Portugal

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Foto: Gtres

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Madeira, Mejor Isla del Mundo como Destino Turístico

Los “World Travel Awards” reconocen desde el 2015 al archipiélago de Madeira como el mejor destino entre las islas para viajar. Sus acantilados, sus bellos paisajes del litoral, la gastronomía y su cultura han colocado a Madeira por encima de Cerdeña, Sicilia, Mauricio o las Seychelles.

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Desde la punta este hasta el extremo oeste

Con 300 kilómetros de longitud, el sendero de largo recorrido GR 13, más conocido como Vía Algarviana, surca de este a oeste el Algarve.

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La Ruta de los Contrabandistas

El río Guadiana ha significado mucho más que una frontera geográfica y política para los habitantes del Algarve. También ha sido una oportunidad de negocio para los contrabandistas de ambas riberas, que se jugaban la mercancía y la vida cruzando las aguas en barca o a nado. Hay dos circuitos señalizados de 6 kilómetros por las cercanías del pueblo de Alcoutim: uno por el barranco de Brejo y paralelo al GR 13; el otro pasa junto a puestos de guardia asomados al río y tiene salida y llegada en el mirador de Pontal. 

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La ruta del agua en la comarca de Loule

A lo largo de los siglos los algarvianos se las han ingeniado para extraer y aprovechar al máximo el agua. Fuentes, canales, pozos, balnearios y diversas estructuras hidráulicas fueron construidas y reconstruidas por artesanos de la piedra y agricultores. Muchas han resistido el paso del tiempo y en la actualidad forman parte de un itinerario temático por la comarca de Loule. 

La Ruta del Agua por Loule abarca 130 kilómetros, está pensada para realizarse en coche y puede completarse en un día. La primera parada es, sin duda, la ciudad de Loule y su mercado cubierto, de inspiración árabe. Los sábados los puestos de venta ocupan las calles de alrededor y ofrecen una variopinta muestra de productos, desde frutas y verduras hasta ropa y objetos de uso cotidiano. 

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Geología a la vista

Quien quiera descubrir qué sostiene el fértil y pedregoso suelo del Algarve, la Ruta de la Geología se lo pone fácil. En el municipio de Monchique, el sendero de la Marmolete –de 6,3 kilómetros, en coche, bicicleta o a pie– y el de Foia –15,3 kilómetros, en bicicleta o a pie– circulan junto a formaciones rocosas, canteras y construcciones que ilustran la singularidad geológica de la zona. 

Estos itinerarios temáticos por la sierra de Monchique tienen como aliciente complementario la flora y la fauna. Sobre este territorio cubierto de aulaga, brezo blanco, alcornoque y castaños es habitual ver el vuelo del águila de Bonelli o perdicera, una especie protegida en toda la Península.

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En bici por los bosques de Monchique

La denominada Ruta de los Árboles Monumentales permite, a su vez, dividirse en varios itinerarios de distinto interés y duración. Todos comienzan en la plaza São Sebastião de Monchique, rodeada de restaurantes tradicionales. Estas son las dos rutas más interesantes: El circuito de la Picota, de 27 kilómetros, se recomienda a ciclistas y excursionistas con experiencia, aunque también puede realizarse en coche por un carretera alternativa. El principal atractivo del recorrido son los bosques de alcornoques y robles, y las vistas desde la cumbre del Picota (790 m). El circuito de Foia, de 17 kilómetros, también ofrece vistas espléndidas, además de la floración de los rododendros en junio y julio y bosques de alcornoques. Esta última ruta puede realizarse a pie y en bicicleta.

Foto: Gtres

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10. Benagil, Portugal

La región del Algarve, en Portugal, es famosa por albergar algunas de las playas mas bellas de la costa atlántica en la península Ibérica. Y precisamente allí está la playa de Benagil, enclave donde confluyen el bosque mediterráneo con las aguas del océano Atlántico. Un pequeño emplazamiento de arenas marrones y abierto al mar entre cuyos acantilados circundantes el visitante puede aventurarse en la exploración de las múltiples cuevas formadas por la erosión del mar.

Foto: Westend61 / Getty images

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Rincones secretos del Algarve

Los acantilados de la playa de Benagil, en pleno del Algarve portugués, esconden una gruta circular con una breve playa a la que solo se llega a nado o a remo.

Foto: M.V. Photography / Shutterstock

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Costa de Lagos

El mar y el viento han esculpido un paisaje litoral fantástico en la Ponta da Piedade, a poca distancia de la ciudad de Lagos. En el camino que lleva hasta ella, de 40 kilómetros, se enhebra una encantadora colección de pueblos donde las viviendas de los pescadores parecen jugar con las rocas y el mar.

Foto: Gonzalo Azumendi

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Ría Formosa

Largas franjas de arena separadas de tierra firme por lagunas distinguen el paisaje de este parque natural, que se prolonga a lo largo de 60 kilómetros por la costa algarviana. En la fotografía, la playa de Cancela Velha y el golf de Quinta da Ria.

Foto: Kreder Katja / Age fotostock

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Castro Marim

Esta población próxima al curso del Guadiana y la frontera con España conserva un castillo del siglo XIV y un agradable casco antiguo. Desde lo alto de la fortaleza se contempla la desembocadura del Guadiana, los verdes cultivos, la blancura de salinas y los cielos siempre azules del Algarve.

Foto: Luca Da Ros / Fototeca 9x12

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Carvoeiro, uno de los pueblos más bonitos del Algarve

Es uno de los pueblos de pescadores que mejor conservan el carácter marinero de la costa del Algarve y que se encuentra en el camino que lleva hasta la ciudad de Lagos.

Foto: STOCKFOLIO 517 / Age fotostock

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Ritmo relajado

Desde el Cabo San Vicente, la ruta de regreso hacia el este por el interior descubre un mundo rural apenas alterado. Las localidades de esta parte del Algarve se mantienen alejadas del bullicio de las poblaciones de la costa.

Foto: Age Fotostock

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Sinfonía de azulejos

El al-zuleique árabe del siglo XV designaba la pequeña pieza de barro vidriado con que se decoraban suelos y paredes. Su uso se extendió en el siglo XVIII por las iglesias, palacios y jardines de las principales ciudades de Europa, aunque fue Portugal el país que lo adoptó como seña de identidad. La muestra más bella del Algarve se encuentra en el pueblo de Almancil, a 13 kilómetros de la ciudad de Faro: la iglesia de São Lourenço (junto a estas líneas), un conjunto de 1730, cuyo interior está totalmente revestido de azulejos que narran escenas de la vida del santo y que son obra del artista Policarpo de Oliveira Bernades.  

Foto: Pawel Kazmierczak / Shutterstock

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Playa Marinha del Algarve

Los acantilados que delimitan esta cala próxima a Carvoeiro anuncian las murallas rocosas del cabo San Vicente, el extremo sudoccidental de la Península Ibérica.

Foto: Gtres

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Lisboa es fado

Se viaja a la capital de Portugal sabiendo que la melancolía y la nostalgia nos invadirán. Y a pesar de ello, o precisamente por ello, viajamos a Lisboa. Porque tampoco hay nada malo en sentir un poco de “saudade”; no al menos, si se hace en una ciudad tan luminosa como Lisboa y se hace escuchando fado. El fado es el género musical portugués más conocido en el mundo. Es la expresión popular de la frustración y de la tristeza y también de lo cotidiano. Hay que pasear por el barrio de Alfama, visitar el Museo del Fado, subir y bajar por las calles empedradas sin perder de vista el Castelo de San Jorge, ver la ropa tendida en los balcones y contemplar los mosaicos, para sentir el fado desde dentro. Para escucharlo en vivo hay una gran cantidad de casas de fado que podrás visitar.

Foto: AP Images

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Universidad de Coimbra, Portugal

La biblioteca Joanina, instalada en la Universidad desde 1717, destaca por la gran belleza ornamental. De estilo rococó, el archivo de esta biblioteca portuguesa reúne alrededor de 70.000 volúmenes y sus tres salas están conectadas mediante tres arcos decorados con una gran riqueza de motivos y colores. La única parte que se puede visitar es la planta principal, donde se encuentran la mayor parte de los volúmenes. 

Foto: Gtres

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Óbidos, Portugal

La decimonovena Ciudad de la Literatura de la UNESCO está en Portugal. A tan solo 70 kilómetros de Lisboa se encuentra esta joya arquitectónica, famosa por su muralla medieval. Pero también es una joya literaria, pues aquí hasta las iglesias albergan libros. Es el caso de la Iglesia de Santiago, una de las librerías más populares del país. Jose Pinho consiguió preservar esta joya arquitectónica convirtiéndola en una librería con más de 40.000 libros. A partir de ésta, nuevas librerías se crearon en espacios sorprendentes, como en el mercado o en una bodega.

Foto: VisitPorto

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Un rato de lectura

Hay librerías que son una belleza: la librería Lello es una de ellas. Si te gustan los libros y disfrutar un rato de buena lectura en un espacio impresionante, tienes que ir a Oporto, a la librería de Harry Potter. Desde hace unos pocos años, cobran entrada; pero vale la pena por ver la escalera monumental que ha aparecido en diferentes escenas de la saga de películas basadas en las novelas de J. K. Rowling.

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Paseos en Rabelo

Estas barcas tradicionales transportaban las barricas de vino desde el Valle del Douro a Oporto. Hoy realizan paseos fluviales.

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Estación de Sao Bento

En el corazón de la ciudad se halla la estación de trenes de San Bento. En el lugar donde antiguamente se levantaba un convento, desde finales del siglo XIX los trenes parten de sus andenes. La paredes de su interior están decoradas con azulejos que relatan la historia de Portugal.

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La Torre dos Clérigos

El campanario barroco de la iglesia de Los Clérigos, de 76 metros, tiene en su piso más alto un balcón que es un mirador.

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Café Majestic

El modernista Café Majestic abrió sus puertas en 1921. Oporto vivió a finales del siglo XIX e inicios del XX una época de esplendor comercial –propiciada por la exportación de sus famosos vinos–, que se plasmó en notables edificIos de estilo art nouveau, por entonces de moda en toda Europa. La Oficina de Turismo organiza una ruta con etapas en los sitios más emblemáticos, como el Café Majestic (Rua Santa Caterina) y la Confiteria La Parola da Bolhao (Rua Formosa), con su bella fachada de azulejos. 

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El vino de la ciudad

La D.O. Vinho do Porto, creada en 1765, fue la primera de Portugal.

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Iglesia de San Francisco

Está considerado el mejor ejemplo de decoración barroca y rococó de Portugal. En la cripta hay unas catacumbas y un museo.

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Mapa de Oporto

Los principales puntos de interés de la ciudad están cerca de las riberas del Duero.

Mapa: National Geographic

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Costa noroeste de Madeira

Madeira pertenece a un archipiélago atlántico que se encuentra a 500 kilómetros de las Islas Canarias y a más de 800 kilómetros de la costa portuguesa. Además de Madeira y Porto Santo, también forman parte del conjunto las llamadas Islas Desertas y las Islas Salvajes.

Foto: Shutterstock

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La costa septentrional de Madeira

Arco de São Jorge y las otras aldeas del norte de Madeira se encajan entre las montañas y el mar.

Foto: AP Images

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Piscinas de lava

En la punta noroeste de la isla de Madeira se halla la localidad de Porto Moniz, donde el litoral muestra el origen volcánico a través de su costa abrupta cuyo perfil está marcado por la enormes rocas que sobresalen del agua. 

Foto: Gtres

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Viñas de Tinta Negra

Este destino es ideal para todos los amantes del vino. Como se puede ver en la imagen, tomada cerca de la localidad de São Vicente, las laderas de las montañas se aprovechan para el cultivo de la vid, de la que se producen cuatro variedades diferentes. 

Foto: Gtres

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Porto Santo

Si nos adentramos en el océano Atlántico en dirección noroeste desde la isla de Madeira, aparece ante nuestros ojos la isla de Porto Santo, a 43 kilómetros de la costa. Su larga playa de arena blanca convive con los pequeños picos –el más alto tiene 517 metros– y el clima seco que caracteriza esta destinación. El busto que aparece en la imagen corresponde a Francisco Maya, un interesante pintor portugués. 

Foto: Turismo Extremadura

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Olivenza, poso templario

Entre cerradas dehesas y hermosos alcornocales, se encuentra Olivenza, una ciudad a la que los caballeros templarios dotaron de personalidad histórica. Fue precisamente la Orden del Temple la que la fundó allá por el siglo XIII, pero ha sido sinónimo de enfrentamiento a lo largo de la historia entre portugueses y castellanos. Aunque nació como una aldea castellana, Portugal hizo de Olivenza la villa privilegiada y fortificada que ha llegado hasta nuestros días. De ahí, que sus calles y plazas, con casas blancas, edificios con arcadas y suelos adoquinados, conserven azulejos con el nombre en las dos lenguas, castellana y portuguesa.

Al llegar a su casco antigo, descubrirás que reproduce la estructura original de las bastides: un cuadrilátero con cuatro puertas, cortado por dos calles perpendiculares que se cruzan en el centro. La llamada Ciudadela de Olivenza contaba con tres muros y 14 torres. Olivenza también posee un cuarto cinturón; una fortificación abalaustrada construida para las Guerras de Restauración. Su emblemática Torre del Homenaje de 37 metros de altura es la más alta de las torres de fortaleza en la frontera hispanoportuguesa.

Foto: Nuno Morão

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Estación Oriente, Lisboa

Inaugurada para la Expo del 98, la estación de Oriente es la más importante de la capital lusa. Situada en el Parque de las Naciones, su estructura se caracteriza por su moderna cubierta que se asemeja a una catedral de cristal, o un enorme palmeral de acero. El recinto incluye una estación de metro y una zona comercial. 

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Islas Azores, Portugal

Islas Azores, Portugal. Las Azores son actualmente uno de los mayores santuarios de ballenas del mundo. Se avistan aquí 24 tipos diferentes de cetáceos entre especies residentes y migratorias. Los visitantes pueden observar ballenas y delfines desde torres en la costa llamadas vigías desde mayo a octubre y adentrase en el mar en busca de ejemplares de rorcuales norteños y ballenas barbadas durante todo el verano.. Las Azores son actualmente uno de los mayores santuarios de ballenas del mundo. Se avistan aquí 24 tipos diferentes de cetáceos entre especies residentes y migratorias. Los visitantes pueden observar ballenas y delfines desde torres en la costa llamadas vigías desde mayo a octubre y adentrase en el mar en busca de ejemplares de rorcuales norteños y ballenas barbadas durante todo el verano.

Foto: GTRES

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Algarve

La ruta desde el cabo San Vicente, el finisterre europeo, hasta Faro, la capital regional, descubre un territorio de naturaleza salvaje que en otoño, con las playas desiertas se disfruta mucho más. Los paisajes abruptos y salvajes de esta costa del sur portugués deparan sorpresas como las playas de Ponta da Piedade (en la imagen) y Dona Ana. Imprescindible detenerse en las localidades de Ferragudo, Lagos, Sagres y Albufeira.

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Coimbra. Portugal.

En 2013, la Unesco clasificó el campus histórico de la Universidad de Coimbra como Patrimonio de la Humanidad. Fundada en 1290, está situada en lo alto de la ciudad de Coimbra, con vistas sobre el Río Mondego. El edificio histórico se articula entorno a un patio central al que se penetra por la llamada puerta Férrea, obra manierista de 1634; en el interior destaca la valiosa Biblioteca Joanina y, como símbolo tiene la torre del siglo XVIII desde la que se divisa toda la ciudad.

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Feira da Ladra, Lisboa

Un mercado de pulgas a la más antigua usanza es el de Feira da Ladra (el mercado de la ladrona) que ocupa el Parque de Santa Clara, en el barrio de Alfama de Lisboa. Abre los martes y los sábados y la mejor forma de llegar es en el histórico y traqueteante tranvía 28.

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Lisboa

La capital lusa cuenta con cinco líneas de tranvía, aunque son la 28 y la 15 las más atractivas para conocer los barrios históricos de la ciudad. Alfama, Bairro Alto, Chiado… el traqueteante tranvía 28 sube por las pronunciadas cuestas, se detiene en los mejores miradores y permite que el viajero se empape de la esencia de Lisboa. Para llegar a Belém hay que tomar la línea 15 que, aunque más moderna, no deja de ser pintoresca.

visitporto.travel

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Oporto, Portugal

Las calles de Oporto rebosan alegría y fiesta y el río Duero es el gran protagonista. Tras degustar deliciosas sardinas asadas acompañadas de buen vino, hay que asistir al castillo de fuegos artificiales que tiene lugar en el barrio de Ribeira con el puente de Dom Luis de fondo. Ese mismo día se realiza la regata de barcos ravelos por el Duero. 

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Lisboa

La capital lusa está delimitada por siete colinas y presenta desniveles geográficos importantes que propician que haya un buen puñado de miradores. Los de Santa Lucía y Portas do Sol, ambos en Alfama, son los más famosos y los que deparan las mejores vistas de la ciudad, con el río Tajo de fondo y el laberinto de callejuelas extendiéndose por las laderas de la colina. El tranvía 28 asciende por ellas hasta los dos miradores.

Turismo de Lisboa 

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Caldera Velha, Azores. Portugal

A través de un profundo bosque de laurisilva que flanquea una sinuosa carretera se llega a este vergel ubicado en el corazón de la isla de San Miguel. La Caldera Velha se halla a medio camino entre la población de Rio Grande y la Lagoa Das Fogo y está formada por un conjunto de caldeiras (pozas) de aguas termales ricas en azufre. En esta misma isla hay otros conjuntos termales como el de Poças de dona Beija.

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Oporto

La segunda ciudad de Portugal vive encaramada a los márgenes del «Douro», el río que ha sido su impulso y su alma. El barrio de Rivera es uno de los más populares, con sus coloridas casas y los muelles. Al otro lado del río, en Vilanova de Gaia, se alinean todas las bodegas donde se elabora el famoso vino de Oporto. El crucero por el Duero es imprescindible para disfrutar de la ciudad y de sus magníficos puentes como el de Luis I, construido en 1886 por Teófilo Seyrig, discípulo de Gustave Eiffel.

MAURICIO ABREU

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Algarve (Portugal)

La Costa Vicentina, antes de que el océano se amanse al doblar el cabo de Sagres, es el tramo más salvaje de esta región del sur de Portugal. En primavera, los senderos que se asoman a acantilados o que bordean lagunas y calas de arena, discurren por zonas donde crecen orquídeas salvajes y lugares donde anidan aves acuáticas.

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Castillo de Guimaraes, Portugal.

Fundado a mediados del siglo X, es uno de los castillos más importantes del país. La construcción flanqueada por cuatro grandes torreones está dominada por una torre homenaje de planta cuadrangular situada en el interior de sus murallas.

Castillo de Guimaraes

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Acueducto de Santa Clara, Vila do Conde

Acueducto de Santa Clara, Vila do Conde. Portugal. Aunque su aspecto recuerda los acueductos realizados por los antiguos romanos, fue construido en el siglo XVII.  El acueducto atraviesa la población a lo largo de varios kilómetros y su nombre procede del monasterio de Santa Clara al que abastece de agua.

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Acueducto de las Aguas Libres, Lisboa

Acueducto de las Aguas Libres, Lisboa. Portugal. Se levanta sobre el valle de Alcántara y es una de las infraestructuras más bonitas de la ciudad. Data del siglo XVIII  y su canal principal mide 19 kilómetros, aunque la longitud total, incluyendo los canales secundarios, es de 58. La parte más conocida del acueducto son los 35 arcos sobre el valle de Alcántara, el más alto de los cuales mide 65 metros de altura.

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Café Majestic

Diseñado por el arquitecto Joao Queirós, este històrico local inaugurado en 1921 todavía se puede revivir el ambiente de la Belle Époque y es el lugar perfecto para aquellos turistas que busquen ademas de una experiencia gastronómica, contemplar el Art Decó de principios de siglo.

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Fundación Serralves

Esta finca comprende los jardines que datan de la primera mitad del siglo XX y son una maravilla; la casa Serralves, sede de la Fundación y uno de los mejores ejemplos de la arquitectura Art Decó (1930) y el Museo de Arte Contemporáneo, diseñado por el arquitecto portugués Siza Vieira y que alberga una potente colección de pintura y escultura.

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Claustro de la Catedral

Los tres edificios religiosos más destacados de Oporto son la Catedral, los Jerónimos y la iglesia de San Franciscos. Esta última, barroca a más no poder alberga unas pequeñas pero hermosas catacumbas. En la imagen, detalle del claustro de la catedral decorado con azulejos tradicionales.

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Torre de los Clérigos

Es la torre más alta de Portugal y uno de los símbolos de Oporto. Desde lo alto se obtienen las mejores vistas de la ciudad, "solo" hay que subir más de 200 escalones para poder contarlo.