República Checa

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Ostrava y todos sus colores

Hay una extraña mezcla entre lo industrial y lo bohemio en el ambiente, más durante el mes de julio, cuando se celebra el festival Colors of Ostrava. Y es que esta ciudad de la República Checa aún no se ha quitado de encima el óxido estalinista que le queda de otra época, algo que, por otra parte, le confiere su especial encanto. Su casco histórico es pequeño, pero no se ha convertido en un parque de atracciones.

 

Foto: Czech Tourism

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Plaza de Wenceslao

Lugar de manifestaciones, celebraciones y cualquier reivindicación de la población de Praga, esta plaza es una de las importantes de la urbe junto con la Plaza de la Ciudad Vieja. Tanto es así que fue el lugar elegido por el historiador checo Alois Jirásek para leer la Declaración de Independencia de Checoslovaquia en 1918. Levantada sobre un antiguo mercado de caballos del siglo XV, la plaza de Wenceslao toma su nombre en honor al patrón de Bohemia. En uno de sus extremos se encuentra el Museo Nacional Checo y de ella llama la atención su forma de bulevar, con 750 metros de largo por apenas 60 de largo. Aquí, en el Pasaje de Lucerna, una galería comercial, se hace de imprescindible visita la escultura de Wenceslao montado sobre el caballo al revés. 

Foto: Pavel Hroch / Czech Tourism

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Torre de la Pólvora

A poco más de 400 metros de la plaza de la Ciudad Vieja, la Torre de la Pólvora es uno de los edificios más significativos de Praga. Construida durante el siglo XV como una de las 13 puertas de la ciudad es, en realidad, una torre gótica que toma su nombre de su uso como almacén de pólvora durante el siglo XVII. El aspecto actual de la torre data de 1880, pues sufrió importantes daños durante la Batalla de Praga, que enfrentó al ejército prusiano contra el ejército del Sacro Imperio Romano Germánico en 1757.

Foto: Czech Tourism

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Biblioteca Clementina

Considerada como una de las bibliotecas más bonitas del mundo, el Clementinum de Praga es en realidad un conjunto de edificios construidos como colegio jesuita en el siglo XVI. Hasta 2009, albergaba las Bibliotecas Nacional, Universitaria y Técnica, pero hoy sólo contiene la Biblioteca Nacional. Este conjunto de edificios se puede visitar a través de visitas guiadas que dan comienzo a las 10:00 de la mañana y finalizan entre las 16:30 y las 18:00, en función de la época del año. En la visita se puede admirar la Torre Astronómica, la Capilla de los Espejos y la Biblioteca Barroca.

Foto: Martin Marak / Czech Tourism

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Iglesia de San Nicolás

Ubicada en el barrio de Malá Strana, esta iglesia es una de las más importantes de la ciudad. Joya del barroco europeo, fue levantada por los jesuitas en el siglo XVIII sobre un templo gótico del siglo XIII. Si hay algo que llama poderosamente la atención de ella es, sin duda, su gran cúpula dorada, que sobresale por encima de los tejados que la rodean. Pero esta cúpula no es solo bella en el exterior, sino que en su interior está decorada por impresionantes frescos que representan a San Nicolás y a la Santísima Trinidad.

Foto: Irena Brozova / Czech Tourism

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Cementerio Judío

En el barrio judío de Praga, Josefov, el cementerio judío es una visita obligada, no por su belleza, que la tiene y mucho, sino por su historia. Se estima que este cementerio acoge hasta 100.000 cuerpos enterrados en 12 niveles y es que, durante siglos, este fue el único lugar en el que los judíos tenían permitido enterrar a sus seres queridos. La tumba más antigua data de 1439 y la más moderna de 1787.

Foto: Czech Tourism

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La Praga de David Černý

Paseando por la ciudad no será raro encontrarse con la obra del escultor checo David Černý. Sus provocativas y llamativas esculturas son en realidad una denuncia contra el poder establecido y llaman la atención poderosamente. Ejemplo de ello es “La Cabeza de Franz Kafka”, una escultura de 11 metros frente al centro de negocios Quadrio realizada con 42 placas que están en continuo movimiento. También llaman la atención “El Colgado”, que representa a Sigmund Freud y que está literalmente colgada de un edificio de la calle Husova; así como “Chorros”, frente al Museo de Franz Kafka y que consiste en dos hombres de más de dos metros orinando.

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Castillo

El Castillo de Praga es en realidad un conjunto arquitectónico que data del siglo IX. En su interior alberga, además del Palacio Real -residencia de los reyes de Bohemia, de los emperadores del Sacro Imperio Romano Germano y los presidentes tanto de Checoslovaquia como de la República Checa-, la Catedral de San Vito, el convento y la basílica de San Jorge, las caballerizas reconvertidas en galerías de arte y el Callejón del Oro, hogar de los orfebres en el siglo XVII, entre otras curiosidades.  En cuanto a la Catedral de San Vito es también la Catedral de Praga y merece mención aparte pues es uno de los mayores ejemplos de arquitectura gótica de la ciudad. El templo fue levantado en el siglo XIV y desde su construcción fue el escenario de la coronación de todos los reyes de Bohemia.

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Puente de Carlos

Probablemente este es el puente más conocido sobre el río Moldava. Es la principal vía de comunicación entre la Ciudad Vieja de Praga y el Castillo y fue mandado construir a finales del siglo XIV por el rey Calos IV, aunque no se finalizó hasta 1402, lo que le convierte en el segundo puente más antiguo de la República Checa. Con 516 metros de largo y casi 10 metros de ancho -necesarios para que se cruzaran dos carretas-, este puente está adornado por 30 estatuas de estilo barroco del siglo XVIII entre las que destaca la de San Juan Nepomuceno. Cuenta la leyenda que San Juan era el confesor de la reina de Bohemia en el siglo XIV. El rey, que desconfiaba de su mujer, pidió a San Juan Nepomuceno que le contara sus secretos. Al no querer hacerlo, el rey mandó cortarle la lengua y arrojarlo al Moldava desde el puente.

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Plaza de la Ciudad Vieja

Punto neurálgico de la ciudad, esta plaza es el centro de la vida pública de Praga desde tiempos remotos. Es aquí donde se encuentra el monumento más representativo de la ciudad: el Reloj Astronómico. Construido en la Edad Media y ubicado en la pared sur de la torre del Ayuntamiento, este reloj está formado por un cuadrante astronómico, un calendario y una serie de esculturas góticas que lo adornan y que, cada hora en punto entre las 09:00 y las 21:00 horas, se mueven representando su papel: muerte, lujuria, vanidad y codicia. Tras ellas, aparece los Doce Apóstoles tras una ventana.  Recientemente renovado, el reloj astronómico informa de las posiciones relativas del Sol, la Luna, las constelaciones del zodíaco y los planetas mayores.

Además del reloj, se hace imprescindible subir a la torre del Ayuntamiento, desde donde se pueden apreciar unas vistas increíbles de los tejados de la Ciudad Vieja de Praga. Curiosa es también la iglesia de Nuestra Señora de Týn, medio escondida tras las fachadas de las casas de la plaza. Mezcla de estilos gótico y barroco fue apodada la iglesia de los burgueses por ser el lugar de culto de éstos cuando, durante la Edad Media, la aristocracia rezaba en la Catedral de San Vito.

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Monte Petřín

A 138 metros sobre el río Moldava, en el barrio de Malá Strana, este monte es el mirador más famoso de Praga. Hasta él se puede acceder en funicular o a pie, y en lo más alto se ubica la Torre de Petřín, que recuerda a la Torre Eiffel (salvando las distancias) y desde cuyo punto más alto se puede ver una magnífica panorámica de gran parte de Praga. En este lugar también se puede visitar el Laberinto de los Espejos, construido para la Exposición Universal de 1891; y, a los pies del monte, el Monumento a las Víctimas del Comunismo, que consiste en siete figuras humanas desnudas de bronce descendiendo por las escaleras.

Foto: Gtres

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Cementerio judío de Praga

En el barrio de Josejov de la capital checa se esconde este pequeño cementerio de una hectárea de superficie en el que hay enterrados unos 100.000 judíos con un total de 12.000 lápidas. Una de sus particularidades que más destaca es la cantidad de lápidas acumuladas, ya que debido a la costumbre judía que no permite eliminar antiguas tumbas a lo largo del tiempo se ha ido enterrando a los nuevo difuntos sobre de los anteriores.

Foto: Czech Tourism | Ladislav Renner

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Todo empieza con la llegada de la primavera

La llegada de la primavera marca las festividades de la Pascua en República Checa. Entre el 31 de marzo y el 1 de abril se celebra su llegada en el magnífico castillo de Křivoklát que se ve ne la imagen. Para llegar hasta allí desde la ciudad más turística se ha habilitado un tren histórico que completa el trayecto Praga a Křivoklát.

Foto: Czech Tourism | Ladislav Renner

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La sorprendente Semana Santa de la República Checa

Recorrer la República Checa en Semana Santa es un buen plan para los que buscan una escapada diferente. El ambiente no se parece en nada al de las procesiones de España. Al contrario, la Semana Santa checa es pagana.

Foto: Czech Tourism | JanZáilis

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El verde pone color a la Semana Santa de Chequia

El verde es el color representativo de la Pascua en República Checa. Es un color con connotaciones primaverales y de renovación. Con la llegada de la primavera se celebra el triunfo de la vida, o lo que es lo mismo, la resurrección. Por eso mismo, las campanas checas se silencian en señal de duelo hasta el Domingo de Resurrección.

Foto: Czech Tourism | Jan Volejnícek

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Tradiciones sorprendentes de Pascua en Chequia

Uno de los días más importantes de la Semana Santa checa es el Lunes de Pascua, festivo y lúdico. Es el día del Pomlázka, que es el nombre con el que se conoce a la vara de sauce con la que los jóvenes, en la figuración de una danza, azotan o rocían de perfume las piernas de las chicas, mientras les cantan villancicos. Ellas se lo agradecen atándoles cintas en el palo y regalándoles huevos de Pascua, por supuesto verdes, y copas de slivovice, un licor casero.

Foto: Czech Tourism

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Algunos planes especiales para disfrutar de la Semana Santa

La Semana Santa de la República Checa lleva mercadillos a las principales calles de las ciudades. Hay mercados en Praga y en la bellísima ciudad de Cesky Krumlov. El Festival Pascual de Música Sacra de Brno es un imprescindible para los viajeros más melómanos. Pero sin duda, el poder viajar en un antiguo tren de Jindřichův Hradec a Nová Bystřice será todo un acontecimiento para los viajeros más románticos.

Foto: Galería Nacional de Praga

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Autorretrato de 1907, Praga

Entre los retratos de Pablo Picasso, encontramos la serie de autorretratos, que nos permiten seguir los diferentes momentos de su carrera en paralelo a la evolución de su imagen. Este que pertenece a la Galería Nacional de Praga, capital de la República Checa, es de 1907. Lo pintó a los 26 años, en una etapa anterior al cubismo.

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El centinela de Praga

La imponente fortaleza de la capital checa reina sobre la colina de la ciudad, donde se encuentra ubicado el barrio de Malá Strana, y ofrece extraordinarias vistas al río Moldava.

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Palacio Cernin

El Palacio Real es el mayor y más antiguo (siglo XI) de los 8 que hay en la colina. También intramuros, el palacio Lobkowocz expone una colección de pinturas y partituras. El de Sternberg alberga arte europeo de la Galería Nacional. El de Cernin tiene una larga fachada columnada. Y rodeados de jardines, los renacentistas Belvedere y Schwarzenberg. 

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Catedral de San Vito

Dentro de las murallas se hallan la catedral de San Vito, magnífica obra gótica finalizada en el siglo XIX, y el convento de San Jorge, sede de la colección de arte checo del siglo XIX. En la colina vale la pena visitar la biblioteca del monasterio Strahov (s. XIII) y el de Loreto (s. XVII). El monasterio Capuchino tiene un nacimiento barroco a tamaño natural.

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Jardín Real

Dos extensas zonas con parterres de flores, césped y setos recortados visten de verde la colina del Castillo. Los Jardines Sur (Jizní Zahrady) se estiran bajo la muralla, por encima de Malá Strana; tienen varios pabellones y miradores. El Jardín Real, de 1535, es mucho más grande; alberga el palacio Belvedere y la Sala del Juego de la Pelota.

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El callejón de oro

Las casitas pintadas de colores del Callejón de Oro alojaron en el siglo XVIII a orfebres y a escritores, como Kafka y el premio Nobel Jaroslav Seifert. Estos edificios fueron en su origen viviendas para los 24 guardias del castillo durante el reinado de Rodolfo II, en el siglo XVI. De las torres medievales de la muralla, la de la Pólvora, la de Dalibor y la Negra merecen una visita.

Foto: Aci

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La Casa Danzante, 1996.

El atractivo arquitectónico de la ciudad también reside en la variedad de edificios de interés artístico: iglesias, sinagogas, teatros, palacios y viviendas.

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Ciudad de puentes

De los 18 que cruzan las aguas del Moldava en Praga, el de Carlos IV (1357) es el más icónico. Hasta 1841 fue el único que unía los dos orillas.

Foto: Dimbar76 / Shutterstock

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La Plaza de la Ciudad Vieja

El Ayuntamiento está repleto de detalles góticos y barrocos. El reloj astronómico (siglo XV), en la base de la torre, es el elemento que más miradas atrae. 

Foto: Miroslav Krob / Age fotostock

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Clementinum

La biblioteca barroca es una de las salas más bellas de este antiguo monasterio jesuita. Tras el Castillo, es el segundo mayor complejo de edificios de Praga.

Foto: Age Fotostock

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Rudolfinum

Una prestigiosa sala de conciertos de 1896.

Foto: DaLiu / Shutterstock

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El río moldava

Los cruceros permiten contemplar Praga desde otra perspectiva. Hay excursiones de día y también de noche, de solo unas horas o con almuerzo y cena.

Foto: Age Fotostock

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Sinagoga Española, 1868

Aunque el siglo XIX fue el más prolífico en construcciones, la capital checa es una suma de estilos artísticos, fáciles de distinguir durante un paseo: del gótico al barroco y del modernista al contemporáneo.

Foto: Age Fotostock

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Catedral de San Vito

Ubicada en el recinto del Castillo.

Foto: Courtyardpix / 123RF

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Malá Strana

El barrio situado a los pies del Castillo prácticamente no ha cambiado desde el siglo XVIII. En la imagen se distingue la cúpula y el campanario de la magnífica iglesia de San Nicolás.

Foto: Pietro Canali / Fototeca 9x12

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Puente de Carlos IV

Dos torres flanquean la puerta que da al barrio de Malá Strana. En la imagen se distingue a la izquierda la figura de san Adalberto, una de las treinta que se erigen a lado y lado del puente.

Foto: Awl Images

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Estatua de Kafka en el barrio Judío

Foto: Aci

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El Teatro Negro y de marionetas

La sala está a oscuras y, en el escenario, la única iluminación se la llevan unos objetos que parecen flotar. Es el Teatro Negro, un espectáculo mudo que maravilla por su delicadeza y que se representa en el Teatro de Imagen de Luz Negra, el Teatro Blanik, el Teatro Metro y el Teatro Animato. Más genuina de Praga se considera la Ópera de Marionetas, documentada desde el siglo XVI. Muchos artistas realizan sus propias marionetas. El mejor lugar de la ciudad para verlo es el Teatro Nacional de Marionetas, en la calle Zatecka.

Foto: Bertrand RIEGER / Gtres

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Rincones con tradición

En la Ciudad Nueva la cervecería "U Fleku" sirve especialidades checas y cerveza de elaboración propia desde 1499.

Foto: Gtres

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Un reloj astronómico en Praga

No hay otro reloj como éste; o al menos así debería ser si creemos lo que dice la leyenda acerca de que los ediles de la ciudad cegaron al maestro relojero para que no lo pudiera reproducir. Decir que los viajeros sienten fascinación por el reloj astronómico de Praga es quedarse cortos. Su belleza lo ha convertido en un icono universal. Ver como marca las horas es un espectáculo imprescindible en la Ciudad Vieja de Praga.

Foto: Gtres

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Praga, República Checa

Esta ciudad es un clásico de Europa. A la vez en ella se encuentra el ambiente bohemio de una ciudad moderna y el mágico de un cuento de hadas. Praga es perfecta para una escapada de fin de semana en pareja o con amigos; pero también un lugar idóneo para pasar unas vacaciones largas. Este es un destino en el que no te vas a quedar nunca sin hora, porque tiene el famoso reloj astronómico, toda una maravilla tanto artística como tecnológica, justo en el corazón histórico de la capital checa. Un plan imprescindible es pasear por las callejuelas de Staré Mesto, la Ciudad vieja y cruzar en el atardecer el Puente Carlos con sus treinta estatuas que parecen vigilar a los artistas, músicos y paseantes.

Foto: Che

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Rudolfinum, Praga

Con un estilo neo-renacentista, el auditorio de Praga es uno de los más antiguos de Europa. Diseñado por los arquitectos Josef Zítek y Josef Schulz, el edificio fue inaugurado en 1885. Además de servir de sede a la Orquesta Filarmónica de la República Checa, en sus interiores también se encuentra una galería de arte dedicada a trabajos contemporáneos. El auditorio fue llamado así por Rudolf, el príncipe de Austria y Hungría.

Foto: Gtres

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Praga

Durante el atardecer y por la noche, la Plaza de la Ciudad Vieja de la capital checa nos devuelve al pasado, con la fachada de la catedral iluminada medio escondida detrás de las casas que se encuentran en primer plano y donde se erige su Ayuntamiento del siglo XIV, célebre por su reloj astronómico. A los pies de la Iglesia de Nuestra Señora de Tyn, se pueden adquirir artículos de vidrio, joyería hecha a mano, juguetes de madera y marionetas, siempre acompañado por el grato aroma a dulces, vino caliente con especias y grog, una bebida elaborada con agua caliente azucarada, mezclada con un licor y un aromatizante como el limón. Del 1 de diciembre al 6 de enero.

Foto: Miaow Miaow

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Fábrica de Oskar Schindler en Brněnec

El edificio, construido en el siglo XIX y abandonado tras el cierre de la fábrica de Oskar Schindler, será reconvertido en un museo sobre el Holocausto. 

Foto: VitVit

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Na Príkope, Praga

Es una de las calles de compras más importantes de Praga, después de la plaza Wenceslao. A lo largo de ella se pueden encontrar varios centros comerciales, tiendas de lo más variadas y un gran número de restaurantes y cafés cuyas terrazas invaden parte de la calle. Hace unos años fue incluida en la lista de las 30 calles del mundo más caras para abrir una tienda.

Foto: GTRES

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Praga

De las treinta estatuas que flanquean el Puente Carlos, la de San Juan Nepomuceno asegura buena suerte y el regreso a la capital checa. En la base de la imagen del santo se halla un bajorrelieve que escenifica su martirio y en el que sobresale la imagen de un perro. Ésta se muestra reluciente de tantas veces cómo sido acariciado por las manos de los visitantes. El puente Carlos atraviesa el río Moldava y une la Ciudad Vieja con el Castillo, a través de 516 metros. Su construcción data del siglo XV.

ADRIAN PETRISOR

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Capital literaria

El curso plácido del río Moldava contribuye a crear el aire poético que define esta ciudad de escritores y artistas de fama universal.

JEAN-PHILIPPE MATHIEU

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Plaza de la Ciudad Vieja

La iglesia gótica de Nuestra Señora de Tyn sobresale tras los edificios renacentistas que bordean este espacio, corazón del casco antiguo de Praga.

REINHARD SCHMID / FOTOTECA 9 X 12

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Ciudad Vieja

El Reloj Astronómico, en la plaza de la Ciudad Vieja.

PIETRO CANALI / FOTOTECA 9 X 12

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San Vito

La catedral de San Vito, en el recinto del Castillo.

JOSÉ VICENTE

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El Camino Real

Tiendas y restaurantes flanquean ahora la calle que recorrían los reyes de Bohemia el día de su coronación.

KAMILA ŠTOFIROVÁ

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Strahov

El Monasterio de Strahov es uno de los múltiples monumentos por los que Praga fue declarada Patrimonio de la Humanidad.

PIETRO CANALI / FOTOTECA 9 X 12

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Puente de Carlos

Su construcción (1357-1503) está envuelta en leyendas. En la cabecera que da a Malá Strana tiene dos torres góticas.