Japón

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Castillo samurái de Himeji en Japón

La torre principal del castillo Himeji se alza imponente sobre el monte Himeyama desde hace siglos, como el gran símbolo del Japón medieval. Una primera fortaleza se levantó a mediados del siglo XI, donde años atrás había erigido su fortín el clan Akamatsu, una familia de samuráis. Hacia finales del siglo XVI, se construyó la torre principal y diversas murallas de piedra, más allá de las cuales se extendió la ciudad feudal de Himeji, situada al sur de Japón. 

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Tokio y el icono de Japón

Tal vez llegar a Tokio en verano valga la pena por la posibilidad de hacer una excursión a la Región de los Cinco Lagos y subir el monte Fuji, el icono principal de Japón. La temporada oficial de ascenso sólo dura dos meses, julio y agosto, que es cuando las vías principales se muestran despejadas de nieve. Si no se está dispuesto a un excesivo esfuerzo, queda llegar cómodamente hasta el nivel de la quinta estación, justo donde comienzan las sendas.

Foto: Turismo de Japón

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Wataze Onsen

Nada puede igualar la experiencia de darse un baño de noche, contemplando la luna sumergido en las aguas termales de Wataze Onsen, las mayores termas al aire libre (rotenburo) del oeste de Japón. También dispone de baños privados para parejas y familias. El enclave está conectado por autobús con las ciudades de Tanabe, Shingu y Hongu.

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Kawayu Onsen

Esta población se halla cerca de Hongu Taisha, uno de los tres grandes santuarios del camino Kumano Kodo. De diciembre a febrero es posible disfrutar (con traje de baño) del Sennin-buro, un baño al aire libre en las aguas termales del río Oto-gawa. Fuera de esta época, el ryokan Fujiya y el Ashitanomori permiten acceder al río y cavar tu propio hueco de agua termal. También se llega en el autobús de línea que conecta las principales etapas del Kumano Kodo.

Foto: Turismo de Japón

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Katsuura Onsen

Este antiguo pueblo de pescadores emplazado en el sudeste de la costa de Kii dispone de baños termales con vistas al mar. Entre las diversas  opciones destaca el onsen del hotel Urashima, sobre un saliente de la bahía de Katsuura, y el onsen Bokido, dentro de una cueva con vistas al océano. La línea de tren que bordea la península de Kii tiene parada en Katsuura.

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Shirahama Onsen

La playa de Shirahama, en la costa oeste de la península de Kii, es una de las zonas termales más antiguas de Japón y también de las más espectaculares por sus onsen frente al mar. El de Sakino-yu, un pequeña piscina de piedra al aire libre, a pocos metros de donde rompe el oleaje. Accesible en tren desde las ciudades de Osaka y Shingu.

Foto: Turismo de Japón

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Ryujin Onsen

Las aguas minerales del río Hidaka-gawa dieron fama a este pueblo hace siglos. Sus baños dan directamente al río, con vistas a los bosques y montes del corazón de la península de Kii. Durante la época feudal, Ryujin fue un lugar de reposo para la familia Tokugawa, los señores que dominaban esta parte del país. El nombre de algunos alojamientos aluden a aquellos tiempos, como Kamigoten (Palacio Real) o Shimogoten (Alojamiento de Clase Baja). Es otra de las paradas de la línea de bus que recorre desde Tanabe las etapas del Kumano Kodo.

Foto: Javi Flores Sanz

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Toris bermellón, Santuario de Fushimi Inari, en Tokoi

El principal santuario sintoísta se ubica en Kioto y está dedicado al espíritu Inari de quien toma su nombre la montaña en la que se ubica. Construido en el siglo VIII, este santuario llama la atención por los miles de toriis rojos que delimitan el camino desde la base de la montaña hasta el templo.

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El primer sol naciente

Aunque Japón no es el primer país en recibir el año, lo es Kiribati, sí es de los primeros y aquí tiene un significado especial, pues desde la era Meiji se cree que rezar durante la primera salida del sol trae buena suerte y salud. Esta costumbre se llama “Hatsuhinode” y lo habitual es ver el amanecer desde lugares especialmente bonitos, como el Monte Takao, en Tokio. Los más pudientes, siempre se pueden subir a bordo de un “Hatsuhinode flight” para ver el primer amanecer desde el aire y disfrutan del Osechi, comida típica de año nuevo.

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Templos y santuarios

Después de la cena de Nochevieja, es habitual entre las familias que acudan al completo a su santuario para hacer sus plegarias, normalmente vestidos con ropas tradicionales como el kimono. Esta costumbre lleva por nombre “harsumode” y en los templos budistas se dan 108 campanadas en representación a los pecados de los que han de deshacerse para empezar en nuevo año, algunas de las cuales las dan los propios fieles. Además, en los templos se pueden comprar omikuji, predicciones escritos que aventuran las suerte del año nuevo.

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Celebraciones nocturnas

La globalización ha hecho que hasta Japón hayan llegado otras celebraciones menos tradicionales. Este es el caso de la realización de la cuenta atrás en los últimos segundo del año. En Tokio, se ha convertido ya en uno de los eventos más multitudinarios y esperados del año y tiene lugar en el famoso barrio de Shibuya.

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Entrar en el Palacio Imperial de Tokio

El 1 de enero es uno de los dos únicos días del año en el que se abren al público algunas de las zonas privadas del Palacio Imperial de Tokio. Además, este día la Familia Imperial felicita el Año Nuevo desde el Palacio y realiza varias apariciones en público.

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Gastronomía típica

Como en casi todos los lugares del mundo, el Año Nuevo en Japón también se celebra a través de la gastronomía. Son habituales los toshikoshi soba, unos largos fideos de trigo sarraceno tradicionales de Nochevieja, que según la creencia local propician una vida larga y feliz; los ozoni, pequeños pasteles que se toman en Año Nuevo junto con la sopa de fideos; y el osechi ryori, una comida variada para disfrutar los tres primeros días del año que se sirve habitualmente en cajas lacadas de varios pisos y compartimentos compuesta por judías kuromame, pescados asados y verduras y dulces como datemaki, una especia de tortilla dulce.

La comida está a menudo acompañada por el otoso, un sake especiado típico de Año Nuevo y elaborado con varias hierbas medicinales para así deshacerse de las enfermedades del año viejo.

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Fukubukuro, bolsas sorpresa

Las compras de Año Nuevo son muy tradicionales en Japón y las fukubukuro el productor estrella. De todos los tamaños y precios, estas bolsas sorpresas incluyen todo tipo de objetos que van desde ropa hasta cosmética pasando por alimentación o electrónica. Eso sí, no se sabe lo que tienen dentro hasta que se abren, después de comprarla.

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"Viaje al Japón", Rudyard Kipling

No es un libro de viajes al uso. Incluso, Kipling se inventó a un personaje para poder tener un contrapunto a la hora de hablar de Japón, el país que, en 1889, fue su última escala en Asia antes de seguir ruta en barco hacia Estados Unidos. El libro narra desde una perspectiva muy subjetiva, en momentos rayando la irónica superioridad, varios lugares del "País del Sol naciente". Un Japón “del que proceden el alcanfor, la laca y las espadas de piel de tiburón [...]”. Kipling hace lo que debe hacer cualquier viajero: admirarse constantemente. Y si bien el país ha cambiado mucho desde su visita, vale la pena volver a este clásico, aunque sólo sea por la magnífica prosa y sus bellos pasajes descriptivos.

Foto: Turismo de Tokio

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Navidad especial en Tokio

Sin una religión mayoritaria, sintoístas y budistas han coexistido en Japón a lo largo de los siglos en una paz envidiable. Aquí el cristianismo es minoritario pero eso no quiere decir que no se celebre la Navidad, eso sí, importada como fiesta durante el siglo XX. En Tokio, sus calles se decoran profusamente con luces y adornos donde el brillo es lo más importante. Uno de los eventos más destacados es el Yomiuri Land Jewellumination, que se celebra desde diciembre hasta el 17 de febrero en el parque de atracciones Yomiuri Land y en el que brillarán más de 6 millones de bombillas. Tampoco hay que perderse la torre Tokyo SkyTree iluminada como si de un árbol de navidad se tratara gracias a 520.000 luces de colores.

En cuanto a las fiestas, Fin de Año y Año Nuevo son dos de días favoritos de los tokiotas para celebrar algunos de los eventos más tradicionales como la visita al santuario de Meiji Jingu con la que se da la bienvenida al nuevo año con campanadas y oraciones. Recomendable es también, en Año Nuevo, el desfile anual de Oji Kitsune-no-Gyoretsu Fox, inspirado en la leyenda que cuenta cómo unos zorros se disfrazaron con trajes humanos para visitar el santuario Oji Inari-jinja. Así, una gran multitud de personas se disfrazan de zorro y alumbran las calles con linternas Chochin (lámparas japonesas tradicionales).

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Japon

La tradición católica brilla por su ausencia en Japón. Pero no por ello dejan de celebrar esta fiesta. Así, el país nipón no celebra la llegada de Jesús a la Tierra pero sí ilumina sus calles y las decora con árboles de Navidad y la llegada de Papá Noel, aunque el 25 de diciembre no es festivo. Para ellos es un festival y no una festividad religiosa. En cuanto a la gastronomía, muy típico es el pastel kurisumasu keiki, un bizcocho recubierto por crema pastelera blanca y adornado con fresas, un guiño a la bandera nacional.

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Museo Nacional de Tokio

Sus orígenes se remontan al año 1872, siendo en el museo más antiguo de Japón. Con cerca de 120.000 objetos acerca de la historia artística y arqueológica de Oriente, también es el más grande del país. Además, su enclave, en el Parque Ueno, es bellísimo y consta de diferentes edificios separados entre sí. En el Honkan, el edificio principal del museo, encontramos obras de arte japonesas desde la antigüedad hasta siglo XIX, como el  Relato de los viajes de Nakahama Manjiro, una joya cartográfica de 1850, mientras que el edificio Heisekan, está dedicado a hallazgos arqueológicos japoneses.

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7ª posición: Aeropuerto Internacional Chubu Centrair (Japón)

Chubu Centrair es el segundo aeropuerto de Japón y, a pesar de ello, está entre los 10 mejores aeropuertos del mundo. Fue nombrado el mejor aeropuerto regional del mundo en 2018 y está considerado como uno de los más modernos, construido sobre una isla artificial en la bahía de Ise. Su infraestructura es de ensueño: hay un complejo de aguas termales en el interior, un mirador al aire libre de 300 metros de largo ideal para los amantes de los aviones, e, incluso, un spa de estilo japonés con vistas.

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Cementerio de Sengaku-ji, Tokio

La leyenda de los 47 Ronin, uno de los mitos más famosos de la cultura japonesa, llena de una aura de misterio el cementerio tokiota de Sengaku-ji. La historia cuenta que, durante el periodo Edo, un daimyo (señor feudal) agredió a un miembro del gobierno y se vio obligado a cometer seppuku (un ritual de suicidio). Los vasallos decidieron vengar la muerte de su señor, y tras llevarla a cabo los 47 ronin (samuráis sin señor) también debieron enfrentarse al seppuku. Admirados por su lealtad y valentía, su historia se extendió por todo el país, convirtiéndose en un símbolo de la tradición japonesa.

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Abril en Japón

La cultura japonesa propicia festivales y ceremonias a lo largo de todos los meses. Así que antes de viajar a Japón es bueno mirar el calendario. Uno de los eventos más populares en todo el mundo es el hanami, el festival de Japón para contemplar flores. Los cerezos florecen a mediados o finales de marzo, por lo que la mejor época para ver este espectáculo de la naturaleza es a principios de abril. 

Foto: Gtres

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Tokio

La antigua capital de Japón se moderniza cada segundo que pasa. La innovación es uno de sus principales atributos; pero no el único. Pocas ciudades del mundo con un urbanismo tan elaborado como el de Tokio: es una necesidad con casi 10 millones de habitantes en toda el área urbana. Sus tradicionales barrios conviven entre boutiques de lujo, parques urbanos, y una arquitectura innovadora como para acoger la celebración de los Juegos Olímpicos de 2020. La seguridad (ocupa el puesto 28 entre las ciudades más seguras del mundo) y la oportunidad de disfrutar de una asombrosa gastronomía han acabado por atraer cada día a más turistas (24 millones en 2016 y se esperan 40 millones para el 2020). 

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Tokio

(8,4 millones de turistas en 2015)

La capital de Japón es una metrópolis que atrae a los viajeros más modernos del mundo, aquellos que viajan para estar atentos a las tendencias más vibrantes. En la lista de imprescindibles están los atracones de sushi, los robots y los mangas, todo ello combinado con espacios donde se conserva la tradición. 

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Omron Robot LD-60-e

El Omron LD Mobile Robot es el modelo utilizado en las pruebas. Se trata de un vehículo autónomo autodirigido y diseñado para el transporte de objetos.

Foto: Syohei Arai

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Hasta el último hombre, Okinawa

Dirigida por Mel Gibson, esta película bélica está basada en la vida de Desmond T. Doss, un soldado americano que fue condecorado con la Medalla de Honor de Estados Unidos por salvar la vida a decenas de hombres durante la Segunda Guerra Mundial. Fue el primer hombre en contar con este reconocimiento sin abrir fuego. La historia se desarrolla en Okinawa, la isla japonesa donde se produjo una de las batallas más sangrientas del Pacífico. Actualmente, el lugar es conocido por contar con una de las barreras de corales más impresionantes del mar de China Oriental. Además de paradisíacas playas, en Okinawa también se ubica el Peace Memorial Park, dedicado a la guerra que cambió el curso de la historia. 

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Boque de Arashiyama, Kioto

En la parte oeste de la ciudad de Kioto y muy cerca del río Hozu se halla este bosque de bambú, una de la mayores atracciones turísticas de esta zona de Japón. Se dice que un paseo por este santuario vegetal es como una depuración del alma, algo que no se puede transmitir con palabras ni imágenes.

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Bosque de Arashiyama, Kioto

Un camino iluminado se abre paso entre los imponentes bambús, guiando al viajero por la ruta dentro del bosque. Tener el privilegio de pasear a los pies de estos enormes a la par que esbeltos árboles transporta al visitante a una atmósfera mágica.

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Japón

Cualquier momento es bueno para visitar el país del sol naciente y disfrutar de las fascinantes tradiciones de la cultura nipona. Uno de los grandes atractivos turísticos es Osaka, la ciudad con mayor crecimiento de visitantes donde se encuentran algunas de las atracciones más grandes del mundo, como su noria o el acuario. Los amantes del sushi y del buen comer tienen una cita en Tokio, la ciudad con más estrellas Michelin del mundo. De hecho, Japón se sitúa como el segundo país con mejor puntuación, solo superado por Francia.  

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La Torre de Tokio

En Japón se levantó una torre parecida a la de Eiffel en 1958 en la capital, Tokio, con 333 metros de alto y pintada de color rojo y blanco. En China se han construido dos réplicas de la Torre Eiffel. Podemos encontrar otras copias en Europa, en Praga, en Slobozia, Rumania, o Parizh, al Sur de los Montes Urales, en Rusia.

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Monte Osore, Japón

El entorno volcánico del monte Osore de Japón cuenta con un aspecto infernal. Las rocas llenas de lava, carbonizadas y el río que pasa por sus alrededores han inspirado a los locales a poner figuras de brujas a su entrada para que salven a los niños de los diablos. 

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Awa Kokubunji

Se encuentra en la localidad de Tokushima y es el templo número 15 de los 88 que visitan los peregrinos en su viaje.

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Vestimenta típica

Muchos de los peregrinos que recorren la ruta de los 88 templos van vestidos con el uniforme típico del camino. Este se compone de un traje blanco, un pañuelo, un sugegasa y un bastón. 

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Ryozenji

Es el primer templo de la ruta, y también el último para acabar de completar el cuaderno de viaje por los 88 templos de Shikoku.

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Konsenji

Es el tercer templo de la ruta Shikoku Henro, además de ser uno de los más grandes y coloridos de la isla de Shikoku. 

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Senyū-ji

Se encuentra poco después del ecuador de la ruta (es el número 58) y es uno de los más bonitos, sobre todo por el idílico paraje que lo rodea. 

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Templo Zentsū-ji

Es el lugar de nacimiento del monje budista Kūkai, el primero en realizar la ruta de Shikoku.

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Monte Fuji

La obra magna del gran artista japonés Hokusai es la serie de 36 vistas del monte Fuji, el icono de Japón. Estos grabados de la montaña sagrada gozaron de una enorme popularidad en su época, por lo que posteriormente Hokusai añadió 10 vistas más a la serie. Además, años más tarde el propio artista inició una serie aún más numerosa, las “100 vistas del monte Fuji”.

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Japón

Tradición y modernidad hasta el último extremo. La visita al Japón depara experiencias únicas que consiguen trasladar al viajero de la milenaria sociedad nipona al futurismo total. Según Lonely Planet es el país número uno del mundo para vivir una experiencia viajera fuera de lo común. En la imagen, el barrio de Gion en Kioto.

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Monte Fuji

Si Japón tiene un símbolo este es sin duda el Monte Fuji. Su forma perfecta y su iconográfico entorno inspiraron al gran maestro Hokusai a crear sus obras más representativas y famosas, Las 36 vistas del Monte Fuji (1933).

 

 

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Mercado de pescado de Tsukiji. Tokio.

La visita al mayor mercado de pescado del mundo constituye una experiencia única. Cada mañana, salvo los domingos, se celebran subastas desde la 5 a las 10 de la mañana que congregan a unos 15.000 restauradores y minoristas. Son 1.700 puestos de venta en los que sobre todo se vende atún rojo.

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Bambús de hasta 20 metros en Sagano, Kioto.

Apartado del bullicioso centro de Kioto crece este bosque etéreo y cimbreante cuyo movimiento al son del viento escenifica elegantes danzas y provoca un suave murmullo. El bosque está en el distrito de Arashiyama y alberga hasta veinte tipos distintos de bambú, además de cerezos que en primavera se tiñen de blanco. Este lugar estuvo reservado durante muchos años a la alta aristocracia japonesa. Sus senderos, misteriosos, románticos y silenciosos, eran uno de los lugares de esparcimiento favoritos de la familia real.

 

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Parque Yoyogi, Tokio

Situado junto al santuario Meiji, es el segundo más grande de la ciudad tras los Jardines Imperiales. Antes de convertirse en parque de la ciudad de Tokio en 1967, Yoyogi fue el área residencial para personal militar estadounidense durante la ocupación aliada y posteriormente formó parte de la villa olímpica de los JJOO de Tokio de 1964. El parque Yoyogi tiene grandes explanadas abiertas, pequeños estanques y zonas ajardinadas y áreas de bosque. Su gran día es el domingo cuando se puede ver en acción a los «rockabillies» tokiotas, que se reúnen en la entrada del parque para bailar, tocar, mostrar sus coches de época y enseñar orgullos sus estilismos.

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Umi Jigoku Onsen. Japón

Los onsen son fuentes termales naturales, calientes y cargadas de minerales por su contacto con los volcanes. Hay alrededor de 3.000 repartidos por todo el territorio nipón. La costumbre de tomar baños termales en los onsen está muy arraigada en la cultura japonesa. El de la imagen pertenece al de Umi Jigoku, conocido como el Infierno del mar y sus aguas alcanzan temperaturas tan elevadas que incluso se pueden cocer huevos en ellas.

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Parque Yoyogi de Tokio (Japón)

Sakura es el poético nombre japonés para la explosión floral del cerezo, un árbol introducido en la capital en el siglo XVIII. Las copas rebosantes de pétalos ocupan los parques Ueno y Yoyogi, y las dos orillas del río Sumida. Diversos festivales conmemoran este fenómeno desde el mes de marzo hasta mayo. 

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Japón

El archiconocido sushi, elaborado a base de arroz y diversos ingredientes frescos como pescado o marisco, es tan sólo una pequeña parte de la extensa gastronomía nipona. Sopas, carnes maceradas, otras especialidades a base de arroz y pescado como el maki, también las tempuras y todo tipo de verduras cocidas al dente… hoy se pueden disfrutar en casi cualquier lugar del mundo, aunque siempre tendrán mejor sabor si las tomamos en uno de los muchos mercados gastronómicos de las calles de Tokio.

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Pasear entre los bambús de Sagano en Japón

Apenas media hora de tren separa la preciosa ciudad de Kioto del magnífico bosque de bambú de Sagano, en el distrito de Arashiyama. Mencionado en La historia de Genji, libro del siglo XI, este parque despliega en otoño una amplia gama de colores que convierten en una delicia pasear a pie o en bicicleta entre bambús de 50 especies y hasta 20 metros de altura. La luz produce efectos distintos según avanza el día, mientras que de noche, los senderos iluminados parecen adentrarse en un escenario mágico donde el viento silba viejas melodías. Antiguo lugar de retiro de la nobleza japonesa, el parque contiene, además, el templo budista Tenryuji (siglo XV), declarado Patrimonio de la Humanidad en 1994.

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Monte Fuji. Japón

El icónico volcán es la cima más alta del país (3.776 m), con su cono nevado todo el año. A sus pies se extiende una extensa y bella región de lagos, cascadas y grutas y su cercanía a Tokio lo convierte en un lugar habitual de recreo, aunque solo es posible subir al Fuji-san en verano.