Italia

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Florencia

Una de las primeras ciudades en convertirse en icono mundial del turismo. Su belleza no tiene parangón. No obstante, fue el escritor Stendhal quien protagonizó el primer testimonio de los efectos secundarios de estar expuesto a la bella Florencia: elevado ritmo cardíaco, vértigo, confusión, temblor, palpitaciones e, incluso, posterior depresión. Se conoce como el síndrome de Stendhal y lo fuerza la visión del conjunto monumental de la Piazza del Duomo, en el centro histórico de Florencia, Patrimonio de la Humanidad. Una de las mejores panorámicas de Florencia se obtiene desde el mirador de la piazzale Michelangelo (tal vez sea el más famoso). Un poco más arriba, está  la abadía de San Miniato al Monte, desde la que hay unas espléndidas vistas del Duomo y la cúpula de Brunelleschi.

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Venecia

Hay más ciudades surcadas por canales; pero, Venecia es la más famosa. Es la ciudad italiana de los sueños. Desde arriba del campanile de San Marco, se vislumbra la avenida fluvial de 4 kilómetros de largo que forma el Gran Canal flanqueada por iglesias y decadente palacios. La Plaza de San Marcos y los canales atravesados por los diferentes puentes constituyen una de esas panorámicas que todo viajero debe disfrutar al menos una vez en la vida. Las vistas desde la cúspide del campanario de San Giorgio Maggiore también valen mucho la pena.

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Castello Pavone, Turín (Italia)

A medida que uno se va acercando por la carretera, la imponente imagen del Castello di Pavone atrae toda nuestra atención. Esta antigua fortaleza situada en la provincia de Turín está rodeada por un gran jardín tropical. Edificado entre los siglos IX y XI, tras una cuidada restauración hoy en día sus habitaciones cuentan con muebles tradicionales sin dejar de lado la comodidad de los mismos. El interior de todo el edificio está ambientado de manera que los visitantes puedan hacer un viaje en el tiempo y sentirse como un rey en la Edad Media.

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Positano, un pueblo de postal

La cúpula recubierta de azulejos de la iglesia de Santa Maria Assunta preside este fotogénico pueblo de origen marinero. Un sendero panorámico recorre su litoral.

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El golfo de Salerno desde Ravello

Desde los jardines de la elegante Villa Rúfulo de Ravello se contempla el golfo de Salerno.

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Calas de ensueño

Entre Sorrento y Amalfi se abre un litoral con rincones irresistibles como Bagni della Regina Giovanna y la Cala Furore, en la fotografía, encajada entre acantilados.

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Artesanía de la Costa Amalfitana

Cerámica típica de la localidad de Vietri Sul Mare.

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Limoncello, el digestivo perfecto

Los limones que se cultivan en la Costa Amalfitana tiene fama de ser muy aromáticos. Con ellos se elabora la típica bebida limoncello.

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Catedral de Amalfi

Una animada plaza y una regia escalinata preceden al duomo de San Andrés, con su portada dorada y un campanario rematado en cúpula.

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Matera, Italia

Situada en la región de Basilicata en el sur de Italia, esta ciudad parece haberse anclado en el tiempo. Sus casas excavadas en la piedra hablan de los primeros asentamientos trogloditas en Italia, de los inicios del cristianismo y de monjes ocultos bajo la roca. Las sassi, tienen su origen en el siglo VII, cuando unos monjes llegaron huyendo de Asia Menor y se escondieron, construyendo habitáculos y capillas que, más tarde y una vez abandonadas, fueron utilizadas por los habitantes del lugar como viviendas. Matera fue el escenario ideal para la película La Pasión de Cristo, dirigida por Mel Gibson.

Foto: Beatrice Preve / Age fotostock

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El Gran Canal veneciano

Hermosas iglesias y elegantes palacios flanquean esta avenida fluvial de 4 kilómetros de largo. Santa Maria della Salute es un buen lugar para iniciar el recorrido por el Gran Canal y recrearse desde las aguas con las fachadas de los palacios más imponentes de Venecia.

Foto: Augustin Lazaroiu / Shutterstock

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Plaza de San Marcos

Con la basílica, la Torre del Reloj, el Campanile y el Palacio Ducal, la plaza de San Marcos es un espacio imprescindible en todo paseo por la capital del Véneto. Alrededor de San Marcos vale la pena perderse por callejones hasta dar con la librería Acqua Alta (Campiello del Tintor), que ha hecho de las inundaciones de invierno su atractivo: ¡Los libros están amontonados en góndolas y bañeras!

Foto: Age fotostock

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San Giorgio Maggiore desde la Piazzetta

Venecia es una de esas ciudades que hay que visitar, al menos, una vez en la vida. Todo es titánico y singular, como la basílica de San Marcos, llena de esculturas, pinturas y mosaicos. Los mercaderes que ganaban en los negocios debían "hacer un regalo" y embellecer aún más el edificio. Y así sucedió hasta el paroxismo.

Foto: Davide Erbetta / Fototeca 9x12

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Recorriendo Venecia en góndola

Los canales del barrio de San Marcos suelen centrar los paseos en la mítica barcaza veneciana. A diez minutos en vaporetto de San Marco, haciendo barrera entre la laguna y el Adriático, se estira la playa de la novela Muerte en Venecia. Paseemos por la arena fina, la decadencia y el lujo. En la foto, el río de los Bareteri (sombrereros).

Foto: Tamara Tschopp

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La piazzetta

El Palacio Ducal y las columnas de San Teodoro y San Marcos (en la imagen) que señalaban la entrada por mar a Venecia, constituyen otro de los espacios de paso obligado en todo recorrido por la ciudad.

Foto: Age fotostock

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De compras junto a los canales

En una ciudad donde el principal medio de transporte es fluvial, los mercados se sitúan justamente a pocos metros del muelle o sobre las barcazas. Cerca del puente de Rialto se hallan los dos más conocidos, la Erberia (de frutas y hortalizas) y la Pescheria (de pescado), pero paseando por sus barrios se descubren otros más pequeños, diarios o semanales, con la mercancía expuesta sobre la misma barca. Es el momento de adquirir productos locales como la achicoria roja, los espárragos y las alcachofas, o cangrejos, sardinas y almejas recién capturados. Conviene acudir pronto por la mañana porque a partir de las 12 horas empiezan a recoger.

Foto: Bridgeman Images / Age fotostock

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Galería de la Academia

La Anunciación de Giovanni Bellini es una de las obras maestras de la pinacoteca veneciana. La Galería de la Academia abarca cinco siglos de pintura, desde el arte bizantino y gótico hasta el barroco. Destacan las salas del Quattrocento y del Cinquecento.

Foto: Matteo Colombo / AWL Images

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Rincones venecianos con encanto

Venecia exhibe su esplendor en cada esquina, canal y palacio. La ciudad entera es un derroche de maravillas. "¿Cómo es el paraíso?", se preguntó Roberto Bolaño. "Como Venecia, espero. Un sitio que se usa y se desgasta y sabe que nada perdura", dijo.

Foto: Gonzalo Azumendi

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El famoso Puente de Rialto de Venecia

Artistas, orfebres, restaurantes, cafés y tiendas de recuerdos llenan de animación los alrededores del icónico puente. Para que lo encuentres en tu paseo por la capital del véneto, está suficientemente señalizado desde casi cualquier rincón de la ciudad. Donde ahora abren tiendas de recuerdos, en otro tiempo había negocios y bancos de mercaderes.

Foto: Wojciech Wyszkowski

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Santa Maria della Salute en Venecia

Esta bella iglesia barroca se erige en la Punta de la Dogana, donde las aguas de La Giudecca se unen a las del Gran Canal.

Foto: Gtres

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Octubre en Roma

La verdad es que cualquier época del año es perfecta para visitar la Ciudad Eterna. Pero si nos tenemos que quedar con solo una, esa sería el otoño de Roma: es cuando los castaños de la ribera del río Tíber se tiñen de colores ocres y marrones. La luz otoñal es perfecta para pasear por Roma y ver al atardecer el Coliseo y la Fontana di Trevi. Además, otoño es época de alcachofas, una de las maravillas gastronómicas romanas. 

Foto: Gtres

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Interior de Coliseo de Roma

A partir del 1 de noviembre de 2017 se abren las zonas superiores del Coliseo de Roma. Será la primera vez en cuarenta años que se puede acceder a las zonas IV y V del anfiteatro, en las que se ha acondicionado un mirador desde el que se tiene una perspectiva diferente de este icono de Roma.

Foto: Gtres

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Parte superior de Coliseo de Roma

La zona V del anfiteatro estaba reservada a los plebeyos. En el Coliseo de Roma, los 50.000 espectadores estaban separados por clase social, siendo la zona más próxima a la arena la dedicada a senadores y visitantes ilustres que llegaban a la ciudad de Roma.

Foto: Gtres

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Vistas sobre Roma

A pesar de que la zona para los plebeyos del Coliseo no era la mejor para ver el espectáculo de la arena, hoy aguarda una sorpresa a los visitantes que reserven su acceso: unas vistas únicas a cuarenta metros de altura de la ciudad de Roma.

Foto: Gtres

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Coliseo de Roma, un icono de la ciudad

El Coliseo es una de las maravillas de Roma que más visitantes recibe. Lo mandó construir Vespesiano y lo terminó su hijo Tito en el año 80 d.C y hoy se ha convertido en uno de los iconos de Roma. Su visita es emocionante. Una suma de arquitectura e historia, de la que ahora, con las zonas más elevadas acondicionadas, tendremos una nueva perspectiva.

Foto: Brescia Amisano, Teatro alla Scala

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La Scala, Milán (Italia)

El nuevo teatro de la Scala fue levantado para sustituir el anterior edificio del Teatro Ducale que un incendio había reducido a cenizas en 1776. Las obras del nuevo edificio fueron sufragadas por los propietarios de los palcos, y se inauguró en 1778 con la ópera de L’Europa Riconosciuta de Salieri como primer estreno

Foto: Francesco Iacobelli / AWL-Images

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Cascadas de Marmore

La canalización del río Velino (valle del Nera) por los romanos dio origen a tres saltos que suman 165 metros de alto. Casi 2.000 años más tarde, producen energía eléctrica para sus habitantes.

Foto: Maurizio Rellini / Fototeca 9x12

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Fiestas medievales de mayo a junio

Después de Semana Santa, cuando las temperaturas se suavizan sin alcanzar el calor estival, los pueblos de Umbría celebran algunas de sus fiestas más coloridas y alegres. Como la mayoría son de origen medieval, en los desfiles abundan los trajes, los bailes, las luchas y los juegos de caballería. 

 

Foto: J. Moreno / Age Fotostock

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El Palazzo dei Priori

Ubicado en la plaza IV de Noviembre de Perugia, pertenece a la Edad comunal y fue construido entre los siglos XIII y XV. Exhibe en sus fachadas el estilo gótico y es a su vez la sede de la Galería Nacional de Umbría. 

Foto: Shaiith / Shutterstock

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Montes Sibilinos

La cumbre del Vettore se eleva a 2.476 metros por encima de prados y pueblos de origen etrusco y romano y se encuentra dentro del perímetro del Parque Nacional de los Montes Sibilinos.

Foto: GIUSEPPE GRECO / Age Fotostock

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Perugia

Instalada sobre una colina que domina el valle del Tíber, fue fundada por los etruscos en el siglo V a.C. y alcanzó su esplendor en los siglos XIII y XIV.

Foto: Francesco Iacobelli / AWL-Images

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Basílica de San Francisco, Asís

Esta basílica, Patrimonio de la Humanidad desde el año 2000, fue construida en el siglo XV. Es una de las paradas más importantes para los peregrinos que se dirigen a Roma, ya que alberga la cripta San Francisco donde se encuentran sus restos. 

Foto: Gabriele Croppi / Fototeca 9x12

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Demonios cazando en Arezzo

La Basílica de San Francisco atesora algunas obras del pintor Giotto como La vida de San Francisco o Demonios cazando en Arezzo, en la imagen superior. 

Foto: Age Fotostock

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Las ricas viñas de Montefalco

A mitad de camino entre Perugia y Spoleto, algo apartadas de la ruta principal, se alzan las colinas de Martani sobre el río Clitunno. Son las alturas de Montefalco, cubiertas por centenares de viñas dispuestas con el sistema de "doble lira", el cual permite una aireación que evita plagas como la del hongo que provoca el oídio. La variedad de uva más utilizada es la sagrantino, con la que se elabora un tinto seco con mucho carácter y el passito, un vino dulce que se hace con las mismas uvas, pero cuando ya se convierten en pasas y aumentan su proporción de azúcar.

Foto: Awl Images

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La carrera de los Cirios

La plaza Mayor y las calles bien cuidadas de Gubbio acogen cada mes de mayo la Carrera dei Ceri, una tradición en la que tres colosales pilares de madera coronados por santos son llevados a fuerza de brazos hasta el santuario de San Ubaldo. El mismo mes, durante El Palio della Palestra, la plaza de la Signoria acoge el "combate" entre los sbandieratori de Gubbio y de Sansepolcro (Toscana), que hacen malabares con sus banderas, un recuerdo de las luchas del siglo XII entre los partidarios del papa y los del Sacro Imperio Romano Germánico. En junio, Castellucio di Norcia festeja el regreso de los rebaños al monte con la Festa della Fioritura. El Mercato delle Gaite, en el pueblo de Bevagna, revive la época medieval con tenderetes y gente vestida con trajes de época en sus calles y plazas.

Foto: Pietro Canali / Fototeca 9x12

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El sur de Umbría

La vista de la fortaleza de La Rocca sobre el pueblo y lago de Piediluco fascinó al pintor William Turner y a lord Byron. Durante el siglo XVII fue una de las paradas obligatorias para los jóvenes que realizaban el Grand Tour en búsqueda de la sabiduría del pasado que representaba Italia

Foto: StevanZZ / Shutterstock

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Orvieto

Mosaicos y un rosetón enmarcado por un recuadro de esculturas decoran la magnífica fachada de la catedral, iniciada el año 1290. Esta obra maestra del gótico italiano es un emblema de la ciudad de Orvieto. 

Foto: Age Fotostock

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Dioniso Yaco

En 1882 un niño de Castelvetrano halló esta estatua en bronce del siglo V a.C., conocida como el Efebo de Selinunte, que parece representar a Dioniso Yaco. En 1962 fue robada y se recuperó en 1968 gracias a una operación policial. Tras exhibirse en el Museo A. Salinas de Palermo, retornó a Castelvetrano en 1997.

Foto: Ylli Lamaj / Age fotostock

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Agrigento

Acragas (siglo VI a.C.) fue una de las mayores ciudades griegas. El templo de la Concordia es el que mejor se conserva de los que se alzan en el Valle de los Reyes.

Foto: Luca Mancuso / Age fotostock

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Scala dei Turchi

La playa de Scala dei Turchi, al oeste de Porto Empedocle, tiene unos espectaculares acantilados de marga.

Foto: Martin Stoiser

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Segesta

Este templo dórico se conserva bien gracias a su aislamiento y a que no llegó a ser concluido –carece de techo y las columnas, de estrías–, ni por ello saqueado.

Foto: Age Fotostock

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Palermo y sus museos

Entre los museos de Palermo donde se recoge la huella de Grecia en tierras sicilianas destaca el Museo Arqueológico Regional Antonio Salinas, ubicado en el convento de la Congregación del Oratorio de San Felipe Neri y levantado en torno a tres acogedores claustros. Junto a piezas fenicias, etruscas y cartaginesas, sobresalen las obras de arte griego: capiteles, sarcófagos, magníficas metopas, un fragmento del friso oriental del Partenón y estatuas de deidades, así como monedas y enseres domésticos. Por su parte, el Museo de Arte y Arqueología Ignazio Mormino acoge obras de Selinunte, como este bajorrelieve de Perseo cortando la cabeza de Medusa, mientras evita mirarla directamente para no quedar petrificado por el horror.

Foto: Salvo Olimpo / 500px

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Taormina

A partir del vino de Marsala se elabora el vino de almendras, un producto de Taormina.

Foto: Antonino Bartuccio / Fototeca 9x12

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Taormina

Una perla con vistas al Etna

Esta ciudad situada sobre una terraza del monte Tauro –del que deriva su nombre– es uno de los enclaves más atractivos de la costa oriental de Sicilia. El ferrocarril que la unía a Mesina desde 1866 convirtió Taormina en un gran destino turístico, donde la burguesía finisecular de media Europa festejaba su amor al Mediterráneo y al legado griego. Su gran teatro de más de 100 metros de diámetro, con la silueta del Etna al fondo, acabaría siendo un escenario romano, en el que la catarsis de las tragedias daría paso a luchas de gladiadores. El recinto y la ciudad que lo envuelve enamoraron a Goethe, André Gide, Thomas Mann, Jean Cocteau o Tennessee Williams. Woody Allen rodó en el teatro escenas de Poderosa Afrodita (1995). 

Foto: Fototeca 9x12

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Placa de terracota, Museo Paolo Orsi, Siracusa.

Foto: Fototeca 9x12

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Cerámica de Selinunte, Palacio Branciforte, Palermo.

Foto: Fototeca 9x12

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Sarcófago del Valle de los Templos, Museo Nacional de Agrigento.

Foto: Claudio Cassaro / Fototeca 9x12

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Los telamones de Agrigento

El templo de Zeus Olímpico o de los Gigantes, en Agrigento, contaba con diversos telamones o atlantes, unas figuras masculinas colosales, de 7,5 metros de altura, con los brazos doblados por encima de los hombros y que servían como columnas, de modo similar a las cariátides. La que se ve en la imagen se halla en el Museo Nacional de Agrigento, una de las ciudades más poderosas en la edad de oro de la Magna Grecia (siglos VI y V a.C) y cuna del filósofo Empédocles. Su Valle de los Reyes –Patrimonio de la Humanidad– posee algunos de los edificios más antiguos y mejor conservados fuera de la propia Grecia.

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Una vuelta a Sicilia en seis etapas

1. Palermo. La gran capital siciliana posee rincones llenos de encanto y un gran patrimonio artístico.

2. Cefalú. Además de su playa, este pueblo de pescadores tiene tres imponentes edificios religiosos. 

3. Taormina. La ciudad más aristocrática y glamurosa de la isla.

4. Etna. Varios caminos remontan sus laderas y se acercan al cráter.

5. Agrigento. Un conjunto de templos fascinantes próximo al mar.

6. Prizzi y Corleone. En estos pueblos que coronan promontorios, y cuyos nombres ha inmortalizado el cine, late la Sicilia más genuina.

Foto: Gtres

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Roma

(9,5 millones de turistas en 2015)

Roma, la ciudad eterna, capital de Italia, sigue atrayendo a los viajeros de todo el mundo. Es una ciudad que ha servido como escenario de películas. Grandes mitos del cine, como Audrey Hepburn en Roman Holiday, se han paseado por sus calles. Sus encantos se remontan al Imperio Romano, pero sigue en su gastronomía, en la moda, en los museos imprescindibles como los del Vaticano, y en plazas y en los rincones que transmiten una atmósfera que es de ciudad, pero que es, también en muchos barrios, casi de pueblo.