Turquía

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Turquía

Viajar por Turquía a veces es como recuperar un antiguo álbum de fotos. Con la peculiaridad de que no recoge la trayectoria de una familia sino de nuestra propia civilización. Çatalhöyük, Troya, Mileto, Éfeso, Pérgamo… la lista de enclaves arqueológicos puede abrumar, por si Capadocia o Estambul no bastasen. El país del Arca de Noé, la diosa Cibeles y los filósofos presocráticos tiene muchas historias para contar. El litoral sur es boscoso y salvaje, con playas donde desovan las tortugas. Los transportes públicos por carretera superan en eficacia a los de media Europa y se puede viajar cómodamente con un vehículo alquilado. Por donde quiera que vaya, la simpatía y hospitalidad turcas alegran al viajero.

Josan Ruiz, director de Viajes National Geographic

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Playa Kaputaş (Turquía)

Vale la pena descender los cientos de escalones, y luego subirlos, para llegar a esta pequeña joya playera de Turquía que aparece como un fogonazo de azul en la serpenteante carretera que va de Kas a Kalkan. Es casi una desconocida fuera del país, pero dentro, es uno de los destinos nacionales favoritos de los turcos. Si se visita en temporada alta o coincidiendo con las vacaciones locales tendrás problemas para encontrar un hueco donde plantar la toalla. El resto del año, es un auténtico paraíso.

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Entre dos continentes: Estambul

La antigua Constantinopla es una de esas ciudades a las que querrás regresar una y otra vez, pues el encanto de sus calles, de sus mezquitas, de sus mercados y de su gente atrapa. Prueba de ello son la Mezquita Azul y la de Santa Sofía. Esta última nació como basílica y en su interior aún se ven frescos y mosaicos con Cristo como protagonista. Aunque si hay una mezquita no hay que perderse es la Yeni Camii, o Mezquita Nueva, en el Cuerno de Oro, frente al Puente Gálata. Por cierto, desde la Torre Gálata se ve una panorámica de Estambul y el Palacio de Topkapi inigualabes.

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Éfeso

En la costa Turca, esta antigua ciudad fue una de las doce ciudades jónicas a orillas del mar Egeo.

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Capadocia, Turquía

Esta región de la Anatolia central, en Turquía, es conocida por ser uno de los mejores destinos para sobrevolar en globo aerostático. Desde las alturas se obtienen increíbles vistas de las populares formaciones rocosas del valle de Göreme, las chimeneas de las hadas o Uçhisar.

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Pamukkale (Turquía)

Cuando llegas, el paisaje parece sacado de una fábula o algo así: se asemeja a un enorme castillo de algodón blanco. Y de hecho, su nombre significa “castillo de algodón”, en turco. Las piscinas que se han ido formando, además de garantizar un baño divertido y refrescante, son de aguas termales ya que contienen grandes cantidades de bicarbonato y calcio. Eso es, precisamente, lo que produce las capas gruesas de piedra caliza y travertino con su característico color blanco, como si el agua se hubiera congelado. Este lugar en Turquía ya era conocido desde la Antigüedad tal y como lo atestigua la ciudad romana colindante de Hierápolis. Hoy es lugar Patrimonio de la Humanidad.

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playa Ölüdeniz, Turquía

Ölüdeniz y su laguna azul es una de las joyas mediterráneas de Turquía. En temporada alta, se llena de turistas nacionales y extranjeros. El bellísimo entorno la convierte en imprescindible en cualquier ruta por el país. De hecho, desde las montañas de los alrededores vuelan diferentes parapentes que muestran el intenso azul de su laguna, protegida por un parque nacional. La entrada es de pago, pero vale la pena si eso ayuda a su conservación.

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Kayaköy, Turquía

La antigua ciudad de Livissi, construida alrededor del siglo XVIII, terminó siendo víctima de la encarnizada guerra turco-griega de principios del siglo XX. Cuando estalló la Segunda Guerra Mundial, de repente las comunidades griegas instaladas en la costa oeste de Turquía se encontraron en territorio enemigo y tuvieron que huir o enfrentarse a un destino incierto. Cuando terminó este conflicto –que se alargó hasta 1922– Kayaköy había quedado desierta, con el mismo aspecto que ofrece en la actualidad.

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Capadocia, Turquía

Si existe una región en el mundo que pueda jactarse de tener ciudades, iglesias, y viviendas trogloditas, ésta es Capadocia, en Turquía. ¡Además las puedes contemplar volando en globo con el amanecer!. Neveshir es la capital y puerta de entrada a la zona de Anatolia, rica en fantasías pétreas como el Bosque de las Hadas. Algunas de las paradas ineludibles en un viaje por la Capadocia son: el Museo al Aire Libre de Goreme, que reúne los ejemplos más notables de iglesias rupestres; así como Üçhisar , con su castillo y el cercano volcán Erciyes; y las ciudades bizantinas de Ürgup y Derinkuyu, ésta última la mayor de las 37 ciudades subterráneas de la región. Antes de abandonar Capadocia, conviene detenerse en Zelve para visitar las cuevas donde se alojaron los primeros ascetas cristianos.

Foto: José Alejandro Adamuz

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Septiembre en Capadocia

La Capadocia es una región de Turquía que se encuentra en Anatolia Central y tiene uno de los paisajes más asombrosos de toda Europa. Aquí se halla un conjunto de iglesias y ciudades excavadas en la roca que son Patrimonio de la Humanidad. Desde Göreme podemos conocer toda la región. Uno de los planes imprescindibles es volar en globo para contemplar este paisaje con el amanecer. Es como aparecer en el paisajes de un mundo fabuloso.

Foto: Gtres

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Estambul

(12,4 millones de turistas en 2015)
Una ciudad mítica. Conocida históricamente como Bizancio y, posteriormente, Constantinopla. Estambul no es la capital, pero sí es el centro histórico, cultural y económico de Turquía. El Bósforo, las mezquitas, los mercados y la silueta de la Mezquita Azul fascinan a todo viajero que siente la esencia de hasta cuatro imperios diferentes.

 

Foto: CC

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La viajera romántica

Mary Wortley Montagu es la mujer que estuvo en un harén y lo contó. La que parecía una vida de aristócrata al uso en Londres dio un giro radical en 1716, cuando su marido fue nombrado embajador ante el Imperio otomano de Constantinopla. Ese viaje fue el revulsivo para afrontar una depresión de la que Mary no lograba deshacerse del todo. Desde el primer momento no se limitó a ejercer de embajadora consorte y se lanzó a descubrir todo lo que le rodeaba con una determinación absoluta que la llevó incluso a disfrazarse de hombre para entrar en lugares prohibidos para las mujeres, como en Santa Sofía. Ella fue el primer occidental en entrar en los harenes del sultán. Todas sus experiencias las relataba, con exactas y bellas descripciones, en cartas que enviaba a amigos. Al morir fueron publicadas y alimentaron la imaginación de los viajeros románticos que soñaban con conocer Turquía.

Foto: Gtres

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Estambul, Turquía

Primero fue Bizancio, luego Constantinopla y ahora Estambul. La ciudad es un histórico cruce de culturas: Estambul fue capital de cuatro imperios. Tal vez por ello, y por su ubicación en el Bósforo, se considera una de las ciudades más bellas del mundo. Estambul es dos mundos a la vez: el de ayer y el de hoy, unidos por el Puente de Gálata. Una visita a la ciudad nos llevará a conocer tesoros como la Mezquita Azul, Santa Sofía, o la suntuosidad del Palacio de Topkapi. Todo ello sin olvidar curiosear por las miles de tiendas del Gran Bazar.

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El puente en 1846

El primer puente de Gálata fue construido donde se dice que, hasta el siglo XV, una enorme cadena permitía a los bizantinos proteger su puerto. De madera y anclada sobre pontones, la pasarela fue la obra más ambiciosa del proyecto otomano para modernizar la ciudad. Aquel puente fue reemplazado en 1863 por otro creado para impresionar a Napoleón en su visita a la ciudad, a la que legó una frase que pasaría a la historia: "si la tierra fuese un solo estado, Estambul sería su capital". El Gálata, trasladado en 1912 a su ubicación actual, ayudó a comunicar las dos orillas del Cuerno de Oro y sus gentes, que se reunían en las tabernas instaladas en su nivel inferior, y que resultaban irresistibles para los viajeros románticos del siglo XIX. Se dice que los bizantinos sumergieron tantos tesoros en el Bósforo durante la conquista otomana que sus aguas tenían un brillo dorano.

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El puente en 2016

Junto a otros puentes inertes que cumplen con su función, el de Gálata es como una ciudad donde la gente transita, trabaja, pesca, cocina... Reconstruido por última vez en 1994 tras un incendio, la visita a este nexo entre el Estambul histórico y el moderno se puede realizar en coche por sus 6 carriles superiores o a pie por el piso inferior donde hay comercios y restaurantes de pescado fresco. Sentados casi a ras del agua se puede contemplar el trasiego marítimo que circula por las aguas del Bósforo. A los lados se divisa la orilla europea, salpicada de minaretes como el de la mezquita Yeni Camïï, la más cercana, y la asiática, con edificios modernos en torno a la Torre de Gálata (s. XIV), otro excelente mirador.

Foto: Kizilsungur

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Istiklal, Estambul

En la parte más moderna de Estambul toda la atención se la lleva la avenida de Istiklal, o la avenida de la Independencia. Durante el Imperio bizantino, aquí es donde vivían los comerciantes genoveses y venecianos. Actualmente, esta céntrica calle que parte de Taksim es una zona comercial repleta de tiendas de las principales marcas internacionales.

Foto: Laura Fernández

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Constantinopla, Turquía

La actual Estambul cuenta con un pasado repleto de conquistas. La que sus inicios fue una antigua ciudad romana, con la llegada de Constantino I el Grande, Bizancio cambió su nombre por el de Constatinopla y comenzó una época de crecimiento, tanto geográfico como económico y cultural. Entre los siglos II a. C. y I a.C., el desarrollo de la nueva Constantinopla la llevó a convertirse en la ciudad más grande y poblada del mundo. Al igual que Italia, se levantó sobre siete colinas y su estructura siguió el modelo de Roma. Algunas de las construcciones de la época fueron el hipódromo, del que hoy se conservan dos de sus obeliscos, la iglesia de santa Irene o la universidad.

La fragmentación del Imperio romano provocó la llegada del bizantino. En el siglo VI, con Justiniano, es cuando se levanta Santa Sofía y la muralla de la ciudad, de la que hoy únicamente se conservan 7 kilómetros. Además, es en esta época cuando se convierte en una de las ciudades más ricas de Europa. Posteriormente, Constantinopla será conquistada por el Imperio latino y más tarde, por el Imperio otomano.

Foto: Bernard Gagnon

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Hattusa, Turquía

Situada en el centro de la península de Anatolia, Hattusa fue la antigua capital del Imperio hitita, uno de los pueblos con más influencia del antiguo Oriente Próximo. Hoy, en su antigua ubicación se haya el pueblo de Boğazkale, en la provincia de Çorum. Su época de máximo esplendor se alcanzó durante los siglos XIV y XIII a.C., cuando logró vencer a los pueblos vecinos de Anatolia y cuando su territorio se expandió. Su mayor victoria fue la conquista de Alepo y su incursión en Babilonia. Aunque su éxito fue bastante efímero. También entran en confrontación directa con Egipto, siendo la batalla de Qadesh el momento álgido del enfrentamiento entre ambas potencias. De los hititas se conserva la antigua doble muralla de la ciudad, ambas fortificadas con torres y divisiones internas defendibles; la puerta de los leones, que es la que se encuentra en mejor estado, y la puerta del rey, de la que apenas quedan unas pocas ruinas. Este conjunto fue declarado Patrimonio de la Humanidad en 1986.


El final del Imperio hitita es accidentado, sus gobernantes se vieron abrumados por una nueva amenaza que a principios del siglo XII a. C. sacudió las regiones del Mediterráneo oriental y que contribuyó a su decadencia. Hattusa no fue descubierta por los occidentales hasta el año 1834, en una expedición francesa liderada por Charles Texier.

Foto: Gtres

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3. Ölüdeniz, Turquía

La costa de Licia, en el litoral mediterráneo, ofrece la oportunidad de bañarse en playas que han visto pasar una decena de civilizaciones. La ruta que encadena los arenales más bonitos debe detenerse en la larga bahía de Ölüdeniz, cuyas plácidas aguas le han valido el sobrenombre de Blue Lagoon. Una parte de la bahía está declarada parque nacional y constituye un enclave ideal para remar en canoa y sumergirse en busca de alguna tortuga marina. Las ruinas romanas y licias son un perfecto complemento histórico.

Turismo de Turquía

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La puerta de Plutón de Hierápolis

En Pamukkale, Turquía, se encuentra la puerta de Plutón, como la conocían los grecorromanos. Es considerada la entrada al infierno debido a que emite unos gases tóxicos que asfixian a todas las aves que se acercan. 

Henri Nissen

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Monte Ararat, Turquía

Es en esta montaña donde se dice que se posó el arca de Noé después del Diluvio Universal. Es el monte más alto de Turquía, aunque en la Biblia lo citan como si fuera un país en sí mismo: el Reino de Urartu. 

Gtres

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Bazar de las Especias. Estambul.

Colorista e intenso, también es conocido como Bazar Egipcio y está situado cerca del Gran Bazar de Estambul. Es uno de los mercados más antiguos de la ciudad y el mejor lugar para adquirir productos típicos como especias, dulces típicos turcos (las esponjosas delicias turcas o los baklava) y frutos secos.

muze.gov.tr

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Sümela, Turquía

Desafiando la verticalidad de la montaña, este monasterio ortodoxo, situado a 1.200 metros de altitud, está  engastado en las paredes rocosas montañas del parque nacional de Altindere, en el extremo oriental de la costa del Mar Negro. Su origen se remonta al siglo IV cuando unos monjes encontraron en una de las cavidades de la montaña un icono de la Virgen, pero sus dimensiones y formas actuales proceden de la construcción que se realizó en este lugar santo en el siglo XIV. 

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Estambul

El llamado Tranvía Nostálgico (Taksim-Tünel) es una reliquia del pasado que recorre los principales lugares históricos de la ciudad, desde Istiklal Caddesi, en la estación de Tünel, a la Plaza Taksim. Esta línea se suma a otras cuatro más modernas pero también muy interesantes para moverse por la caótica Estambul.

kelebekhotel.com

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En una cueva, en la Capadocia

En la región turca de Capadocia se halla una gran cantidad de asentamientos troglodíticos muchos de los cuales han sido acondicionados como alojamientos. Dos grandes chimeneas de roca presiden el Hotel Kelebek, ubicado en una cueva creada hace miles de años por la erupción del Monte Erciyes. En la Edad Media esta cavidad ya fue utilizada como capilla y almacén y, en la actualidad, alberga este lujoso hotel cuyas suites están revestidas de mármol y decoradas con muebles y telas de artesanía local. 

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Mezquita Azul. Estambul

En la misma plaza de Sultanahmed, la gran mezquita Azul comparte protagonismo con la basílica de Santa Sofía. De noche los esbeltos minaretes de ambos templos se iluminan creando un espectacular conjunto arquitectónico. En las fragantes noches de verano, los jardines que se extienden frente a la mezquita Azul se convierten en un gran espacio para contar historias y leyendas de la ciudad de Estambul que tiene como telón de fondo la impresionante mezquita del siglo XVII.

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jumeirah.com

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Pera Palace. Estambul

Clásico entro los clásicos, el Pera Palace fue inaugurado en 1895 como una instalación indispensable para los viajeros que llegaban a Estambul en el Orient Expres. Este magnífico edificio art dèco con toques orientales y situado en la zona de Pera tuvo como clientes habituales a Agatha Christie que se alojó en la habitación 411 diversas temporadas entre los años 1936 y 1932; también el rey Eduardo VII, el escritor y viajero Pierre Loti, la actriz Sarah Bernard, Alfred Hitchcock y Greta Garbo. La habitación reservada a Mustafá Kemal Atatürk, padre de la Turquia moderna, se puede visitar tal y como era cuando la ocupaba este mandatario. 

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Sultanahmet de Estambul

El camino entre la Mezquita Azul (de Sultanahmet) y la de Santa Sofía es una maravilla en si mismo, lleno de vida, fuentes, flores fragantes y puestos de comida humeante. Corazón del Imperio bizantino, en las noches de verano se convierte en el jardín de la ciudad, sus banco se llenan de familias que acuden a sentir el aire fresco del mar mientras se se representa la historia de la ciudad en un maravilloso espectáculo de luz y color.

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Estambul

Aunque en toda Turquía se puede disfrutar de los hammams, en la antigua ciudad otomana se hallan los más antiguos y señoriales. Los baños turcos son lugares donde además de mimar el cuerpo y el espíritu sus asiduos conversan, cierran tratos y se encuentran con los amigos. Merece la pena la experiencia. Tres de los más famosos son el de Çemberlitaş y el de Suleymaniye, ambos construidos en el siglo XVI, y el Cagaloglu, de 270 años de antigüedad.