Israel

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Foto: Fototeca 9x12

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El corazón de la Ciudad Vieja

A través de Bab el Amud, la Puerta de la Columna, más conocida como la Puerta de Damasco, el visitante se adentra en el zoco árabe de la Ciudad Vieja. Las tiendas de artesanía de madera y de tejidos, los cafés con narguiles junto a la entrada, los puestos de especias, frutas y hortalizas, y los talleres de orfebres dibujan una colorida sucesión que invita a detenerse a cada paso.

Foto: Gtres

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Compras, aromas y sabores del barrio musulmán

La calle del Ued (río en árabe) reúne restaurantes populares –algunos abiertos a la calle– que ofrecen pastelillos en platos de cobre, falafel (albóndiga de pasta de garbanzo muy especiada) y zumos de zanahoria acabados de exprimir. El alegre bullicio que se respira y la variedad de productos se ha convertido en la característica que más diferencia este barrio de los otros que componen la Ciudad Vieja.

Foto: Gonzalo Azumendi

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Cúpula de la Roca

Qubbat el Sakkra, del siglo VII, se considera una obra maestra de la arquitectura islámica. De planta octogonal, está decorada con mosaicos y mármoles.

Foto: Massimo Borchi / Fototeca 9x12

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Basílica del Santo Sepulcro

La Iglesia griega, la latina y la armenia, corresponsables del templo, acordaron en 2016 su restauración. En la imagen, la capilla que alberga la tumba de Cristo

Foto: Reinhard Schmid / Fototeca 9x12

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El Monte de los Olivos. La iglesia de Getsemaní y, sobre ella, la de Santa María Magdalena

El olivar que tapiza las laderas de esta colina hace honor a su nombre y anuncia un paisaje ideal para la contemplación en su sentido más bíblico y en el sentido más fotográfico, pues ofrece una panorámica sensacional de Jerusalén. El Monte de los Olivos permite pasear por enclaves de la vida de Jesús: Betfagé, donde empieza el camino por el que descendió a Jerusalén a lomos de un borrico; la casa de Lázaro –a quien resucitó–, en Betania; la capilla de Dominus Flevit, donde lloró por la ciudad; el Huerto de Getsemaní, donde fue apresado y lugar en el que ahora se erige una iglesia neobizantina. Varias iglesias ocupan ahora las laderas del monte, desde la sencilla del Pater Noster a las cúpulas doradas de la iglesia de Santa María Magdalena, fundada por el zar Alejandro III. El cementerio judío es otro enclave interesante del monte.    

Foto: Efesenko / Getty images

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La muralla otomana

Erigida por Solimán el Magnífico entre 1520 y 1566, conserva siete de las diez puertas originales y 34 torres.

Foto: Shutterstock

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Cúpula de la Roca

El templo coronado por una cúpula dorada fue construido por el noveno califa que gobernaba la ciudad en el siglo VII. Este lugar es considerado sagrado por la tradición musulmana, que cree que la roca del centro es el punto exacto desde donde Mahoma ascendió al cielo para reunirse con Dios, y también para la tradición judeocristiana, que cree que era el lugar donde Abraham debía sacrificar a su hijo Isaac. 

Foto: Shutterstock

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Muro de las lamentaciones

Desde que el Templo de Salomón –construido en el siglo X a.C.– fuera destruido por las legiones romanas del emperador Vespasiano, el Muro de las lamentaciones es la única parte del templo que quedó en pie. El Judaísmo lo considera la construcción más sagrada, convertida también en un lugar de oración. 

Foto: Shutterstock

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Iglesia del Santo Sepulcro

Dentro de la Ciudad Vieja se halla este templo sagrado para el Cristianismo con sus reconocibles cúpulas azules. El edificio alberga los lugares donde, según la tradición cristiana, tuvo lugar la crucifixión y la resurrección de Jesús. Además, alberga también su sepulcro. Su construcción se inició en el año 325, bajo el gobierno del emperador Constantino. 

Foto: Shutterstock

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Puerta de damasco, Murallas de Jerusalén

El perímetro de estas murallas rodea la zona de la Ciudad Vieja de Jerusalén. Fueron levantadas en el siglo XVI por orden de Solimán el Magnífico, cuando la ciudad estaba bajo el gobierno del Imperio otomano. Tenía ocho puertas de entradas que todavía hoy se conservan: la puerta de Damasco, la de Herodes, la de los Leones, la Dorada, la de Dung, la de Sión, la de Jaffra y la Nueva. 

Foto: Shutterstock

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Vista de la ciudad desde el Monte de los Olivos

Esta colina poblada de olivos alberga varios templos cristianos como la iglesia de Getsemaní, donde Jesús fue apresado, o la de Santa María Magdalena. Desde el punto más alto, el Monte de los Olivos es el mejor lugar para una panorámica de 360 grados de la ciudad y el desierto que se extiende a sus espaldas.

Foto: Shutterstock

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Museo Torre de David

Para conocer y entender los 4.000 años de historia de la ciudad de Jerusalén es imprescindible visitar el Museo Torre de David. Además de las vistas desde lo alto de la torre, las distintas salas y los propios vestigios arqueológicos son los testimonios que mejor explican el pasado de Jerusalén.

Foto: Turismo de Israel

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Via Dolorosa

En el corazón de la Ciudad Vieja de Jerusalén se encuentra esta calle que se ha tomado tradicionalmente como el camino que hizo Jesús con la cruz cargada a sus espaldas camino de la crucifixión. A lo largo de esta pequeña ruta se pueden ir observando las referencia a los distintos pasajes del Viacrucis, cuya última etapa se encuentra en la iglesia del Santo Sepulcro. Una gran cantidad de peregrinos acude a visitar este enclave periódicamente. 

Foto: Shutterstock

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Piscina de Siloé, Ciudad de David

El lugar que vio nacer la ciudad ha sido convertido en un parque arqueológico que explica los orígenes de Jerusalén, conquistada por el rey David en el año 1004 a.C. Entre los diferentes vestigios se halla la piscina de Siloé, a dónde llegaba el arroyo Gihon que, pasando por el túnel de Ezequiel, se supone que abastecía de agua a los habitantes de la ciudad. 

Fotos: Age Fotostock

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La vitalidad de la Ciudad Nueva

Su principal arteria es la calle Jaffa, que va desde la Puerta de Jaffa hasta el colorista mercado Mahane Yehuda. Al norte y al sur de esta avenida se extienden la zona residencial y la zona de compras, respectivamente. 

Mercado Mahane Yehuda. Aquí se venden todo tipo de productos alimentarios y cosméticos. Alberga, además, cafés y restaurantes de calidad. 

Ticho House. Un palacete de 1860 que expone pinturas de Anna Ticho y candelabros de Hanukka. 

Artists House. Es un centro cultural muy activo y de gran significado para la ciudad. 

Edificio YMCA. Diseñado por A. L. Harmon, el arquitecto del Empire State, es un centro cultural y social.

Parque Gan Haatzmaut. El pulmón verde de Jerusalén.

Monasterio de la Cruz. Fundado en el siglo IV, el edificio actual data del siglo XI. Está rodeado por una muralla.

Fotos: Age Fotostock

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Museo de Israel

Desde su apertura en 1965 se ha convertido en una de las visitas imprescindibles de Jerusalén, tanto por su fondo de obras de arte antiguo y moderno como por su arquitectura. Se localiza en el límite oeste de la Ciudad Nueva. Dispone de cinco secciones independientes, con contenidos y diseño propios. 

Fotos: Age Fotostock

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Santuario del libro, Museo de Israel

Las cinco partes de este centro cultural son:

El Santuario del Libro. Con los 800 Manuscritos del mar Muerto, del siglo II d.C. y escritos en hebreo y arameo.

Museo Arqueológico. Un recorrido por los pueblos de la región desde la prehistoria. Destaca el arte cananeo.

Museo de Bellas Artes.  Exhibe obras impresionistas y modernas, de artistas internacionales e israelitas.

Museo Judaico y de Etnografía. Objetos litúrgicos con varios siglos de antigüedad. 

Jardín Billy Rose. Un museo al aire libre de esculturas modernas, entre las que hay El Móvil de Alexander Calder.

Fotos: Age Fotostock

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El Jerusalén Oriental

La zona que entre 1949 y 1967 pertenecía a Jordania se extiende al este de la avenida HaShalom, donde se alzaba la frontera. Hoy el muro que marcaba el límite israelí del jordano ya no existe pero el barrio mantiene su idiosincrasia árabe. Los principales puntos de interés histórico se sitúan en torno a las calles Nablus y Salah ad-Din, y a la Puerta de Damasco. Frente a esta se abre una plaza que reúne un animado mercado callejero.   

Museo Rockefeller. Expone objetos de las excavaciones del periodo británico. Pertenece al Museo de Israel.

Tumba del Jardín. Un pequeño jardín donde se dice que estuvo el sepulcro de Jesús.   

Catedral anglicana de San Jorge. Fundada en 1910, es un vestigio del dominio británico.

Canteras de Salomón. Junto a la muralla. Albergan una cueva con más de dos mil años.

American Colony. Un elegante hotel de finales del siglo XIX. 

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Jerusalén

Considerada como ciudad sagrada por el judaísmo, el cristianismo y el islam, la capital de Israel siempre ha estado ligada a conflictos y conquistas que se extienden hasta nuestros días. La primera de ellas la llevó a cabo el rey David de Israel y Judá, quien en el siglo XI a.C. creó su reino en la Ciudad Vieja. A él le sucedió su hijo, Salomón, quien comenzó a levantar parte de los edificios que se conservan de la época. Jerusalén es una de las ciudades más antiguas del mundo y, a lo largo de su historia, ha estado bajo el control de numerosos imperios como el babilonio, el persa, el macedonio, el romano, el bizantino y el otomano. Durante los diferentes dominios, los judíos fueron desterrados en varias ocasiones, como con la llegada del rey Nabucodonosor II de Babilonia, quien destruyó gran parte de la ciudad; o durante la diáspora iniciada por el emperador romano Adriano en el año 135, cuando el territorio pasó a ser provincia romana en Palestina.

Las diferentes conquistas dejaron como legado algunos monumentos de épocas y religiones distintas, aunque muchos de ellos fueron destruidos por los gobernantes sucesores, como pasó con el Muro de las Lamentaciones, que no es más que los vestigios del Templo de Jerusalén. El cristianismo comenzó a coger fuerza bajo la dominación del Imperio bizantino, que hizo que la ciudad fuera una de las cuatro sedes de esta religión y en el 326 se ordenó construir el Santo Sepulcro sobre uno de los lugares más sagrados del cristianismo, el monte Gólgota, donde Cristo fue crucificado. Tres siglos después, el Imperio sasánida la convirtió al islam, pasando a formar parte del califato de Omeya de Damasco, el califato abasí de Bagdad y el Imperio otomano. Fue precisamente en esta época cuando se erigieron la Cúpula de la roca y la mezquita de Al-Aqsa.