Castillo de Ashford. Además de un entorno envidiable y unos jardines de cuento, este hotel-castillo ofrece la posibilidad de probar la gastronomía típica irlandesa así como pescado fresco del lago. La casa anglo-normanda de Burke construyó este castillo en el siglo XIII, hoy en día restaurado en consonancia con su pasado histórico. Actualmente es frecuentado por algunas celebrities y nobles ingleses e irlandeses.

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Dolmen de Poulnabrone

Desde hace siglos resiste los embates del viento atlántico en el Parque Nacional de The Burren (An Boíreann en gaélico), una zona de roca cárstica. 

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Parque Nacional de Connemara

El poni de Connemara, la raza autóctona del oeste irlandés, podría proceder del cruce entre caballos españoles llegados con la Gran Armada en 1588 y la especie que vivía en estado salvaje en la isla. Otra teoría apunta a un origen vikingo.

ACI

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Playa de Glassilaun

Este arenal blanco junto a la bahía de Killary, en Connemara, está resguardado por altas montañas. Es una playa perfecta para el baño. 

ACI

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Barna Woods

El robledal más antiguo de Irlanda se localiza cerca de la ciudad de Galway. También poblado por hayas, alberga vestigios arqueológicos y está surcado por una red de senderos.

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Piedra de Turoe

Esta roca de un metro de alto presenta grabados celtas, líneas y dibujos florales realizados entre los siglos III y I a.C. Se localiza cerca del pueblo de Bullaun. 

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Trinity College

La ruta guiada por esta centenaria institución incluye la antigua biblioteca (siglo XVIII) y la exposición sobre el Libro de Kells, un manuscrito ilustrado, realizado por monjes hacia el año 800. 

 

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Saint Patrick. Dublín

La catedral dublinesa se erige en el lugar donde san Patricio en el año 450 ofreció bautismo a los conversos. 

 

Maurizio Rellini / AWL Images

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Halpenny Bridge

El puente Halfpenny, de 1815, es uno de los más emblemáticos de Dublín. Su nombre (medio penique) se refiere al peaje que se cobraba a quienes lo utilizaban en el siglo XIX. Peatonal, cruza el río Liffey cerca de la zona de Temple Bar.